lunes, 9 de julio de 2012

EEUU, una sociedad -y un gobierno- ocupada en extraterrestres, sirenas y zombis


Algunos detalles pueden ayudar a conocer mejor a una sociedad, sus valores, su ideario, su nivel de racionalidad, su grado de educación y cultura. En el caso de Estados Unidos recientes inquietudes de los ciudadanos, reacciones ante determinados acontecimientos y noticias, aclaraciones de su gobierno y resultados de encuestas pueden resultar elocuentes... y preocupantes.


Por ejemplo, que un programa de ficción en televisión sobre criaturas míticas, Mermaids: The Body Found, del canal Discovery Channel's Animal Planet network, provocó que muchos espectadores estadounidenses estuvieran convencidos de la existencia de las sirenas. Hasta tal punto que las autoridades norteamericanas, concretamente el National Ocean Services (NOS), tuvieran que salir al paso con un comunicado oficial afirmando que no hay evidencias de la existencia de sirenas.1 "Nunca se han hallado evidencias de humanoides acuáticos" comunicó el organismo en su web. El artículo fue escrito a partir de fuentes accesibles al público porque "no tenemos un programa de ciencia sobre sirenas", anunció la portavoz del NOS Carol Kavanagh a la BBC2.


No es esta la primera paranoia ciudadana estadounidense a la que atienden diligentemente sus gobernantes. En noviembre de 2011, la Casa Blanca tuvo que negar oficialmente la existencia de vida extraterrestre, a través de la Oficina de Ciencia y Tecnología de Washington, cuyo director dijo en una nota "El gobierno de EE.UU. no tiene evidencia de que exista ningún tipo de vida fuera de nuestro planeta o que una presencia extraterrestre haya contactado con ningún miembro de la raza humana. Además, no existe información creíble que sugiera que tengamos pruebas que se oculten a la opinión pública".


La Casa Blanca parece que está muy ocupada preparando desmentidos. En enero de este año, tuvo que negar oficialmente a través de Tommy Vietor, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, que la CIA hubiera teletransportado a Obama al planeta Marte cuando tenía 19 años junto con otros nueve jóvenes, lo que explicaría toda la polémica existente en torno a su partida de nacimiento. Entre 1981 y 1983, Obama se supone que visitó Marte dos veces, por medio de una cámara de teletransporte llamada “la habitación del salto”, una especie de salita por donde entrabas por una puerta terráquea y salías por una en Marte, algo parecido a la puerta del armario de Narnia, pero adaptada al futurismo ochentero de la época.3 Las encuestas han revelado que casi 80 millones de estadounidenses, un tercio de la población adulta, creen que el planeta Tierra está amenazado por la existencia de una vida inteligente en el espacio que podría estar pensado en invadirnos. De hecho, el 79% de los ciudadanos de Estados Unidos considera que sy Gobierno ha guardado en secreto la información sobre los OVNI's.


Y sigue la racha. Un mes antes del asunto de las sirenas, los Centros Federales para el Control y la Prevención de enfermedades (CDC) declararon que no había pruebas tangibles de que existan zombies: “Los CDC no están al tanto de la existencia de un virus o una enfermedad susceptible de revivir a los muertos”, escribió el portavoz David Daigle. El desmentido se originó a partir de varios incidentes en Estados Unidos en los que personas supuestamente comían carne humana y que habían repercutido tanto en internet que el término "apocalipsis zombie" llegó a ser el término de búsqueda más popular en Google en aquellas fechas.4 Claro que el propio CEC había colaborado en la psicosis lanzando un programa para preparar a la población del país para un posible, aunque poco probable, ataque de no muertos deseosos de cerebros. En su web ofrecieron numerosas recomendaciones sobre qué hacer en el caso de desatarse una ‘epidemia zombi’. Entre sus principales consejos, llevar siempre encima comida, agua y un kit de emergencias con medicamentos. Además, proponían otras recomendaciones básicas como organizarse, buscar un refugio y preparar un plan de salida por si dejara de ser seguro. “Si estás preparado para un apocalipsis zombi, estás preparado para cualquier tipo de desastre”, aseguraba Dave Daigle, portavoz del CDC. Según las estimaciones de la organización, los lugares más seguros del país para sobrevivir a los ataques de las hordas de no muertos son los estados de Kentucky, Utah y Montana. En Nueva York, en cambio, no sobreviviría casi nadie.5


Para conocer cómo estas tontunas pueden obsesionar a una sociedad como la estadounidense e incluso ocupar tiempo a su gobierno e instituciones científicas, algunos datos revelados por las encuestas en ese país pueden sernos de ayuda. Una reciente encuesta de Gallup comentada por el corresponsal del diario mexicano La Jornada David Brooks6, señalaba que  el 46 por ciento de estadounidenses es creacionista, es decir, piensa que Dios creó a los seres humanos en los últimos diez mil años, tal como establece la Biblia. Otro 32 por ciento considera una evolución de más tiempo -millones de años-, pero que Dios guió el proceso. En cambio, sólo 15 por ciento piensa que los humanos son parte de una evolución natural, sin intervención divina. Pero aún más sorprendente es que, entre los titulados universitarios, el porcentaje de creacionistas siga siendo del 46 por ciento. Que la mitad de los ciudadanos de ese país, tanto si tienen estudios como si no, se crean la historia de Adán y Eva y rechacen a Darwin es francamente preocupante.


A partir de ahí podemos entender que el debate político ante la inminente campaña electoral lo haya marcado una pregunta del programa 'Buscando OVNI’s' , de National Geographic sobre cuál de los dos candidatos presidenciales lidiaría mejor con un ataque de criaturas del espacio exterior. A los estadounidenses les pareció una pregunta lógica y dos tercios de los encuestados estimaron que Barack Obama sería más eficiente que su rival, el republicano Mitt Romney, a la hora de enfrentar una “invasión extraterrestre”.


Los estadounidenses no sólo creen en los extraterrestres sino también en los superhéroes, aunque siete de cada diez ciudadanos consideran que es más factible que encontremos vida en otros planetas que vivamos rodeados de personas con poderes sobrehumanos. En cualquier caso, ante un ataque al planeta el 21% llamaría al gigante verde Hulk en busca de rescate, mientras que el 12% acudiría a Batman y sólo el 8% a Spiderman.7


Pues bien, estos ejemplos nos pueden hacer una idea de cómo es la sociedad que se propone liderar el planeta y servir de referente de democracia, libertad y racionalidad a la comunidad internacional. 
Pascual Serrano es periodista. Su último libro es "Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa". Editorial Península. Barcelona


domingo, 8 de julio de 2012

Metapolítca de lo Social –





El fenómeno de lo social es estudiado por las denominadas ciencias sociales sociología, derecho, economía, política, etc.- las que rara vez se preguntan por la naturaleza de lo social. Hace más de medio siglo Ortega y Gasset en El hombre y la gente hacía notar esta observación. Así Augusto Comte, el padre de la sociología moderna, en su voluminosa obra de más de cinco mil páginas no alcanza a llenar una hoja sobre el tema. Lo mismo sucede con los Principios de filosofía de Spencer. Otro tanto pasa con el Curso de Sociología de Durkeim.

En una palabra, no ha sido suficientemente estudiada la naturaleza de lo social. Es que las circunstancias especiales -histórico político, filosóficas- que enmarcaron el nacimiento de la sociología contribuyeron a privar de claridad a la mente sobre la esencia de la sociedad: de un lado el positivismo, preconizador de que la única fuente de conocimiento es la experiencia, engendró las corrientes naturistas que quisieron hacer de la sociología una mera ciencia de la naturaleza (parecida a la física, la geografía o la botánica); y, por otro lado, las direcciones romántica y hegeliana, a cuyo calor se produjeron también importantes conatos de sociología que intentaron concebir la sociedad como una realidad substante e independiente de los seres humanos que la integran tratando de explicarla como un alma colectiva de naturaleza psicológica (tal la tesis romántica) o como un espíritu objetivo a manera de sistema dialéctico de ideas (según pretendió Hegel) [1], ha sostenido ese gran pensador del derecho y la sociología que fue Recasens Siches.

Vemos como la aproximación al fenómeno sólo se puede realizar válidamente desde la filosofía y más específicamente desde la metapolítca, pues la sociología no puede preguntarse por su fenómeno originario sino haciendo filosofía. Y entonces, alguno preguntará. ¿Desde cuál filosofía o corriente filosófica? Desde el realismo crítico que está apoyado en la ontología clásica y desde la metapolítca como disciplina específica, por ser ésta aquella que estudia en sus fundamentos las grandes categorías que condicionan las acción social y política de los hombres en comunidad.

La tarea de revisión crítica en sociología respecto de la definición de lo social la inició en el siglo XX el alemán Georg Simmel (1858-1918) para que se terminara con el vago enciclopedismo que había dominado hasta su época y propuso su teoría de la interacción de las formas sociales. Vino luego la máxima figura de la sociología europea Max Weber (1864-1920) con su teoría del obrar social, pero poco suministró al esclarecimiento de la naturaleza de lo social.


Lo siguieron a él durante todo el siglo XX sociólogos de la talla de Talcott Person, Robert Mac Iver, Pitirim Sorokin, Francisco Ayala y nuestro Alfredo Poviña entre otros, que si bien, buscaron distintas aproximaciones al tema, siempre quedó latente la necesidad de revisión crítica sobre los supuestos y fundamentos, objeto, método y alcances de las ciencias que se ocupan de lo social.

Este es el hecho cierto y sobre el que vamos a intentar telegráficamente una respuesta desde la metapolítca, esto es, desde la metafísica de la política, la sociología y la economía.



La Ontología de lo Social



Así tituló nuestro viejo maestro en filosofía don Diego Pró (1915-2000) un trabajo suyo sobre el tema [2] pues es desde el punto de vista ontológico que nos vamos a preguntar qué clase de ser es eso que llamamos lo social.

Es sabido que existen diversa regiones o dominios del ser y que el ser se dice de muchas maneras. Así está lo inorgánico, lo orgánico, lo psíquico, lo espiritual, lo trascendente y que al mismo tiempo el ser se dice tanto de la sustancia o sujeto como de los accidentes que lo acompañan.

El término ser no significa lo mismo si se aplica a Dios, a la mesa, al hombre o a la sociedad. Son dominios diferentes del ser, si se quiere de lo real.

Así podemos decir que Dios es el que es, el ser absolutamente expresado con ese término, la mesa un ser corpóreo de naturaleza artificial pues fue necesario la intervención de un carpintero como causa eficiente y de la madera como causa material, el hombre un ser psicofísico y lo social un ser en relación de unos con otros.

Y así como existen diversos dominios del ser como acabamos de ver también sabemos que el ser propiamente dicho se dice en muchos sentidos [3] , y con ello queremos significar que existen varias categorías en cada dominio del ser, y que esta categorías son la de sustancia y sus múltiples accidentes. Entre los diez considerados, aquellos a los cuales se pueden reducir los demás son: la cantidad, porque sigue a la materia, la cualidad que sigue a la forma y la relación que se tiene con respecto a otro. La filosofía ha deducido las categorías por el modo de predicación.

Destaquemos a través de un ejemplo la relación entre la sustancia y los accidentes, tomemos el caso de un sombrero del que se puede decir que es, y que es de tal color y que es distinto a otro sombrero. Entre las tres acepciones del término es, aplicadas al sombrero en sí, al color y a la desigualdad, hay diferencias abismales. Él es del sombrero indica el carácter de sustantivo, de sustancia, es decir, algo con existencia propia que no necesita de otro para ser, en cambio él es del color está apoyado sobre otra cosa, en este caso el sombrero, es una cualidad. Y finalmente, él es de la desigualdad es algo que existe entre dos cosas (los dos sombreros comparados), no es ni una sustancia, ni una cualidad sino una relación.

La primera conclusión a que arribamos desde la metapolítca acerca del ser de lo social es que éste se expresa a través de la categoría de relación.

Detengámonos ahora para analizarla un poco más detenidamente. Es difícil explicar la naturaleza de la relación porque de todas las categorías es la que posee el mínimo de entidad, pues su ser es referirse a otro. Pros ti la denominaban los griegos y ad aliud se habere los romanos. Ella expresa el sentido del orden que encontramos en la naturaleza y en el cosmos. Sirvió a la teología católica para explicar el misterio de la Santísima Trinidad mediante términos de relación: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Mientras que para el idealismo alemán la relación primaba sobre el ser, pues la posibilidad de ser no consistía en otra cosa que en el acto de pensar.

Lo cierto es que la relación al ser, como un puro referirse a, caracteriza en forma adecuada el fenómeno de lo social, donde hay un orden de una institución a otra y de unos hombres a otros.

Gracias a la relación podemos explicar lo propio del hombre, es decir, aquello que tiene carácter de permanente y regular como lo es el appetitus societatis de donde nacen la familia, la comunidad, las asociaciones, las costumbres y creencias. Porque la relación nos da y nos explica la razón de orden de esta variedad de partes que tienden a un fin en la constitución de lo social.

Esta meditación nuestra ofrece un mentís claro y contundente a todas aquellas teorías sostenidas por muchos sociólogos del siglo XIX y algunos del siglo XX que pensaron la sociedad como un ser sustancial ya sea como un organismo gigante, como un alma nacional o como un espíritu objetivo.

El fracaso de todas estas invenciones sustancializadoras de lo social- sobre todo el Estado concebido como algo substante- y los zafarranchos sociales que se han llevado a cabo en su nombre han sido en el siglo XX innumerables y desastrosos. Ello nos obliga a tratar de pensar lo social sobre bases más serias y profundas como las que nos devela el estudio de la metapolítca.

Concluyamos esta especulación teórica afirmando que la categoría en que se expresa lo social es la de relación, aquella de entre todas las categorías del ser la menos sustancial, que tiene su ser en la vinculación de unos con otros expresado en el sentido antropológico de las instituciones o asociaciones.


(*) CEES-Federación del papel - alberto.buela@gmail.com - Casilla 3198
(1000) Buenos Aires
Libre reproducción citando al autor y mencionando a Carta Argentina como fuente

[1] Recasens Siches, Luis: La definición de lo social, Buenos Aires, Ed. Lumen, 2000, p.11

[2] Pró, Diego: La ontología de lo social, Mendoza, Revista Cuyo 1985/86


[3] Es Aristóteles el que enseñó de una vez para siempre en el libro E de la Metafísica: to on to aplwV legomenon, legetai pollacwV.

El golpe de Estado de Paraguay




El golpe de Estado constitucional llamada que derrocó al electo presidente de Paraguay, Fernando Lugo, el 22 de junio es otro indicio de las tensiones de clase de montaje que se agarran de América Latina y el mundo en su conjunto, por lo que las formas democráticas de gobierno bajo el capitalismo cada vez más insostenible.
Hay muchas razones para creer que el juicio político apresurado de Lugo, forzado a través de las dos cámaras del parlamento paraguayo, en apenas 30 horas después de que fue acusado por los dos partidos tradicionales de la decisión del país, la oligarquía se llevó a cabo con la complicidad indispensable del imperialismo de EE.UU. .
Un ex sacerdote católico y partidario de la Teología de la Liberación, Lugo fue elegido en 2008, con la promesa de combatir la corrupción y promover el "capitalismo socialmente responsable".
Sin ningún partido de los suyos, que llegó al poder en la parte posterior de una coalición que se unió a una combinación de los grupos nacionalistas de izquierda, campesinos y asociaciones indígenas con el Partido Liberal, un instrumento de la derecha de la oligarquía paraguaya, que había sido tolerada como una oposición domesticada por la dictadura de 35 años de Alfredo Stroessner. Fue el presidente Lugo, el vicepresidente, el líder del Partido Liberal, Fernando Franco, quien se puso la banda presidencial después de apoyar la acusación de su ex compañero de lista.
Comprometidos con la defensa de la propiedad privada y con todas las palancas reales del poder queda en manos de los liberales y los colorados de Stroessner, quien gobernó el país durante seis décadas antes de las elecciones de 2008, Lugo fue capaz de llevar a cabo poco en el camino de las reformas , mientras él se adapta continuamente a la reacción paraguaya.
Sin embargo, la oligarquía gobernante, así como los intereses agrícolas transnacionales encontrado su presidencia intolerable, por temor a que se estaba generando falsas expectativas entre las masas de los trabajadores paraguayos y los oprimidos. En particular, existe la preocupación de que las masas de campesinos sin tierra, sin recibir nada en el camino de una verdadera reforma agraria del gobierno, sería tomar el asunto en sus propias manos. En un país donde el 2 por ciento de la población controla más del 75 por ciento de la tierra, y donde muchas de estas tierras fueron expropiadas a sus dueños y entregado a los favorecidos políticos colorados bajo la dictadura de Stroessner, hay muchas razones para tal temor.
El pretexto principal para la destitución fue una masacre desatada por las fuerzas de seguridad paraguayas en su intento de desalojar a unos 100 campesinos que ocupaban la tierra de un rico ex de la era de Stroessner político Colorado. Once campesinos y seis policías murieron, mientras que decenas más fueron heridos y detenidos. Los partidos de derecha en el Congreso paraguayo no culpó a Lugo por matar a tiros a campesinos, pero para no llevar a cabo la represión más a fondo.
Los paralelismos entre el 06 2012 golpe de estado en Paraguay y en junio de 2009 golpe de estado que derrocó al presidente electo de Honduras, Manuel Zelaya, son evidentes. En ambos casos, los representantes políticos de las clases dominantes oligárquicas echó presidentes que adoptó la postura de "izquierdas", amargamente se oponen incluso a los paltriest reformas como las infracciones intolerables sobre su riqueza y poder. Y en ambos casos los estatutos legales y constitucionales se torció por completo al servicio de fines antidemocráticos.
Mientras que en el caso de Zelaya, las tropas tomaron por asalto el palacio presidencial y empujó al presidente en pijama en un avión que lo llevó al exilio, estos métodos no fue necesario en el caso de Lugo, que humildemente y aceptó públicamente su destitución, sólo unirse a las protestas después de que el hecho de . En Paraguay, como en Honduras, sin embargo, la violencia real, sin duda, se desarrollará en la secuela del golpe de Estado, dirigida contra los trabajadores del país, campesinos y estudiantes.
Las estructuras sociales de los dos países también comparten mucho en común con Paraguay, el segundo país más pobre de América del Sur y Honduras el segundo país más pobre de América Central y con la desigualdad social impulsado a niveles sin precedentes, en gran medida debido a la penetración del capital transnacional .
Y ambos países han sido el foco de atención de los militares de EE.UU. y el aparato de inteligencia, que comparte conexiones íntimas con sus contrapartes locales. Las fuerzas de seguridad de ambos países han sido entrenados y asesorados por el Pentágono y no apoyar el derrocamiento de un gobierno existente sin su aprobación.
En Honduras, Washington ha instalado su base militar más grande en América Latina. Y, en el período previo a la eliminación de Lugo de su cargo, los generales de EE.UU. estaban involucradas en las negociaciones para asegurar una base estratégica con los mismos políticos de derecha que han organizado la acusación de Lugo.
En agosto del año pasado, ABC Color , el principal de Paraguay, de derecha a diario, informó que el diputado José López Chávez, el jefe de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados del Congreso de Paraguay, informó reunión con un grupo de generales EE.UU. que visitan el país para discutir la instalación de una base estadounidense en poco poblada región del Chaco de Paraguay. López Chávez es un líder de una facción disidente del Partido Colorado encabezado por el ex líder del golpe, y el general retirado Lino Oviedo y uno de los organizadores del golpe de Estado parlamentario.
Aunque Lugo ha tratado de aplacar a Washington y permitió que las tropas estadounidenses de las fuerzas especiales en el país para entrenar a las tropas paraguayas en la "lucha contra el terrorismo" y "operaciones tácticas militares avanzadas en terreno urbano," se negó que en un ejercicio a gran escala propuesta por el Pentágono para 2010. Un secreto de EE.UU. cable de la embajada publicado por WikiLeaks informes que funcionarios de la embajada habían buscado a "comprometerse vigorosamente" los ministros del gobierno y jefes militares paraguayos para forzar la aceptación de la operación, conocida como "Nuevo Horizonte". El cable de Lugo acusó de tener "pies fríos" y de tratar de ganarse el favor de Hugo Chávez de Venezuela con el fin de conseguir una oferta mejor las importaciones de petróleo.
Otros cables secretos que datan de 2009, publicado por WikiLeaks llevan títulos como "paraguaya terreno pols parlamentaria golpe de Estado" y "rumores de juicio político a Lugo están de vuelta." Ellos indican que la embajada de EE.UU. estaba íntimamente familiarizado con y sin lugar a dudas en secreto involucrados en las conspiraciones de ser tramado por la derecha paraguaya.
El golpe de Estado paraguayo, tras el golpe de Estado en Honduras y la ampliación de la participación de EE.UU. en la "guerra contra las drogas" en México y América Central, es otro indicio de que el capitalismo estadounidense frente a poderosos rivales económicos de China y Europa, la administración Obama se está convirtiendo cada vez más abiertamente a las conspiraciones contrarrevolucionarias y de la fuerza militar en la unidad de reafirmar la hegemonía de EE.UU. en América Latina.
Los acontecimientos, tanto en Paraguay y Honduras han demostrado una vez más que la gente trabajadora en América Latina no puede derrotar a la intervención imperialista y la opresión por las clases dominantes nativas fuera de la movilización política independiente de la clase obrera en lucha por el socialismo. En ambos países, las operaciones contrarrevolucionarias fueron facilitadas por la subordinación política de los obreros, campesinos y oprimidos a los políticos capitalistas-Lugo y Zelaya-que eran a su vez bajo el yugo de los partidos de derecha burgueses.
La lección más decisivo de los golpes de Estado parlamentarios llamados en estos dos países es la necesidad de construir nuevos partidos revolucionarios de la clase obrera, independiente de todos los sectores de la burguesía y la lucha de los Estados Unidos Socialistas de América.
Bill Van Auken

El recurso del método


Para funcionarios, dirigentes y laburantes del gremio de Camioneros, el día de ayer (el día del paro) no fue feriado. Para muchos ciudadanos de a pie, hubo desabastecimientos, frío mal reparado, un incordio para cargar nafta y un episodio para mirar por tevé, en una jornada sin fútbol. Muchas ramificaciones tiene el conflicto entre el Gobierno y el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, contexto general en el que opera Pablo, titular de Camioneros e hijo del líder cegetistas. El uso abusivo de la acción directa es un tópico central en esta etapa, incluso (especialmente) su ejercicio por quienes disponen de herramientas legales e institucionales para bregar por sus derechos. Muchos de esos aspectos se mentarán en esta nota. Para ordenarla vale poner lo principal adelante. La Federación que comandan Pablo en lo formal y Hugo en lo real se excedió en el ejercicio de su derecho de huelga. Interrumpió servicios básicos sensibles, dirigió toda la lesividad de su obrar contra el Gobierno, pero, sobre todo, contra los ciudadanos consumidores. La paritaria del sector que se viene desarrollando está trabada (como ocurre tantas veces) y se dictó una conciliación obligatoria que el sindicato desoyó. La pertinencia de todas las demandas gremiales (y hasta su razonabilidad) no facultan a la desmesura, máxime cuando la mesa de negociación está habilitada. De hecho, hay una nueva reunión prevista para mañana a las once. Otros datos relevantes de ayer fueron la reacción activa de la Casa Rosada, el alto protagonismo del secretario de Seguridad, Sergio Berni. Una anécdota casual condimentó la jornada: Cristina Fernández de Kirchner y Daniel Scioli estaban fuera del país. La Presidenta puso al rojo vivo sus celulares conduciendo las movidas oficiales. Habló varias veces con todos los funcionarios más visibles de ayer. Y regresó antes de lo previsto a la Argentina, materializando (al mandar) y simbolizando (al volver) su interés en el conflicto. El gobernador se mantuvo ausente, apenas se expresó por vía de trascendidos. Su bajísimo perfil fue fustigado en público por el vice Gabriel Mariotto (quien participó en el Comité de Crisis) y en comentarios filosos por todo el espinel del kirchnerismo nacional.-
La paritaria es una parte: la querella viene de lejos, acaso desde la llegada de aquel exhorto de la Justicia suiza que sacó de sus casillas al Negro Moyano. Se radicalizó con la confección de las listas para las elecciones nacionales, con la interna de la CGT... y siguen las firmas. Pablo Moyano finca todo su discurso en reclamos gremiales (algunos atinentes a todo el movimiento obrero y por ende exorbitantes a su competencia), pero todas las jugadas contemplan ese contorno. Hay otros, que se deslizan en comentarios reservados. Por ejemplo, cuestiones de fondo, en las que (acusan los camioneros) el Gobierno discrimina a los trabajadores y contempla a los empresarios. Así sucede, alegan, con una plata adeudada por cursos de capacitación: se saldó la deuda con los patrones y se soslayó a los sindicatos. En la convención colectiva, en tanto, sigue el regateo de rigor. Disconforme con una contraoferta patronal, Pablo Moyano anunció una escalada de “paros sorpresivos”. Trabajo ordenó la conciliación obligatoria por quince días. En este punto, las versiones se bifurcan. Según el Gobierno, la representación gremial jamás la acató. Del otro lado hay contrargumentos múltiples, no todos compatibles. Explican que hubo fallas en la notificación (en Trabajo se comenta que se hizo en tres ocasiones para precaver críticas formales). Hay también quien cuenta que había intención de someterse a la tregua institucional, pero que el vicepresidente Amado Boudou “pateó el tablero” y “provocó” cuando habló de aplicar eventualmente la Ley de Abastecimiento. He ahí, opina el cronista, un argumento atendible de los sindicalistas que, sin embargo, es desmerecido por la magnitud de la retaliación. Esa norma es odiosa y de discutible vigencia y legalidad. Pero pasar de la confrontación verbal (arte en que los Moyano no son desvalidos) a un bloqueo de un insumo fundamental es una demasía. Las razones pesan lo suyo mas no legitiman un método tan desmedido. Más allá de la estricta letra de la ley, es irresponsable poner en jaque un servicio básico (como son los combustibles), por demandas salariales o de condiciones de trabajo. Máxime para quien, como Hugo Moyano, tiene anhelo de avanzar en la representación política. La soledad de los camioneros durante la brega seguramente no descalifica las demandas, pero marca diferencias, dentro de su redil, con los métodos. Un fiel integrante del sector moyanista en la interna de la CGT se lo comentó ayer por teléfono a su encolerizado jefe: “No estamos peleando con una dictadura sino con un gobierno democrático que, hasta ahora, no nos sacó nada”. El interlocutor de este diario subraya el “hasta ahora”. Y adereza el relato con la queja por la falta de voluntad de diálogo del Gobierno, que (a su sensato ver) ha cerrado todas las vías de interlocución, salvo la negociación colectiva.-
Razones y excesos: los Moyano se salen de rosca cuando exigen la derogación del Impuesto a las Ganancias o su supresión llana para todos los trabajadores, cualesquiera fueran sus ingresos. Pero es atendible su reclamo de aumento del mínimo no imponible, que está muy desfasado. La extensión de las asignaciones familiares a todos los laburantes es un pedido lógico, cuanto menos una reivindicación propia del movimiento obrero. El Gobierno, estima este escriba, cometió un error y hasta una injusticia al encuadrar esas reformas como “pedidos de Moyano”. Así las cosas, admitirlos se traduciría como debilidad en la pulseada. La consecuencia es que la mejora del ingreso de bolsillo se posterga hasta que se salde la interna de la CGT. Hay funcionarios que minimizan el costo social, ya que la quita es retroactiva. Subestiman el efecto multiplicador del mercado interno que tendría la reforma. Y la perspectiva de que los trabajadores cobren el aguinaldo y dispongan de la diferencia antes de las vacaciones de invierno. Lo que, se reitera, es exótico es que Camioneros, en sus tratativas propias, se arrogue la representación de todos los trabajadores formales. Los propios aliados de Moyano callan y se mantienen distantes: “esa plata no es la nuestra” dice un histórico del MTA. Amores son amores y garbanzos son garbanzos.-
Una tratativa entre tantas: la paritaria de Camioneros perdió la centralidad que le cupo en la era kirchnerista. No es el caso testigo, el que (sin fijar pautas universales) demarca y encauza. Quedó, en buena medida, para el final. Muchas importantes ramas de la actividad han cerrado sus convenios: entre ellos los estatales, la UOM, Comercio, la Uocra en estos días. Alimentación y Sanidad (que tiene cierre más tarde) todavía esperan su turno. Pero la base está. Pablo Moyano quiere apurar el paso y se queja ante cámara y micrófonos complacientes del multimedios: “¿Qué quieren, que espere hasta fin de año?”. En Trabajo le retrucan que el convenio vigente vale hasta julio de 2012 y que si hubiera voluntad restarían chances para acordar. Que otros gremios ya hayan cerrado, paradójicamente, deja más margen a los camioneros para quedar por encima de la media: no hay riesgo de “efecto contagio”.-
Fustal y basura: “¿Quién es ese Mariotto?” deslegitimó Pablo Moyano varias veces. Y lo excluyó del movimiento nacional, peronómetro en ristre. Cada cual tiene su instrumento de medición en el justicialismo... legalmente Mariotto es el vicegobernador electo de la provincia, en ejercicio interino de la gobernación. Mientras Scioli no se dejaba ver ni oír, su segundo-adversario mostraba hiperquinesis y daba visibilidad a la ausencia. “Ni Gabriel llamó a Scioli ni Scioli lo llamó a Gabriel. Se borró”, dictaminan, cerquita de “Gabriel”. La imagen del partido de fustal entre el equipo de Scioli y los camioneros enardeció al kirchnerismo y también puso en guardia a los intendentes bonaerenses. Muchas cuitas acumulan con los camioneros, que les sacan canas verdes. Los gremios que encabeza Moyano abarcan muchas actividades, con expansión creciente en servicios ligados a lo público: recolección de basura, transporte de combustible o de caudales, Correos. Esa potencia estratégica es parte de su poder, pero también de su responsabilidad. “El transporte no es servicio esencial” explican avezados asesores de “Hugo”. Y es verdad, pero el apego a la ley no se configura sólo con no hacer lo prohibido. Máxime cuando hay ámbitos institucionales establecidos, en pleno funcionamiento. Gobernabilidad: la Casa Rosada tomó el timón, en su clásico anhelo de demostrar que nadie se la lleva por delante y que se garantiza la gobernabilidad. En esta situación, se jugó para evitar el cierre total del abastecimiento. Hubo escenas que infundieron temor a cualquier argentino con memoria: manifestantes convencidos y duros versus fuerzas de seguridad que no suelen manejar bien el monopolio del uso de la fuerza. Por suerte, primó la templanza compartida y, al cierre de esta nota, frisando la medianoche, no se conocen desbordes lamentables o irreparables. El resto de la historia, abarcando un paro nacional de camioneros (hasta acá sin adhesiones de otros gremios), continuará.
Por Mario Wainfeld      

La golondrina y el colibrí


Cuenta Petronio que en la Roma de Nerón había un esclavo que daba tan buenos consejos de negocios a su amo que éste decidió premiarlo con la libertad. El liberto, llamado Trimalción, siguió haciendo buenos negocios por las suyas y se enriqueció de tal manera que lo celebró con un banquete al cual invitó a todos los amigos de su viejo amo ya muerto. La mitad no lo conocía, pero acudió igual. El banquete fue fastuoso, orgiástico, incluso para los parámetros de la Roma de Nerón. A lo largo de la noche los invitados fueron dando rienda suelta a su envidia hasta terminar destrozando todo y prendiéndole fuego la casa. Entre las ruinas se encontró el cuerpo exánime de Trimalción.
Saltemos ahora diecinueve siglos, hasta el año 1922. James Joyce acaba de publicar su Ulises, nadie habla de otro libro: para algunos resume veinte siglos de cultura occidental, para otros los dinamita. En la Riviera francesa, Francis Scott Fitzgerald tiene un ejemplar del Ulises sobre su escritorio, pero carece de tiempo o de paciencia para leerlo: él mismo está terminando una novela que aspira que sea, para América, lo que era el Ulises para Europa, su celebración y su derrumbe. La novela es, por supuesto, El gran Gatsby. Pero Fitzgerald le anuncia por carta a su editor que quiere llamarla Trimalción. La historia es conocida: Maxwell Perkins, el editor de Fitzgerald, famoso por su paciencia y delicadeza de santo (y por haberse leído todos los libros del mundo), fue convenciendo carta a carta al volátil Fitzgerald de cambiarle el título y de hacer, además, ciertos toques en la novela que, según la leyenda, la convirtieron en la obra maestra que es. El mito tiene su razón de ser: Fitzgerald era el anti-Joyce, era suicida auto compararse con él. Donde uno craneaba cada línea de su texto “para dejar a los críticos discutiendo durante cien años”, el otro escribía sin darse cuenta casi de la resonancia de lo que contaba. Fizgerald no pensaba, su gracia era la del colibrí: su propio vuelo (eso decía Hemingway: “No sabe adónde va, no sabe cómo vuela, no sabe cuándo es tiempo de migrar, pero nadie vuela como él”). El propio Fitzgerald lo reconocía: alguien tenía que pensar por él. Maxwell Perkins lo hizo y, gracias a él, el Gatsby es tal como lo conocemos.
Pero la fama del Gatsby, y el mito alrededor de él, fue creciendo tanto con los años que finalmente, en la edición Cambridge de las obras completas de Fitzgerald, se publicó el Trimalción, tal como era antes de que Scott lo convirtiese en el Gatsby. Juan Boido lleva años queriendo traducirlo, y tiene toda la razón, entre otros motivos porque todas las traducciones al castellano que hay del Gatsby son tan malas que estamos en una situación única para que el Trimalción nos parta la cabeza. Y que después aparezca una buena traducción del Gatsby y que recién ahí el círculo se cierre. Déjenme explicarles por qué.
Jay Gatsby, como todos sabemos, irrumpe de la nada y conquista durante un verano a la sociedad neoyorquina de los Años de la Prohibición, con sus fastuosas fiestas en fastuosa mansión a orillas del Hudson. Todo lo hace para conquistar a una mujer casada que es el amor de su vida, Daisy Buchanan, pero eso nadie lo sabe, así como no se sabe nada de Gatsby, de dónde vino, cómo hizo su fortuna, qué hará a continuación. Cuando terminan esas fiestas, puede verse a Gatsby solo en su terraza, contemplando la luz verde que titila al otro lado de la bahía, en el amarradero de la mansión donde vive Daisy con su marido. El único que ve esa escena es un joven sin dinero que alquila una cabaña pegada a los jardines de Gatsby y que es primo de Daisy. El es el que propicia el encuentro entre Daisy y Gatsby, el testigo de su pasión clandestina, el que nos cuenta la novela que, como todos saben, termina con el cadáver de Gatsby flotando boca abajo en su pileta y su mansión abandonada y cubierta de pintadas insultantes, mientras Daisy parte a Europa con su marido polista y millonario.
No sé a ustedes, pero lo que a mí me enganchó para siempre del Gatsby desde la primera vez que lo leí es ese tránsito de la curiosidad a la fascinación al asco por los ricos que experimenta y nos hace experimentar Nick Carraway, el primo de provincia de Daisy, el vecino pobre de Gatsby, el sapo de otro pozo entre los ricos y famosos de Nueva York, el tipo común y corriente por excelencia: el hombre invisible, el confidente perfecto, el custodio único, en el final del libro, de un secreto que a ninguno de los demás personajes le interesa ya: por qué murió Jay Gatsby. Los fanáticos del libro a lo largo de los años, cuando están en confianza, confiesan que lo único que quizá le falte al Gatsby es un poco de Gatsby, pero siempre se ha dado por sentado que eso era un mérito del libro, que llevaba a releerlo una y otra vez. Doy fe: a pesar de la insistencia de Boido, tardé años en leer el Trimalción. Prefería releer el Gatsby, confiar en Maxwell Perkins, ¿para qué leer una versión imperfecta de un libro perfecto? Cómo me equivocaba.
Dice la leyenda que Perkins creía que era un defecto que a lo largo del libro no se supiera nada del pasado de Gatsby salvo las habladurías sobre él (“¡Dicen que mató un hombre! ¡Dicen que se hizo rico vendiendo armas! ¡Dicen que fue espía alemán! ¡Dicen que hizo un acueducto desde Canadá para contrabandear alcohol!”) y que convenció a Fitzgerald de que fuera dosificando información a lo largo del relato. Dice la leyenda que Fitzgerald, de una sentada, fue agregando pinceladas de cinco o diez líneas a lo largo del relato y mandó el libro de vuelta, mágicamente terminado. No es cierto: lo que hizo Fitzgerald fue romper y diseminar a lo largo del libro un monólogo excepcional de Trimalción, en el que Gatsby le cuenta a Nick su pasado, en una noche insomne, cuando todavía ignora que ya ha perdido a Daisy y que en pocas horas más perderá también la vida. El efecto de ese monólogo es monumental: puesto todo junto, en ese momento culminante, es infinitamente más poderoso que desperdigado en dosis homeopáticas, y aligeradas de lirismo, a lo largo del libro. Parece que dijera el doble, y de hecho lo hace, porque lo dice en el momento en que más ávidos estamos por saber y más abiertos estamos a que nos noqueen: el efecto es tan asombroso que terminé comparando línea por línea mis ediciones de Gatsby y de Trimalción y me asombró el doble cuando descubrí que eran casi las mismas palabras, sólo que dispersas se diluían.
Todo libro esconde su secreto. Era cierta la añoranza de los fanáticos fitzgeraldianos: falta un poco de Gatsby en el Gatsby. Pero eso que falta está en el Trimalción. Fitzgerald necesitó toda la vida que alguien pensara por él, pero esa vez tenía razón: deforme, desequilibrada, su criatura era doblemente bella. Lástima que Maxwell Perkins prefiriera una golondrina a un colibrí. Lástima que Fitzgerald creyera más en él que en sí mismo.
Por Juan Forn

jueves, 5 de julio de 2012

Contestación a: Rebelión en la granja intelectual por C.Balmaceda








"La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, perder privilegios provoca rencor"  - Jauretche -

Se trata de minimizar la grandeza de las masas. Opinar sobre ellas en forma despectiva como animalitos de una granja hace creer al crítico no solo que no es  iguala a ellos sino que los sobrepasa en moral y conocimiento. El crítico (y más cuando es dominguero cual sucede con los críticos sabelotodo sociólogos intectuales) cuando habla de una cualidad del criticado está diciendo que él está capacitado para interpretarla, luego es, como darse un grado más inteligente. Se habla también de que ha llegado hasta la resolución del problema de esta o de aquella manera. ¿Acaso los aficionados que  aquí hacen sus exégesis sobre creencia-hombre-militantes pretenden arrogarse un conocimiento del que han carecido los hombres más sabios de todo un siglo? Incluso se ha llegado al como del cinismo y el plagio al tratar de explicar la resolución del problema copiando textualmente de la Wikipedia. Se trata, en consecuencia, de minimizar la obra de los grandes conductores de la democracia Argentina. Eso lo saben los artistas, los poetas, los músicos, los novelistas, los pintores. Los trabajadores en general Cualquiera puede serlo, ¿en serio? Vamos, vamos…. Se comprende que este hombre prefiera una vida sencilla al maremoto de la confusión, el egoísmo y esta lucha estéril por el brillo de los fuegos fatuos. Ahí demuestra ser más inteligente que resolviendo la conjetura. La granja a la cual pertezco goza de buenos maíces .Prefiero granja propia a avícola ajeno. Si te molesta que hablemos de política, escóndete en escritos filosóficos acomodaticios, en el sentido capcioso antojadizo y de mal gusto como hablar de los “muertos sin sepultura” hoy en día. Ruega que la realidad no te alcance.
Me surgieron preguntas q respondí con el tiempo y q pocos conocen: La Militancia es inherente al argentino. Ser ateo no elimina tu militancia hacia tus preferencias. El sentido común de un argentino es ser peronista.
Pretendiendo ser pastor tal vez perro ovejero del amo de ese rebaño que vos hablas, haces referencia al sujeto colectivo cargando las tintas en los intectuales que como es sabido con una misma raíz que inteligencia significa “el que lee hacia dentro” obviamente no es tu caso .“Colectivismo”: Es un vocablo global, manipulador, dogmático, fabricado y utilizado por el capitalismo, burguesías, oligarquías, para descalificar todo lo que este relacionado con la revolución, lo revolucionario y lo que se le parezca, distorsionando intencionalmente la realidad histórica de los pueblos y la lucha de clases. La  doctrina dogmática del colectivismo intenta colocar en una misma posición ideológica y de hechos al fascismo, con las ideas revolucionarias sea cual sea el término  que se utilice o aplique ejemplo comunismo, socialismo, revolución, textos del antiguo testamento del profeta Isaías, en los que condena la acumulación de bienes en manos de grupos minoritarios, no se escapa de esto antistenes, Diógenes, platón (filósofos griegos), la revolución francesa, el manifiesto comunista, etc, hasta el socialismo del Siglo XXI, usando como pretexto la supuesta  expropiación de los medios de producción, la dirección de la economía mediante la planificación central y la supresión de la propiedad privada por parte de las revoluciones o los revolucionarios con los mismos métodos de los fascistas.
 La teoría del colectivismo se explica e inculca con especial énfasis en las facultades de economía, ciencias sociales etc. de las universidades privadas del mundo, cuando el fascismo y lo revolucionario son antagónicos. Del colectivismo no se tiene ningún registro histórico que certifique su autenticidad como un hecho social cierto, sin autores seguidores ni actuaciones, sólo puras conjeturas sin ningún asidero real. Es el arma favorita de los intelectualoides oligarcas, es un fantasma  que no tiene padres es una autentica falacia académica de la que nadie quiere ser responsable, el colectivismo es subjetivo.

Consulte a: Diccionario Razonado de economía por José Tomas Estévez Arria. Editorial Panapo Pag 127. Donde se dice lo siguiente:

 “Este es un vocablo global que sirve para definir todas las doctrinas favorables a la supresión de la propiedad privada en la economía, regímenes como el socialismo y el fascismo han desembocado en la misión colectivista,”etc., etc. Pero en ese mismo texto no se encuentra explicación alguna del fascismo extraño no?.Ah ¡! yo hago, digo y no me callo nada pero claro no soy intectual, solo un paisano medianamente instruido.

Andrés Peebles 

Impuesto a las Ganancias

Muy buen estudio del CEDEB ( www.cedebh.com.ar) sobre Impuesto a las Ganancias. Adelantamos un primer capìtilo, el que requiera el trabajo completo, deja el mail en los comentarios y se lo enviaremos.Muy recomendable para ubicar la discusión más allá de los lugares comunes que transitan la mayorìa de los discursos sobre el tema. Leemos:

El aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, se impuso en la agenda mediática como una de las principales preocupaciones de la sociedad argentina.
 
Ahora bien, ¿Es tan así? ¿Cuál es el universo de asalariados alcanzados con este gravamen? ¿Qué tan razonable y/o justo es el reclamo de aumento del mínimo no imponible y/o eliminación del impuesto para los asalariados?
 
Este documento intenta brindar algunos elementos de análisis que permiten reflexionar acerca de ese punto.
- “Argentina es el único país del mundo que tiene un impuesto al salario”.
 
Esa falsedad es repetida insistentemente por ciertos medios de comunicación. La realidad es exactamente la inversa: todos los países cuentan con gravámenes a los ingresos.
 
La propuesta de eliminar la cuarta categoría de ganancias – la que grava las rentas del trabajo personal - es manifiestamente inequitativa.
 
Un informe elaborado por investigadores del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del CONICET, aún no publicado, revela que eso implicaría una caída de la recaudación de –por lo menos - 21.000 millones de pesos. Para tener una idea esa cifra representa cerca del 90 % del presupuesto previsto para el funcionamiento de la Administración Central de la Provincia de Santa Fe y duplica los montos destinados al financiamiento de la Asignación Universal por Hijo.
 
De ese total que no ingresaría a las arcas estatales, el 98 % quedaría en manos del primer decil de ingresos (el 10 % que más gana). Esa medida implicaría un aumento de la desigualdad, medida por brecha de ingresos, del 11 % entre los activos y del 15 % entre los pasivos.
www.cedebh.com.ar Página 2
 
Además, “la contribución impositiva en Argentina por parte de las personas físicas es inferior a la que se realiza en otros países de América Latina, y la diferencia es aún mayor si la situación se compara con países con mayor grado de desarrollo”.1 Documento de trabajo Nº 12 del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA).

 
Desarrollaremos ese punto más extensamente en el apartado siguiente.
 
- “La presión tributaria es excesiva”.
 
El nivel de presión tributaria se encuentra muy por debajo de los países desarrollados. Una de las causas de dicha diferencia estriba precisamente en que la imposición a la renta es muy inferior en nuestro país; esa escasa tributación del impuesto a la renta es muy acentuada en el caso de los asalariados.
 
En la Argentina, el tributo sobre los ingresos que pagan los trabajadores en relación de dependencia apenas alcanza al 19,62 por ciento de los trabajadores registrados y al 11 por ciento del total de ocupados; es decir, solamente 11 de cada 100 trabajadores argentinos (contabilizando todo el universo –formal e informal-) sufren retenciones correspondientes al impuesto a las ganancias.
 
La recaudación del impuesto a las ganancias de las personas físicas apenas alcanza al 1,92 por ciento del PBI en la Argentina. El promedio en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –OCDE- (desarrollados y algunos emergentes) es cercano al 9 por ciento, en tanto que en los vecinos Brasil y Chile, equivale a cerca del 7 y 8 por ciento del Producto, respectivamente. Esto hace que el impuesto a las ganancias personales represente el 25,3 % de la recaudación total en los países de la OCDE, mientras que en la Argentina apenas se acerca al 7 por ciento. 2 Zaiat, Alfredo, “Progresivo”, Diario Página 12, 24/6/2012. www.cedebh.com.ar Página 3
 
Eso se explica, entre otras cuestiones, porque las tasas del impuesto a las Ganancias que se tributan en el país son reducidas en términos internacionales.
 
Alícuota más alta aplicada sobre el excedente del mínimo no imponible.
 
País y Tasa
 
Argentina 35%
 
Francia 38,40%
 
Chile 39,70%
 
Italia 40,80%
 
EEUU 41,70%
 
España 45%
 
Alemania 47,50%
 
Gran Bretaña 50%
 
Fuente: Elaboración propia en base a datos de OCDE.
 
Por otra parte, un estudio de la OCDE reveló que la Argentina es uno de los países más baratos impositivamente para los trabajadores. Para realizar ese análisis comparativo, dicho organismo seleccionó como parámetro aquellos salarios que se ubicaban un 167 % por encima del promedio de la economía ($ 9.100 en el caso de la Argentina).

 Los resultados se pueden visualizar en el siguiente cuadro

impuesto a las ganancias , un análisis comparado


http://rambletamble.blogspot.com.ar/

martes, 3 de julio de 2012

Hacen un juicio y absuelven a Sócrates 2.400 años después de su muerte

 
Atenas:
 Hacen un juicio y absuelven a Sócrates 2.400 años después de su muerte

Han reiniciado el juicio al filósofo griego Sócrates en Atenas, la misma ciudad donde le condenaron a muerte en el 339 a.C. por no creer en los dioses ancestrales. Como resultado, ‘el acusado’ fue absuelto 2.400 años después de su muerte, según informan los organizadores del evento.
Durante el proceso ficticio sobre Sócrates, diez eminentes juristas procedentes de Gran Bretaña, Francia, EE. UU., Suiza y Grecia  juzgaron al filósofo. Asimismo, en el evento participaron 866 espectadores. Tras escuchar a los abogados,  cinco de los juristas  pronunciaron su veredicto: “No es culpable”, mientras otros cinco insistieron en su culpabilidad.
Cuando las opiniones se dividieron por igual, la audiencia que acudió al juicio votó. Resultó que 584 personas se manifestaron a favor de la inocencia de Sócrates, frente a 282 personas que lo hicieron en contra. Finalmente, el antiguo filósofo fue absuelto.
El juicio de Sócrates tuvo lugar en Grecia en el 399 a.C. En aquella época el filósofo se defendió a sí mismo ante jueces, jurado y ciudadanos corrientes. Le acusaron de no honrar a los dioses de la polis, sino al contrario, de introducir a sus propios dioses y corromper de ese modo a los jóvenes. El filósofo fue declarado culpable.
Sócrates podría haber evitado la severa sentencia aceptando pagar una multa, pero se negó. Después de esto los 500 atenienses que se reunieron para discutir el caso le condenaron a muerte. Su ejecución se llevó a cabo en la cárcel, donde el filósofo se tomó un veneno.
El método dialéctico de Sócrates ha tenido una gran influencia en la historia de la filosofía, y su figura ha sido una de las más importantes en el arte mundial. Sócrates no dejó nada escrito, pero su filosofía idealista se dio a conocer gracias a Platón, su gran seguidor

lunes, 2 de julio de 2012

La formación de identidades, un proceso activo de transmisión de valores


Me toca a mí hablar después de tres exposiciones distintas, primero la obra de teatro como arte –que no es otra cosa que la expresión sensible de la idea–, y esta obra de teatro ha sido la expresión sensible de la idea de la historia argentina; me hubiera gustado –como me hizo notar Julio Piumato– que en vez de terminar con el sombrero de payasos hubieran sacado del baúl la bandera argentina. La segunda fue la disertación de Galasso que fue una exposición histórica y la tercera, la de Gustavo Gordillo que fue una exposición sobre la circunstancia. Ahora me toca hablar a mí de la filosofía, me toca bailar con la más fiera.
Porque la filosofía no se ocupa de la circunstancia, sino de lo necesario, es decir, lo necesario es aquello que no puede ser de otra manera y hablar de lo necesario en el tema de la identidad es bastante difícil.
Quisiera empezar primero con una distinción de uno de los más importantes filósofos europeos, se llama Enrico Berti quien me manda una linda carta en la que dice “Argentina forma parte de la altra América”, fíjense qué interesante, él no me dice que Argentina forma parte de Latinoamérica, porque no se puede confundir, ustedes saben que hablar de América Latina es la primera colonización cultural que sufrimos, fíjense que Hernández Arregui –este gran pensador de la izquierda nacional–decía, en la última edición de su libro Qué es el ser nacional: “esta versión que el lector tiene a la vista es exactamente igual a la primera salvo en el remplazo cada vez que lo he estimado necesario del falso concepto de América Latina, creado en Europa y utilizado desde entonces por EE.UU.”
Con relación a estos países se disfraza una de las tantas formas de colonización mental. ¡No somos latinoamericanos!, lo hemos explicado una y mil veces y Enrico Berti que es un profesor que debe tener como 80 años ahora, un conocedor de Aristóteles, me dice: “la Altra América”, el otro, altra quiere decir otro, –como se dice en latín, alter, el diferente, alternativa– pero también viene alter de altercado; cuando los hombres se pelean en un altercado, se distancian, no se abrazan, se tratan de diferenciar. Esto propicia este tipo de meditación sobre nuestra identidad, digo “nosotros” por aquello que Martí decía: “nuestra América”, o lo que desde el punto de vista cultural tendría que ser Iberoamérica, para incorporar indubitablemente al Brasil. Nosotros no podemos llamarnos americanos porque los norteamericanos se apropiaron no solo de la riqueza, sino también del nombre, sin embargo nosotros somos americanos. El colorado Ramos decía “la América criolla”, yo también puedo decir “la América”. Alguno que no sea criollito se va a sentir desplazado, pero es Iberoamérica, es la América criolla, es Hispanoamérica por más que el nombre esté desgastado; de una vez por todas nosotros tenemos que parar de decirnos latinoamericanos, nosotros nos extrañamos por el nombre, nos alienamos al designarnos con un falso nombre. Si fuera por lo latino los italianos se dirían latinoamericanos y no lo hacen, solamente para los italianos, que son de alguna manera el paradigma del hombre universal, aquellos que pasan por las romanitas son simplemente latinos, los que habitan en el Lacio, y fíjense qué falsedad del nombre que los habitantes de Québec, del Canadá francés, también se podrían decir latinoamericanos y ninguno se denomina así.
Fíjense que es una categoría de nominación que crea Chevallier, el canciller de Napoleón III, para intervenir en México y decir “vamos a salvar a la raza latinoamericana”, porque querían intervenir en nuestra América, y el general mejicano le manda una carta en la que le dice: “termine de luchar en favor de los latinoamericanos porque están matando a todos los mejicanos”. Estas son las paradojas de los términos. En filosofía siempre hay que empezar por los términos. El término “americano”, cuyo origen es un poco dudoso –lo que se sabe es que viene de amer-rich, Américo Vespucio– etimológicamente quiere decir “el que manda en su casa”. Es decir nosotros mandamos en nuestra casa como los norteamericanos mandan en la de ellos. Entonces podemos llamarnos como San Martín ¡americanos! Por otra parte, el término “latinoamericano” lo usaron los franceses para curarse en salud en el ámbito cultural a pesar de que acá no cortan ni pinchan. Lo usan los norteamericanos y después lo usa el marxismo, a partir de los años ‘60 y también los curas. Yo he estudiado la obra de Perón y hasta los años ’60 nunca usa el término “latinoamericano”. Usa el término “hermanos americanos”, usa el término que utiliza Julio Piumato, “suramericano”, ni siquiera sud, suramericano, americano, hermano americano, continental, como usa ese gran pensador peruano que fue García Calderón, que tiene un libro extraordinario de 1909, Creación de un continente. Perón habla de “los hermanos continentales”, porque estos hombres que eran de la generación del ’10, del centenario, ven a Suramérica como un continente, –“que contiene”–, contiene a trescientos veintiséis millones de habitantes que hablan más o menos la misma lengua y han tenido los mismos enemigos. Entonces la identidad de los pueblos se construye a través de la historia, a través de dos elementos fundamentales, los valores y las vivencias que se comparten.
Las vivencias son las de carácter histórico que están determinadas fundamentalmente por los enemigos y los proyectos que se llevaron a cabo.
Los proyectos de San Martín y Bolívar, eran proyectos en común. Uno venía del norte, otro venía del sur, ambos buscaban expulsar al español. ¿Y cuáles eran las vivencias?, las vivencias con los enemigos. ¿Quiénes son los enemigos? El enemigo del mundo bolita, que somos nosotros, es el anglosajón. Entonces si nosotros sabemos quiénes somos, podemos determinar al enemigo histórico, que hoy es la potencia talasocrática.No tenemos nada que ver, son mundos diferentes; nosotros tenemos una tradición que es grecorromana, hispana, cristiana, católica, caudillista. Tenemos una representación por medio de lo que llamaban los medievales acclamatio –en castellano, aclamación–, que es la democracia directa. Fíjense que todavía perdura en los gremios, se vota por aclamación, que es la democracia directa. ¿Cómo se hace nombrar Lavalle? Por aclamación en el atrio de la Iglesia. Esta institución del acclamatio es recuperada por un politólogo como fue Carl Schmitt, en un trabajo que se llama Sobre el parlamentarismo.
Fíjense que todo esto no tiene nada que ver con el otro mundo, el otro mundo que es veterotestamentario, el mundo capitalista norteamericano, que se apoya en el antiguo testamento, es un mundo protestante, calvinista, industrialista, donde la noción de éxito es fundamental, porque se salvan los que tienen éxito, el mundo que, de alguna manera, es el mundo de la razón calculadora.
Fíjense que lo que ellos no ven es que ese mundo entró en crisis. Les voy a explicar por qué.
Nosotros estamos viviendo hoy la época posterior a la segunda guerra mundial, vimos las bombas de la explosión en Japón; estamos viviendo una crisis de los grandes relatos universales. El hombre pensaba en la modernidad, que existía el progreso indefinido, la idea de progreso universal. Hemos visto en la segunda guerra mundial, que la técnica llegó a Japón con Hiroshima y Nagasaki, quiere decir que la técnica entró en contradicción con la moral, con la matanza atómica de niños aún no nacidos muriendo por culpa de sus padres. Hemos visto la democracia como forma de vida, lo hemos vivido en esta patria con la generación de la restauración democrática: “con la democracia se come, se vive, se educa, se baila y se salta”. Pero ¿con qué democracia? Con la democracia formal, vacía, una democracia que ha hecho crisis de representatividad, porque estos políticos no representan a nadie. Hay otro tipo de democracia, que es “la democracia de nuestros países”, como decía un boliviano que se llamaba Carlos Montenegro, que es esa democracia que está debajo de las repúblicas, que es la famosa acclamatio, la famosa democracia directa, que asegura la vinculación del pueblo con su líder o caudillo. A todo esto los norteamericanos le llaman populismo, demagogia, totalitarismo; pero nosotros sabemos que la mejor manifestación que tiene el pueblo es en la calle, no es el pueblo votando, porque uno no vota como pueblo, vota como individuo. Pero cuando se manifiesta, ahí se manifiesta como pueblo porque está participando de valores comunes. Entonces uno ve que una bandera lo despeina y si estuviera como individuo diría “¿qué está haciendo, por qué me despeina?”.
Entonces está la famosa anécdota: pero cómo, ¿usted no es peronista? Nadie se va a quejar porque lo despeine una bandera, porque está participando, está formando parte. En definitiva, sabe que hay enemigos. Cuando uno vota en el cuarto oscuro, no hay enemigos, hay una opción entre males menores, pero cuando uno manifiesta, el enemigo está ahí. Esto nos lleva a plantear toda la crisis de representatividad política.
Nosotros, después de quinientos años y a pesar de las múltiples opresiones sufridas, de la actitud servil de nuestros gobernantes y hombres públicos respecto delos variados centros de poder, de la mentalidad imitativa de nuestros calurosos intelectuales que traicionaron y traicionan la preferencia por sí mismos, llegamos a ser alguien, caracterizados como lo “otro” en el universo occidental.
A nosotros nos dicen que somos la otra América, somos otra cosa y ser otra cosa es, a su vez, ser reconocidos como alguien, dejamos de ser algo. Hoy Helio Jaguaribe hablaba de este gran espacio suramericano, de trescientos veintiséis millones de habitantes, con dieciocho millones de kilómetros cuadrados, es decir, el doble de Europa, el doble de los EE.UU., navegable de Caracas a Buenos Aires, con el 30%de los recursos de agua potable del mundo, con la cuenca del Amazonas, del Orinoco y del Plata. Nosotros somos algo serio, no es para deprimirse porque nuestros políticos no estén a la altura de las circunstancias.
Nosotros tenemos un peso específico más allá de la flaqueza y de las debilidades de nuestros dirigentes. Que nuestros dirigentes, de alguna manera, le quiten el panal pueblo no quiere decir que nos quiten la posibilidad de existir, nosotros tenemos la posibilidad innata de existir y por ende de pensar y de luchar para que las cosas se hagan de la manera más equitativa posible.
Nuestros dirigentes nos quitarán el pan y nos someterán a las peores circunstancias pero nosotros tenemos la mejor matriz –en lo que hace a la identidad cultural–para construir un espacio propio.
Cabe aclarar que la defensa y búsqueda de la identidad no radica en la repetición ritual de modos, maneras y costumbres, como lo hacen nuestros centros tradicionalistas cuando desfilan de paisanos. Eso no es malo, pero se está limitado al orden de la repetición.
Yo siempre discuto en los centros tradicionalistas. La vez pasada viene uno, con un pompón en la cabeza, o viene con un caballo emprendado de plata y botas de potro–mi abuelo usaría emprendados de plata con botas de cuero, pero botas de potro eran usadas por los más humildes junto con cabezada y riendas de cuero–. Otro vino con una tenaza cromada, otro con un lazo pintado de plateado.
Si la identidad es la repetición de actos, estamos liquidados. La identidad de los pueblos no es la repetición de actos sino la rencarnación de valores que forman
parte de su tradición. ¿Qué es la tradición? No es juntar cosas viejas, la tradición es la transmisión de valores de una generación a otra. Una generación transmite a otra ciertos valores y otros los pospone, no transmiten todas las cosas.
Acumular una tradición nacional es casualmente eso, acumular cosas valiosas de una generación a otra. No es la simple repetición de actos, porque si no, en todo caso, como estamos vestidos, ninguno formaría parte de la Argentina.
Es la diferencia que hay entre la sustancia y el accidente. Lo sustancial es lo que se transmite como valor, el accidente es la forma o manera como ese valor se expresa. Esto que es la repetición los latinos la llamaban ídem. Pero hay otra palabra que nos indica la identidad, que es ipse y quiere decir ser sí mismos.
Para entender la identidad nacional, tenemos que partir del ipse, del ser sí mismos. ¿Cómo somos sí mismos? Somos sí mismos cuando nos preferimos a nosotros mismos. Preferirse a uno mismo es no imitar. Perón dice: “No seamos un espejo opaco, que imita e imita mal”.
Porque imitación es lo que ha tintineado en la inteligencia culturosa argentina, vamos a ver qué autor está de moda, cómo vamos, qué pensamos, qué no pensamos, hablamos de la postmodernidad, –no hablamos de la post modernidad–, somos postmodernos, somos pre modernos.
Todo eso forma parte de un lenguaje centroeuropeo. En las universidades, que son las máquinas de hacer chorizos de la inteligencia vernácula, no producen una sola inteligencia nacional.
Esto es lo que está, compren libros de autores europeos o autores a imitación de los europeos. Esto es lo que hay que erradicar, el remedo, que quiere decir en castellano, mala copia. Hay que erradicar el espejo opaco del que hablaba Perón.
Preferirse a uno mismo, es decir, voy a preferir los valores que hacen a mi tradición cultural que se expresa bien en una lengua, que es esta lengua que yo hablo.
Esto no quiere decir que reneguemos de lo otro, simplemente nosotros tenemos que preferirnos a nosotros mismos. ¿Cómo se funda esa tradición cultural? Se funda en los valores y en las vivencias, es decir, la identidad de un pueblo no está, no es una cosa, no es algo pétreo, es algo que se construye en la historia.Si esto es así, hemos visto cómo debemos de llamarnos, qué diferencia hay entre identidad, repetición e identidad de preferencia de uno mismo. Si hemos hablado de los valores y de las vivencias, yo creo que lo que nos quedaría ahora es el pluralismo cultural.
El discurso del pensamiento único –expresión que impuso Alain de Benoist, con su revista Elements, de París, que después tomó Ignacio Ramonet de Le Monde
Diplomatique– se maneja sobre la idea de pluralismo. Pues nosotros también, y acáviene la distinción. Nosotros sabemos –por lo menos desde la visión que nos viene del mundo moderno, desde el proyecto iluminista– que el pensamiento consistía en cuatro o cinco relatos fundamentales, es decir, la idea de progreso, la democracia como forma de vida, el cristianismo subjetivizado, la razón calculadora.
Ustedes fíjense que todo esto nace con Descartes y la Reforma, es decir, la apreciación subjetiva del tema de Cristo y la trascendencia y la instrumentación de la razón en su aspecto tecnológico, lo que llaman la razón calculadora.
¿Cuál es su proyección social? El pluralismo. Lo que es la idea de tolerancia, no como virtud, sino la tolerancia por la tolerancia, como ideología. Eso lo dice Montaigne que es clarísimo con el tema de la definición de la tolerancia y de todo el pensamiento iluminista.
¿Cómo se plantea el tema del pluralismo? El pluralismo debe sostenerse y alentarse en la medida en que es un relativismo que invade toda la sociedad, es decir, no hay ningún valor verdadero ni ningún valor falso.
Esta idea de pluralismo es difícil de erradicar, porque cuando uno la critica puede pasar a ser un reaccionario, cosa que nadie quiere ser. Ser un reaccionario es ser un hombre fuera de la humanidad.
¿Cómo debe plantearse el tema? Se plantea dentro de lo que se llaman las ecúmenes culturales, es decir, el mundo está constituido por varias ecúmenes culturales, como pueden ser la ecúmene iberoamericana, la ecúmene europea, anglosajona, arábica, oriental. Ecúmene quiere decir en griego el pedazo grande de tierra habitado. Para los
Griegos la Hélade era su ecúmene. La teoría iluminista es que el pluralismo se debe plantear dentro de las ecúmenes culturales. Al contrario, nosotros sostenemos que estas ecúmenes se constituyen porque hay valores compartidos, lenguaje compartido, creencias compartidas, vivencias compartidas, instituciones compartidas, como pasa en el caso de Iberoamérica. Por lo tanto, el pluralismo no debe darse tanto en el seno del Estado Nación, en el seno de las ecúmenes, sino que el pluralismo se debe dar entre las ecúmenes culturales. La relación no es tanto multicultural sino más bien intercultural. Esto viene a refutar la idea
del universalismo. La modernidad ha planteado al hombre como animal racional y la razón como razón calculadora y este modelo lo impuso universalmente. Hoy para existir nosotros tenemos que tener un régimen demo liberal. Si no nosotros no existimos, somos totalitarios como Chávez, que tiene una democracia casi directa.
Pero esta democracia no es aceptada, porque el modelo del relato moderno es la
democracia neoliberal. El modelo del relato moderno en economía es la economía de mercado, el modelo del relato moderno en cultura es el pluralismo cultural que supone un relativismo maximizado, el modelo en el orden de la religión es el modelo de la new age, donde cada uno hace lo que quiere.
El modelo de la familia es el de la familia típica norteamericana. Este pluralismo, quees un relativismo, lo introducen dentro de las ecúmenes culturales y ahí se produce la tarea de zapa de una ecúmene. Su desnaturalización. Así se da la “americanización “de Europa, “la imbecilización” de Iberoamérica, la “terrorización” de la ecúmene arábiga,
etc.
Nosotros pretendemos un pluralismo sin relativismo. ¿Cómo puede ser un pluralismo sin relativismo, pensando que el mundo no es ya un universo? Universo es unas ola versión del mundo. En relación con eso, nosotros tenemos una palabra que es “universidad”. La universidad saca a todos los muchachos como chorizos de la fábrica, todos iguales, todos piensan lo mismo.
A ninguno de estos muchachos se le ocurrió pensar en Wagner de Reina o en Maldonado. En Castellani o en de Anquín. La universidad tiene un relato universal, entonces se produce el extrañamiento entre lo que es ese relato universal –que es un modelo de imposición– y la realidad de ese pluriverso, que es el mundo real. Ontológicamente, es decir en su ser, el mundo es un pluriverso, no es un universo. Sostener que el mundo es un universo es un totalitarismo, es el totalitarismo del iluminismo racionalista del siglo XVIII.
Hoy nosotros somos un pluriverso y como tal tenemos que rescatarnos. Por eso las teorías políticas como en el caso del peronismo, como en el caso del chavismo en Venezuela, como en el caso del Movimiento Nacionalista Revolucionario en Bolivia son teorías que están vigentes porque rescatan en sus postulados las particularidad desde sus pueblos. Ese es el misterio del peronismo, si fuera por nosotros, los peronistas, el peronismo no existiría más.
La desgracia del peronismo somos los peronistas, que no lo tomamos en serio. No quiero abundar en muchos datos, porque da mucho más el tema de la identidad nacional en sus proyecciones artísticas y en sus proyecciones intelectuales. Nosotros tenemos una amplia tradición en América, yo siempre pienso en términos americanos, a mí no me interesa pensar en términos argentinos de patria chica. Ustedes saben que había un peruano, Juan Pablo Viscardo, que en el año 1792escribió una carta sobre el tema de la identidad: “Carta a los españoles americanos”.
Así como él podemos seguir con múltiple cantidad de expresiones y de pensadores. De modo tal que nosotros tenemos una tradición que no se estudia, que es esa tradición nacional iberoamericana, que hay que tratar de rescatar.
Yo agradezco a las autoridades de la C.G.T. por este congreso que nos permite hablar un poquito de estos hombres y de estas ideas que han sido silenciados ,porque en el manejo de los mass media se da casualmente lo que decía Jauretche, el mecanismo del silencio, no hay que dejar hablar a aquel que piensa distinto. Este tipo de congresos es interesante y ojalá que recojan el guante las instituciones, las academias, y que puedan abrirse cátedras. Yo dicto cátedras en Barcelona y se ha creado en España una cátedra sobre el Pensamiento de la Identidad.
Gracias.
Alberto Buela