jueves, 9 de febrero de 2012

Las verdaderas razones detrás del juicio contra Baltasar Garzón




El avance de políticas neoliberales y la marcada involución de derechos sociales y económicos coronada por el triunfo electoral de la derecha confluyen en castigar al juez de los Derechos Humanos que quiso investigar la dictadura de Franco.

El juicio al juez Baltasar Garzón y la búsqueda de justicia por los delitos contra la humanidad cometidos durante el franquismo llegan en un momento muy particular de España y de Europa en general. El avance de políticas neoliberales, la marcada involución de derechos sociales y económicos, se corona con un gobierno de derecha que a finales de 2011 ganó las elecciones españolas y llevó a Mariano Rajoy a la presidencia del gobierno. El abogado argentino Carlos Slepoy, exiliado en Madrid desde 1975, integra el equipo jurídico que ha interpuesto una querella por los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el franquismo. Tiempo Argentino dialogó con el letrado sobre cómo interpretar las verdaderas razones del juzgamiento a Garzón por prevaricato.

–¿Vinculá esta arremetida contra la figura paradigmática del juez Baltasar Garzón como parte de una ofensiva política en un contexto de crisis que apela a soluciones conservadoras y de mayor ajuste?

–Desde luego que tienen gran incidencia. El evidente y constante retroceso respecto de derechos y conquistas sociales, conseguidas con mucho esfuerzo y sacrificio por miles de personas, constituye un caldo de cultivo propicio para que los distintos poderes fácticos e institucionales, entre ellos las más altas instancias judiciales, compuestas en general por sectores conservadores, se sientan respaldados para aplicar políticas regresivas y adoptar resoluciones contrarias a derechos fundamentales, como son, en este caso, las relativas a los Derechos Humanos violados masivamente por la dictadura franquista.

–Política y socialmente existen sectores que han asumido un compromiso claro de movilización a favor de ponerle fin a la impunidad de los crímenes del régimen franquista. ¿Está expresiones tienen un potencial político estratégico?

–El peso fundamental en la lucha contra la impunidad de los crímenes del franquismo recae sobre las asociaciones de familiares, víctimas y represaliados, del mismo modo que sucedió en nuestro país y, en general, en todos aquellos en los que se cometieron crímenes similares. Al combatir la impunidad del franquismo ponen en evidencia y cuestionan las gravísimas falencias de la democracia española. Con ello efectivamente, en mi opinión, son expresión de un enorme potencial político...

–¿La estructura de la justicia en España sigue vinculada a un pasado fascista?

–La mayoría de los jueces que integran las cúpulas de la administración de justicia española juraron lealtad a los principios del movimiento nacional franquista y pertenecen, en muchos casos, a familias biológicas de altos dirigentes de la dictadura. Además han hecho su trayectoria profesional en el marco de una cultura de privilegios, desmemoria e impunidad. Sin duda que lograr una auténtica justicia democrática requerirá la remoción de estos jueces y su relevo por otros incontaminados de franquismo, como ocurrió en la Argentina con la sustitución de los miembros de la Corte Suprema. Será el primer paso. A partir de ahí, la tarea deberá alcanzar a las distintas instancias judiciales, tarea que, por cierto, aún nosotros tenemos pendiente en gran medida.

–¿Por qué considera que se ha tardado tanto tiempo en España en recuperar la memoria histórica de lo ocurrido durante el franquismo?

–Por una parte la dictadura duró 40 años y produjo el exterminio de múltiples grupos humanos: políticos, sociales, culturales, etcétera. Por otra, y como suele ocurrir en estos casos, las complicidades de un lado y los temores a una reinstauración dictatorial de otro, determinaron que se sellaran acuerdos de impunidad, cuya expresión legislativa fue la Ley de Amnistía. Esta ley fue suscrita y promovida lamentablemente por partidos políticos, como el Socialista y el Comunista, que tenían entre sus filas, en especial este último, decenas de miles de víctimas. Se creó de este modo un clima social propicio al olvido y la impunidad que, sin embargo, comenzó a revertirse hace unos diez años aproximadamente, cuando los nietos empezaron a buscar a sus abuelos en fosas comunes (más de 1000 detectadas hasta el momento) y cunetas y dieron origen a las asociaciones de la memoria histórica que han tenido una importancia trascendental en este proceso, ya indetenible a mi entender, de lucha por la justicia. No tengo dudas de que la impunidad del franquismo tiene los días contados.

–Está a cargo, junto a otros letrados, de varias presentaciones de familiares de víctimas del franquismo. ¿Cuántos desaparecidos o asesinados se han contabilizado hasta ahora?

–En las actuaciones llevadas a cabo por Garzón se calculan en 113 mil los desaparecidos y en 30 mil los niños secuestrados y privados de su identidad, sólo en el período 17 de julio de 1936 –fecha del comienzo del alzamiento militar contra la República– hasta finales del año 1951. No hay cifras definitivas de los asesinados y torturados que sin duda quintuplican, al menos, esas espeluznantes cifras en dicho período. A ellas hay que sumar las producidos a partir de 1952 y hasta el final de la dictadura, el 15 de junio de 1977, en que se producen las primeras elecciones libres, que son igualmente un altísimo número.

–Desde la Argentina, familiares de las víctimas han presentado demandas. ¿Cuál es la figura o el fundamento utilizado para cumplir con los objetivos de justicia?

–Nosotros hemos interpuesto la querella por el crimen internacional de genocidio o, subsidiariamente, por crímenes de lesa humanidad. No hay espacio en esta entrevista para que me explaye sobre la diferencia sustancial entre estos dos delitos (espero que tengamos otra oportunidad), pero en todo caso ambos constituyen crímenes contra la humanidad, imprescriptibles, inamnistiables, inindultables y perseguibles judicialmente por distintos tribunales del mundo en todo tiempo y lugar.

–¿Cuándo concluye el juicio por prevaricato al juez Baltasar Garzón?

–El juicio por investigar los crímenes del franquismo tiene prevista una duración de unas tres semanas desde que comenzó este 24 de enero. Sin embargo, son tan burdas las irregularidades procesales que se han cometido en la instrucción –incluido el descarado asesoramiento del juez instructor del Tribunal Supremo a los querellantes– que existe la posibilidad de que este martes próximo, 31 de enero, sean anuladas las actuaciones y se archive la causa. Si así no fuera se desarrollaría el juicio hasta su conclusión con la declaración de, Garzón en primer lugar y, en los subsiguientes, con la de distintos testigos. Por otra parte Garzón tiene abiertos otros dos juicios, uno de ellos también por prevaricato, se celebró hace dos semanas y está pendiente de sentencia, y en el otro, por cohecho impropio, se acaba de formular acta de acusación. Son tan disparatados estos procesos que acreditan la manifiesta intención de erradicarlo de la carrera judicial. <

La extrema derecha y la prensa española

–¿Puede clarificar qué son “Manos Limpias” y “Libertad e Identidad” y por qué la defensa de Garzón piensa aplicar la denominada Ley Botín?

–En cuanto a lo primero, se trata de dos ínfimos grupos de marcado carácter fascista, que son los que han promovido la querella contra el juez Garzón. La denominada doctrina Botín surge de una resolución del propio Tribunal Supremo que estableció que –no existiendo ni acusación fiscal ni acusación particular– como en este caso en que el Mº Público se opone firmemente a la prosecución de la causa y no hay particular querellante alguno, la llamada acusación popular que ejercen los dos grupos antes mencionados, no puede por si misma impulsar un procedimiento penal. Esta puede ser una de las causas por la cual se sobresea y archive la causa.

–¿Qué rol ha desempeñado la prensa española en el juicio a Garzón?

Desde luego la prensa de derecha –que es mucha en España– se frota las manos con el juicio a Garzón y quisiera ver enterrada toda posibilidad de juzgar los crímenes del franquismo. A cambio, el también amplio espectro de la prensa que podríamos denominar genéricamente de centroizquierda se opone firmemente a los juicios contra Garzón.

Por Lidia Fagale

miércoles, 8 de febrero de 2012

Cómo y cuándo nos robaron las Malvinas?

Felipe Pigna (Página Oficial), el miércoles, 8 de febrero de 2012
En estas épocas de inverosímiles “guerras preventivas”, pocos recuerdan que fueron las dos potencias protagónicas del actual desatino mundial las que hace 179 años acordaron la usurpación de nuestras islas Malvinas. Conviene recordar que España venía ocupando discontinuamente el archipiélago desde que fue descubierto y bautizado como Islas de San Antonio por hombres de la expedición de Magallanes en 1520. A comienzos de 1811, el virrey Elío, que desobedecía a la Junta revolucionaria de Buenos Aires, ordenó desde Montevideo el abandono de Puerto Soledad en las Islas que ya habían sido bautizadas Malouines por marinos franceses procedentes de de Saint Malo en 1708. El 27 de octubre de 1820, cumpliendo órdenes del Ministro de Guerra y Marina, Matías Irigoyen, llegó a Puerto Soledad al mando de la fragata “Heroína”, el ex coronel del ejército norteamericano
David Jewett que desde 1815 estaba al servicio de las Provincias Unidas. El marino le escribía orgulloso al gobierno: Tengo el honor de informar a usted de mi llegada a este puerto, comisionado por el superior gobierno de las Provincias Unidas de la América del Sud, para tomar posesión de estas islas en nombre del país al que naturalmente pertenecen por la Ley Natural.”

A partir de entonces se estableció una pequeña colonia argentina dedicada a la pesca y a la ganadería ovina.

El 10 de junio de 1829, el gobernador delegado Martín Rodríguez creó la Comandancia política y militar de Soledad y designó a su frente al comerciante alemán nacionalizado argentino Luis Vernet. El decreto establecía la continuidad histórica y jurídica de los derechos soberanos: “Habiendo entrado el gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas provincias, la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas, a pesar de que las circunstancias no han permitido hasta ahora dar a aquella parte del territorio de la República la atención y cuidado que su importancia exige.”

Vernet llevó adelante una activa comandancia: construyó viviendas, levantó un relevamiento topográfico, montó un saladero de pescado y carne, una curtiembre y logró construir la goleta Águila.

La depredación de la zona preocupó al gobierno de Buenos Aires que, en octubre de 1829, prohibió la pesca y captura de ballenas hasta que en 1831, Rosas remplazó la prohibición por un impuesto a los buques pesqueros. Pero los barcos balleneros pasaban de largo por Puerto Soledad eludiendo el impuesto y depredando a gusto.

Harto de esta situación, Vernet se decidió a actuar y apresó a los balleneros norteamericanos Harriet y Superior que sin permiso estaban cargando pieles de foca, mientras que un tercero que desarrollaba las mismas actividades pudo darse a la fuga.

Vernet personalmente llevó a la Harriet a Buenos Aires llevando a bordo detenido a su capitán, Gilbert Davison.

Los norteamericanos no se iban a quedar tranquilos y el 28 de diciembre, día de los inocentes de 1831, el capitán Silas Duncan al mando de la fragata estadounidense Lexington, desembarcó en Puerto Soledad, atacó sus instalaciones, destrozó la artillería, quemó la pólvora, tomó prisioneros a seis oficiales argentinos, arrió la bandera celeste y blanca y declaró a las Islas “libres de todo gobierno”.

El gobierno de Buenos Aires reaccionó enérgicamente y Rosas le pidió al ministro Manuel Maza que presentara una protesta formal ante Washington. El cónsul, Slacum y el encargado de negocios Bayles fueron declarados personas no gratas y expulsados del país. Pero antes de partir, los agentes le “avisaron” al ministro inglés, John Woodbine Parish, que los Estados Unidos sólo pretendían permisos de pesca y que las islas estaban desguarnecidas y muy fáciles de tomar, invitando a los súbditos de Su Graciosa Majestad a invadir las islas.

El jefe de la estación naval británica en América del Sur, con sede en Río de Janeiro, sir Thomas Baker, impartió la orden y el 2 de enero de 1833 se presentó en Malvinas la corbeta inglesa Clío al mando del capitán John James Onslow. El gobernador provisorio Pinedo se negó a arriar el pabellón argentino pero la fuerza pudo más y debió rendirse y regresar con su gente a Buenos Aires. Sólo habían pasado 8 años desde la firma del tratado de “Paz, Amistad, Comercio y Navegación entre la Argentina e Inglaterra y 10 de la formulación de la famosa “Doctrina Monroe” cuando el presidente de los Estados Unidos proclamara formalmente ante el Congreso de su país que “Los Estados Unidos consideran peligrosa para su paz y seguridad toda tentativa, por parte de las potencias europeas, de extender su sistema político a una porción cualquiera del hemisferio”.

El 15 de enero el ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aires, Maza, reclamó por el atropello ante el ministro inglés, Philip Gore pero no hubo de parte de Londres siquiera una flemática respuesta.

Cuando el escocés Mateo Brisbane, un antiguo colaborador de Vernet, llegó a Malvinas el 3 de marzo decidió ponerse al servicio de los ingleses. Obtuvo la confianza de los invasores y mantuvo como colaboradores a Juan Simón, un francés que trabajaba como capataz desde la época de Vernet, y al despensero de las islas, el irlandés William Dickson. Tanto el francés como el irlandés explotaban y maltrataban a los peones: les prohibieron faenar ganado y pretendieron pagarles sus magros jornales con vales que no eran aceptados en la despensa de Dickson, la única de las islas. La situación se fue tornando desesperante para los peones que no se quedaron con los brazos cruzados. El 26 de agosto de 1833 estalló la rebelión. Al frente se puso el gaucho entrerriano Antonio Rivero. Lo siguieron José María Luna, Juan Brasido, Luciano Flores, Manuel Godoy, Felipe Salazar, Manuel González y un tal Latorre. En pocas horas terminaron con las vidas de Brisbane, Dickson, Simón y todos los extranjeros y enarbolaron nuevamente la bandera argentina. Así se mantuvieron por cinco meses, mientras esperaban que Buenos Aires enviara una expedición para ayudarlos que nunca llegó.

Los que sí llegaron fueron los ingleses. Fue el 7 de enero de 1834. A bordo de la demasiado explícita fragata Challenger, arribó el teniente Henry Smith para asumir como gobernador británico en las islas. Rivero y sus hombres resistieron durante dos meses, hasta que fueron capturados el 18 de marzo y enviados a Londres para ser juzgados. Finalmente el tribunal de Su Majestad le encomendó al Almirantazgo que los devuelva a Montevideo a donde llegaron a mediados de 1835. Según José María Rosa, Antonio Rivero murió heroicamente el 20 de noviembre de 1845 enfrentando la flota anglo-francesa en el combate de la Vuelta de Obligado, que pasará a la historia como del día de la soberanía nacional.

Rosas intentó canjear las Islas por la cancelación del empréstito contraído por Rivadavia con la casa Baring en 1824, nuestra primera deuda externa. La misión le fue encomendada al embajador argentino en Londres Manuel Moreno, el hermano de Mariano. La idea era impracticable porque si Inglaterra se sentaba

siquiera a negociar, estaba reconociendo la soberanía argentina sobre el archipiélago, cosa que no estaba ni está dispuesta a aceptar.

El 25 de julio de 1848 se debatió en el Parlamento británico el presupuesto del Imperio y William Molesworth dijo en su discurso: “Ocurren aquí las miserables Islas Malvinas, donde no se da trigo, donde no crecen árboles. Decididamente, soy del parecer que esta inútil posesión se devuelva, desde luego, al gobierno de Buenos Aires, que justamente la reclama.” 1

La confesión de parte no tuvo repercusiones en el gobierno británico que conocía la “inutilidad” económica de las Islas, pero tenía muy clara la importancia estratégica del archipiélago situado frente al único paso interoceánico existente entonces en América, el estrecho de Magallanes, cuando faltaba mucho para que se inaugurara el canal de Panamá. Lo que siguió fue la más absoluta intransigencia del Reino Unido a siquiera considerar el tema de la soberanía y una guerra decidida por los más injustos e ineptos comandantes de que tengamos memoria y peleada por heroicos combatientes a los que es de buenos argentinos no olvidar.

Autor: Felipe Pigna

Referencias:

[1] Morning Chronicle, Londres, 27 de julio de 1848

A las Naciones Unidas contra la militarización de las islas Malvinas





En un salón colmado con dirigentes oficialistas y opositores,la Presidenta anticipó un nuevo reclamo en la ONU contra el Reino Unido. Firmó la desclasificación del Informe Rattenbach.






No puede ser casualidad que Cristina Fernández de Kirchner haya elegido una frase del más famoso de los británicos para enviarle un mensaje al premier de Gran Bretaña, David Cameron: “Quiero pedirle al primer ministro inglés que le dé una oportunidad a la paz”, citó la Presidenta a John Lennon, en el punto cúlmine de su mensaje sobre la soberanía del archipiélago, en una Casa Rosada y rodeada por políticos oficialistas y opositores, militares y activistas de los derechos humanos, ex combatientes, representantes de la juventud, empresarios y sindicalistas de todas las corrientes que comulgan con el Gobierno, incluyendo una nutrida comitiva moyanista encabezada por el secretario general de la CGT. La jefa de Estado anunció que la Argentina volverá a presentarse ante todas las instancias de la ONU (el Consejo de Seguridad, el Comité de Descolonización y la Asamblea General) para denunciar la militarización del Atlántico Sur y exigirle a Inglaterra que se siente a la mesa de negociación.



“Me siento más que nunca la Presidenta de los 40 millones de argentinos, porque la presencia de tantos sectores revela claramente que estamos ante un hecho de Estado, de política nacional –comenzó CFK cuando los cantos de los grupos de juventud y de ex combatientes, barulleros, se lo permitieron–. Esa política de Estado es la que se lleva adelante y es clave desde 2003, y es de memoria, verdad y justicia. A esos valores les agregaría el de democracia y soberanía. Así le dan el exacto lugar que para nosotros tiene la causa Malvinas”, explicó, para desligar la posición actual de la Argentina del fracaso bélico que llevó adelante en 1982. Para que haya soberanía tiene que haber democracia, explicó la mandataria, por lo tanto “no se puede achacar al pueblo argentino una decisión como lo fue aquel conflicto, para negarse a cumplir lo que ha ordenado Naciones Unidas: sentarse a dialogar”.

Mezcladitos

El Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada estaba repleto, al punto de que buena parte de los invitados tuvo que seguir la ceremonia desde los balcones o en el adyacente Patio de las Palmeras, donde instalaron pantallas especialmente para la ocasión. Abajo, había una mezcla poco habitual. Por caso, mientras esperaban a la Presidenta, en la primera fila dialogaban animadamente el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni con el diputado por Unión Celeste y Blanca Francisco de Narváez (que en ningún momento de la tarde-noche aplaudió). Junto a ellos, alternaban Patricia Bullrich y el macrista Federico Pinedo, el peronista disidente Alfredo Atanasof y los radicales Ricardo Gil Lavedra, Mario Barletta y Juan Carlos Marino.



El senador Aníbal Fernández le mostraba a su par Miguel Angel Pichetto alguna novedad en su celular ante la mirada atenta de Agustín Rossi y el socialista Rubén Giustiniani. Un poco más atrás, el banquero Jorge Brito y empresarios de medios como Daniel Hadad (C5N) o Jorge Prim (Página/12). El titular de la UIA, José de Mendiguren, aparecía rodeado por los dirigentes sindicales Antonio Caló (UOM) y Hugo Yasky, secretario general de la CTA. Luego, los lugares correspondían al círculo del titular de la CGT, Hugo Moyano, en su regreso a la Rosada tras los desencuentros que tuvo con el Gobierno los últimos meses: el dirigente camionero estuvo ladeado por su hijo Facundo (dirigente de la Juventud Sindical) y Omar Plaini (Taxistas). Para la punta quedaron el referente de La Cámpora Eduardo “Wado” de Pedro, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el de Obras Públicas, José López. Por la falta de sillas, los sindicalistas Julio Piumato y Omar Viviani y los dirigentes Quito Aragón y Edgardo Depetri improvisaron localidades en los escalones de la tarima para no quedar lejos de CFK.

Informes, denuncias y reivindicaciones

Lo primero que hizo la Presidenta fue, tal como ya había sido anunciado días atrás, firmar la resolución en la que ordena la desclasificación del Informe Rattenbach, una evaluación del rol de las Fuerzas Armadas durante la guerra del ‘82. “No se puede consentir que se impida el conocimiento de la historia, cercenando a la población conocer su pasado reciente”, sentenció la Presidenta. La comisión que deberá evaluar el contenido del informe para asegurarse que su divulgación no perjudicará a la Argentina en el ámbito interno o externo estará conformada por un representante del Ministerio de Defensa, otro de Cancillería y por el coronel Augusto Rattenbach, hijo del general Benjamín Rattenbach, responsable del informe. Otros miembros de su familia observaban desde un lugar de privilegio en el escenario, codo a codo con la flamante embajadora en Londres, Alicia Castro.


En su discurso, la Presidenta advirtió que dio instrucciones al canciller Héctor Timerman para que “denuncie formalmente ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y ante la Asamblea, esta militarización del Atlántico Sur, que implica un grave riesgo para la seguridad internacional”. Más tarde, agregó que también se presentarán, en junio, ante el Comité de Descolonización de ese organismo. “Malvinas es una causa regional y global”, argumentó Fernández de Kirchner y enumeró una serie de motivos:

- “Es un anacronismo en el siglo XXI seguir manteniendo colonias de las cuales quedan sólo 16 casos en el mundo y diez de ellos son de Inglaterra.”

- “Están depredando nuestros recursos naturales, la pesca y petróleo, sin ningún tipo de control, lo que podría terminar en desastre. Además tengamos en cuenta que las batalles que se vienen serán por los recursos naturales y nuestra región es de las más ricas y con mayor potencialidad.”

- “Si algo vamos a preservar, además de los recursos, será la paz. Todo lo que hemos resuelto entre los suramericanos fue con el diálogo y entre nosotros, sin intervención de organismos internacionales. Ellos, en cambio, están militarizando el Atlántico Sur una vez más. No podemos interpretar de ninguna otra manera, por más buena voluntad que pongamos, el envío de un destructor acompañando al heredero real, a quien nos hubiera gustado verlo con ropa civil y no de militar.”

Por último, la mandataria anunció la creación de un Hospital de Salud Mental para los ex combatientes, en donde funcionaba el Instituto Geográfico Militar, donde podrán tratar sus secuelas y problemas de adicción. “Si a Cameron le pedimos paz –concluyó CFK–, a nuestros muertos les decimos hoy: honor y gloria en nombre de todos los argentinos.”

Por Nicolás Lantos (pag./12)

martes, 7 de febrero de 2012

El año de todos los peligros




¿Será 2012 el año del fin del mundo?
Es lo que vaticina una leyenda maya que incluso le pone fecha exacta al apocalipsis: el 12 de diciembre próximo (12-12-12). En todo caso, en un contexto europeo de recesión económica y de grave crisis financiera y social, los riesgos no escasearán este año, que verá además elecciones decisivas en Estados Unidos, Rusia, Francia, México y Venezuela.

Pero el principal peligro geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico. Lanzarán Israel y Estados Unidos el anunciado ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes? El gobierno de Teherán reivindica su derecho a disponer de energía nuclear civil. Y el presidente Mahmud Ahmadineyad ha repetido que el objetivo de su programa no es en absoluto militar; que su finalidad es simplemente producir energía eléctrica de origen nuclear. También recuerda que Irán firmó y ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), mientras que Israel nunca lo hizo.

Por su parte, las autoridades israelíes piensan que no se debe esperar más. Según ellas, se acerca peligrosamente el momento en que el régimen de los ayatolás dispondrá del arma atómica, y a partir de ese instante ya no se podrá hacer nada. El equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo se habrá roto, e Israel ya no gozará de una incontestable supremacía militar en la región. El gobierno de Benjamín Netanyahu estima que, en esas circunstancias, la existencia misma del Estado judío estaría amenazada.

Según los estrategas israelíes, el momento actual es tanto más propicio para golpear cuanto que Irán se encuentra debilitado. Tanto en el ámbito económico, a causa de las sanciones impuestas desde 2007 por el Consejo de Seguridad de la ONU, basadas en informes alarmantes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), como en el contexto geopolítico regional, porque su principal aliado, Siria, a causa de la violenta insurrección interna, se halla imposibilitado de prestarle una eventual ayuda. Y esta incapacidad de Damasco repercute en otro socio local iraní, el Hezbolá libanés, cuyas líneas de aprovisionamiento militar desde Teherán, han dejado de ser fiables.

Por estas razones, Israel desea que el ataque se lleve a cabo cuanto antes. En aras de preparar el bombardeo, ya hay infiltrados en Irán, efectivos de las fuerzas especiales. Y es muy probable que agentes israelíes hayan concebido los atentados que, estos dos últimos años, causaron la muerte de cinco importantes científicos nucleares iraníes.

Aunque Washington acusa igualmente a Teherán de estar llevando a cabo un programa nuclear clandestino para dotarse del arma atómica, su análisis a propósito de la oportunidad del ataque es diferente. Estados Unidos está saliendo de dos decenios de guerras en esa región, y el balance no es halagador. Irak ha sido un desastre y ha quedado finalmente en manos de la mayoría chií, la cual simpatiza con Teherán... En cuanto al lodazal afgano, las fuerzas estadounidenses se han mostrado incapaces de vencer a los talibanes, con los cuales la diplomacia norteamericana ha tenido que resignarse a negociar antes de abandonar pronto el país a su destino.

Estos costosos conflictos han debilitado a Estados Unidos y revelado a los ojos del mundo los límites de su potencia y su incipiente declive histórico. No es hora de nuevas aventuras. Menos en un año electoral en el que el presidente saliente, Barack Obama, no tiene la certeza de ser reelegido. Y cuando todos los recursos están siendo movilizados para combatir la crisis y reducir el desempleo.

Por otra parte, Washington está tratando de cambiar su imagen en el mundo árabe-musulmán, sobre todo después de las insurrecciones de la “primavera árabe” del año pasado. De cómplice de dictadores –en particular del tunecino Ben Alí y del egipcio Mubarak– desea ahora aparecer como mecenas de las nuevas democracias árabes. Una agresión militar contra Irán, en colaboración además con Israel, arruinaría esos esfuerzos y despertaría el antinorteamericanismo latente en muchos países. Sobre todo en aquellos cuyos nuevos gobiernos, precisamente surgidos de las revueltas populares, están dirigidos por islamistas moderados.

Una importante consideración complementaria: el ataque contra Irán tendría consecuencias no sólo militares (no se puede descartar que algunos misiles balísticos iraníes alcancen el territorio israelí o consigan golpear las bases norteamericanas de Kuwait, Bahréin u Omán) sino, sobre todo, económicas. La réplica mínima de Irán a un bombardeo de sus sitios nucleares consistiría, como sus responsables militares no cesan de prevenir, en el bloqueo del estrecho de Ormuz. Cerrojo del Golfo Pérsico, por él pasa un tercio del petróleo del mundo y unos 17 millones de barriles de crudo cada día. Sin ese aprovisionamiento, los precios de los hidrocarburos alcanzarían niveles insoportables, lo cual impediría la reactivación de la economía mundial y la salida de la recesión.

El Estado Mayor iraní afirma que “nada es más fácil de cerrar que ese Estrecho” y multiplica las maniobras navales en la zona para demostrar que está en condiciones de llevar a cabo sus amenazas. Washington ha respondido que el bloqueo de la vía estratégica de Ormuz sería considerado como un “caso de guerra”, y ha reforzado su V Flota que navega por el Golfo.

Es muy improbable que Irán tome la iniciativa de ocluir el paso de Ormuz (aunque siempre podría intentarlo en represalias a una agresión). En primer lugar porque se daría un tiro en un pie, ya que exporta su propio petróleo por esa vía, y que los recursos de esas exportaciones le son vitales.

En segundo lugar porque dañaría a algunos de sus principales socios, quienes le apoyan en su conflicto con Estados Unidos. Principalmente China, cuyas importaciones de petróleo, que alcanzan un 15%, proceden de Irán; y su eventual interrupción paralizaría parte de su aparato productivo.

Las tensiones están pues al rojo vivo. Las cancillerías del mundo observan minuto a minuto una peligrosa escalada que puede desembocar en un gran conflicto regional. Se verían implicados en él no sólo Israel, Estados Unidos e Irán, sino también otras tres potencias de Oriente Medio: Turquía, cuyas ambiciones en la región vuelven a ser considerables; Arabia Saudí, que sueña desde hace decenios con ver destruido a su gran rival islámico chií; e Irak, que podría romperse en dos partes, una chií pro-iraní, y otra suní pro-occidental.

Asimismo un bombardeo de los sitios nucleares iraníes causará una nube radiactiva nefasta para la salud de todas las poblaciones de la zona (incluidos los miles de militares estadounidenses y los habitantes de Israel). Todo ello conduce a pensar que si los belicistas están alzando con fuerza la voz, el tiempo de la diplomacia aún no ha terminado

Ignacio Ramonet

domingo, 5 de febrero de 2012

Cuba y China reafirman fortalecimiento de lazos bilaterales



Caracas, AVN.- Los pueblos de China y Cuba se encuentran más unidos que nunca, guiados por los mismos ideales socialistas para enfrentar dificultades y desafíos, coincidieron en ello este viernes autoridades de ambos países.

Durante la ceremonia de otorgamiento de la Orden de la Solidaridad del Consejo de Estado de Cuba a la embajadora de Beijing en La Habana, Liu Yuqin, las dos naciones patentizaron la importancia de los lazos bilaterales, que en el ámbito de las relaciones diplomáticas cumplieron 51 años, en septiembre pasado, reseñó Prensa Latina.

"En estos años ha habido un gran avance de los vínculos entre nuestros países, expresado en una mayor confianza, dinamismo en el comercio y el profundo acercamiento y comprensión entre nuestros pueblos", expresó Liu, quien concluye su misión luego de dos años en la isla.

Marcos Rodríguez, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, resaltó los fructíferos resultados de la labor de Liu en La Habana, en un período marcado por importantes acontecimientos políticos y económicos, que contribuyeron a consolidar el carácter estratégico de la cooperación.

Una de las actividades más destacables de la embajadora, dijo, ha sido su papel en la preparación de visitas de alto nivel, cuyo momento cumbre fue la presencia en Cuba del vicepresidente chino, Xi Jinping, en junio de 2011.

Según Rodríguez, el comercio bilateral ha continuado su ritmo anual de crecimiento, a la vez que se producen avances en áreas como la biotecnología, el sector energético, las telecomunicaciones y el transporte, fundamentalmente.

Ambos diplomáticos destacaron además el apoyo recíproco a las posiciones de principios defendidas por cada Estado sobre temas de importancia para la soberanía nacional, como la existencia de una sola China y la oposición al bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba.

Liu agradeció al Gobierno y pueblo cubano el honor de recibir la orden, y deseó éxitos a la isla en la implementación de los lineamientos de la política económica y social, aprobados en el Congreso del Partido Comunista, realizado en abril de 2011.

Bruno Rodríguez, canciller anfitrión, impuso la distinción a la embajadora, quien hace 11 años recibió la Medalla de la Amistad por su papel como consejera política en la embajada de China en La Habana.

Percepción de la minería: ¿Respuesta emocional o apreciación racional?



           Domingo 05 de Febrero de 2012


I Varios artistas, entre ellos Leon Gieco, se sumaron a las críticas contra la mineria en la Argentina. Lejos de menospreciar la participación de los músicos en la realidad de nuestro país, resulta necesario diferenciar entre posturas fundamentadas en la emoción de aquellas sostenidas desde la razón.





Exclusivo I En días pasados, una nota de la sección espectáculos de Página 12, titulada “Detrás de la escena”, relataba las declaraciones de León Gieco en Cosquín, en relación al conflicto que actualmente se vive en Famatina. En conferencia de prensa, Gieco manifestaba su posición en contra de dicho emprendimiento minero y de los que “están contaminando nuestra tierra”. Al respecto, valdría el interrogante acerca de los fundamentos que sustentan las acusaciones de las que es objeto la minería.

Uno podría esperar investigaciones, estudios, abordajes de rigurosidad científica y opiniones de expertos. Pero una recorrida por las páginas de las principales organizaciones que se oponen a la minería permite advertir la superabundancia de videos aficionados, testimonios de activistas, canciones cantadas por famosos y cuanto dispositivo audiovisual que resulte eficaz para captar la atención. Muchos de estos dispositivos apelan a artilugios harto conocidos como herramientas de sensibilización, tales como la repetición constante de imágenes de protestas, asumiendo que la magnitud de la protesta es proporcional a la magnitud del problema. También es sugestiva la forma en que se editan estos videos, reproduciendo en cámara lenta aquellos aspectos a los que se les confiere un carácter cuasi siniestro, o acompañándolos de tétricas cortinas musicales, que recuerdan a las clásicas películas de Disney, en las que se usaban estos recursos para diferenciar a la princesa de la bruja, reflejando una infantil concepción de buenos contra malos.

Uno se animaría a pensar, que como adultos no caeríamos en la trampa, pero la realidad muestra que esas imágenes se terminan grabando en el subconsciente y terminan conformando una postura sin necesidad de fundamentarla, pues no se construyó desde la razón, sino desde la emoción. Es por ello que resulta mucho más eficiente hacer una canción con actores y músicos famosos que convocar a un panel de expertos a explicar a ciencia cierta cómo son las cosas. Son dispositivos comunicacionales que no informan, no argumentan, no profundizan. Y su uso es entendible, pues para la mayoría de los consumidores es más fácil procesar un video de 5 minutos que leer un documento de solo 10 páginas que explique y evidencie la raíz de la cuestión. Es una suerte de Tinellización del ambiente, que captura a un público para el cual un artista termina siendo más creíble que un científico.

Creo estar seguro de que León Gieco no es parte de esta estrategia, aunque lamentablemente se convierte en una víctima más. De esto no debe entenderse que los artistas no deban sumarse a los reclamos sociales, pero vale preguntarse si no sería un poco más responsable indagar acerca de los intereses que subyacen en estos conflictos, que en muchos casos son arengados por oportunismos políticos varios. Del mismo modo, cabría hacer el esfuerzo de profundizar sobre los verdaderos fundamentos técnicos que hacen a la cuestión.

Venimos de un tremendo papelón, en relación al nódulo que se le encontró a nuestra presidenta, sobre el cual desde periodistas hasta dirigentes se pasearon por cuanto medio les acercó un micrófono, para dar cuenta de sus conocimientos de cirugía y endocrinología. Sería auspicioso no caer nuevamente en la trampa de quienes ante una coyuntura particular, se reciben rápidamente de expertos en la Universidad Nacional de YouTube.

Escrito por Agencia Paco Urondo

Por Leonardo Pfluger

Gran desafío para los argentinos



                                                                                   Publicado el 5 de Febrero de 2012

.*La próxima etapa debe estar signada por la producción, por la generación de riquezas, por la posibilidad de que todos los argentinos podamos, al menos, tener posibilidades semejantes ante un sistema económico injusto de por sí como es el capitalismo.



El discurso del 1 de febrero por cadena nacional de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue el inicio de la temporada política 2012. Informó sobre la situación de la Argentina, sobre la recaudación del Estado y sus recursos, sobre la condición de los números macroeconómicos en forma clara, precisa y contundente. Fue, quizás, el prólogo a la apertura del año legislativo que se realizará en marzo. Y la línea principal, en términos estratégicos, fue la delimitación del modelo económico: la “sintonía fina” remplazó a la consabida “profundización” que tantos ríos de tinta vertió para su interpretación.

Entiendo la sintonía fina como la adecuación del modelo a la realidad económica y a la inversa. Es decir que las reglas del juego en esta nueva etapa del país son las que hasta aquí hemos conocido: responsabilidad fiscal, macroeconomía ordenada, acento en el desarrollismo industrial generador de trabajo con tracción hacia la diversificación productiva –la concepción kirchnerista de la política es que “gobernar es dar trabajo”, aun cuando esto genere algunos daños colaterales en el medio ambiente, ya que se trata de una concepción humanista de la historia–, marco equilibrado para las negociaciones trabajo-capital, redistribución a través del Estado para los sectores menos favorecidos por la economía real, soberanía política de la legitimidad popular, democratización y laicización de la sociedad. Sintonía fina, entonces, es buscar aquellos bolsones en los que “el modelo” no se hace presente y, como contracara, realizar un exhaustivo seguimiento de aquellos sectores renuentes a cumplir con las reglas establecidas. Discriminar los lugares donde sí se necesitan subsidios, los rubros productivos que sí requieren incentivos y los que sí o sí dependen de la importación de insumos de aquellos que pueden adecuar sus matrices a productos de industria nacional. Sintonía fina significa también que el Estado tenga la posibilidad –algo difícil e intrincado por la cultura antifiscal de los argentinos– de supervisar márgenes de ganancia, acoplarlos a los estándares internacionales y recaudar impuestos que sean más justos que el IVA, aun atendiendo a que este recurso es la principal fuente de recaudación del Estado. Y también desmonopolizar ciertos rubros de producción económica que están en manos de grandes empresas.

Auto de fe: quizás por causa de un entusiasmo desmedido, creo que la Argentina está en condiciones por primera vez en muchas décadas de encontrar un sendero de desarrollo económico que la coloque en un lugar de verdadera expectación entre las distintas naciones del planeta. Con diez años más de crecimiento sostenido como el que tiene desde 2003 es posible que en 2020 nuestro país pueda integrar un posible BRICA –junto a Brasil, Rusia, India y China, aun cuando tenga un volumen económico menor–; es por esa razón que considero que la nueva etapa que se abre en 2012 tiene que estar signada más por la imaginación y creatividad para el crecimiento económico, el desarrollo manufacturero, la imbricación de nuestro país en la producción agro industrial internacional que en los intereses sectoriales y corporativos. Con la reducción al 20% de la población por debajo de los niveles de pobreza y con un 6,7% de desocupación –a menos de dos puntos de lo que se considera técnicamente pleno empleo– generar una redistribución de la riqueza directa también requiere de una “sintonía fina” más que de atenciones universales y, también, del incentivo hacia la inversión privada para generar más riquezas. Porque el mayor desafío de la década que empieza no es otro que la creación y generación de riqueza para todos los argentinos con la mayor posibilidad de democratización y desmonopolización posible.

Sin embargo, nuestro país todavía tiene algunos desafíos que resolver para tratar de saldar la deuda interna. Todavía hay muchos espacios en los que las transformaciones no han llegado como debería haberlo hecho. Por esa razón, los argentinos que apoyan el modelo –clase política, dirigencial, intelectuales, trabajadores, militantes– tienen que agudizar el ingenio para resolver problemas estructurales e incluso culturales en los próximos años.



1) Nuestro país necesita construir una verdadera red de obras de infraestructura indispensables para el desarrollo de economías regionales, lo que incluye, a mi entender, mayor construcción de autopistas –mejorar las que están saturadas hoy–, una red ferroviaria nueva no tiene por qué responder al canon creado por los británicos en el siglo XIX pero sí atender a las necesidades de carga y también de pasajeros de la actualidad. En ese marco, YPF debería volver a ser del Estado. Para que los argentinos seamos dueños de los recursos energéticos y podamos decidir cuándo y dónde explorar y extraerlos.



2) Descentralizar geográficamente el país. No sólo federalizarlo sino también lograr que varias ciudades de provincias se conviertan en receptoras de mano de obra calificada mediante promociones industriales serias. Acrecentar la política de desarrollo de polos tecnológicos e industriales en ciudades medianas de entre 50 mil y 100 mil habitantes.



3) Democratizar los entramados de poder de las provincias. No me refiero sólo al poder político sino, fundamentalmente, a las estructuras tradicionales de poder que funcionan en muchos rincones geográficos de nuestro país. Estructuras construidas sobre el poder de unas cuantas familias que ocupan todos los espacios económicos, judiciales, políticos y, convertidas en verdaderas oligarquías encorsetan, inclusive, a aquellos que detentan el poder legitimado por los votos del pueblo.



4) Resolver los problemas de infraestrutura de la pobreza, especialmente en los suburbios de las grandes ciudades, pero también en los puntos geográficos más alejados sin destruir el ambiente cultural de cada región.



5) Elaborar una estrategia que, basada sobre el desarrollo económico, atienda progresivamente, también, a la cuestión ambiental, ya que, si bien es un problema inmediato de las potencias centrales, la Argentina debería ir previendo la posibilidad de construir una economía ecológicamente sustentable a mediano y largo plazo. No se trata de una enunciación de principios imperturbables, inmovilistas y antidesarrollistas –para los países no industriales, claro– sino de tomar conciencia de que el crecimiento económico deberá estar realizado bajo la fórmula del “menor daño posible hacia la naturaleza”. Y esto incluye a la tan cuestionada explotación minera. Lo demás es principismo verde pequeño-burgués o tácticas de grupos políticos y económicos que responden a dudosos intereses.



6) La Argentina se merece un nuevo diseño institucional, que atienda a las necesidades de la actualidad pero que no renuncie a las tradiciones políticas históricas. No es implantando formas de gobierno que responden a otras tradiciones que se democratiza un sistema político sino dotando de sentido a estructuras –que incluso pueden ser reformadas– como se adecua un Estado a la modernidad. Y, sobre todo, los argentinos nos merecemos un fuerte debate sobre qué hacer con el Poder Judicial y la implementación de justicia en nuestro país, ya que se trata del único poder del Estado no refrendado democráticamente y que muchas veces es coto de caza de grupos de presión y de familias tradicionales que mantienen desde hace siglos los resortes de las magistraturas, juzgados, cámaras. Porque lo que debería ser una aristocracia del saber se ha convertido, finalmente, en una oligarquía corporativa donde meten la cuchara, políticos, grupos empresariales y el poder de las grandes familias en cada una de las jurisdicciones.



Durante el modelo neoliberal de 1976-2001, el valor cultural que movió a la sociedad fue la obscenidad económica: veraneos lujosos, el “deme dos”, el show de Punta del Este, el consumo de artículos importados. Ganaron muy pocos y se empobrecieron muchos. Durante los años 2003-2011, el actual modelo económico demostró que el crecimiento económico sólo puede realizarse con una equilibrada redistribución de la riqueza y un excesivo cuidado por el mercado interno. La próxima etapa –si se mantiene el actual modelo y la clase dirigente y ciertos sectores medios no se dejan embalurdar por los pececitos de colores que ofrece la derecha concentradora representada por el macrismo– debe estar signada por la producción, por la generación de riquezas, por la posibilidad de que todos los argentinos podamos, al menos, tener posibilidades semejantes ante un sistema económico injusto de por sí como es el capitalismo. Juan Domingo Perón hizo suya la máxima: “Gobernar es dar trabajo.” Medio siglo de políticas pseudoliberales obligaron al kirchnerismo a tener que volver a gobernar a la defensiva. Si los argentinos hacemos las cosas bien –ese es el gran desafío– en los próximos años vamos a poder decir que “gobernar es generar riqueza para todos”.

*Por Hernán Brienza - Periodista, escritor y politólogo



sábado, 4 de febrero de 2012

Decisión táctica



La economía argentina transita un ciclo de crecimiento impactante en términos históricos con dos restricciones notables: sin crédito externo al gobierno nacional y con fuga de capitales. La existencia de estas limitaciones tiene sus respectivas explicaciones, aunque resultaría un ejercicio contra fáctico entretenido especular sobre el probable comportamiento de la economía aliviada de ese par de factores. ¿Crecería más del ya exuberante 9 por ciento o igual o menos debido a que provocaría la apertura de otros frentes turbulentos, como la probable apreciación cambiaria? Se trata de un juego que requeriría de excesivos supuestos, aunque el punto de partida sería que muy pocas economías en el mundo pueden registrar tasas de crecimiento tan vigorosas como la argentina con esas dos restricciones a la vez. Estas adquieren aún mayor dimensión en un escenario de crisis en las potencias maduras, que agudiza las tensiones que emergen de esas condiciones particulares de la economía doméstica. En este escenario, con esas variables estructurales que afectan los márgenes de autonomía de la política económica, se encuadra la vocación del Gobierno para instrumentar una más amplia administración del comercio exterior. Sin financiamiento externo y con fuga de capitales en el actual contexto internacional obligan a contar con las divisas necesarias para alcanzar el equilibrio de la Balanza de Pagos, lo que implica necesariamente acumular un saldo comercial positivo cercano a los 10 mil millones de dólares anuales. Esa cuenta es la principal fuente de divisas excedentes para mantener a la economía en un sendero alcista eludiendo la crisis que se cansan de convocar, sin éxito, economistas del establishment, además de protegerla de los impactos negativos de la crisis internacional.

Detrás del objetivo de mantener un sustancial balance comercial superavitario se encadenó la batería de medidas vinculadas al mercado cambiario y al comercio exterior. El control en la compra de moneda extranjera, que combate las operaciones con dinero no declarado, y las varias iniciativas en el área de las importaciones, que alienta la sustitución y la producción local, son subsidiarias de una meta superior: obtener un saldo de divisas suficiente para continuar con el actual período de crecimiento. La presión para disminuir y hasta frenar la remisión de utilidades de multinacionales también forma parte de ese propósito.

Es probable que si no hubiera habido una fuga de capitales tan intensa o un déficit comercial tan abultado en el sector energético no se habría instrumentado la medida para detener el giro de fondos al exterior de bancos extranjeros. O no se hubiera explicitado en forma tan rotunda la presión al Grupo Eskenazi que maneja YPF, empresario considerado “amigo del poder” por no pocos analistas, por la generosa remisión de utilidades y por la exigencia de más inversiones. El kirchnerismo se ha caracterizado a lo largo de su gestión que reacciona ante la necesidad, profundizando políticas de intervención pública, industrialización o de inclusión social, según la demanda de los acontecimientos, y desafiando la receta de la ortodoxia. No recorre los preceptos aconsejados por el mundo de especialistas en la materia (planificación, previsión e implementación) e interpela constantemente los análisis esquemáticos de voceros conservadores. De acuerdo con los resultados de estos años, puede ser que la estrategia kirchnerista sea la adecuada teniendo en cuenta la calidad de los sujetos sociales intervinientes en el escenario de la política y la economía local. De esa forma se ha ido configurando un patrón de desarrollo que va siendo pulido sin margen para el retroceso, puesto que si lo hace perdería la legitimidad social adquirida. Esto lo impulsa a disponer medidas que avanzan, por caso, en la administración del comercio exterior y, en especial, en la sustitución de importaciones.

En el último número de Coyuntura y desarrollo elaborado por la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE) se afirma que “el Gobierno deberá compatibilizar virtuosamente los progresos en materia de inversión real con la modalidad que adquiera el control selectivo de las importaciones, asumida como necesaria para maximizar el saldo comercial”. Resolver ese dilema, se sostiene, es una condición ineludible, tanta para el pleno aprovechamiento del mercado interno como a fin de contar las divisas suficientes para llegar al equilibrio en el Balance de Pagos. FIDE, institución liderada por el economista Héctor Valle, indica que “se estima que tales propósitos suponen no sólo alcanzar un excedente de más de 9000 millones de dólares, sino lograr que se liquide el total de las exportaciones, incrementar los ingresos por turismo y negociar con el capital extranjero para que sean menores, este año, sus remesas en concepto de utilidades y dividendos”. En ese sentido, evalúa que obtener un saldo comercial positivo en línea al contabilizado el año pasado es una estrategia, como fuente principal de divisas, que “se ha convertido en una virtual ‘cuestión de Estado’”, tarea que no es sencilla porque el comercio internacional se ha estancado con tendencia declinante. Por eso concluye que “el espacio del comercio exterior será entonces un territorio donde se efectivice la decisión táctica de proteger la economía interna para eludir mejor los impactos de la crisis internacional”.

La intensificación de las medidas de administración del comercio exterior, motivadas por factores internos y externos, se va orientando entonces a consolidar aspectos estructurales de desarrollo. El profesor coreano Ha-Joon Chang, uno de los más importantes economistas heterodoxos del mundo, explica que “la mayoría de los actuales países ricos usaron la protección arancelaria y los subsidios para desarrollar sus industrias en las primeras etapas de su desarrollo”. Practicaron el intervencionismo estatal en la búsqueda de convertirse en economías avanzadas. Gran Bretaña se hizo librecambista a mediados del siglo XIX (más precisamente en 1846 con la abolición de las leyes de granos) cuando ya era la principal potencia industrial del mundo y podía colocar ventajosamente sus manufacturas y bienes de capital. Estados Unidos es otro ejemplo: los industrialistas y proteccionistas del Norte necesitaron una guerra civil para eliminar a los librecambistas sureños, cuya base de sustentación económica era el sistema esclavista. Más adelante, Alemania en el siglo XIX, Japón en el XX, los países del sudeste asiático después de la Segunda Guerra Mundial, que forman hoy parte del mundo industrializado, practicaron el proteccionismo para defender sus industrias.

Esto significa que casi todos los países cuidan sus mercados, vigilan el ritmo de ingreso de los importados y diseñan políticas para equilibrar los intereses de la producción nacional y los de sus principales socios en el comercio internacional. Forma parte de una estrategia compleja para mejorar la integración de la industria nacional y su inserción en el comercio internacional. Para ello los sectores beneficiados por el proteccionismo deben asumir compromisos de producción, precios domésticos, empleo y exportación.

Por Alfredo Zaiat

azaiat@pagina12.com.ar

Sin Cristina ¿habrá kirchnerismo?



Cuando murió Juan Domingo Perón, recuerdo varias paredes en barrios de Capital y el conurbano bonaerense pintadas con la leyenda: "Cada peronista es Perón". La frase podía dar lugar a varias interpretaciones. Desde el reverdecer del "vandorismo" que pretendía un peronismo sin Perón, cuando el líder estaba exiliado en España, hasta una máxima que se inspiraba en la afirmación de Evita cuando dijo "yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria".



Ante el fallecimiento de Néstor Kirchner creo que no fueron pocos los que pensaron que se les presentaba una nueva posibilidad de "acomodarse" en posiciones de liderazgo, sin tener el cuerpo apropiado para soportar semejante traje. La reacción firme y la ascendencia de Cristina sobre la mayoría de la sociedad pusieron entre paréntesis esas ambiciones de los mediocres de siempre. Las elecciones de Octubre de 2011 parecieron ser el tiro de gracia para esos personajes oscuros.



Pero he aquí un pequeño detalle: la Constitución nacional no permite la relección indefinida. Es previsible entonces, que esos seres mezquinos, y algunos otros con aspiraciones de prócer, resuciten sus viejos sueños de ser los propulsores de una continuidad del "modelo" o del "proyecto nacional", aplastando incluso a los hoy jóvenes futuros dirigentes que volvieron a soñar y a militar activamente luego del desastre nacional de comienzos de siglo.



Es necesario aclarar a ésta altura del análisis, que no me estoy refiriendo a Hugo Moyano. O mejor dicho, sólo a Hugo Moyano. Son muchos más, algunos de ellos insospechables de cometer actos de traición o de pensar más en su propio espacio de poder que en el bienestar de las generaciones futuras, como interpretamos a la actualidad suramericana muchos hombres y mujeres de las más variadas posiciones ideológicas, oficios y circunstancias.



Quién al observar el "aquí y ahora" no experimenta cierta sensación de desconcierto y hasta desconfianza por internismos en el seno del todos los sectores que dicen “apoyar al modelo”, padece ceguera selectiva o es un hipócrita. No me estoy refiriendo a políticas de Estado ni de gestión que prosiguen su camino coherente con lo propuesto por Cristina Fernández de Kirchner y, más atrás en la historia, por su esposo desde 2003 e, hilando fino, por el propio Perón en 1945. Para evaluar la realidad, a veces también es necesario interpretar lo que ciertos personajes callan públicamente pero hacen cotidianamente.




Pero, sin embargo, la gestión corre serio riesgo de desnaturalizarse si se profundizan las ambiciones personales o sectoriales en pugna. No queremos esperar para escribir ésta nota que lleguen los días posteriores a las elecciones de medio término de 2013 cuando, indudablemente, mostrarán sus espantosos colmillos aquellos que abusan de la política como instrumento para su propio beneficio y no como herramienta para el bienestar social general. Es que, cuando llegue ese momento, el 2015 sin la posibilidad de Cristina candidata estará cada vez más cerca. Y la sangría por ocupar el lugar de "sucesor" será inevitable.



Pero quien deba asumir semejante responsabilidad, no será sucesor o sucesora de cualquier Presidente ni mandato. Deberá "recoger varios nombres y llevarlos como bandera a la victoria". Y no es una tarea que cualquiera pueda asignarse tan fácilmente. Deberá ser alguien que siga la sintonía con toda la región suramericana y no se aparte del camino elegido por casi todos los pueblos de la región. Nadie que piense "pequeñito" (parafraseando a Cristina) estará a la altura de las circunstancias.



Y, como es mucho más fácil descubrir a los ineptos que a un líder de las características mencionadas, aquellos comenzaron a mostrar sus uñas no bien Cristina asumió su segundo mandato. Viejas prácticas de la politiquería barata territorial (y no tanto) están renaciendo: peleas por espacios de poder en lugar de debate de ideas, acompañando al "proyecto nacional" desde la profundidad de los principios y no desde la pequeñez de los cargos públicos. Desmantelamiento de estructuras eficientes de administración pública por el sólo hecho de haber sido creadas por antecesores y desplazamiento de quienes, hasta diciembre de 2011, fueron verdaderos escuderos del "modelo". Reclamos gremiales usados como arma política para acceder a espacios de Poder y descalificación política de otros reclamos sindicales que son genuinos. Enfrentamientos públicos en sordina de referentes de vaya a saber quién, que hasta diciembre del año pasado eran impensables. Sólo para citar algunos ejemplos de la decadencia de la política que, si no detenemos a tiempo, puede lastimar como una metástasis la recuperación de los sueños, la militancia y la esperanza de vastos sectores de la sociedad argentina.



Volviendo a la pregunta del título de ésta nota, recordemos lo que Cristina dijo en Avellaneda alguna vez: "yo estoy de paso, no permitan que nos quiten lo que conseguimos". Ella misma sabía y sabe que éste tipo de sangrías por espacios de Poder son previsibles y hasta naturales en una sociedad a la cual le arrebataron los sueños en tantas ocasiones. Convengamos en que son muchos más los ambiciosos que los verdaderos "cuadros políticos" en nuestro paisaje político, sin ser exclusiva de oposición u oficialismo esta realidad.



A la pugna de intereses entre la política y las corporaciones que enfrenta éste modelo de país proyectado, ahora debemos sumarle la puja intestina de espacios políticos dentro del propio oficialismo. De tal modo, cualquier gestión de gobierno puede resentirse. Éste breve artículo de opinión sólo pretende anticiparse y prevenir. Los futuros traidores a Cristina llevan la traición en sí mismos. Como la alegoría del escorpión. Comenzarán traicionando a quienes efusivamente llaman "compañeros". Luego de 2013 les tocará el turno de traicionar a Cristina y, de ese modo, demostrarán que jamás les interesó el proyecto común suramericano, las lágrimas de tantos adolescentes en Plaza de Mayo cuando falleció Néstor Kirchner ni los sueños de Latinoamérica unida que heredamos de nuestros próceres continentales.



Personalmente, no sé si existirá kirchnerismo sin Cristina. Es muy pronto para evaluarlo. De lo que sí estoy convencido, es que los recursos naturales no renovables se agotan en el planeta, y vivimos en un continente privilegiado y llamado a ser protagonista de la historia por venir. Y ellos, los ex titanes del capitalismo en llamas, vendrán por nosotros. La crisis del capitalismo aún no llegó a su punto más delicado. El gigante capitalista apenas está herido y todavía no empezó a sacudirse, dañando todo a su alrededor.



Estos grandes temas actualmente no son prioridad en varias mentes pequeñas que hoy disputan cargos futuros o herencias políticas. El camino elegido por los pueblos suramericanos parece ser el correcto pero, como dijimos en otra nota, "el león no muere atacado por otras fieras, sino por los gusanos que llevan en sus entrañas". Será fundamental señalarlos a tiempo y no esperar que sea demasiado tarde.





Por nuestra parte, asumiremos esa responsabilidad con la misma pasión con la cual apoyamos la Ley de Medios y enfrentamos con nuestra pluma a la corporación económica desestabilizante allá por 2008. Creemos en un periodismo comprometido con su sociedad y con la honestidad intelectual necesaria como para no proclamar una "independencia" engañosa que la derecha utiliza como herramienta política en toda la región. Esa es la manera que elegimos de comprometernos con nuestra sociedad, “cuidando lo que conseguimos”.



Y hoy, pensamos lo mismo que escribimos y firmamos hace más de tres años: al país y al proyecto continental hay que cuidarlo no sólo de los privilegiados de siempre que lo enfrentan, sino también de quiénes dicen apoyarlo y hasta de quiénes ocupan cargos públicos. Porque, el león no muere atacado por otras fieras..

Por Dante López Foresi

(Diario EL VIGÍA- 04/02/12) -

viernes, 3 de febrero de 2012

Debate Rucci – Tosco (quien es quien?)

Debate Rucci – Tosco


Por Lea Ross

Hoy se cumple 36 años del fallecimiento de Agustín Tosco. Por este motivo, volvemos a publicar la transcripción que hizo la Agencia Rodolfo Walsh sobre un intercambio que tuvieron el sindicalista pro-democracia de base con el sindicalista pro-democracia representativa Ignacio Rucci en el programa televisivo Las Dos Campanas. La transmisión se realizó en febrero del ’73.





-Rucci, ¿las diferencias que tiene con Tosco son un problema de tipo ideológico, de tipo personal, o ambas cosas a la vez?

RUCCI: Quiero aclarar que cuando se trata de debatir los grandes problemas del movimiento obrero, de ninguna manera deben privar los problemas de tipo personal. Quiero decir que este aspecto queda perfectamente aclarado. La diferencia está en la forma de encarar el movimiento obrero en su conducción orgánica. Yo sostengo que el movimiento obrero sindicalmente organizado se encuentra en la Central Obrera y que las delegaciones regionales de todo el país deben a la Central Obrera todas aquellas exigencias que le imponen los estatutos. En consecuencia, creo que el compañero Tosco no está dentro de estos requisitos que, por supuesto, no son míos sino de los congresos nacionales de la entidad madre, es decir, la CGT.



-Señor Tosco, ¿qué puede decir al respecto?

TOSCO: Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una práctica eminentemente democrática, como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide. Más hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades. Por otra parte, hemos dejado bien en claro, siempre, que la CGT de Córdoba está dentro de la CGT nacional. No pretendemos ni como CGT de Córdoba, ni como Movimiento Nacional Intersindical, ni como Sindicato de Luz y Fuerza, constituir un ente paralelo a la CGT. Lo que sí reivindicamos es nuestro derecho a la crítica, nuestro derecho a ir contra el burocratismo, nuestro derecho a que surja desde las bases, ya sea desde la Capital Federal o desde el interior, el mandato a que nosotros nos debemos. Si los trabajadores de Córdoba luchan, si los compañeros, por los problemas que padecen, exigen plenarios de gremios confederados, nosotros ¿qué decidimos?, pues ir a la lucha y realizar los plenarios confederados; todo por la defensa de la clase trabajadora. Y eso es lo principal, y no estar al margen de la Central Obrera, sino tener una Central Obrera similar a la CGT de Córdoba. Y eso es lo que nos guía a nosotros.

(…)

-Rucci usted ha acusado a Tosco públicamente y en repetidas oportunidades de ser antiperonista. ¿Insiste en esa acusación?

R: Insisto.

-¿Y usted Tosco se considera antiperonista?

T: Nosotros creemos que hay sugestivos motivos por los cuales se quiere dividir al país en peronistas y antiperonistas. Con el mismo derecho nosotros señalamos que la división que debe hacerse no es así, sino entre quienes están consecuentemente con la lucha del pueblo y quienes están con la entrega.

-Pero eso ya lo dijo Perón.

T: Yo no soy antiperonista, siento un gran afecto por muchos compañeros peronistas, convivo con ellos y lucho con ellos. Y a su vez, en perspectiva, pretendo esa unidad combativa con los compañeros peronistas, con las fuerzas de izquierda y revolucionarias. Eso no está aquí, pero sí en la CGT de Córdoba, y creemos que en el plano político en general, por eso no nos detenemos en el 11 de marzo, porque la historia está más allá de esa fecha y se construirá con todos los que hemos luchado juntos: peronistas y no peronistas, radicales, marxistas, cristianos, ateos, comunistas; se construirá de esta manera como se está construyendo en Latinoamérica, pero no con alianzas que evidentemente le dan un carácter espurio a ese programa.

-Correcto, Tosco, pero usted se escapa un poco. Hace muy poco tiempo dijo: “Si nos proclamamos socialistas no podemos tener un líder como Perón”. Quiere decir que usted está marginado totalmente y al decir que siendo socialista no puede tener un líder como Perón, está del otro lado.

T: Si yo le hablo de que debemos constituir una unidad combativa, la unidad popular, los líderes serán todos aquellos que la…

-A usted le gusta mucho hablar de “unidad popular”…

T: Sí, me gusta, y apoyo al gobierno de la Unidad Popular que transita hacia el socialismo en la hermana República de Chile. Y a todos los movimientos de latinoamericanos que levantan el socialismo, incluida Cuba.



-¿Y no tiene miedo a cierto tipo de ententes que han hecho durante mucho tiempo los frentes populares, como por ejemplo la Unión Democrática en 1945?

T: Bueno, usted le da ese nombre de “frente popular” a la Unión Democrática, no soy yo quien se lo está dando. Por otra parte, la historia está llena, en todos lados, de imperfecciones, y el propio pueblo va superando esas imperfecciones y va a construir la unidad popular (se llame así o no se llame así) de nuestro pueblo, para liberarnos de la explotación de la oligarquía y de las clases dominantes y del imperialismo. En eso tengo fe, para eso trabajo, con la perspectiva histórica en que está planteada en Argentina y en Latinoamérica.

-Pero dio a entender que se llamaría a la lucha. ¿Por qué, si la CGT se declara peronista, no se movilizó cuando se lo proscribió a Perón?

R: Es muy difícil poder aceptar para quien no es peronista la estrategia que tiene el peronismo dentro de los problemas políticos que se debaten en el país. Porque el peronismo no es un partido político, es un movimiento que, como lo dijo el compañero Tosco, tiene un líder, tiene mentalidad revolucionaria y si se encaja como partido político es para enfrentar la batalla dentro de un proceso y asumir el poder. Lo que implica que cuando se entra en este juego, se hace lo que conviene por la sencilla razón de que una actitud emotiva, o una actitud justificada, puede ser el factor o elemento que perturbe esa estrategia y no se logre el objetivo.

-¿Qué es la revolución para usted, Rucci?

R: La revolución es la que se plasmó en 1946 cuando el peronismo, prácticamente por sus votos, barrió la alianza nefasta de la Unión Democrática.

-Pero con eso no la define…

R: Bueno la revolución es… Es decir, la revolución, mejor dicho una revolución, creo que no es ninguna novedad saber lo que es una revolución… Una revolución puede ser cruenta o incruenta. La revolución es provocar el gran cambio que entierre esta estructura que somete a los pueblos; estructuras que someten a los trabajadores y que colocan al país en el terreno de la dependencia. Revolución es liberación; la forma de encarar la revolución, la forma de llevarla y concretarla, eso depende…

(…)

-¿Rucci Usted tiene algo que ver con esa famosa frase que se le adjudica de que Tosco es “el dirigente de la triste figura”? Ocurre que estamos portándonos como chicos buenos de colegio, cuando en realidad ustedes se han enfrentado con unas solicitadas tremendas. Además, usted dijo, Rucci, que en el movimiento peronista había “infiltrados asquerosos bolches”, aludiendo directamente a Tosco y otros dirigentes…

R: No… No… Yo puedo haber dicho eso, pero de ninguna manera ese tipo de calificativos o agravios pueden haber sido dirigidos a determinadas personas del movimiento… Está dirigido este calificativo a quienes solapadamente se esconden detrás de un bombo o se infiltran en el movimiento peronista, gente que nada tiene que ver con el movimiento obrero. Me parece que he sido claro porque en ningún momento he mencionado nombres, por lo menos con ese tipo de agravios.

-¿Qué es infiltrarse en el movimiento obrero? ¿Qué haya gente que no piensa como usted?

R: No… De ninguna manera. El compañero Tosco ha dicho una cosa con la que yo estoy completamente de acuerdo: “El peronismo no es sectario”. Incluso el Partido Comunista, en la época de Perón, tenía personería jurídica y votaba.

-Si es así, ¿por qué usted los trata como “asquerosos bolches”?

R: Porque todo aquel que atenta contra la unidad orgánica del movimiento obrero, que no es un invento de Rucci, ni un invento de Tosco, sino un invento de los trabajadores, a través de sus cuerpos orgánicos, que se han organizado y tienen una central obrera. De este modo quienes atenten contra esa unidad con slogans que nada tienen que ver con los trabajadores son infiltrados.

-Usted, Tosco, ¿atenta contra la unidad del movimiento obrero?

T: ¿Cómo? ¿De qué forma atento? Como directivos de la CGT nosotros acatamos resoluciones de los cuerpos orgánicos. Y cuando estamos en la lucha siempre hemos cumplido. La CGT de Córdoba jamás dejó de cumplir un paro… Rucci no es el dueño de la CGT. No hay máxima autoridad para nosotros. Sólo hay cuerpos orgánicos democráticamente constituidos y todas las resoluciones se dan en ese carácter, que es lo único que respetamos. Córdoba jamás ha dejado de cumplir un paro, ha hecho muchos más paros que la CGT. Porque la CGT nacional se ha limitado a una serie de paros, y nosotros creemos que se puede ir mucho más allá, como lo hemos probado.

-Tosco, ¿me permite? Nosotros creemos que Córdoba es un caso atípico dentro del movimiento obrero del país. Con todo, es posible que para la unidad del movimiento obrero, con una sutura de las 62 Organizaciones, se consiga una unidad que englobe a no peronistas como usted y peronistas como Rucci. ¿Puede funcionar en la práctica?

T: Córdoba no es una isla, ni está fuera del país ni del mundo. Creemos que con buena voluntad, con comprensión, con espíritu de lucha, se puede llegar a una unidad. Córdoba no es una isla y el “Cordobazo”, al contrario, expresa la avanzada de las luchas obreras y populares argentinas que luego se dieron en Tucumán, Rosario, Malargüe, Trelew… es porque tiene ese papel, y detrás de esto -no con un sentido de subordinación sino como expresión de un proceso histórico- se va dando la lucha de todo el movimiento obrero y se va a dar en el orden nacional.

-Para usted, Rucci, ¿la CGT de Córdoba es una isla dentro del movimiento obrero?

R: Yo no diría eso. Pero la CGT de Córdoba tiene una característica muy particular. Yo soy un ferviente defensor del movimiento obrero, del debido respeto a los cuerpos orgánicos que han elegido los congresos. He dicho hace un rato que hay setenta y pico de delegaciones regionales en todo el país. Todas cumplen y consultan a la Central Obrera para tomar cualquier determinación. La única CGT y los únicos dirigentes que no han consultado jamás para tomar actitudes son los de la CGT de Córdoba. Si lo hubieran hecho, como lo hizo Mendoza, que consultó y la CGT de inmediato se puso del lado de los trabajadores de Mendoza e intervino en el conflicto e hizo todo el aporte necesario para…



-¿Le parece que era necesario que consultara, cuando la gente ya estaba en la calle?

R: ¿Cómo cuando la gente estaba en la calle? Sí, la gente de Mendoza estaba en la calle, pero el compañero Fiorentino inmediatamente se comunicó con la CGT para decir la actitud de la gente y…



-¿Para pedir permiso? ¿No será que la CGT de Córdoba es rebelde? ¿No tendrá motivos?

R: Yo no diría que es rebelde. Más bien diría, como lo señala el compañero Tosco, que su forma de conducir al movimiento no es la misma que nosotros queremos imponer a las otras delegaciones del interior del país. A pesar de que se dice lo contrario, cuando se habla de unidad, no se conciben dos centrales obreras, y nadie puede admitirlo, aunque los hechos y la forma como se llevan a cabo ciertas actitudes están demostrando que realmente quieren dos centrales obreras.



-¿No es una acusación un poco corporativista?

R: No. Es el resultado de normas que fueron legisladas por los congresos nacionales de la CGT. En el supuesto caso de que no sean útiles, será un congreso el que reformará, pero hasta el momento, ése es el estatuto de la Central Obrera y como dirigentes disciplinados a ese estatuto nos debemos ajustar.

-Esa rebeldía de la CGT-Córdoba, ¿a qué se debe? ¿A la directiva de Rucci o a un problema del Consejo Directivo?

T: A que la CGT-Córdoba interpreta el mandato de las bases. A que está ligada a las aspiraciones de los trabajadores. Quieren luchar y la CGT-Córdoba lleva a la práctica esa lucha, cosa que no hace la CGT nacional.

(…)



-¿La CGT es un factor de poder, Tosco?

T: Está encuadrada en el concepto de defensa del sistema. Para nosotros, el movimiento obrero y la CGT deben ser una palanca para transformaciones revolucionarias en esta sociedad capitalista.

-¿Rucci, entonces, está defendiendo el sistema?

T: Si entiende que es un factor de poder, la coloca dentro del sistema.

R: Cuando a un hombre dice lo que yo he dicho en los reportaje en Nueva Plana y en la revista Mayoría, indudablemente parece que estamos muy lejos de estar defendiendo el sistema.



-En esos reportajes, Rucci, usted dijo, hablando de la Juventud Peronista, que en ciertos aspectos tiene razón. ¿Qué quiere significar con eso? ¿En qué falla la JP? ¿Es una actitud paternalista, de poner la mano en el hombro…?

R: Eso de poner la mano en el hombro es un juicio suyo. El sentido de lo que dije es otro. La Juventud Peronista hace críticas a determinados dirigentes gremiales, yo me animo a admitir que ciertas críticas son valederas cuando digo que en cierta forma tienen razones.

-¿Se hace una autocrítica?

R: No en este momento, dije que soy consciente de mis responsabilidades y las he asumido íntegramente. Y me consta que mis actitudes pueden ofrecer conceptos contrarios a la honestidad y lealtad de los trabajadores.

(…)

-¿El peronismo plantea la lucha de clases?

R: Plantea la unidad de todos los sectores… No plantea la lucha de clases. Bien lo ha dicho el general Perón cuando estuvo acá. Esta no es una cuestión de partidos políticos sino que ésta es una cuestión programática nacional en la cual tienen participación todos los que estén dentro de esta filosofía en lo que respecta al socialismo. El peronismo no es un movimiento estático. Evoluciona, y dentro de esta evolución da lugar a un proceso que va a terminar en el socialismo nacional.

-¿Podría definirlo?

R: El socialismo tiene, en distintos países del mundo, diversos matices. El socialismo que yo planteo es una integración de una sociedad donde, por sobre los sectores o grupos, prive el respeto a la dignidad y priven también los fundamentos en que está basada nuestra sociedad.

T: Nosotros queremos rescatar los medios de producción y de cambio que están en las manos de los consorcios capitalistas, de los monopolios, para el pueblo. Socializarlos y ponerlos al servicio del pueblo. Deben desaparecer las clases y debe existir una clase, la de quienes trabajan. Y no como ahora, que existe la de los explotados y la de los explotadores.

R: Eso no es socialismo…

(…)



-Rucci usted cuando usted estuvo en España, se le atribuyó haber declarado que cuando regresara a la Argentina iniciaría una campaña por la erradicación de la infiltración marxista del movimiento obrero…

R: Es totalmente falso. No soy de aquellos que dicen, como mucho se ha dado en decir, que pretendo hacer discriminaciones ideológicas en la CGT, donde hay miembros que no son peronistas. Hay dirigentes comunistas que van al Comité Central Confederal y son respetados. No se trata acá de señalar una cuestión de carácter ideológico. Aquí se trata de que esa ideología no sea el caballo de Troya para tratar de perturbar y desunir al movimiento obrero. O de torcer el camino que se ha dado como objetivo.

-Pero si la gente quiere torcerlo…

R: Hay cosas que usted no tiene la obligación de saber porque no milita en el movimiento obrero. Ahí cerca se reunieron 700 delegados que se desparraman a lo largo y a lo ancho del país, 500 delegados que vinieron en representación de los trabajadores del interior del país. Y fueron ellos los que eligieron en la asamblea de la CGT a Rucci, con sus votos. Sería desmerecer mucho a los trabajadores pensar que cometieron tal error de elegir como sus dirigentes a traidores.

T: Yo no creo que se trate de un error de los trabajadores, sino de la imposibilidad de expresarse democráticamente por la intervención de las patronales, del Ministerio de Trabajo y de las burocracias.

-Rucci, ¿hay burocracia?

R: Yo quisiera discriminar, porque a veces las palabras están ligeramente expresadas y suenan a hueco. ¿Qué es la burocracia sindical? ¿Qué es lo que hay que hacer para no ser burócrata sindicalmente?

-Vamos a preguntárselo a Tosco.

T: La burocracia sindical es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio de reducir todo al sindicalismo; de administrar desde posiciones de poder los beneficios sociales; de discutir especialmente los convenios colectivos de trabajo; de quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas. Es decir, desde el mismo término burocrático surge: gobierno de empleados. Significado gramatical que trasladada al campo sindical significa no asumir esa proyección general de la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social.

(…)

-Vamos entonces a las conclusiones, por favor.

R: En alguna medida este programa ha pretendido ser útil a la opinión pública, para que conozca lo que yo sostengo como la verdad de lo que represento y creo en este aspecto el resultado puede ser positivo.

T: Agradezco la oportunidad de haber podido exponer ante la opinión pública y el pueblo el punto de vista que no es mío sino de la clase obrera y el pueblo de Córdoba.

-¿Cree, Rucci, que queda algo por decir?

R: Coincidir también con lo que dice el compañero Tosco, que estoy convencido de que lo que yo he expuesto no es solamente el punto de vista del pueblo de Córdoba sino que incluyo al pueblo de Córdoba en el pueblo de todo el país.



-¿Puede ser que a partir de ahora no haya más solicitadas entre ustedes?

R: Cada uno sabe de su obligación y asume las responsabilidades. Yo sé de mi obligación como secretario general de la CGT y he asumido esa responsabilidad.

T: En tanto y en cuanto sea necesario fijar las posiciones de lucha de la unidad combativa, nosotros hemos de continuar con esta misma práctica del movimiento obrero.

Córdoba es del movimiento obrero argentino y de la lucha antiimperialista latinoamericana.

Internet para poner en cuestión el poder punitivo



Las iniciativas como las leyes PIPA y SOPA libradas por los Estados Unidos, acercó la posibilidad de la cárcel, a cientos de miles para quienes robar es otra cosa. Sabemos que es un delito, pero igual lo cometemos porque consideramos que es un derecho poder acceder a toda esa información y poder manifestarnos y contactarnos de modos que antes nos eran imposibles. Estoy escribiendo desde Brasil, con un teclado en portugués, por lo que quiero aclarar que no sé cómo inscribir en este texto el signo de interrogatorio de inicio, por lo que tendré que escribir como acá se escribe, y como los sajones, sólo tienen signo interrogatorio final. Continuó con mi planteo. Por más que sé que es un delito bajar música, considero que es la única posibilidad de acceder a materiales que de otro modo no lo haría y como está al alcance de mi mano lo realizo. Por qué los pobres roban más a la clase media que a los ricos? Porque es a los que más cerca tienen, su radio de circulación por el espacio no es tanto. Sólo el crimen organizado llega a tener un despliegue territorial de magnitudes importantes, las cuales posibilitan el acceso a mayores volúmenes de lo apropiado, por eso son los delitos que menos salen en los medios. Entonces, sabemos que existe la posibilidad de que a alguien detengan en la Argentina por el delito de bajar archivos de internet o colaborar en hacer posible esa acción, por lo que pensé una propuesta. Si detienen a uno, nos presentamos de a cientos de miles en los juzgados auto incriminándonos en esa red delictiva. No podrán procesar la magnitud de causas, ni existe el espacio físico donde alojar a ese volumen de personas, pero la ley establece que tienen que dar una respuesta. Son el poder judicial. La única respuesta no puede ser la cárcel. La cárcel es para los pobres, en Argentina somos 40.000.000 de habitantes y acceso a internet sólo tiene 7.400.000 de personas en el país. Aunque la respuesta fuese la hacinación en su máxima expresión, quedarían cientos de miles afuera. Sabemos que este gobierno no daría una respuesta de ese tipo, pero sí jueces que representan esos mismos intereses, encarnarse en el personaje de la víctima apropiada más perjudicada.

Así que compañeros, propongo que estemos atentos. Las razones por las que defendemos la máxima expresión posible de nuestra libertad en internet, deben llevarnos a cuestionar la respuesta que las instituciones estatales tienen frente a la realización de ciertos actos, sabiendo que las leyes son la representación de la correlación de fuerzas del Estado en un momento histórico determinado. Si algún juez se le ocurre detener a un ciudadano por algún delito relacionado a la propiedad intelectual, debemos manifestar nuestra máxima expresión posible, de repudio a la medida, pidiendo entonces ser juzgados todos, saturamos el sistema judicial y ponemos en cuestión el sistema punitivo. Tenemos excelentes compañeros en esta lucha que tienen mucho para aportar, no sólo tener la crítica como aporte, como Zaffaroni, Barcesat, Álvaro García Linera, los hermanos bolivianos, que tienen más de un sistema de resolución de conflicto. Y de paso vamos a poder pensar que uno roba hasta donde puede, empezando por lo que tienen más cerca. Tan severos van a seguir siendo cuando piden más pena para quienes cometieron delitos a la propiedad? Todos lo hacemos, según establece la ley que nos regula, que exige ser cumplida, como hacemos nosotros con tantos otros delitos que se comenten y pedimos que la ley se cumpla. Es un momento para cuestionar muchas leyes, el momento histórico ha cambiado, estamos ante una posible reforma constitucional, sobre la que aquí ya hemos hablado, y me parece que tenemos que tener propuestas superadoras, porque abran muchos compañeros representándonos como constituyentes.

Luchemos por el máximo potencial de libre uso de internet, poniendo en cuestión el sistema que nos regula y las respuestas que el Estado tiene frente a la resolución de conflictos. Tenemos otro Estado. Construyamos otras respuestas.

“El pueblo debe mandar"



El británico David Cameron y la alemana Angela Merkel fueron al devaluado Foro Económico de Davos a tranquilizar a los ejecutivos de las grandes corporaciones. Europa será inflexible en la austeridad. Es decir, sus gobiernos no crearán empleos públicos pero congelarán los salarios de quienes trabajan en lo que, otrora, fueron Estados de bienestar. Además, aunque no lo explicitaron, los empresarios quedaron tranquilos con que no elevarán los impuestos a sus extraordinarias rentas. Sin embargo, cuando le tocó el turno al presidente de la gran multinacional Unilever, Paul Polman, advirtió que “se acabó la era de los alimentos baratos”. Esto es, al ajuste se le agregará la inflación en bienes básicos. A la cita suiza concurrieron algunos mandatarios latinoamericanos de derecha, el mexicano Felipe Calderón y el chileno Sebastián Piñera. Ninguno de los dos pudo exhibir logros de su fidelidad al neoliberalismo y el librecambismo, sino más bien lo contrario. Pasó inadvertida la presencia del peruano Ollanta Humala cuyo discurso cambia como la rosa de los vientos.

Lo que sí cayó como un balde de agua fría para los organizadores fue la ausencia de la brasileña Dilma Rousseff. Sobre todo porque decidió asistir al Foro de Porto Alegre, el único espacio anti-Davos que durante los primeros años de este milenio tuvo peso significativo, tanto por la participación de organizaciones sociales globalifóbicas como por la capacidad de plantear los debates estratégicos que muchos gobiernos populares desdeñan.

El enojo con Dilma, entre otros, lo transmitió El País de Madrid: “La ex guerrillera, convertida a demócrata, se encontrará mejor entre los movimientos sociales progresistas de Porto Alegre, que de alguna manera le recordarán sus luchas juveniles a favor de un mundo alternativo, capaz de soñar la utopía de un mundo mejor”.

Los multimillonarios no pueden entender cómo la presidenta de la sexta potencia económica le da oxígeno a un foro que se centró en el cambio climático desde la perspectiva de los pobres y despotricó contra la minería a cielo abierto, la sojización hecha a medida de Monsanto y alertó sobre las ambiciones de las potencias en controlar los recursos primarios, sea litio, oro, petróleo, agua o pulmones verdes. En un microestadio, el jueves pasado Dilma recordó una canción que sonaba en la llamada Revolución de los Claveles, cuando los portugueses terminaban con los restos de la dictadura comenzada por Oliveira Salazar en 1932. La canción (Grândola, vila morena) sonaba en las radios como señal para que comenzara la insurgencia. La elección no podía ser mejor, ya que la primera estrofa decía: Grândola, vila morena/Terra da fraternidade/O povo é quem mais ordena… “El pueblo es el que manda”, dijo Dilma en Porto Alegre, casi cuatro décadas después y podría ser interpretado como una señal de hacia dónde va. La gran paradoja es que en 1974 Brasil también vivía una dictadura y hoy, ese país que durante siglos fue colonia portuguesa hoy es la única potencia gobernada por la izquierda. Portugal, en cambio, es hoy una colonia del FMI.

Dilma fue a Porto Alegre como en junio irá a Río de Janeiro a encabezar la cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente llamada Río+20, nada menos que dos décadas después de otra cumbre llevada en la cidade maravillosa.

Dilma bregó por “un nuevo modelo de desarrollo” y pidió una renovación de las ideas “ante los días difíciles que vive la humanidad”. Lo que estará “en debate en la Río+20 es un modelo de desarrollo que articule crecimiento y generación de empleo, capaz de combatir la pobreza y reducir las desigualdades”. Tildó de “nefastas” las medidas y programas de los países europeos. “El desempleo y la desigualdad social –dijo– son particularmente crueles cuando se trata de naciones ricas que conquistaron derechos.”

Dilma puertas adentro. Siempre surge la comparación entre Brasil y Argentina. No pocos dicen que a Brasil en tiempos de Getulio Vargas le faltó una horneada para parecerse a la fortísima experiencia del primer peronismo. Tampoco faltan quienes critican la declinación en los debates políticos dentro del peronismo en contraste con la fuerza teórica que tienen los dirigentes del Partido dos Trabalhadores. Ambas miradas pueden ayudar a poner en la superficie con más rigor los temas de fondo. Si el pueblo es el que manda, como dice Dilma, no sólo tiene que construir poder, sino también gobernanza, un término que se escuchó estos días en Porto Alegre. Algo que tiene que ver con la eficacia y la legitimidad de los mecanismos de administración del poder. Algo que tiene que ver con las relaciones de fuerzas entre los poderes económicos y las ideas hegemónicas neoliberales y las nuevas corrientes y bloques de alianzas sociales y políticas que resistieron y hasta conquistaron espacios vitales de contrapoder. Algo que, tanto en Brasil como en la Argentina no es una realidad de laboratorio, sino una serie de hitos históricos desde 2003 hasta ahora.

El gobierno del PT promueve políticas sociales pero también convive con la realidad de los grandes grupos empresariales que, entre otras cosas, penetraron con mucho poder económico en la Argentina. No todas son rosas entre Dilma y los empresarios brasileros. La Federación Industrial del Estado de San Pablo (Fiesp), cuyos asociados representan la tercera parte del PBI nacional, a mediados de diciembre lanzó una serie de andanadas contra la presidenta. Desde criticar la valorización del real porque permitió una inundación de importaciones hasta la elevación de impuestos a las empresas. Por eso, hay que tomar con pinzas el “pedido de reunión” del presidente de la Fiesp, Paulo Skaf, a la presidenta argentina, supuestamente para hablar de temas binacionales. Skaf y la prensa paulista se asustan cuando Dilma les sube los impuestos y también cuando recuerda que es el pueblo el que debe mandar

Eduardo Anguita

eanguita@miradasalsur.com

jueves, 2 de febrero de 2012

Opinión: El mundo del revés, por qué Greenpeace miente sobre Malvinas

I "Greenpeace, como organización internacional multinacional, con fuerte preponderancia política, organizacional y financiera del mundo desarrollado", asegura el autor.





Exclusivo PACO URONDO I La presidenta reapareció públicamente después de la licencia médica, y con su discurso dejó una potente reflexión sobre el tema ambiental “No he escuchado a ninguna ONG ambientalista hacer críticas al Reino Unido por lo que están haciendo en Malvinas, ni de las nacionales ni de las internacionales. La verdad me gustaría que con la misma fuerza, con el mismo sentimiento que defienden tantas causas nobles, defendieran también de la explotación petrolera sin control y la depredación pesquera. Me encanta que defiendan las ballenas porque son divinas, pero sería bueno que también defendieran todos los calamares y todas las cosas que se están llevando de allí que están realmente depredando.”

La organización ambientalista salió a replicar a la presidenta en un tono irónico, en una nota en su página web titulada “Greenpeace celebra la preocupación ambiental de la presidenta”, y manifestándose públicamente a través de su coordinadora política, Eugenia Testa, que dijo en radio Mitre: "Greenpeace ha estado manifestándose en contra de esta actividad en todos los mares del mundo. Entre los casos proyectados y denunciados por Greenpeace en ese año se encuentra el de las islas Malvinas". "No nos sentimos aludidos porque Greenpeace ha sido una de las ONG que habló sobre explotación petrolera".

Los argumentos brindados por la organización tienen varias inconsistencias, comenzando por la contradicción de decir no sentirse aludidos y salir a replicar instantáneamente en forma directa a la presidenta de la nación. Más aún, considerando que la ultima y única mención directa de Greenpeace Argentina al tema Malvinas tiene fecha del año 82, en plena guerra, donde manifestaban preocupación por posibles armas nucleares en las naves Británicas.

El comunicado de la página web menciona dos documentos más, como prueba de que la organización internacional ha sido activa en el tema: un reclamo por las negociaciones internacionales sobre pesca ilegal (1) y un informe en ingles sobre la industria petrolera y el cambio climático (2)

Estos dos informes no mencionan y abordan de ninguna manera el tema de la soberanía o la cuestión de la legalidad de la explotación de los recursos naturales, en un área marina reclamada desde hace más de 150 años por nuestro país. Solamente abordan el tema de manera colateral, ya que se vinculan al problema de manera solamente temática, es decir la pesca ilegal y la explotación petrolera como problemas en el mundo. Una tibieza notoria que contrasta con otras agresivas y costosas campañas de la organización.

Greenpeace, como organización internacional multinacional, con fuerte preponderancia política, organizacional y financiera del mundo desarrollado, debe hacerse una dura autocritica por la contradicción interna que no les permite abordar como corresponde las cuestiones ambientales vinculadas a los desequilibrios históricos y deudas ambientales, que existen entre países desarrollados y los países en desarrollo. Por sobre todas las cosas, la organización debería tener el más absoluto respeto y consideración en las cuestiones de los reclamos por la soberanía, cuando la zona marítima de la que se esta hablando representa una de las áreas marinas más ricas en recursos naturales del mundo y contiene bases militares estratégicas.

Por Leandro Fernández

Lo que no quieren que sepas



He aquí una lista con las crueldades más importantes que ni los medios, ni los gobiernos, ni la élite quieren que sepas. El dinero es deuda.

Todos estamos endeudados: naciones, provincias, ciudades, instituciones e individuos; nadie se salva. Los bancos como el FMI planean esto porque les conviene, así pueden tener acceso a tierras y otros recursos como paga de las deudas... que aún pagadas nunca dejan de subir cada vez más. La deuda actual de EEUU es la mayor del mundo, 50 veces mayor a la de Argentina; le sigue la de Japón, la de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, España, Rusia, China... ¿les suenan estos países? ¿El G8 no? ¿Los países más prósperos son los más endeudados? Raro, ¿no? Así estamos, todos endeudados con los mismos bancos.

Nosotros los individuos también tenemos que pagar nuestras deudas, siempre lo estamos haciendo. La hipoteca, las cuotas, los impuestos, todo lo que nos cobran... ¿y si no pagamos? nos sacan nuestras posesiones que necesitamos para vivir.

La pobreza no es necesaria

El único motivo por el cual hay gente enferma, sin hogar y sin comida, es porque no tienen dinero. Los recursos están disponibles, es sólo que no tienen los suficientes papelitos verdes para vivir. Y no es porque no trabajan, es porque son endeudados, explotados y esclavizados por el sistema. Muchos creen que como la pobreza existió desde siempre, es algo natural de la sociedad, que siempre haya gente pisada. Bueno, no lo es. Que siempre haya sido así no significa que no se pueda cambiar.

El ataque a las torres gemelas no fue un atentado terrorista.

El gobierno estadounidense estuvo detrás de toda esa farsa para infundir el miedo en la población y así poner medidas de control social mucho más estrictas "por su seguridad". Luego invadieron Iraq con la premisa de paz, y lo hicieron concha, les robaron todo el petróleo y recursos naturales, cuando nadie en ese pobre país tuvo la culpa de nada...

Si no me creen, analicen por qué unos tipos de medio oriente atacarían las torres gemelas; y díganme. La invasión a Iraq y el control de la sociedad son un motivo causa-consecuencia muy fuerte.

Además, analizando la historia sale a la luz que siempre hubo un incidente que provocó la entrada de USA a la guerra. Pearl Harbor para la segunda guerra mundial y el 9/11 para la actual guerra son sólo dos de los ejemplos. La guerra es económicamente redituable.

La democracia no existe

Con nuestro sistema de gobierno actual, sólo la gente que puede pagar una campaña electoral puede llegar al poder. Las empresas/corporaciones que pagan las campañas electorales son multinacionales cargadas en plata, que lo que buscan son políticos que les vendan las tierras a menores precios. Por eso la mayoría de los países latinoamericanos tienen sus recursos naturales privatizados. Y cuando los gobernantes se niegan les pasa como a Iraq, donde entraron igual y les sacaron todo, o meten una dictadura, o la sacan, como en Libia ahora.

Eres esclavo

El sistema en que vivimos nos demanda que consigamos dinero para subsistir en este planeta. No importa cómo lo hagas, necesitas dinero. Y no siempre hay trabajo, pero eso a nadie le importa... ahí tenéis el piso, tírate y espera a morir de hambre. Como seres humanos, deberíamos tener las necesidades básicas satisfechas, y no ser obligado a participar de una sociedad tan mal organizada, donde necesitas SUERTE para poder vivir (más te vale que nazcas en la familia correcta en el país correcto eh). Todo para hacer más ricos a los que están arriba, que te hacen creer que en este "libre comercio" uno puede llegar alto... pero no me pueden negar, que sólo la gente corrupta que se caga en los demás son los que llegan a la cima.

Podrías vivir gratis

En este momento, podrías tener energía gratis, comunicación gratis, comida gratis, alojamiento gratis. Pero eso a nadie le conviene. Les conviene que pagues, porque el dinero controla el mundo, y ni siquiera es un bien real. No existe por sí solo. Es un símbolo, existe porque nosotros le damos significado. Hay energías renovables MUY eficientes. Tenemos energía eólica, solar, mareomotriz, undimotriz, geotérmica, etc. Es hora de parar nuestra dependencia del petróleo y gas natural, que pronto se acabarán. Porque todo nuestro comercio está basado en el petróleo. La tecnología y la sociedad comenzaron a avanzar el triple de rápido desde que se descubrió. El día que desaparezca vamos a estar en problemas, ya que en estos momentos no tenemos nada para remplazarlo, aunque la tecnología sea suficiente, no se hace mucho al respecto. Seguro, uno ve que los gobiernos invierten en energía nuclear, energía eólica, y demás, pero no es suficiente. Se necesita hacer un corte, una revolución energética, porque lo que hasta ahora se hace al respecto no alcanza en lo más mínimo.



LUIS DAZA

*http://www.taringa.net/posts/info/10008202/Lo-que-no-quieren-que-sepas.html