domingo, 6 de junio de 2021

Día del Periodista en Argentina



 

 

 

 

 


“El 7 de junio se conmemora el Día del Periodista en Argentina, día en que Mariano Moreno en 1810 fundó la "Gaceta de Buenos Aires" primer periódico que aparece luego de la Revolución de Mayo.

 La Primera Junta indicó por decreto su fundación, por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales.

 Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli

La elección del 7 de junio como día nacional fue establecida por el Primer Congreso Nacional de Periodistas en 1938, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas.

 Comenzaron el primer número con una cita de Cornelio Tácito (c. 55 - 120 d.C.- considerado un gran historiador de la antigua Roma) que dice: "Rara felicidad de los tiempos en que se puede decir lo que se siente y sentir lo que se quiere".

La conmemoración del Día del Periodista puede resultar una buena oportunidad para pensar y reflexionar sobre la profesión. Para ello será necesario entender que el periodista no es sino un tornillo en cinta transportadoras y zarandera de una de actividad humana entendida como la comunicación. Cuyo material es limpiado modificado, preparado según ingeniero constructor (editor) y su ingeniero Jefe de Obra. La comunicación –el proceso de comunicación, para ser más preciso– es una práctica social cooperativa de la que participan empresas  (constructoras de la verdad?), ciudadanos, dirigentes, líderes económicos, sociales y políticos y, también, los periodistas (albañiles?)

 Si el periodismo es comunicación; la principal función en la comunicación es la transmisión de información., acerca de la realidad. Sin embargo, ya desde la Filosofía Clásica, se reconocen tres importantes funciones, que tardíamente fueron formalizadas por Karl Bühler, a principios del siglo xx: La comunicación es para: informar acerca del mundo; expresar la realidad subjetiva del emisor e;- influir sobre el receptor,

 Entendiéndose además que en una situación comunicacional, se pueden estar dando una, dos o todas ellas:

 a) Función referencial: Se hacen aseveraciones o suposiciones sobre el mundo objetivo, sea real o ficticio, presente, pasado, futuro o simplemente posible. Ej.: “la Cuenca esta triste”, Los unicornios se pasean por el jardín, “Es probable que mañana llueva”, etc. Cualquier comunicación que se haga, de un modo u otro, implica información acerca de la realidad extra-comunicativa, por lo tanto casi cualquier comunicación será referencial, pero hay mensajes que lo son más enfáticamente, como aquellos que implican exposición objetiva de conocimientos o información sobre hechos de carácter científico, periodístico, descripciones, biografías, mapas, retratos, imitaciones sobre política etc...

 b) Función emotiva: Centrada en el emisor del mensaje. Ocurre cuando éste manifiesta su realidad subjetiva: Sentimientos, emociones, opiniones, experiencias, etc. Ej.: “¡Qué bueno que hoy es sábado, me voy a Chile!”, declaraciones de amor, insultos agradecimientos, felicitaciones, etc... Generalmente corresponde a exclamaciones, diminutivos, aumentativos, gestos.

 c) Función conativa: Se refiere al receptor. Tienen la finalidad de apelar directamente a él, dando órdenes, solicitando, preguntando o intentando persuadirlo a actuar de determinada manera. Esta comunicación trata de dirigir la conducta del receptor. Ej.: “decime la hora, `por favor”, leyes, manuales de instrucción, discursos políticos.

Según la Teoría Comunicacional de Berló, “el hombre se comunicaría con el fin de influir y afectar a los demás”. Según esta afirmación esta sería la única y real función de la comunicación humana, y no creo que deba o sea así el periodismo, en su función informativa, se encarga de dar a conocer acontecimientos que el público desconoce. Requiere objetividad de parte del periodista. Es decir, ausencia total de juicios, opiniones o apreciaciones personales acerca de la noticia que está dando. 

 En una nota decía - :(…) P. Urondo; “Tan importantes como los periodistas lo son las empresas. Cada quien con intereses diferentes. Los periodistas son asalariados a los que se les paga por su trabajo, por un servicio que brindan a ese proceso cooperativo de la comunicación Se puede decir que los periodistas venden su trabajo. Nunca que las empresas compran las opiniones o las ideas de los profesionales de los medios. Porque, como bien lo señala el código internacional de ética periodística (París, 1983), “la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto”, y esto significa que el periodista es “responsable no sólo frente a los que dominan los medios, sino, en último énfasis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales” Por esta razón, sostiene la filósofa española Adela Cortina, la “meta” del periodismo sería “generar una opinión pública madura, de modo que haya ciudadanos y no vasallos, pueblo y no masa”  (...) -

 Lamentablemente., en los últimos tiempos el periodismo bastardeado por seudo programas de chimentos mesturados ellos y sus personajes, han terminado por desacreditar la credibilidad de los buenos periodistas y junto a los Vasallos, de las corporaciones, Lacayos, después, terminan en Cipayos

 En una metamorfosis constante y sostenida, una gran cantidad de “periodistas”, pasan el síndrome obligacional V.L.C.

 Los Jorge, Márcelos, Laura, Joaquines, Marianos, Beatrices, ese ejercito de mercenarios. Los mercenarios y las leyes de la guerra En el protocolo adicional a la Convención de Ginebra del 12 de agosto de 1949 (APGC77), relativa a la protección de las víctimas de conflictos armados internacionales (protocolo I, de 8 de junio de 1977, se establece que, un mercenario es cualquier persona que:

 1.- Ha sido reclutado o embarcado específicamente con el fin de luchar en un conflicto armado o mediático de intereses privados y no de Estado.

 2.- Toma, en efecto, parte directa en las hostilidades y operaciones de corte difamatorio inductivo, perjudicial.

 3.- Su motivación para tomar parte en las hostilidades es principalmente el deseo por el beneficio personal, y de hecho, se le promete una recompensa material por una de las partes en el conflicto, o en favor de ésta que excede de forma sustancial al pago que los combatientes ideológicos de las fuerzas mediáticas, graficas de dicha parte reciben con similares rangos o funciones:

 

Vasallo es el término con el que en el feudalismo se designa a un noble de categoría inferior u hombre libre que pide protección a un noble de categoría superior, su señor feudal. Le jura fidelidad, da asistencia y presta servicio militar en su favor, recibiendo a cambio el control y jurisdicción sobre la tierra y la población de su feudo o señorío.

 Lacayo. Servil, bajo, rastrero: Criado de librea que acompañaba a su amo a pie, a caballo o en coche. Servil, rastrero:

Es el lacayo del jefe.

 Cipayo

Soldado indio que en los siglos XVII y XIX servía en los ejércitos de Inglaterra, Francia o Portugal"

 Conclusión ; digo modestamente que como existen  soldados que defienden la Patria , otros defienden la institución como tal, los hay defendiendo su sector ,su familia y están los que solo el dinero es su bandera, estos son mercenarios. Entonces tenemos Periodismo informativo, Interpretativo, de opinión etc. Con lo cual, como los soldados, los periodistas existen en varias categorías si se puede denominar así. 

 

Feliz Día del Periodista para todos aquellos que con su trabajo construyen día a día un país mejor. Solo la verdad nos hará libres. Solo la libertad nos hará justos, solo la justicia nos hará soberanos.

ANDRES PEEBLES (para P3M) 07/06/2013

 

 

lunes, 22 de marzo de 2021

YOID 20 - ID, EGO Y SUPEREGO –



 

Se dice que en la personalidad siempre están presentes tres partes: ID O ELLO, EGO O YO, y SUPEREGO O SUPER YO. Es así que Freud uno de los más grandes representantes de la Psicología, especialmente del Psicoanálisis; indica que cada una de estas partes cumplen una función primordial en la personalidad del individuo de forma diferente. Por ello es necesario saber que es cada una de estas partes.

El ID (ello) es de carácter impersonal, está formado por disposiciones congénitas y todo aquello que es o ha sido reprimido por el individuo a lo largo de su vida; también están presentes dos grandes instintos: Eros y Thanatos, el instinto de vida o libido (deseo) y el de muerte o destrucción. Es el instinto de vida lo que dirige la existencia del hombre y lo protege contra el de destrucción. Constituye el subconsciente, lo que para Freud es lo primordial para determinar la personalidad del individuo.

El EGO (yo) se entiende como un plano de adaptación por medio de los sentidos, las representaciones verbales, la razón y la moral así como las expresiones de distensión de la vida instintiva. Está formado por la experiencia consciente y lo preconsciente, por lo cual dicha experiencia consciente no entrega al hombre sino una representación engañosa de sí mismo, de los demás, de la humanidad y del mundo. El psicoanálisis pretende encontrar la verdadera imagen del hombre dando predominancia al subconsciente.

El SUPEREGO (Superyo), es la parte cumbre donde el aprendizaje social y los valores aprendidos operan. De él provienen la conciencia moral y la censura, la represión y la sublimación, y se encuentran los remordimientos y los sentimientos de culpabilidad.

YO-ID (Ego tamásico). Este ego caracteriza a las personas que solo creen y confían en la propia capacidad personal, despreciando tácitamente o en forma explícita a otros.

Presumido: desde su propia visión de sí mismo, él o ella siempre quiere tener razón, cueste lo que cueste. Lo enojan las críticas, no puede asumir el fracaso y da constantemente consejos aunque no se los pidan. Para aumentar su ego aún más necesita poner en evidencia lo bueno que es en hacer algo. Vive del reconocimiento ajeno. Eso es el YO-ID. (Yoismo)


Cuando hablamos de la naturaleza humana nos enfrentamos al problema de su compatibilidad con la libertad de la que estamos indudablemente dotados. Para ser libre, el hombre tiene que estar abierto. Una naturaleza completamente hecha, cerrada, acabada, no puede dar lugar a un obrar libre. Se necesita un amplio margen de indeterminación, y una reserva de energía polivalente y autorregulable.

El hombre no es algo que esté hecho de una vez y para siempre, sino algo por hacer. Literalmente, un "qué hacer", movilidad pura, libertad sin condición, siempre en proceso, pura existencia desnuda, puro proyecto, mero afán de ser.

Las técnicas y las ciencias abordan el ser humano fraccionado. Los psicólogos ponen el foco en la personalidad, los empresarios en los potenciales compradores, los políticos en los ciudadanos... electores ¿Y la persona?

La ciencia y la técnica responden al cómo, la filosofía al por qué. Hoy nos preguntamos… cuándo? Cuando esta anomalía que se pandemiza como virus comenzó a profundizarse en nuestras conciencias, mentes, acciones etc.

El por qué es individual. La experiencia individual es el patrimonio intransferible que cada uno de nosotros aporta a la existencia.

Aristóteles habla del individuo como ser social por naturaleza. Esa naturaleza no le quita al hombre su necesidad por naturaleza, su individualidad y su dignidad. Son cualidades intrínsecas. Cada sociedad, cada cultura, debe encontrar maneras de proteger y hacer crecer esa humanidad. Esto celebramos. Celebramos ser una totalidad en sí, completos, que no puede ser dividida arbitrariamente manipulada por quienes padecen este síndrome del yoismo.

El uso de Bozal moral (honestidad intelectual) es esencial para contener el YOID-20

El YOID-20 no solo afecta al que lo padece sino a su entorno.

El YOID-20  no es una "caprichito"

El YOID-20  tiene origen animal (y no fue producido en un laboratorio)

El contagio por lectura o ver Tv es "mínimo"

Es posible contraer el YOID-20   dos o más veces (casos incurables)


Digo con esto (trato), que el COVID despertó una de las cepas más dañinas que prexisten en el ser humano, el “YOISMO”. Vemos a diario, personajes de la política, periodistas, de la ciencia, ni que hablar en las “redes sociales” como construyen desde su visión (egoísta) una realidad particular, manipuladora, acomodaticia a sus propio interés. El contagio es exponencial.

El YOISMO que causa el YOID‑20 se transmite principalmente a través de las redes, generadas cuando una persona escribe, opina y concluye sin argumentos valederos, en forma irreflexiva, carente de honestidad intelectual, agregando a todo esto, su desconocimiento del tema en cuestión.

Usted puede infectarse si está cerca de una persona con YOID‑20 o si, tras leer prensa (pasquines) contaminada, lee o escucha ciertos periodistas (algunos no lo son, es solo una changa). #infodemia

Rene Gado

 



Bonus track

*¿Qué hemos aprendido sobre la decisión y la libertad?

Aquí, en estas líneas, también me gustaría detenerme sobre algunas inercias, pero de carácter conceptual: ¿qué hemos aprendido sobre la decisión y la libertad? Abordémoslo con dos conceptualizaciones: una del filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset. Otra del filósofo y pedagogo naturalista Jean-Jacques Rousseau.

Ortega entiende la vida como una coexistencia de nuestro yo (nuestra identidad personal e individual) con el mundo.

El mundo es el conjunto de circunstancias que nos vienen dadas e impuestas. Circunstancias con las que tenemos que lidiar para transitar por nuestro sendero vital.

No sé si recordarán: “yo soy yo y mis circunstancias”, probablemente sí. No es tan conocida su continuación: “si no las salvo a ellas, no me salvo yo”. Llevamos un año “salvando las circunstancias” para salvarnos nosotros, aprendiendo a (sobre) vivir con lo que nos la pandemia. Pero “la vida no elige su mundo”, advierte Ortega. (…)

(…) El recorrido vital que realicemos por ese mundo estará determinado por nuestras decisiones. Esto es, por las elecciones que hagamos sobre aquello que nos viene impuesto.

Si echamos la vista atrás, veremos que la crónica de la pandemia es la crónica de una toma de decisiones ante las circunstancias. Desde decisiones de nivel político, como decretar el estado de alarma y el confinamiento domiciliario, hasta decisiones personales, como mantener una distancia de seguridad o no abrazar a nuestros padres.

Desde este enfoque incluso podemos tomar la temperatura del ejercicio de la libertad superior en distintos países. Si en un país se han necesitado muchos “pañales” (restricciones, multas, controles, etc.) sus ciudadanos sufren aún de “incontinencia”, esto es, del ejercicio inadecuado de la libertad inferior o individual.

En este año tenemos que haber aprendido, más que nunca, que nuestras decisiones no solo nos afectan a nosotros. Estas no solo tienen impacto en nuestros asuntos. Además, el pretexto de la libertad es un falso pretexto, porque se juega con un doble sentido del término.

Por ello, uno de los aprendizajes más importantes que deberíamos extraer de estas circunstancias, con las que llevamos coexistiendo desde hace un año y que han reconfigurado nuestra vida, es que el ejercicio de la libertad moral. Gracias a él, somos capaces de autoimponernos una norma, por el bien de todos y por el nuestro propio. Somos capaces, al fin y al cabo, de realizar un ejercicio de humanidad. (…)

* https://theconversation.com/un-ano-de-pandemia-que-hemos-aprendido-156811

 

 

 

 

 

 

lunes, 8 de febrero de 2021

Crítica a la rosca política


"Por mucho que les apene, Perón no publicó un libro sobre la rosca, sino sobre la conducción política. Como ya sugerimos, ambas son incompatibles. Donde hay rosca, no hay conducción". 



Por Gastón Fabián* 

Hasta el día de hoy, se nos ha enseñado que la historia de la humanidad es la historia de la rosca política. Por decirlo en los términos inauditos de Jean Paul Sartre, la rosca es el ser. El ser es lo macizo, lo idéntico a sí mismo, lo cosificado, lo que se pudre. El ser es lo que es. La militancia, en cambio-lo sabemos desde Badiou-, es del orden del acontecimiento, o sea, de lo que interrumpe y subvierte la rosca. Podrá parecer muy supraterrenal, pero la militancia es bastante simple, poco enroscada. Dos palabras cifran su santo y seña, que es en realidad una verdad accesible para todos y todas: confianza y conducción. Precisamente, ambas relaciones están ausentes en las intrigas palaciegas y en la politiquería de café, donde siempre se trata de sacar ventaja, quedar bien parado o salir en una foto que solo interesa al “mundillo”. La rosca, al fin y al cabo, es el reino del ego. El ego quiere acumular, llevar el agua para su molino, que se hable de él, que se le rinda pleitesía infinitamente. Desde su visión, el problema de la política no es formar más y mejores militantes, sino, por el contrario, ser más poderoso que el otro. Permanecer en el nivel de la militancia de base, asistir a eventos de baja concurrencia, juntarse a intercambiar con compañeros y compañeras, allí donde las cámaras no ponen el ojo, representaría, para él, un terrible y vergonzoso estancamiento.

La militancia debe desterrar para siempre de su marco conceptual la ecuación rosca=política. Semejante fórmula, atractiva para el insaciable y ambicioso “paracaidista” que prioriza el atajo por sobre la construcción colectiva (“la vida es una carrera y llegar a la meta, llegan pocos…”), es la que, salvo excepciones, ha gobernado a los seres humanos desde que el mundo es mundo. De sus entrañas proviene el hediondo y repugnante capitalismo de hoy. Algunos sostendrán que, más allá de la inmoralidad o la indecencia, el mundo es así y no tiene sentido (o hasta resulta peligroso) querer transformarlo. El mundo es el que es y ya. Al rosquero (el imponente Trasímaco) no le preocupa en lo más mínimo la justicia. Abierta o secretamente, se burla todo el tiempo de ella. Como afirmaría Meñique, el arquetipo del conspirador en Game of Thrones y quien con sus tejes y manejes desencadena la secuencia de acontecimientos que constituyen el thriller de la serie, el ascenso es todo lo que hay. La falta de convencimiento respecto a esto llevaría, nos guste o no, a una caída estrepitosa y mortal.

El gran conjunto de los portales digitales que se dedican a “informar” de política, no hablan más que de la rosca y sus maquinaciones. Se considera que lo que “vende” es revelar quién traicionó a quién, quién negocia a escondidas con quién, quién pidió tal cargo, quién apunta para ser ministro, quién va a modificar su voto a último momento en el Congreso y a qué precio. Ardides, triquiñuelas y otros subterfugios devienen el centro de atención. ¿Qué público consume y hace circular estas notas, excitado por las novedades de la “cocina”? ¿Quién se divierte jugando a adivinar qué persona “filtró” el secreto y cuáles son los objetivos de su maniobra? En la jerga, a dichos lectores los denominamos “politizados”. Aunque altanero y con orgullo exclame que “todo es político”, el politizado asume que la política pertenece a un ámbito que no lo cuenta. El politizado es un espectador, un “fana” de la política. Y la política que devora con gula es lo que se nos ha vendido como gran política, su lado oscuro. Convengamos que a cualquier lector de El Príncipe no le produce ninguna emoción que Maquiavelo sostenga que todos los Estados existentes pueden ser divididos en principados o repúblicas. Pero sí lo apasiona profundamente la estratagema que César Borgia utilizó con Ramiro de Orco: primero se valió de su crueldad para disciplinar una ciudad y luego, para ganarse el favor del pueblo, lo ejecutó de manera sensacional en la plaza principal de Cesena. Tal vez por eso somos adictos a Game of Thrones y nos vanagloriamos de la Boda Roja, como si allí aconteciera la manifestación divina, sublime y erotizada de la política.

Sería tarea de arqueólogos hallar en Game of Thrones rastros de un momento popular o de una invención militante. De hecho, la única organización que se presenta por fuera de lo estrictamente militar es una abominable secta de fanáticos religiosos. El mundo se divide entre ingenuos y oportunistas, entre tontos honorables y maestros de la realpolitik. Los soñadores inquietos y los profetas visionarios son la real y más palpable amenaza. Que hace no mucho tiempo se escribiera en nuestro país un “elogio de la rosca” y se pretendiera instalar la idea de que la rosca tiene mala prensa (por no superar los estándares de la “corrección política”) pero que, en el fondo, es útil y provechosa para todos, pues inculca el sano hábito de la discusión plural entre personas que piensan diferente, no puede más que causar risa. Típico de cualquier imperialismo es colocarse en el lugar de la víctima para atacar con más fuerza. ¿Acaso lo que consolida a una democracia es la conversación ocasional de pasillo o el sigiloso encuentro entre dirigentes en un despacho a puertas cerradas? El razonamiento según el cual el operador político es el alma oculta de las instituciones que funcionan no difiere demasiado de aquella reflexión del contrarrevolucionario De Maistre, que decía que el tenebroso y desacreditado verdugo es el pilar elemental de la sociedad.

Por mucho que les apene, Perón no publicó un libro sobre la rosca, sino sobre la conducción política. Como ya sugerimos, ambas son incompatibles. Donde hay rosca, no hay conducción. Donde hay conducción, no hay rosca. La rosca es una tentación, incluso una necesidad, del pensamiento de Estado. Es un arcana imperii. Más la militancia (habrá que grabárselo) no es el Estado y no debe pensar como él. Para un militante, el otro no es alguien que tiene que ser gobernado, a fin de que el Estado pueda fortalecerse y volverse más próspero. Para un militante, el otro es siempre militante. Lo cual implica una confianza, que no es probada o calculada; es axiomática, decidida, comienzo. En el idioma del Estado (basta leer a Hobbes para comprenderlo), la desconfianza es la regla. Hay que presuponer la maldad e incorregibilidad de los demás y, en todo caso, generarles un interés en cooperar, aunque teniendo en última instancia la espada de Damocles sobre su cuello. El Estado es el topo de la política tradicional, que es urgente traducir como momento no político de la política o como política de la antipolítica, es decir, como pequeña política, insignificante, vana. Quien se ve envuelto en la rosca, quien busca el camino más corto con tal de imponer su voluntad, es, por definición, el que no conduce. Podrá tener dinero, contactos, influencias, apellido o astucia, pero confunde la conducción con la preeminencia del yo. Su salto a la fama le permitirá, en la mejor de las circunstancias, convertirse en el líder de una facción, o en un armador o tejedor de acuerdos que de vez en cuando es consultado en un canal de televisión. Carece, sin embargo, de lo esencial de la conducción militante.

Lo anterior no significa que la militancia deba renunciar a la sagacidad, el talento o las mañas del político "exitoso" (¿comprendemos lo mismo por “exitoso”?). Es importante desarrollar el "tacto", el "olfato", la "intuición", el "cálculo de probabilidades", el "criterio", la "prudencia", la "audacia", la "visión panorámica", la "paciencia", la "disciplina partidaria", el "sentido de la oportunidad", el "sentido de las proporciones" o la "oratoria". Pero existe una insalvable diferencia de principio entre el político "weberiano" y el militante. Mientras la tarea del primero es equilibrar la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción, teniendo que responder por las consecuencias de sus actos, para la militancia la responsabilidad es su convicción. Ella se asume responsable de todo. Su responsabilidad es absoluta. No hay jurisdicción sobre la que abdique soberanía. Las cualidades del político sensato representan para los militantes una mera técnica (como lo es la retórica) y de ningún modo lo fundamental de su praxis. No somos rosqueros, arribistas o "borrachos de poder", porque no se nos va la vida en las intrigas palaciegas. Negociar, se negocia con un aliado o con un adversario político a quien, de momento, no se puede conducir. Entre militantes, la rosca es un pecado, una negligencia estratégica. Cuando la rosca gana "sustancia" y deviene manifestación divina de la política; cuando la responsabilidad se sacrifica en su "altar", la militancia está perdida. Hay que barajar y dar de nuevo.

El resurgimiento de la militancia durante los gobiernos de Néstor y Cristina sucedió en contra y no a favor de la rosca. La rosca era sinónimo de los 90, la premisa indiscutible de que “la política es una mierda”. Devolverle el prestigio a aquella palabra equivaldría a traicionar toda nuestra experiencia reciente. Tamaña barahúnda sólo puede derivarse de que todavía, en términos teóricos, no se sabe muy bien qué significa conducción. Los mismos analistas y comentadores que enaltecen (o denuncian) la rosca, suelen interpretar que conduce quien mejor rosquea. En definitiva, conducir es persuadir y rosquear es una manera de persuadir, independientemente del método que se use. La pregunta que debemos hacernos es: ¿persuadir para qué? La militancia responde: para sumar militantes, para construir organización política, para generalizar la responsabilidad absoluta, que es la responsabilidad por la responsabilidad del otro. Los motivos del rosquero, en cambio, son egocéntricos. El individualista se mueve en la rosca como pez en el agua. Quiere ganar, a menudo para que el otro pierda. La comparación, la necesidad de “medirse”, era para Hobbes una de las bases de la “guerra de todos contra todos”.

 Siguiendo estas consideraciones, podemos aducir que si en una organización política no hay lugar para la rosca, es porque los momentos horizontales están subordinados al principio verticalista. La política tradicional, en la lógica del gentleman y de los partidos de notables, siempre ha sido horizontalista, porque el horizontalismo allana el terreno para el cabildeo y las peleas de egos, en tanto nunca está claro quién conduce (ergo, conduce el “yo”, el “libre pensamiento”, omitiéndose que el pensamiento es de otro). Cuando ejercitó el verticalismo, se trató por lo general (como en el Partido Comunista Francés) de un verticalismo sin conducción (donde los militantes son sacrificables peones de ajedrez), o sea, más de lo mismo, Estado en miniatura. En la política tradicional, la conducción es siempre medio para un fin: trepar posiciones, tomar el poder y el prestigio que conlleva o garantizar la felicidad del pueblo. En la política militante, la conducción busca la conducción, entregar el "bastón de mariscal". Militamos para que otros militen, porque confiamos en que la militancia organizada, como vida no-individual, es la verdadera vida. El militante se conduce a sí mismo y, a la vez, conduce a otros: los conduce a que se permitan ser conducidos por la conducción. Y en última instancia, todos los militantes son conductores del conductor, aunque resulte contraintuitivo. Pero nadie conduce ya en la clave de una voluntad-una, de un Yo moderno o una res cogitans. Un militante no es per se (no es una sustancia). Un militante es no-uno. Un militante es lo que representa al sujeto [el pueblo] para otro militante.

La vida militante es una vida que es siempre dada por el otro (el militante es elegido, ungido, “bañado en aguas del Jordán”, por otro militante) y que, desde el comienzo, está entregada al otro militante. No queremos que los otros se transformen en un pasivo e inocente rebaño de personas conducidas, manipuladas o “llevadas de la nariz”, sin iniciativa y creatividad. Aspiramos a que todos seamos buenos conductores o, como decía Perón, a inculcar en el pueblo el sentido de la conducción. Todos respondemos por todos (el rosquero solo responde por él mismo). Todos somos responsables. El báculo o cayado del pastor nadie lo retiene para sí. El poder no se acumula ni se atesora. Se comparte. Se reparte. Se da. Militancia es empoderamiento.

Para la política tradicional, si el conductor quiere triunfar frente a las ambiciones, la vanidad y la maldad de los demás seres humanos, tiene que seducirlos, acariciar su orgullo, inflarlo en ciertos momentos, poner a unos contra otros y administrar (mediante la política del “péndulo”) las tensiones de un equilibrio precario, que más temprano que tarde se vendrá abajo por la hybris en la que inevitablemente caen hombres y mujeres. El destino de todos los Imperios es perecer por sus propias contradicciones. La conducción militante, en cambio, tiene que estar a la altura de principios más exigentes, empezando por el legendario axioma de Cristina: la Patria es el otro. Misión de la militancia es combatir el ego, el cualunque que cada uno es, o sea, vaciarnos de sustancia. Cuando Jesús convoca a Pedro y Andrés a ser “pescadores de hombres”, no los considera más importantes que aquellos a quienes dirigen su prédica, pues lo que define a los apóstoles es que no son nada en sí mismos, como individuos (apóstol quiere decir “enviado”: se es en tanto enviado, llamado, interpelado o convocado por la conducción). Su riqueza reside en su pobreza, que no es otra cosa que pobreza de sustancia. Viven en Cristo (en el Mesías) y esa vida-en-Cristo mediatiza todas sus relaciones, que quedan para y desde siempre resignificadas. Por eso la conducción no puede conducir sin verse afectada también, sin verse conducida. La adulación (no la disciplina) y la competencia de egos es lo que echa a perder a los gobiernos populares.

Característico de la política tradicional es que los dirigentes se "arranquen los ojos" por un lugar en una lista o por un “contrato jugoso”. Cristina, por el contrario, renunció a la “dignidad” de ser tres veces presidenta electa, con el fin no solo de ganar una elección o de poder gobernar la Argentina posmacrista, sino de despertar el sentido de la responsabilidad en el conjunto del pueblo. No quería que la aplaudamos o que aclamemos sus dotes de estratega. Quería que la imitemos, porque si no la imitamos, la estrategia está condenada al fracaso. Todo el tiempo la militancia se enfrenta o se encuentra expuesta a la tentación de esa fenomenal máquina productora de egocéntricos que es la politiquería o "pequeña política", basada en la eterna comparación o en el ¿qué dirán? Lo que prevalece en la praxis no hay forma de anticiparlo a priori. El veredicto lo dan los efectos, el saldo político. Vence la conducción militante allí donde emergen más y mejores militantes, que se hacen cargo de sumar más y mejores militantes. Hay que escuchar el llamado de la época que, ante las calamidades, convoca a la militancia. Empecemos por elogiar las reuniones políticas y no las mesas de rosca. Empecemos por militar.

* El autor es militante del barrio de Boedo (Comuna 5).

https://www.agenciapacourondo.com.ar/debates/critica-la-rosca-politica-por-gaston-fabian

 

martes, 5 de enero de 2021

THC - Trabajo, honestidad y control


 

¿Qué es el trabajo?

Como trabajo denominamos al conjunto de actividades que son realizadas con el objetivo de alcanzar una meta, solucionar un problema o producir bienes y servicios para atender las necesidades humanas. ... El significado de trabajo tiene enfoques en diversas áreas, como la economía, la física, la filosofía, política, (mandato democrático) etc.

 

¿Qué significa la palabra honestidad?

Hace referencia a la sinceridad y a la virtud de tener buenos hábitos. La honestidad es uno de los valores morales más fundamentales porque ayuda a entablar relaciones interpersonales que se basan en la confianza e interviene en la interacción que se tiene con los demás, pues un individuo honesto se mantendrá apegado a sus buenos principios y todo lo tomará con responsabilidad.

Ser honesto es ser sincero, franco, no tener segundas intenciones en el trato con las otras personas; no sacar ventaja de las posibles debilidades o situaciones de inferioridad de otros individuos. Por ejemplo: reconocer si nos hemos equivocado, devolver los objetos encontrados, además de la *honestidad intelectual.

*( Honestidad intelectual es considerada un culto a la verdad; un modo de aprecio por la objetividad y la comprobabilidad, y el desprecio por la falsedad y el autoengaño)

¿Que el control?

El control es la función administrativa por medio de la cual se evalúa el rendimiento. El control es un elemento del proceso administrativo que incluye todas las actividades que se emprenden para garantizar que las operaciones reales coincidan con las operaciones planificadas

El control puede definirse como la evaluación de la acción, para detectar posibles desvíos respecto de lo planeado, desvíos que serán corregidos mediante la utilización de un sistema determinado cuando excedan los límites admitidos y predeterminados por leyes o acuerdos.

El control es un mecanismo del proceso administrativo creado para verificar que los protocolos y objetivos de una empresa, departamento o producto cumplen con las normas y las reglas fijadas. El control tiene como objetivo evitar irregularidades y corregir aquello que dañe o afecte normas comunitarias en diferentes circunstancias (pandemia).

 

Dicho esto, que es fácil de corroborarlo por la ciberteca que elijamos; esta trilogía (THC), que no es  Tetrahidrocannabinol, son los pilares o patas de base en la mesa de una sociedad que pretenda ser justa, libre y soberana.                                             

Entonces con este modesto y básico pensamiento de mi parte no pretendo tener respuestas, creo en el colectivismo, en el entre todos, es por eso que; tengo preguntas, quisiera que nos preguntemos:

Están a la altura de las circunstancias los poderes que tienen que ver con el TRABAJO? (cuidar, generar, modificar)

Estos los que tienen que ver (Políticos, gremios, instituciones, etc.) son HONESTOS?

Los anteriormente nombrados y alguno más asumen la responsabilidad del CONTROL?

Me gustaría ser optimista en pensar (solo eso) las posibles respuestas . 

Solo me atrevo a decir una frase de San Agustín;  “No hay tiempos mejores ni peores. Seamos nosotros mejores y los tiempos serán mejores.”

RENE GADO

 

lunes, 16 de noviembre de 2020

A ese militante...

 





Rio Turbio                                            17 de Noviembre de 2020


A ese militante al que no pueden arrear tan fácilmente,

A ese militante que sabe discernir la política del poder político,

A ese militante que no calla, ese militante que si tiene que atravesar las estructuras prestablecidas, siendo que será para el bien de las mayorías, lo hace sin importarle el costo.

Ese militante que no abunda.... a ese militante es al que revindico, al que dice; “La Patria es el otro” y es consecuente con eso.

Ese militante que no esquiva la crítica y si, desprecia las obsecuencias, ese militante que es capaz de decirle a quien conduce "te estas equivocando."

Ese que  colabora en señalar errores para que se corrijan y no recita alabanzas estériles.

Para los políticos capaces, señalar errores es ser cro. , amigo… y enemigo para los incapaces.

A ese militante que no permite ni acepta el espacio entre militancia y dirigencia, ese agujero negro, que muchas veces intencionalmente (o sin quererlo) se crea desde la dirigencia, donde el militante no tiene alternativas de construcción política.

Es a ese militante; aquel que debemos reconocer, y el que tenemos la obligación de mantener, cuidar, valorar.

A ese que entiende que Militar, - que es batallar - , por el bienestar del pueblo-nación, lo hace sin esperar premios, remuneraciones ni dadivas, solo oportunidad, debate y algún disenso.

A ese... el solidario, practicante de empatía, buena persona, leal, optimista y portador de esperanza…

A ese MILITANTE

Feliz día!!!                                                                

                                                                               

                                                                       A.P.M.

                                                     Sexagenario setentista sureño  

viernes, 25 de septiembre de 2020

*A quien corresponda… (O le quepa el sayo)


 





«A quien le quepa el sayo, que se lo ponga», dice un viejo proverbio surgido de lo popular. La expresión refiere a que, si alguien se siente aludido en algo, no debe tratar de culpar a nadie sino que, antes debe ubicar en su propia persona esas culpas.




Hoy 25 de Septiembre, con los diarios de ayer, anteayer, me desayuno de las internas de la interna .Cuáles son? Estamos “TODOS” de acuerdo en el “que”, no así en el “cómo” y menos en el “cuando”. El que, sabemos que es el “Proyecto Nacional y Popular”, es Alberto, es Cristina .También es Alicia y por ende las autoridades electas locales; Intendente, diputados etc. Como se dice en la jerga “del palo”. Dicho esto, solo una opinión de un militante de a pie, donde quedo lo de: “la ropa sucia se lava en casa “.Porque esa confrontación constante de arrogarse representatividad? Porque los intereses personales priman sobre el colectivo? Mi abuelo (un sabio) decía “a comer vamos, a trabajar nos llaman”, la significación que atribuyo en este caso es nos juntamos para ganar la elección… pero para gobernar? El famoso loteo

A nada de ganar la elección y mucho de la próxima, comenzamos con subjetividades por encima del objetivo. En un anterior escrito hablo de la balcanización etc.

(aquí) https://wwwinfogap.blogspot.com/2018/09/balcanizacion-escision-particion.html

En el mismo hay dos link (interpretación libre) Donde 2 de los 5 fenómenos son la elección incorrecta de Líderes

 http://wwwinfogap.blogspot.com/2016/10/lideres-ignorantes-contradictorios.html  

y las conductas de electos y electores basadas en Procusto  http://wwwinfogap.blogspot.com/2016/11/sindrome-de-procusto-prescindir-de.html

-       En consonancia con el desprestigio de “la política” y la penetración de la prensa oral, escrita y televisiva surge la promoción sistémica de “whatsaperos” mediáticos (o mediatizados), con poco o ningún pasado de militancia. Al par de reducir costos y tiempos de instalación de imagen en la opinión pública, el perfil “apolítico” en algunos casos y críticos con el pasado (aunque fueron participes), suele concitar una fuerte adhesión inicial. Por último, la dependencia de dichas candidaturas de estructuras de apoyo ajenas y de la imagen pública, aseguran a las élites poder desprestigiar o incluso desactivar al candidato ante cualquier asomo de posturas que pudiesen afectar la relación de fuerzas establecida.- https://wwwinfogap.blogspot.com/2018/03/politica-polizona-what-saap.html

Digo entonces; no solo tiene que estar capacitado y con alguna experiencia, además debería empatizar con las bases, tener inteligencia social, por supuesto los votos, que son necesarios. Pero es superlativo el grado de pertenencia, el arraigo, el ser buen vecino Trayectoria y voluntad de trabajo, no solo en elecciones .Los hay? Si claro que los hay. Tenemos que jerarquizar nuestra dirigencia, también la militancia tiene que estar a la altura de las circunstancias. Elegir el mejor para “TODOS” no el mejor para un “sector”.

La política necesita a gente que no necesite a la política 

 

* Rene Gado

martes, 18 de agosto de 2020

Inclusive ¿Todes o algunes?

            

La forma de expresarse de hace algún tiempo con este lenguaje llamado  “lenguaje inclusivo” admite, según el informe, de la RAE al menos dos interpretaciones:

a. Se entiende a veces por “lenguaje inclusivo” aquel en que las referencias expresas a las mujeres se llevan a cabo exclusivamente a través de palabras de género femenino. Desde este punto de vista sería inclusiva la expresión los españoles y las españolas, y no lo sería, en cambio, la expresión los españoles. También se considera inclusiva, en esta misma interpretación, la estrategia de emplear sustantivos colectivos de persona, sean femeninos (la población española), sean masculinos (el pueblo español), así como usar términos nominales que abarquen en su designación a los dos sexos (como en toda persona española en lugar de en todo español).

b. También puede interpretarse que es lenguaje inclusivo la utilización de términos masculinos que integran claramente en su referencia a hombres y mujeres cuando el contexto deja suficientemente claro que ello es así, de acuerdo con la conciencia lingüística de los hispanohablantes y con la estructura gramatical y léxica de las lenguas románicas. Por ejemplo, en la expresión “todos los españoles son iguales ante la ley”.

(VER INFORME ACA https://www.rae.es/noticias/resumen-de-la-intervencion-del-director-de-la-rae-en-la-rueda-de-prensa-celebrada-el-dia-20 )

“La explicación sistemática de las posiciones de la RAE contiene también una larga exposición sobre el significado e importancia lingüística del masculino genérico. Valora las críticas que viene recibiendo su utilización por considerarlo una simple supervivencia en el lenguaje del dominio del patriarcado y por constituir una visión androcéntrica de la vida.”, dice el dosier del informe.

Bien, hasta ahí se entiende, con criterios diversos y coincidiendo con Florencia Alcaraz que dice: "Cada comunidad lingüística va fijando sus normas y sus reglas sobre lo que se puede decir y de qué modo. En el caso del lenguaje inclusivo -que prefiero llamar no binario- surgió de los espacios activistas feministas y ahora es recogido por distintas instituciones y espacios que van más allá del feminismo. La institucionalización siempre es un debate porque quizá no es la batalla principal que se da con este tipo de lengua"

Ahora es complicado discernir los colectivos en pugna, si bien hace varias décadas  que el movimiento feminista viene luchando por más inclusión, él ni una menos de hace poco y  LGTTBIQ+, creo que este último es el que más lucho por su visibilidad y no los jóvenes de clase media.

Vea nota de Florencia de la V. – ( Pag.12)

https://www.pagina12.com.ar/285703-el-lenguaje-inclusivo-entre-nosotres

Al mencionar estos grupos (son más), lo hago porque no pocas veces he escuchado hablar de colectivos a personas que el único que conocen es el que los lleva al trabajo o a algún lugar a vacacionar. Nunca una agrupación social, barrial, cultural etc. Solo política y ahí es la cuestión sociopolítica lo explica Ana María Zorrilla. De la Academia Argentina:

"Una lengua, un cuerpo lingüístico, no puede inventarse o reinventarse de la noche a la mañana. No podemos reemplazar las letras a y o, que diferencian el género, con la arroba, el asterisco, la e o la x porque tenemos la voluntad de hacerlo en contra del androcentrismo o de reflejar con ello una realidad sociopolítica"

Entonces digo;  es neo lunfardo para 1 de cuatro? Seria pobre su inclusión no?

"la realidad no está configurada por la lengua"

Y si el gobierno hipotéticamente seria de un colectivo de pueblos originarios? Se hablaría en lengua? y ya sabemos también el porcentaje.

”Mejor que decir es hacer.” Con esto digo que en la acción esta la diferencia y no como lo digas, respecto a la inclusión, me refiero El lenguaje inclusivo no cambia la desigualdad, pero visibiliza las marcas del patriarcado.

“el lenguaje inclusivo se afianza en los intercambios coloquiales y se instala en organismos públicos como el PAMI o la Universidad de Buenos Aires, pero a la vez que estos avances parecen empujar los argumentos para avalar su aceptación también instalan el riesgo de transformarlo en un gesto de corrección política sin impacto para corregir las desigualdades de género”.

La utilización del lenguaje inclusivo no modificará las bases de la desigualdad porque "la lengua por sí sola no tiene posibilidad de precipitar un cambio en la realidad social y política", aunque estas intervenciones sobre la lengua operan como un disparador para debatir la matriz patriarcal que los feminismos han instalado con fuerza en la agenda social. También entorpeciendo la comprensión de los mensajes de instituciones gubernamentales o, retardando su entendimiento.

 

(1)  "el lenguaje inclusivo está llamado a ser un hito discursivo en la historia de las luchas políticas humanas" y si bien considera "altamente improbable" que su presencia institucional tenga algún efecto, "no ser parte de la gramática no disminuye en nada su potencia o su pertinencia sencillamente porque volverse gramática nunca fue su objetivo".

 

(1)*Kalinowski, director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas que desarrolla sus actividades en la Academia Argentina de Letras

 

Rene Gado