domingo, 30 de septiembre de 2018

EL ACUERDO INCUMPLIBLE CON EL FMI


Las medidas que toma el gobierno son inconsistentes y hasta autocontradictorias




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Es claro que, tras 34 meses de gestión, el único apoyo concreto que tiene el Gobierno  de Cambiemos es el del FMI (y detrás los Estados Unidos [1], que pese a realizar el 16,05% de los aportes al menos, en el caso de los países latinoamericanos, tiene la última palabra y decisión en ese organismo internacional) y también está más que claro que las desordenadas medidas que toma el gobierno son inconsistentes y hasta autocontradictorias.

El gobierno de Cambiemos nunca tuvo un plan. Primero trató de asociarse a grandes bancos y fondos de inversión, que ingresaron divisas e hicieron jugosas ganancias con el carry trade, dado que, por ejemplo, en 2016 y 2017 las LEBACs pagaban una tasa del 38% anual y el tipo de cambio se ajustaba menos de la mitad de ese porcentaje. Pero desde el 25 de abril de 2018 en que esos grandes bancos y fondos le compraron al BCRA 1.472 millones de dólares a un precio promedio de 20,20 pesos, se fueron en bandada y se siguieron yendo, incluso cuando el 22 de junio de 2018 ingresaron los 15.000 millones de dólares del primer tramo del stand-by firmado con el FMI. Al 28 de septiembre de 2018 se vendió todo ese crédito, que es deuda que tenemos que pagar, para que los capitales puedan irse del país, comprando libremente y sin traba alguna los dólares que quieran.

El objetivo del FMI es representar a los acreedores y asegurarse de que el país pague sus compromisos, pero también en la Argentina actual, al permitir vender esos dólares, garantizan la compra de divisas a los fugadores de capital, en lo inmediato y, en el mediano y largo plazo (porque también es claro que desembarcaron para quedarse por muchos años), que el dólar esté lo suficientemente alto para que capitales externos se queden con los activos que consideren más valiosos del país.

Tanto el acuerdo firmado con el FMI como el Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional 2019 se proponen esencialmente pagar deuda a costa de no producir, de primarizarnos, de expulsar empleados públicos, de cerrar establecimientos y de extranjerizar lo que ellos consideran que vale o les sirve en esta Nación austral, por supuesto, sin importarles cómo hace un jubilado para llegar a fin de mes, o que aumenten la pobreza y la indigencia y que su mayor porcentaje corresponda a niños.
Por eso el gobierno de Cambiemos y el FMI llegaron a un nuevo acuerdo para “fortalecer el programa stand-by de 36 meses aprobado el 20 de junio de 2018”. El nuevo acuerdo comprende desembolsos totales por 57.100 millones de dólares, lo que representa un incremento de 7.100 millones con respecto al acuerdo previo.

Bajo el nuevo esquema los desembolsos dejan de ser precautorios (esto es, el gobierno argentino elegía tomarlo o no) para ser operativos y disponibles, incluso de manera anticipada: hasta 2019 el FMI asegurará financiamiento por 36.200 millones de dólares en DEG.[2] De los cuales serían unos 13.400 millones para el corriente año 2018, que sumados a los 15.000 millones de dólares otorgados el 22 de junio, totalizan aproximadamente 28.400 millones para el año. Y para el 2019 en tramos trimestrales suman, en DEG, casi 22.800 millones más.
Para 2020 quedan los casi 6.000 millones en DEG restantes y después ni un solo dólar más, a pesar de que hay que pagar la deuda con el FMI que se suma a la monstruosa deuda generada por el macrismo.

Sin un alto roll over, los fondos acordados no alcanzan
Para el último trimestre de 2018, según el Programa Financiero del Gobierno Nacional, se deben hacer frente a vencimientos de títulos de deuda e intereses en divisas y en pesos (pero la mayor parte es en divisas) por el equivalente a 34.980 millones de dólares. Entre las fuentes de pago, tenían previsto los 6.000 millones de la cuota trimestral de septiembre (que no se produjo) y la de diciembre de 2018, pero el nuevo acuerdo amplia los fondos al equivalente (en DEG) a 13.400 millones de dólares, por ende necesitan sí o sí que tenedores de títulos de deuda argentina por 21.580 millones los renueven en su totalidad.

Para 2019 es peor. El Programa Financiero proyectado en el Presupuesto de la Administración Nacional prevé vencimientos de títulos de deuda e intereses por 3.104.810,6 millones de pesos, tanto en pesos como en divisas, que si unificamos en dólares al tipo de cambio promedio esperado de $ 40,10 implican unos 77.426,7 millones de dólares, con los cuales plantean amortizar deuda (en realidad se cambian mayoritariamente títulos de deuda vieja por títulos nuevos, y se debe advertir que muchos tenedores de esos títulos están esperando su vencimiento para irse con dólares de la Argentina) por 2.032.142,9 millones de pesos. (El total de vencimientos tanto en pesos como en divisas, al tipo de cambio esperado significan 50.676,9 millones de dólares.) Quiere decir que en el hipotético caso de que se renueven todos los títulos de deuda vieja por otros nuevos, el gobierno se debe endeudar por el equivalente a 26.749,8 millones de dólares (77.426,7 – 50.676,9 millones de dólares) para cubrir el esperado déficit fiscal equivalente a 14.969 millones de dólares (dado que toman deuda externa para financiar el déficit fiscal que es en pesos) y cancelar deuda que no pueden renovar (y que estiman por esa diferencia con los intereses de unos 11.780,8 millones de dólares).
Como una parte de esa deuda es con el BCRA (Adelantos Transitorios), con el Banco de la Nación Argentina y reestructuraciones varias, mayoritariamente en moneda nacional, que irá financiando con colocaciones de Letras del Tesoro, lo cierto es que el gobierno de Macri, aún contando con el adicional del FMI (iba a ser de 11.700 millones de dólares y el crédito se eleva a 22.800 millones para 2019), le están faltando aproximadamente unos 4.000 millones de dólares [3], suma que es similar a lo que tiene previsto de Gasto de Capital (obra pública) para el próximo año (184.216,8 millones de pesos).

En síntesis, pese al importante apoyo del FMI (casi tres veces el crédito que le corresponde a la Argentina por su cuota parte), Macri depende fundamentalmente de que los tenedores de títulos se los renueven. Si no se produce ese roll over tan alto, en un marco donde pese a las tasas que se pagan no se encuentra quién quiera un título de deuda argentino, el país no podrá hacer frente a sus compromisos e incurrirá en una falta de pago selectiva, pero ese solo hecho desencadenará el efecto dominó sobre los otros acreedores, con lo que el default o cesación de pagos es inevitable.

Un gobierno subordinado al FMI
La Argentina para hacer frente a sus compromisos (internos y externos) debe crecer y tener superávit comercial. Pero en el Presupuesto Nacional 2019 se prevé una caída del PIB de 2,4% en este año y con déficit comercial (las importaciones superan a las exportaciones). Milagrosamente para 2019, el PIB solo caería 0,5% y las exportaciones equilibrarían las importaciones de bienes y servicios. Pese a esa muestra más de inconsistencia y de confundir el deseo con la realidad a la que ya nos tienen acostumbrado el gobierno de Macri, encima le agregan a un nuevo Sturzenegger en el BCRA que dice que en vez de combatir la inflación con metas, lo hará frenando la creación de dinero primario (Base Monetaria) hasta junio de 2019. Base Monetaria que se genera por ingresos de divisas, por financiamiento al Tesoro de la Nación y por redescuentos al sector privado.
Paralelamente, en una nueva versión de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz, plantea que el dólar comenzará desde el 1° de octubre de 2018 a flotar entre los 34 y 44 pesos y que, dicha banda de flotación subirá al 3% mensual. Pero la devaluación programada del 3% mensual es incompatible con la meta de crecimiento cero hasta junio de 2019 de la Base Monetaria, porque es su principal fuente de creación de dinero, incluso se debe sumar el ingreso de divisas del crédito del FMI hasta junio de 2019.
Pero de todas las sandeces que dicen y que hacen y que demuestra lo sesgado de su formación en una teoría económica vulgar y ramplona como es el liberalismo a ultranza, la peor muestra de desconocimiento es estimar el valor promedio del dólar a $ 40,10 para todo el año que viene, con una paridad de $ 42 en diciembre de 2019, que es el valor que alcanzó el viernes 28 de septiembre de 2018.
¿Por qué lo hacen? Porque el Estado recauda en pesos y si fijaran correctamente la paridad, sería evidente que la recaudación no alcanza para pagar los intereses de la deuda y el capital en divisas que vence y no se renueva y hay que pagarlo.

En el pasado mes de agosto de 2018, las importaciones superaron a las exportaciones en 1.127 millones de dólares. A eso le agregamos el último número de fuga de capitales neta también del mes pasado, publicado esta semana por el propio BCRA en su Balance Cambiario, que fue de 2.790 millones de dólares. Sumando ambas cuentas esos casi 4.000 millones son más de la mitad del incremento de los 7.100 millones de dólares que otorgó el FMI por encima del crédito original de 50.000 millones.

Por más que el BCRA aumente los encajes [4] y reduzca a su mínima expresión la cantidad de dinero disponible en el mercado, lo único que van hacer es que la tasa de interés se incremente más todavía y con ello se produzcan más roturas de las cadenas de pago y más recesión.
Lo único que garantiza el FMI, y por ahora, es que los dólares estarán disponibles casi únicamente para el pago de la deuda, con lo que intentan convencer a los acreedores y tenedores de títulos de deuda de la Argentina de que los renueven.

Lo que el FMI no comprende es que nuestro país tiene una población que sufre lo indecible y la obliga a sufrir más para pagar una deuda que no generó. Nos preguntamos: ¿qué obra de infraestructura, qué cambio hubo en la Argentina de Cambiemos?

Y el FMI tampoco comprende que:
  1. Están dando por sentada la renovación de todas las amortizaciones y hay que ver si eso ocurre y en qué proporción.
  2. La fuga de capitales se acrecienta mes a mes. Desde el 1° de enero de 2016 al 31 de agosto de 2018 se fugaron de la Argentina 52.600 millones de dólares. De esa suma, 22.600 millones en los primeros ochos meses de este año
  3. Están propiciando un fuerte proceso recesivo que perjudica a la población, lo que al FMI no le interesa, pero también implica disminución en la recaudación que es en pesos contra vencimientos de deuda mayoritariamente en divisas.
Cuando no se puedan pagar las tarifas y combustibles dolarizados, cuando no se puedan pagar los impuestos, cuando sean más los que no lleguen a fin de mes o no puedan comprar los medicamentos o los útiles para enviar a los hijos a la escuela, etc., el pueblo saldrá a la calle proponiendo:
1) Suspender todos los pagos externos.

2) Reestructurar la deuda, incluso la tomada con el FMI, con quita y alargue unilateral de los vencimientos.

3) Obligar a Macri a renunciar al cargo de Presidente de la República por manifiesta incapacidad para ejercerlo.
Christine Lagarde apuesta a que esto no suceda antes de que ella renuncie a su mandato en el FMI y asuma la Presidencia del Banco Central Europeo. El tiempo dirá si lo que se propone la Directora del FMI  fue posible o no, pero a nosotros es lo que menos nos interesa.



[1] Estados Unidos, que tiene una cuota actual de DEG 42.100 millones (aproximadamente U$s 58.000 millones) y es el país miembro con el mayor número de votos

[2] Se utilizan los DEG: Derechos Especiales de Giro del FMI, que está compuesto por una canasta de moneda donde las principales son el dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina y el yen, en conjunto da un valor menor que el dólar, por eso convertido a dólares es una suma un poco menor.

[3] Sin contar que en la Planilla de Fuentes y Aplicaciones Financieras del Presupuesto nacional 2019, tienen previsto vender Títulos y Valores en poder del FGS de la ANSES por $ 222.851 millones, cifra que supera a lo previsto para Gastos de Capital (obra pública) de $ 184.216,8 millones para el año 2019.

[4] Que es la parte que los bancos deben guardar sin prestar de los depósitos que reciben del público.



viernes, 7 de septiembre de 2018

Balcanización, escisión, partición, fragmentación




Balcanización es un término geopolítico usado originalmente para describir el proceso de fragmentación o división de una región o estado en partes o estados más pequeños que son, por lo general, mutuamente hostiles y no cooperan entre sí.1​ El término surgió a raíz de los conflictos en la Península Balcánica ocurridos en el siglo XX. La primera balcanización se dio en las guerras de los Balcanes y el término se reafirmó en las guerras yugoslavas. (https://es.wikipedia.org/wiki/Balcanizaci%C3%B3n)

Por extensión, el término "balcanización" se ha usado para describir los procesos de división de ciertas culturas en identidades separadas, tales como los ocurridos a finales del siglo XX, muchos con orígenes en movimientos nacionalistas. Checoslovaquia: República Checa (o Chequia) y Eslovaquia. Yugoslavia: (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Serbia),

Partición: Reparto o división de un todo en varias partes. “para realizar la partición de la herencia o la división de una cosa común requerirán además la aprobación judicial"

Mundo digital: Una partición de disco, en mantenimiento, es el nombre genérico que recibe cada división presente en una sola unidad física de almacenamiento de datos. Toda partición tiene su propio sistema de archivos (formato); generalmente, casi cualquier sistema operativo interpreta, utiliza y manipula cada partición como un disco físico independiente, a pesar de que dichas particiones estén en un solo disco físico. Para tener la posibilidad de múltiples particiones en un solo disco, se utilizan las particiones extendidas. Estas fueron creadas con el propósito de contener un número ilimitado de particiones lógicas en su interior. No es recomendado usar éstas para instalar sistemas operativos, sino que son más útiles para guardar documentos o ejecutables no indispensables para el sistema (como archivos de los usuarios, respaldo de los archivos en la partición principal, etc.) Es decir un disco duro particionado, una parte para el sistema operativo y otro para la acumulación de datos, archivos, etc.(Recomendable).

Ejemplo colateral.

- Taxi: en 1928 ; Remises: en 1947,:UBER: 2018

- Religión, católicos, judíos y ateos hace un par de siglos. En la Argentina hoy, el 76,5% de la población se declara católica, por lo que actualmente habría cerca de 34 millones de católicos en el país. Los “indiferentes” (ateos, agnósticos y otros) representan el 11,3%, los evangélicos el 9% y los testigos de jehová un 1,2 por ciento, estos últimos con una variedad de iglesias. A grandes rasgos las corrientes presentes son adventista, africanista-umbandista, bautista, budista, cristiana evangélica, luterana, pentecostal, bahais, gnóstica, israelita, iglesia ortodoxa, mormona, pueblos originarios y testigos de Jehová.                                    
Ejemplo; actualmente hay en Misiones registrados 1.168 organizaciones religiosas, la mayoría de ellas en las zonas Centro y Sur. Comparativamente a nivel regional, Corrientes por ejemplo figura con 420 cultos y Formosa con 480.

- Sindicatos y Gremios: 5 Centrales (3 CGT y 2 CTA)


Política Partidaria

La historia partidaria en la Argentina comienza a distinguirse luego de la firma de la declaración de la independencia y tiene punto inicial en la Anarquía del Año XX. Sus pioneros fueron el Partido Federal y el Partido Unitario. Finalizadas las guerras civiles, el panorama político apareció dividido entre el Partido Nacional y el Partido Autonomista. Hacia 1880 se formó el PAN (Partido Autonomista Nacional), estableciendo de hecho un régimen de partido único que gobernó entre 1880 y 1916.[cita requerida]  En los años 1890, se fundaron la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista y en los años cuarenta se fundó el Partido Justicialista. Hoy en 2018 hay más de 80 Partidos Nacionales y más de 300 provinciales.

Esta información  fácilmente comprobable, tal vez no tenga la precisión ni el rigor científico  antropológicamente hablando, pero es de una realidad palpable. Más allá de querer dar una explicación  a lo que acontece en nuestro mundo (hoy, generacional), es tener una lectura de nosotros mismos, además de los esquivos libros, manuales  y mesías consagrados. Si  nos remontamos a la historia de 15 o 20 siglos a la fecha, la constante es la dominación del hombre por el hombre (nada nuevo), las traiciones, acuerdos, mentiras e hipocresía (por y para la causa).
Hoy vemos que la constante de la que hablamos, se profundiza a pasos firmes, con la premisa “divide y reinaras”. Donde 2 de los 5 fenómenos son la elección incorrecta de Líderes
y las conductas de electos y electores basadas en Procusto  http://wwwinfogap.blogspot.com/2016/11/sindrome-de-procusto-prescindir-de.html
Por supuesto que las otras 3 varían según el territorio, idiosincrasia , situación , contexto y factores propios de la ecúmene o región .

En resumen , el título , que tiene que ver con una realidad presente respecto a la Balcanización, escisión, partición, fragmentación de los Partidos políticos ,gremios y toda organización; social ,comunitaria ,religiosa ,empresarial etc. Reflejo de nuestro presente como “sociedad” Unirse al enemigo para derrotar al rival?  

Si a ud. no le gusta o no puede leer le recomiendo la serie de Tv. “The Last Kingdom” , donde el poder se construye como esta medianamente interpretado; donde la correlación de fuerzas  juega peligrosamente dependiendo quien las administre.

“Convivir con el enemigo! ¡Gobernar con la oposición! ¿No empieza a ser ya incomprensible semejante ternura? Nada acusa con mayor claridad la fisonomía del presente como el hecho de que vayan siendo tan pocos los países donde existe la oposición. En casi todos una masa homogénea pesa sobre el poder público y aplasta, aniquila todo grupo opositor. La masa — ¿quién lo diría al ver su aspecto compacto y multitudinario? — no desea la convivencia con lo que no es ella. Odia a muerte lo que no es ella." *O y G

*Ortega escribió La rebelión de las masas en 1930, cuando ya existía la URSS, y Hitler y Mussolini comenzaban a hacer de las suyas.

Partidos (partidos en 3 o más partes) Partes (particionadas en varias) Particiones (fragmentadas) Escisiones varias .La unidad en este contexto real, actual, sin que se modifique, es solo una expresión de deseo .Una utopía, un relato si se quiere, para algunos  inclusive un slogan de campaña (en su nombre, no en una idea.)

Rene Gado





domingo, 26 de agosto de 2018

UNA DEMOCRACIA EN CRISIS

UNA DEMOCRACIA EN CRISIS

Declaración del Grupo Caburé en solidaridad con Cristina

En la tarde del sábado 25 de agosto, un conjunto de intelectuales, docentes, militantes, investigadores y referentes de la cultura y la educación de distintas zonas del país –CABA, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, San Juan, Neuquén, entre otras–, se reunieron en la Librería Caburé de la Ciudad de Buenos Aires, para presentar una declaración sobre la coyuntura cuyo título es “Crisis democrática en Argentina”. Durante la presentación se discutieron los puntos más salientes del texto que se empezará a difundir esta misma semana y que pueden leer como anticipo en esta edición.
Uno de los objetivos centrales del encuentro que produjo su primera síntesis en esta declaración es el de promover un espacio de intercambio intelectual y articulación federal que haga lugar a las particularidades de los conflictos, luchas y problemáticas que se despliegan actualmente en todas las provincias del país, y a los diversos posicionamientos que se van configurando a la hora de denunciar y enfrentar “el recrudecimiento de la persecución política contra opositores que viene llevando adelante el Gobierno de Mauricio Macri”. En uno de los tramos, el documento denuncia “el intento manifiesto de proscribir y encarcelar a Cristina Fernández de Kirchner, figura central de la oposición, que tiene la adhesión incluso militante de una parte muy importante de la sociedad, y que ha denunciado tanto el empeoramiento de las condiciones de vida de la población como la subordinación de importantes sectores de la política institucional al gobierno de los grupos concentrados”. El otro objetivo, tan fundamental como aquel, remite a encontrar las mejores formas de enunciar y trabajar para “profundizar la democracia como forma de elección libre e invención de condiciones de vida cada vez más justas para las mayorías”, tal como sostienen lxs firmantes del texto.

La economía está en crisis, la salud está en crisis, la educación está en crisis, el trabajo está en crisis, la democracia está en crisis. Como trabajadoras y trabajadores de la educación y la cultura observamos con preocupación y alarma esta situación y la utilización de resortes estatales para atacar conquistas y derechos democráticos elementales, así como el recrudecimiento de la persecución política contra opositores que viene llevando adelante el Gobierno de Mauricio Macri.
El ajuste dictado por el FMI y el capital financiero no ha hecho más que acentuar una tendencia generalizada (que ya se había preanunciado en medidas como la reducción de jubilaciones a través de la reforma previsional votada por el Congreso Nacional en el pasado diciembre, mientras se desplegaba un violento operativo represivo sobre quienes se manifestaban), arrastrando a vastas capas de la sociedad a una situación en la que el empobrecimiento general amenaza aún más la precaria paz social. Esa tendencia que condujo a la crisis, es preciso subrayar, no es obvia ni natural, sino que es producto de las decisiones políticas tomadas por el actual gobierno. Se extiende así la certeza de que el macrismo y todo lo que él expresa carece de Patria, o de alguna noción cierta de bien común que vaya más allá del enriquecimiento de una minoría favorecida. Sólo eso explica la liviandad con la que llevaron al país a una situación de altísima vulnerabilidad económica, cuando es más que sabido que las élites de las principales potencias del mundo –que ellos admiran– exigen estas políticas para los países periféricos, pero las evitan en sus propios Estados.
Es en estas condiciones que Macri ha decidido no tomar medidas contra la crisis, sino contra la oposición. Optando siempre por la fuerza y el chantaje contra la razón y la sensibilidad, haciendo de la provocación una política, y en alianza con las fuerzas más oscuras de los poderes mediáticos y judiciales, Cambiemos opera para encerrar dirigentes sociales y políticos e intervenir partidos opositores, al tiempo que multa sindicatos y persigue manifestaciones disidentes con una saña y una belicosidad que no se habían visto desde la recuperación democrática en 1983. Este uso de la sanción judicial puede generar un punto de no retorno en la democracia argentina. Si esta máquina punitiva triunfa, le dará forma a una herramienta política “legal” de supresión y domesticación de la oposición que disolverá los principios básicos de la independencia de poderes y la construcción plural de la sociedad. Una democracia no puede durar con este tipo de herramientas políticas. El gobierno que las crea se verá pronto obligado a defender su monopolio, inventando otros atajos y mecanismos institucionales que pondrán en serio riesgo la vida democrática. Ese es el peligro que abre la construcción mediático-judicial del linchamiento de toda práctica social, cultural y política que no responda a los mandatos gubernamentales. Peligro que se incrementa con el decreto que autoriza a las FF.AA. a volver a ocuparse de asuntos de seguridad interior y le da un carácter aún más siniestro a aquella belicosidad, en tanto lesiona acuerdos mínimos de la convivencia legal que tan trabajosamente se construyeron durante los primeros años de la posdictadura.
En este sentido, enumerar algunos de los hitos de la progresiva degradación del Estado de Derecho a la que asistimos en los últimos dos años y medio es inevitable: desde la prisión ilegal de Milagro Sala y todas las vejaciones que aún sufre, pasando por la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, el asesinato por la espalda de Rafael Nahuel, los casos de gatillo fácil que se repiten a la vez que se consagra la doctrina Chocobar, la represión a la protesta social que empieza a instalarse como paisaje “normal”, hasta el encarcelamiento injustificado y circense de referentes opositores, donde no sienta jurisprudencia el derecho sino la venganza. En esta larga y no exhaustiva serie, el último episodio es el intento manifiesto de proscribir y encarcelar a Cristina Fernández de Kirchner, figura central de la oposición, que tiene la adhesión incluso militante de una parte muy importante de la sociedad, y que ha denunciado tanto el empeoramiento de las condiciones de vida de la población como la subordinación de importantes sectores de la política institucional al gobierno de los grupos concentrados. Tal como hicieron con Lula en Brasil y como quieren hacer con Correa en Ecuador, se agitan “causas de corrupción” que privilegian el impacto mediático sobre las pruebas y transgreden toda garantía procesal: así, la derecha y las clases dominantes se proponen dejar sin expresión electoral a millones de argentinos y argentinas, y a la vez disciplinar las disidencias más activas del colectivo social. Si Cristina Kirchner es impedida de participar en condiciones legítimas, democráticas y transparentes, Argentina se habrá convertido en lo que ya fue durante buena parte del siglo XX: una ex democracia con mayorías populares proscriptas.
Por eso no hay que engañarse: la persecución apunta a los líderes, pero también a las organizaciones y los ciudadanos. Las universidades e institutos de formación docente protestan por las condiciones de enseñanza y reciben recortes presupuestarios, avasallamiento institucional y amedrentamiento policial; un multitudinario movimiento feminista reclama por la legalización del aborto y su presentación amplia y transversal es denegada por los votos de un grupo de senadores y senadoras; los gremios piden paritarias y son multados con montos millonarios por el Ministerio de Trabajo; los sectores de la economía popular reclaman por los trabajadores desocupados y precarizados mientras no deja de subir la carestía de vida; los hospitales públicos carecen de insumos y de la cantidad de profesionales necesarios para la adecuada atención de la población; la ciencia argentina es rematada por falta del financiamiento prometido; las escuelas públicas son abandonadas y se derrumban, igual que los comercios y la producción industrial. Sólo crecen la inflación, los tarifazos, la desesperación del pueblo y la falsa moralina de las élites, que se sienten más allá de toda ley porque tienen decenas de jueces adictos y más allá de toda crisis porque acuñan sus ganancias en moneda extranjera, y que escriben el presente más oscuro porque aplican la mano dura de los medios concentrados.
Esto que describimos debería entenderse también como una advertencia. Desoír las protestas sociales, negarles incluso la mera existencia desde la alianza –estrecha como pocas veces– entre un gobierno y los grandes medios de comunicación; tratar como trasnochados o delincuentes a quienes nos oponemos a un modelo que condena a generaciones a un endeudamiento que ya es una nueva prisión; todo esto asegura más y más desgarramientos en nuestro país que, irremediablemente, se encamina a un proceso de encendidas luchas sociales y políticas. Lo que siembran hoy en su afán de venganza, tarde o temprano se volverá contra ellos.
Por eso llamamos a todos los actores con incidencia en la vida pública argentina a sostener la democracia en su más amplio sentido. La democracia es creación de libertades, de derechos y garantías individuales y colectivas –fundamentalmente– para la expresión del disenso y la manifestación de posicionamientos antagónicos, junto con el sostenimiento de condiciones equitativas de disputa electoral para todos y todas. Exigimos entonces el restablecimiento de las plenas funciones del Estado de Derecho y el fin de la persecución a opositores políticos y luchadores sociales. Es mucho lo que se pierde si gana el autoritarismo persecutorio, la estigmatización y el odio. Pero, además, responder a la crisis actual con ajuste, denegación del otro y violencias de todo tipo es ahondar las injusticias y ocultar las verdaderas causas de nuestros problemas. Entendemos que profundizar la democracia como forma de elección libre e invención de condiciones de vida cada vez más justas para las mayorías es el único camino ante la crisis: esta es la enseñanza más convincente que nos ha dado la historia argentina.


Firman: Ábalo, Facundo / Andermann, Jens / Bacci, Claudia / Barba, Julia / Bernini, Emilio / Biset, Emmanuel / Bruzzone, Pablo / Cámara, Mario / Cano, Virginia / Capelli, Darío / Caramés, Diego / Casullo Amado, Mariana / Catanzaro, Gisela / Ciucci, Juan / Ciucci, María Rita / Cosoy, Irene / Cristófalo, Américo / D’Iorio, Gabriel / Dipaola Esteban / Echeverría, Carlos / Espeche, Ximena / Farías, Matías / Farrán, Roque / Fernández Mouján, Alejandro / Gainza, Mariana / García, Luis / García Laval, Francisco / Garrido, Juan / Guiñazú, Luciano / Giorgi, Gabriel / Glozman, Mara / Gomez Florencia / González, Horacio / Habra, Adriana / Habra, María / Ipar, Ezequiel / Jacoby, Roberto / Jalil, Oscar / Kaufman, Alejandro / Kesselman, Violeta / Korn, Guillermo / Lewkowicz, Mariana / López, María Pia / Makedonsky, Diego / Mallach, Nelson / Manacorda, Julián / Mancinelli, Elena / Martínez, Marcela / Miletti, Mauro / Mirto, Rodrigo / Molina, Mariano / Mucillo, Carla / Nosetto, Luciano / Ramallo, Carolina / Ravazzani, Alejandro / Rinesi, Eduardo / Rodeiro, Matías / Rogovsky, Cinthia / Romé, Natalia / Julia Rosemberg / Rossi, María José / Russo, Sebastián / Sague, Lisandro / Selci, Damián / Taccetta, Natalia / Tartaglia, Leandro / Tatián, Diego / Trímboli, Javier / Varela, Gustavo / Vergalito, Esteban / Vilela, Nicolás / Wasserman, Fabio / y siguen las firmas.

domingo, 19 de agosto de 2018

RAYOS Y CENTELLAS


La meteorología de Cambiemos no augura calma

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A última hora del viernes 17, el gobierno comenzó a comunicar a las empresas involucradas en la investigación del fiscal Stornelli y el juez Glock sobre obras públicas licitadas antes de diciembre de 2015, “la inmediata suspensión de los trabajos, en el estado en que se encuentren, poniéndose la obra a disposición del comitente”, que tomará posesión “hasta que se esclarezcan los hechos investigados”. Es decir, todo lo contrario de lo anunciado a los bancos comprometidos en el financiamiento de esas obras. Esto ratifica la confusión permanente en que se mueve el gobierno, que no atina a sostener una decisión por más de un par de días. La comunicación oficial otorga un plazo de tres días, que vence el jueves 23. En ese momento, junto con la obra, las constructoras deberán entregar toda la documentación técnica y “todo material, equipos, vehículos y/o elementos que el comitente haya facilitado al contratista para los fines de la contratación y ejecución de los trabajos”. No parece que se esté pensando en una suspensión breve, ya que en el momento de la entrega se realizará un inventario y detalle del estado de la obra, documentación, materiales y equipos y se iniciará un procedimiento administrativo de revisión de costos para determinar si se ajustan a los precios de mercado. Desde el mismo viernes quedaron suspendidos todos los pagos por cualquier concepto “hasta el esclarecimiento de los hechos investigados por la Justicia”. Así puede observarse en el facsímil. 



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IEASA es la nueva denominación de la sociedad estatal ENARSA. Destinatario de la nota es la Unión Transitoria de Empresas con la que contrató la construcción del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA): ESUCO, del arrepentido Carlos Wagner; BTU, del detenido Carlos Mundín, y Víctor Contreras y Compañía. Esto no afecta a los corredores viales licitados este año bajo el régimen de participación público-privada, entre cuyos titulares hay varios encuadernados. Pero tampoco les garantiza conseguir el financiamiento internacional indispensable, sino todo lo contrario.
En el encuentro de AEA (Asociación de Empresarios Argentinos, según su denominación oficial, o de Empresarios Arrepentidos, según mi ingenioso colega Leandro Renou), el presidente Maurizio Macrì insistió con las metáforas meteorológicas para caracterizar la coyuntura, pero esta vez les agregó detalles dramáticos: “Atravesamos una tormenta de frente”, dijo. No quedó claro si el tiempo verbal escogido era pretérito perfecto o presente, pero ni falta que hacía. Pocas horas antes había respondido a una pregunta sobre la nueva disparada del dólar: “No pasa nada, tranquilos”. El viernes 15, en Jujuy cuando una periodista le preguntó hasta cuándo seguiría subiendo el dólar, respondió: “Está más calmo estas últimas semanas”. Si hay una tormenta, las preguntas que se imponen son ¿dónde está el piloto? y ¿en qué estado de conciencia?

Hoy un juramento
A diferencia de otros públicos, esta vez lo acompañaban sus pares, a quienes necesitaba convencer de que aceptaran sin protestas la ruptura de todos los pactos preexistentes. No de las promesas electorales formuladas en el remoto año 2015 (como el fácil control de la inflación, la inminente lluvia de inversiones, la continuidad del fútbol televisado accesible a todos sin pagar o el respeto a la integridad del salario sin afectarlo con el impuesto a las ganancias) sino de los compromisos asumidos en los últimos meses, semanas, días y horas, ya no con el cándido electorado que quería cambiar sin saber cómo, por temor a la explosión de una bomba que no alcanzaba a explicar en qué consistía, sino con las distintas fracciones del gran capital que constituyen el sustento de su administración, si así puede llamársele al caótico desgobierno vigente y con la dirigencia política de la que requiere apoyo legislativo. Algunos ejemplos:
* Las palabras tranquilizadoras de alguien tan ajeno a las cuestiones financieras y tan desconocedoras del marco jurídico vigente como el ministro de Transporte Guillermo Dietrich, fueron dirigidas a los principales bancos el viernes 10, asegurándoles que ninguna obra se interrumpiría. Su desmentida en los hechos se produjo el viernes 17. Apenas una semana.
* Durante una visita a la Sociedad Rural antes de emprender viaje rumbo al encuentro del G20, Macrì declaró, acompañado por su ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere, que no se modificaría la baja gradual de retenciones para la soja. Lo reiteró el 28 de julio la vicepresidente Gabriela Michetti en su discurso ante la Sociedad Rural. Pero el 15 de agosto el decreto 757 la suspendió por seis meses para la harina y el aceite de soja. Dos semanas.
* El 31 de julio el Ministro de la Producción, Dante Sica, aseguró a la Unión Industrial que los reintegros a las exportaciones de bienes con valor agregado no corrían peligro. Esta semana, Macrì redujo en dos tercios esos reintegros y Sica se enteró por los medios. En cada caso, se citan como fundamentos “las nuevas circunstancias que presenta el contexto internacional, la necesidad de acelerar la consolidación fiscal y evitar la generación de mayores desbalances”. Dos semanas.
* El lunes 13 de agosto, el gobierno nacional limitó de 100 a 50 millones de dólares la oferta diaria que el BCRA subasta en el mercado de cambios. Pero el martes 14 el mesadinerista Luis Caputo, provisoriamente a cargo de la autoridad monetaria, informó que había conseguido autorización del FMI para utilizar las reservas en el rescate de las LEBACs y ofreció 500 millones de dólares en subasta.
* Caputo ofreció a los bancos tenedores de LEBACs mudarse a Lelics o Nobacs, pero como la demanda fue nula, les impuso un encaje adicional del 3%. Sólo 24 horas.
* El decreto 756 anuló el Fondo Federal Solidario creado en 2008 con el 30% de las retenciones a la soja y ratificado por el Pacto Fiscal de noviembre de 2017, para “mejorar la infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda y vial” de las provincias y municipios. El pacto, refrendado por la ley 27.429 el 21 de diciembre de 2017, incluyó los compromisos de provincias y municipios de ajustar sus cuentas y constituyó la última victoria del gobierno nacional antes de montar al tobogán en el que no cesa de caer desde entonces. El decreto del 15 de agosto, que no fue consultado con gobernadores ni intendentes antes de su firma, terminó con el Fondo Sojero. Si en pleno periodo de sesiones ordinarias del Congreso una ley es modificada por un decreto de necesidad y urgencia, habrá que creer que el gobierno realmente está necesitado y urgido, por los efectos de su propia imprevisión.
Es cierto, como reitera Macrì, que las condiciones de la economía global son atroces, tal como lo cuentan en esta edición Mónica Peralta Ramos, Pedro Biscay, Enrique Aschieri y Jorge Elbaum. Pero precisamente por eso, fue insensato que el gobierno desmantelara todas las medidas regulatorias y protectoras del mercado interno y expusiera el país desnudo a la famosa tempestad, endeudándolo de modo exponencial no para invertir en infraestructura sino para pagar gastos corrientes en pesos.
Nadie puede decir que a Macrì le tiemble el pulso antes de tomar decisiones. Pero tampoco que medite en sus consecuencias, que siempre lo toman de sorpresa, como a un niño que vive de descubrimiento en descubrimiento. En este caso, el repudio general de municipios y estados provinciales afectados preanuncia dificultades a la hora de incluir las cláusulas de ajuste pactadas con el FMI en el presupuesto 2019 y refuerzan la tentación de repetir el de 2018, lo cual sería muy cómodo para el Ejecutivo con una inflación del 35%. Pero debería obtener el visto bueno del Fondo, que concentra un poder de decisión sin precedentes. Derogar una ley por un decreto y prorrogar el presupuesto por otro no entra en ninguna definición de calidad institucional ni seguridad jurídica.

Una dinámica incontrolable
Este endurecimiento de relaciones con su propia constituency se produce al mismo tiempo que el radar de la justicia federal apunta por primera vez hacia el sistema financiero dentro del expediente iniciado por los Quaderni del Chauffeur (Horacio González dixit), en un tiempo que ya parece remoto porque la ristra de delaciones obtenidas por los fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo y por el juez Claudio Bonadío han desatado una dinámica incontrolable para todos. Stornelli y el Doctor Glock actúan por fuera de sus respectivas competencias y, así como se apropiaron del expediente en forma ilegal, están aplicando métodos extorsivos para forzar confesiones autoincriminatorias, de lo cual incluso se jactan, con humoradas soeces sobre los empresarios que no resisten el olor a tumba de los calabozos hediondos a los que los enviaron adrede. Ni esto, ni los nexos serviciales de los sargentos del Ejército y la policía que dieron origen al expediente judicial y a su cobertura periodística, significa que todos los datos así obtenidos sean falsos. Sólo agrega otra capa de barro al lodazal en que todos chapotean, con el agravante de que los fiscales y el juez deberían representar la legalidad garantizada por el Estado. El caso se parece (en eso y sólo en eso) a la lógica por la cual el Estado Terrorista recuperó hace cuatro décadas el monopolio de la violencia a costa de acabar con el imperio de la ley y cometer crímenes más graves de los que utilizó para justificar sus actos.
El secreto del sumario y un lote de periodistas obsecuentes permite dirigir la información del modo que les apetece, es decir en contra de la ex Presidente CFK. Aun así, el mero cotejo de informaciones públicas permite poner en duda buena parte de las versiones que van de Comodoro Py a los televisores que, pese al auge de las redes sociales siguen siendo la vía más confiable para las crédulas clases medias objeto del operativo, del que Macrì se declaró “contento” en Jujuy. Por ejemplo, en junio de 2016, cuando fue detenido José López con 9 millones de dólares, el diario La Nación calculó que pesaban 90 kilos. “Se estima que 1 millón de dólares, representados en 100 fajos de 100 billetes de US$100, tiene un peso de 10 kilos; es decir, cada papel pesa 1 gramo aproximadamente, de acuerdo a información de la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo”, escribió el matutino. Añadió que esto es nueve veces más que el peso atribuido a cada millón de dólares en los programas de chimentos sobre la corrupción. Son diferencias menudas, comparadas con la hipérbole de Leonardo Fariña de que “se robaron un Producto Bruto”, es decir cinco veces más que toda la obra pública nacional realizada entre 2003 y 2015.
La línea de defensa de los empresarios involucrados va retrocediendo. Los primeros en declararse arrepentidos fueron parientes, amigos y socios del presidente: Javier Sánchez Caballero, Ángelo Calcaterra y Juan Carlos de Goycoechea, todos asesorados por el mismo estudio, que también atendió asuntos de las Sociedades Macrì y uno de cuyos socios es primo hermano de la diputada libertadora Elisa Carrió. Despedido de Isolux-Corsan por escándalos similares ocurridos en Chile, De Goycoechea es socio apenas disimulado de los Macrì en distintos emprendimientos.

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Alejandro Carrió, abogado de Macri, de Herrera de Noble, de Calcaterra, de Sánchez Caballero y de Goycoechea

Todos dijeron que fueron extorsionados para hacer aportes de campaña al Frente para la Victoria y la negociación previa permitió que el primo presidencial no pasara más de una hora en los tribunales. No en Tribunales, sino en el foro patronal, Paolo Rocca sostuvo que la transnacional italiana Techint no formó parte del esquema corrupto que investiga la justicia, sino que pagó un rescate para conseguir que el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela permitiera la repatriación de los técnicos argentinos de la expropiada Siderúrgica del Orinoco (SIDOR). La misma versión había ofrecido en los tribunales el principal operador de Techint, Luis María Cayetano Betnaza, CUIT 20115063163, según los datos que suministró al presentarse al blanqueo de capitales que cerró en 2017. ¿Podría perder ese beneficio al implicarse su participación en un ilícito o se aceptará su versión de que fue víctima de un chantaje y estaba en juego la vida de los trabajadores?
El propio Macrì validó esa coartada al afirmar ante la cumbre patronal del Hotel Sheraton que cualquier empresario que recibiera un pedido indebido podía acudir a él para denunciarlo. La idea de los hombres de negocios como víctimas de los gobernantes no se sostiene, como lo explica con ejemplos impactantes en esta edición de El Cohete a la Luna el creador y primer titular de la Oficina Anticorrupción, José Massoni, a quien los adjudicatarios de la hidrovía trataron de implicar en sus acuerdos subterráneos para mejor esquilmar al Estado. La versión de Macrì como garante de la transparencia es sólo un mal chiste. En 1993 publiqué el primer documento que se haya conocido acerca de las relaciones entre los mayores grupos económicos que operaban en el país y las fuerzas principales del sistema político, a propósito del gasoducto Loma de la Lata, construido por Techint, Pérez Companc y Macrì. La financiera cautiva de Techint, Santa María, recaudaba los aportes, proporcionales a la participación de cada grupo en el consorcio, y pagaba las “Prestaciones de sede” a funcionarios y políticos, tanto radicales como peronistas, y a competidores excluidos del negocio, para que no protestaran. Sólo en el año 1987 se pagaron en tangenti por esa obra 11.527.000 dólares, o expresado con la técnica financiera de las planillas de Santa María: 11.527 U$S x10 a la tercera. El actual presidente ya era vice del grupo familiar. En la década siguiente, la carrera política de Juan Carlos Rousselot llegó a un abrupto fin, por el contrato con Maurizio Macrì (no con Franco) para construir cloacas en Morón, a alto precio y sin licitación. También los jueces de la Corte Suprema Antonio Boggiano y Eduardo Moliné O’Connor fueron destituidos en juicio político por obstruir la investigación contra Macrì (y en este caso también su padre), por contrabando de automóviles, que eran vendidos en partes, como exportación definitiva al Uruguay, por la que percibían reintegros, pero luego reingresaban al país como vehículos completos sin pagar tributos. Pérez Companc salió del negocio de la construcción, Macrì saltó del obrador al gobierno y Techint constituyó la única multinacional con cabeza en Buenos Aires que juega en la economía global, como primer productor mundial de tubos sin costura y, desde Tecpetrol, primer productor de gas no convencional en el área Fortín de Piedra, de Vaca Muerta. Desde que los cuadernos ganaron la agenda pública la capitalización de Techint en el mercado mundial cayó 20%, también podría abrirse una investigación en la SEC estadounidense y habría interesados globales en la compra de sus activos a precio muy reducido. Un dato curioso: para ilustrar la nota sobre el foro empresarial del Sheraton, Clarín escogió una foto de un encuentro anterior en el que se ve a Paolo Rocca junto a Betnaza y a alguien que, con la cara tapada por la mano, podría confundirse con el presidente Macrì. Rocca estuvo en el Seminario, pero Betnaza no.

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                                           La curiosa foto que eligió Clarin.

Algunos columnistas subsidiados por la pauta oficial pretenden que al provenir de esas estructuras putrefactas, Macrì estaría en mejores condiciones que nadie para sanear la ciénaga. Ese relato, que parece inspirado en la conversión de los santos que dejan una vida disipada para consagrarse al estudio y la oración, sólo sería creíble si el Presidente y su gobierno hubieran mostrado una conducta nueva desde que pasaron al otro lado del mostrador. Lejos de eso, se han servido del Estado para sus negocios particulares.

Sobre llovido, mojado
La frase atribuida por Carlos Pagni a un ministro del gabinete nacional, “si no hay pan, que haya circo”, revela que desde el gobierno alguien pensó que el desfile de los arrepentidos desviaría la atención de los problemas económicos.

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                               Pagni, Dujovne y Fariña: si no hay pan, que haya circo.

Esto no pasó de ser una expresión de deseos, porque aun en el segmento “Indignados” de las encuestas de opinión, el tema genéricamente denominado de la corrupción es precedido por las cuestiones económicas, como inflación y tarifas. Los problemas del gobierno siguen siendo la insuficiente generación de dólares genuinos, el cierre del financiamiento para el Estado y para las empresas argentinas por la desconfianza sobre el repago de una deuda que creció de modo vertiginoso, la fuga incesante de capitales y la resistencia social a sus políticas destructivas de la producción y el empleo.
A la incapacidad del gobierno para dominar la corrida cambiaria, porque obedece a razones estructurales que no se corrigen con voluntarismo, y a las consecuencias económicas y sociales del ajuste pactado con el FMI, se suman desde hace tres semanas los efectos colaterales del cuadernazo, como la interrupción de las obras comunicada el viernes 17.
Contra lo que el gobierno esperaba, la prensa internacional no prestó mayor atención a las denuncias contra Cristina, pero los reguladores bancarios y bursátiles están muy atentos a las confesiones de empresarios que demandan financiamiento para nuevas obras en la Argentina, ya sea mediante crédito o colocación de obligaciones negociables.

La Guardia Nacional
Mientras el ministro de Defensa de Estados Unidos, general John Mattis, comenzaba en Buenos Aires su primera gira por lo que el Comando Sur llama Hemisferio Occidental, y el gobierno argentino daba comienzo al despliegue de Fuerzas Armadas en la frontera norte, los dos principales diarios de su país minimizaban la amenaza terrorista no sólo en la Argentina y las Américas sino también en el resto del mundo, y desaconsejaban el empleo de los militares en tareas vinculadas tanto con su represión como con el comercio ilícito de sustancias estupefacientes de consumo prohibido por las autoridades sanitarias. Ni el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, ni el de Macrì exponen con claridad cuál es el sentido del regreso de los militares al primer plano. El 27 de abril dimos en El Cohete a la Luna una primicia que tuvo mayor repercusión dentro que fuera de las Fuerzas Armadas. Con el título Militares En Guardia [Nacional] contaba que “el gobierno nacional contempla el reemplazo de las Fuerzas Armadas por una Guardia Nacional, al estilo de Panamá y Costa Rica. El planteo fue formulado por el Secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, quien bajo la dependencia de Gustavo Lopetegui dirige en la jefatura de gabinete la Secretaría de Asuntos Estratégicos” creada por decreto sobre el modelo de la asesoría de seguridad nacional de Estados Unidos. Pompeo es uno de los funcionarios más próximos a Macrì y proviene del justicialismo, como Ramón Puerta, Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y Miguel Pichetto. Hoy es más fácil de entender lo que allí se afirmaba y sus consecuencias. Al mismo tiempo que desaparecen del papel moneda las Islas Malvinas, reemplazadas en el billete de 50 pesos por un pájaro, se replantean las competencias, estructura y organización de las Fuerzas Armadas. La conducción de los militares destinados al operativo Frontera Norte, inaugurado el viernes 17 por el Poder Ejecutivo, queda en manos de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich. De este modo, y con un perverso recorte y pegatina de partes de distintas de leyes y decretos, los militares son sustraídos de su misión primaria de Defensa Nacional y degradados a fuerza auxiliar de las policías, pero no en forma excepcional y con intervención del Congreso y el Comité de Crisis, como prevé la en teoría vigente ley de seguridad interior, sino de modo permanente y sin control. La histórica meta de actuación conjunta de las Fuerzas Armadas se invoca como coartada para una nueva reducción de personal y para la desocupación de grandes predios de alto valor inmobiliario en la periferia de las grandes capitales.

Horas antes de que Macrì encomiara el despacho de un primer contingente militar a la frontera, la Asamblea Popular de la Puna repudió la instalación de una Base Militar en La Quiaca “con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, la trata de personas y el terrorismo” y señala que es consecuencia del “Acuerdo que firmó el Gobierno Nacional en noviembre de 2016 con la Guardia Nacional de Georgia, perteneciente al Ejército de los Estados Unidos”, que “incluye la subordinación del Gobierno y del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas argentinas a los objetivos y al mando del Ejército de los Estados Unidos”.
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En 2017, cuando se firmó el convenio, consignamos que el Programa de Asociación Estadual (The State Partnership Program) iniciado en 1991 para asistir a las naciones surgidas del extinto bloque soviético sin suscitar la suspicacia que hubiera producido la presencia directa de los marines o el US Army cerca de la frontera de Rusia, se convirtió en una herramienta clave para los intereses de seguridad de Estados Unidos y los Comandos de Combate de sus Fuerzas Armadas, que así supervisan el proceso político y obtienen mano de obra militar barata. Luego se expandió a Latinoamérica y el Caribe.

“Además”, dice la Asamblea Popular de La Puna, “establece la instalación de Bases Militares encubiertas en áreas de recursos naturales estratégicos como Neuquén, Misiones y Jujuy, que bajo la subordinación mencionada favorece a la diplomacia estadounidense para coercionar sobre el actual y los sucesivos gobiernos nacionales con el fin de obtener ventajas en la adjudicación de explotaciones de esos recursos. Por último, habilita en territorio nacional, escenarios de intimidación militar y abre la posibilidad de incursiones del Ejército Argentino bajo mando extranjero en agresiones a países sudamericanos”.
El acto oficial se realizó a metros de la frontera con Bolivia, nada menos que en el aniversario de la muerte de San Martín.

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https://www.elcohetealaluna.com/rayos-y-centellas/                                       
                                                                   

jueves, 16 de agosto de 2018

Cenizas de Gloria


Extraer el tumor populista 

*Por Daniel Rosso

Tras escuchar la lectura del fallo, Amado Boudou se abrazó con su abogado, le entregó su celular, sus tarjetas de crédito y algo de dinero y guardó su DNI en el bolsillo, lo único que necesitaba para cruzar la línea imaginaria que lo conducía de la libertad a la reclusión en la cárcel.
El ex vicepresidente preso fue el nuevo golpe simbólico que el gobierno y sus socios estratégicos necesitaban sumar a la ofensiva desplegada con los cuadernos Gloria finalmente incinerados. Un paso decisivo en su proyecto de construcción de un escenario dominado por la agenda anticorrupción.



El gobierno insiste con que es necesario intervenir quirúrgicamente a la Argentina. Según su interpretación, desde hace 70 años, una cultura política caracterizada por la corrupción, la vagancia y los excesos, la inviabiliza y la condena. Con un bisturí diversificado en los estrados judiciales y en los grandes medios hegemónicos planea erradicar esa cultura política para siempre. Se propone eliminar un relato, suprimir un modo de ser. Las democracias exitosas son las que funcionan con un discurso único.

“Tenemos que ponernos a trabajar juntos, hombro con hombro, para que el país pueda salir de una vez por todas de esta historia de crisis recurrentes que nos lastimaron durante 70 años” – aseguró el Presidente el último 9 de julio.
Para Cambiemos y sus socios estratégicos, ha llegado la hora de resolver el “empate hegemónico” entre el liberalismo conservador y las fuerzas nacionales y populares, tal como lo formulara hace años Juan Carlos Portantiero. Para ello –interpretan- una de estas dos culturas políticas debe ser eliminada o marginada.

La “grieta”sólo desaparecerá si una de ellas avanza sobre la totalidad del territorio de la otra. Por eso, el fin de la grieta es una propuesta totalitaria. Es la pos política: el consenso alrededor de un pensamiento único.
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Hay que extraer el tumor con quimioterapia judicial y mediática. Para ello, la mega operación simbólica en marcha consiste en superponer estructuralmente corrupción y kirchnerismo. Tratan de transformar ambos elementos en una amalgama inescindible. La eliminación de la primera debe suponer necesariamente la erradicación de lo segundo.
Detrás de las denuncias contenidas en los cuadernos Gloria, los raros choferes escribientes y los empresarios colaboracionistas, se ha intensificado una operación política – cultural gigantesca para instaurar un sistema político con dos proyectos similares, con algunos matices entre sí, pero con acuerdos estructurales alrededor del viejo liberalismo conservador: Cambiemos, por un lado, el peronismo “racional”, por el otro.

Esa apuesta pos política sólo puede estructurarse sobre la agenda anticorrupción: porque ésta ocupa el lugar de la política pero disolviéndola en un acuerdo consensual que pone fin a las discusiones entre proyectos enfrentados.
Todos estamos de acuerdo en oponernos a la corrupción. En la versión oficialista, la totalidad de los que cuestionan la corrupción acuerdan con eliminarla erradicando para ello a la cultura populista a la que está inherentemente vinculada. En esa perspectiva, todos coinciden en eliminar esa diferencia. Hay un intento de desempate hegemónico: uno de los proyectos que surcó desde siempre la historia argentina avanza buscando la supresión del otro.

La agenda anticorrupción es el gran escudo simbólico de esa operación. Con el kirchnerismo tras las rejas, se funda la Argentina del consenso, es decir, el país pos político: el colectivo único de los partidarios de la anticorrupciónque logran encarcelar y excluir a los corruptos populistas.
Es esta, además, una de las pocas agendas donde el oficialismo puede aún dialogar con los sectores medios y en la que intenta lentificar la desestructuración de su alianza gubernamental. Es justo lo que necesitaba y es lo que esa trama de jueces, medios hegemónicos y servicios de inteligencia, le han provisto bajo dirección de algunos poderes económicos.

La construcción de simulacros

Jean Baudrillard ya nos prevenía de que una sucesión de simulacros podía suplantar “la realidad”. La mayor destreza simbólica del neoliberalismo es la construcción de simulaciones. Para decirlo rápido: un simulacro es la instalación de una “versión ficcional” como si fuera la realidad única o definitiva. No es nuevo: pero estos simulacros hoy son construidos con sofisticados modos de producción por los cuales las apariencias pierden casi todas sus marcas como apariencias. Casi todas.
A los simulacros se los construye desde el interior de “lo real” y con técnicas en permanente perfeccionamiento. Es un estado superior de la escritura de la historia: no solo se interpretan los hechos, además se los producen para escribirlos.
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En el caso de los cuadernos, la escritura periodística y judicial interviene sobre una escritura previa, la del ex sargento Centeno, quien intenta reducir los hechos a datos absolutos. Los hechos se los produce cuando se los escribe. Los hechos, en buena medida, son la escritura misma.
Una novedad de este caso es que “la corrupción” es denunciada desde su interior, por el chofer y por los empresarios involucrados. Y se despliega casi totalmente por dentro del sistema periodístico y judicial. No hay, por lo menos públicamente, demasiados actores políticos interviniendo en la denuncia. Es un tipo ideal de lawfare: se desenvuelve casi integralmente a través del accionar de jueces y periodistas.
Por eso, la construcción de la información está muy marcada por las lógicas de los datos puros que son presentados como la realidad misma. Estos, en el positivismo neoliberal, son el punto cero de las interpretaciones. Están fuera de las disputas de sentido. No hay en ellos choque de relatos contrapuestos.

Los datos de los cuadernos son verdades definitivas. Son, en sí mismo y tal como se los presentan, una construcción pos política. Es decir: para el positivismo de Cambiemos, son un adelanto de la verdad única que aspiran alcanzar luego de expulsar a la cultura populista.
El dato es una trinchera del discurso único. Por eso, el gobierno siempre intenta llevar la discusión al territorio de los datos: para ellos, allí hay verdad consensual y no disputa política. En contraposición, el Populismo es la insistente apertura de sentidos en todos los lugares donde el neoliberalismo intenta decretar la clausura. Siempre que hay populismo hay rebelión epistemológica. Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia.

La escritura del ex sargento

Y hay, en el espectáculo de los cuadernos incinerados, en las cenizas de los Gloria, elementos para la rebelión frente a los datos naturalizados. La escritura del ex sargento pone en escena un enunciador que cambia con el transcurso del tiempo: en un principio es un chofer que contabiliza kilómetros, luego es el conductor de un camión de caudales. Al final, sólo parece que hacen eso: recepción, distribución y acopio de dinero. El texto adquiere la forma repetitiva de un cuento de Bukowski: sólo que en lugar de sexo hay saturación de bolsas con dinero. Lo que se quiere mostrar está expuesto con un exceso desmesurado.
Centeno es un chofer taquígrafo que construye datos de modo automático: ve las bolsas y los bolsos desde afuera y puede contabilizar la cantidad de dólares o pesos que contienen. Es un relator omnisciente: detecta a la velocidad de un golpe de vista la cantidad exacta de billetes que suben a su Toyota Corolla.
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Escribe: 1.000.000 (un millón de dólares), 500.000 (quinientos mil dólares) y así. En un texto lleno de aclaraciones, Centeno demuestra todo el tiempo vocación pedagógica. Le preocupa que su lector entienda. Ese otro que lee está permanentemente presente en el escrito: le dice, “dejo aclarado”, “tengo también que asentar” y otras frases por el estilo.

Entonces: le escribe a alguien que permanece oculto. En ese mismo sentido, hay una búsqueda permanente de la precisión del dato. Por momentos toma la forma de una declaración testimonial: casi como si escribiera un texto especialmente preparado para el sistema judicial y periodístico.
El mismo escrito es complementado con “pruebas”. “Acompaño el ticket del estacionamiento del 03 del operativo” o “acompaño el ticket del estacionamiento”. El chofer es un migrante entre géneros: diario, relato de viaje, declaración testimonial, crónica, etc. Se mueve entre ellos con la ductilidad de un escritor experimentado.

Pero sus datos, transformados en “realidad definitiva” por el positivismo periodístico y judicial hegemónico, contienen varia inconsistencias. El primero: son pruebas que no han podido probarse, es decir, fueron utilizadas como pruebas pero sin que hayan sido corroboradas como tales.
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Por eso, el origen del proceso judicial que se inició con más de una decena de detenciones, está sostenido en el vació. Jueces y periodistas se atrincheran en los datos pero los datos no pueden demostrarse. Lo que queda de los cuadernos Gloria son cenizas.
Por lo cual, no hay ninguna razón para descartar que sea un simulacro. Es decir, un texto ficcional preparado para que funcione como real.

El segundo: la escritura está dirigida a un lector ausente pero muy presente en los textos. Tercero: la escritura eslabona datos y datos muy funcionales a la lógica de los sistemas judiciales y periodísticos donde se instaló la denuncia. Cuarto: la existencia de imprecisiones notables entre la cantidad de dinero que el chofer decía que había en las bolsas y lo que afirmaron los empresarios “arrepentidos”.
El primo presidencial, el príncipe de la obra pública, Ángelo Calcaterra, premiado con dos entrevistas a páginas completas en Clarín y La Nación, respondió ante la pregunta por los números de los cuadernos: “las cifras que se dicen son disparatadas”. Quinto: la falta de explicaciones acerca de los móviles que llevaron a Centeno a esa escritura sistemática. Sexto: la enorme funcionalidad que tiene para el gobierno la reinstalación global de la agenda anticorrupción, tanto para desplazar de la escena los temas críticos como para retomar la ofensiva en su intento estructural de erradicar la cultura política kirchnerista.

La estrategia de la ternura

La producción de simulacros eslabona datos reales con ficcionales para construir “relatos verdaderos”. Los medios hegemónicos juegan un rol estratégico en esas construcciones. Se han dotado de un manual de traducción instantáneo de las palabras políticas. Por ejemplo, donde los empresarios “arrepentidos” declaran “aportes de campaña” ellos traducen “coimas o sobornos”.
Así autonomizan un lenguaje con el que construyen la grieta pos política: entre los corruptos y los honestos. Intentan modelar el mundo emocional de los argentinos y argentinas mediante la estrategia de la ternura: un guión en el que de un lado están los apretadores, corruptos y bandidos a los que es necesario excluir y, del otro, ellos, los argentinos buenos, sensibles, tiernos y honestos. Todo bajo la dirección del proyecto liberal conservador que busca el desempate hegemónico.

* Daniel Rosso / sociólogo, periodista y analista de medios