domingo, 9 de octubre de 2016

El tipo que supo - El día en que murió Néstor Kirchner y empecé a pensar este libro



Un relato basado en conversaciones con el ex presidente y su entorno, que revela la intimidad del proceso de toma de decisiones de muchas de las iniciativas que cambiaron el país en los últimos años y su resignificación de cara al futuro.




El día en que murió Néstor Kirchner y empecé a pensar este libro
Néstor Kirchner fue un presidente de crisis. Como tal, concitó una aprobación condicionada por las necesidades satisfechas; entre ellas, el anhelo de autoridad, de ver a alguien al timón. Barrunto que fue por eso que ganó terreno con acciones que en su momento parecían apelar sólo a minorías, como cuando ordenó al jefe del Ejército, Roberto Bendini, que descolgara los cuadros de los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone. O, en general, con su política de derechos humanos.
Su modo de hacer política convalidaba la decisión antes que el norte. O mejor: se aceptaba casi cualquier norte si garantizaba que la nave siguiera su curso en lugar de encallar o naufragar.
Esa forma de consenso –extendido y poco pasional, bien pragmático– fue proporcional a los intereses satisfechos de una mayoría silenciosa, más bien quieta. A Cristina Fernández le cupo otra etapa, que forjó apoyos más restringidos y organizados, con discurso y militancia. Con ella llegaría una primera minoría activa o intensa, consciente de sí misma y con ansias de hacer política.
La muerte de Néstor Kirchner, el 27 de octubre de 2010, me sorprendió. La mala noticia no pudo noquearme, sin embargo. Salí carpiendo de Radio Nacional a escribir una larga nota para Página/12. No elaboré (o no le di mucha vuelta a) cuál habría de ser la respuesta colectiva: no la anticipé, estaba lejos de lo que podía elucubrar.
Kirchner recibió el adiós emocionado de decenas o cientos de miles de personas que expresaron a muchísimas otras. Me moví en la marea humana espontánea, tratando de comprender. Imposible no pensar: “Al tipo le hubiera gustado ver esto”. La comunión entre la Plaza y la Rosada –esa fantasía peronista y setentista que tanto lo motivaba– se materializó cabalmente entonces, cuando se fue.
Vi el Palacio como jamás antes. Y, malicio, como jamás lo veré. Kirchner lo consiguió, resuelvo ahora que entendí.
Devaneó sobre el peronismo, salió y volvió a entrar. Sus zigzagueos me llamaron la atención; algunos zigs me complacieron más que otros zags. El afán del presidente peronista por salirse del peronismo, por reconvertirlo, por desbordarlo, siempre me fascinó.
Nunca entreví que moriría envuelto en un fervor popular como el que rodeó a Perón y a Evita. Intuyo que él tampoco se entretuvo en hipótesis tan fúnebres.
Lo sigo extrañando, claro que sí.
Ese día triste y revelador me motivó a revisar y reformular lo mucho que había escrito y dicho sobre Kirchner, resignificado por el hecho ineludible de su muerte y por esa despedida que cualquier político popular hubiera envidiado. Ese día me propuse escribir este libro.
Quiero abordar aquí una semblanza del presidente que llegó, casi de chiripa, a gobernar un país devastado, es decir, sin Estado, sin moneda, sin gobierno, en default. Con índices socioeconómicos escalofriantes, una población desolada, incrédula y enfurecida. Dos gobiernos sucesivos, uno radical y uno peronista, habían debido acortar sus períodos tras derramar sangre de argentinos, jóvenes en su mayoría.
Kirchner reconstruyó, paso a paso, el Estado, el gobierno. La Argentina se desendeudó, se recuperó la moneda, el empleo cobró centralidad, la redistribución de la riqueza volvió a ser una finalidad pública, se elevó la condición de los trabajadores. Se reconstituyeron derechos arrasados por la obra deliberada de la dictadura y por la defección de gobiernos democráticos. Se reconocieron otros, reivindicados por minorías tenaces, que son parte de la agenda más reciente.
Hablemos de política
Este libro pudo escribirse en 2006 o en 2011. Le toca ver la luz ahora, en un contexto doméstico e internacional muy diferente. La derecha gobierna, elegida por el pueblo soberano. Otra ideología anima al gobierno del presidente Mauricio Macri y a sus partidarios. Es consistente que propongan un nuevo modelo de país tanto como que cuestionen lo hecho u omitido. Lo que rebela, por falaz y avieso, es que se niegue lo realizado, no que se reniegue de ello. La polémica política puede (debe) ser acendrada, extrema, ácida. Reducir doce años de historia a un simulacro o a un capítulo del Código Penal ambiciona expulsar al adversario, dejarlo fuera de la esfera democrática.
Es despectivo y discriminador reducir un ciclo riquísimo a un conjunto de episodios de corrupción, al “hiperpersonalismo” o a la estupidez colectiva. Lo es, asimismo, desvirtuar una época trascendente pintándola como si un par de flautistas de Hamelin hubieran arrastrado al abismo a millones de descerebrados, acompañados por una caterva de oportunistas.
El conflicto, “lo agonístico”, puede llegar a la radicalidad pero siempre considerando la (co)existencia del adversario. Todo en democracia es controvertible y, en su frontera, negociable o sujeto a modificaciones. La condena por inmoralidad, en cambio, es excluyente. Aquel a quien se descalifica como esencialmente inmoral es exiliado de la política, se lo equipara al enemigo, queda afuera del sistema. A esa condición se quiere relegar el kirchnerismo, no a tres malos o pésimos gobiernos, cosa que cualquiera puede pensar.
Este libro renuncia a la cronología y, en parte, al inventario minucioso de medidas o personajes. Es un ensayo libre, género de noble linaje nacional, que ansío no haber deshonrado, aunque no intento competir con los pesos pesados que admiro y a los que pretendo emular, sin imitar.
La propuesta a quien lea estas líneas, nuestro contrato, es hablar de políticas públicas, de realizaciones, de fracasos, de rumbos, de lo que puede la voluntad, de sus límites.
Entre otros “tips”, se recorren la política económica, la laboral, la internacional, la de derechos humanos, la transversalidad, la Concertación, la Ley de Medios, la nacionalización del sistema jubilatorio, la Cumbre de las Américas, el canje de la deuda, el Indec. Planteo que un proyecto, un gobierno, un ciclo, un “modelo” se deben discutir evaluando esas variables u otras de similar calibre, calificándolas, si se prefiere, en una escala imaginaria de diez a menos diez. Una suma algebraica, que dará tantos resultados como intérpretes. El pacto de lectura no es que lleguemos a la misma cifra, sino que acordemos en la mayoría de los factores a calificar. Si estamos de acuerdo, lo invito a avanzar. Si le atraen más los escándalos que la política, amablemente creo que el material no lo interpelará. Como escribió el historiador francés Jean Bouvier:
“No hay que dejarse atrapar por el prestigio de los escándalos. No son ellos los que dan cuenta del desarrollo histórico. Los regímenes económicos y políticos no mueren jamás por los escándalos. Mueren por sus contradicciones. Es absolutamente otra cosa”.
[…]
La sombra destituyente
El conflicto por las retenciones móviles a las exportaciones de granos comenzó con el dictado de la Resolución 125, el 11 de marzo de 2008, a muy poco tiempo, casi nada, de que Cristina Kirchner jurara como presidenta por primera vez, y a cuatro años casi redondos de la aparición de Blumberg en circunstancias simétricas.
El desenlace sucedió en la madrugada del 17 de julio, cuando el Senado rechazó el proyecto del gobierno para convertir en ley el nuevo esquema de retenciones. Entre un momento y otro transcurrieron cuatro meses barrocos, tensos, recargados de vicisitudes. Habría que hurgar en manuales de historia universal para dar con una resolución ministerial (no una ley) que causara tantas convulsiones y tuviera tal trascendencia. Quién sabe… no creo que haya ninguna.
La sesión del Senado se hizo kilométrica y alcanzó un rating televisivo insólito. Entonces era novedad, aunque esa rareza criolla se haría costumbre en años sucesivos del kirchnerismo, coronando debates históricos que fue ganando de a uno en fondo.
La noche fue terrible, estresante hasta para quienes seguían el minuto a minuto y sabían de antemano el final. No es lo mismo, nunca, saber que algo va a producirse que verlo concretado, sea en la esfera pública o en la privada.
[…]
Los senadores dudosos se cotizaban en oro, por lo menos en sentido figurado. Recibían presiones de vecinos, de intendentes y gobernadores. Ellos no soltaban prenda, las especulaciones y los asedios crecían. Se conjeturaba de antemano (dato no evocado usualmente ahora) que Cobos podía llegar a resolver, y flotaba en el aire que se expediría contra el gobierno que integraba, a menos de un año de ser elegido. De nuevo, una novedad de la política criolla, ayuna de antecedentes internacionales y de lógica. El vicepresidente silbaba bajito, se hacía el distraído, emitía señales contradictorias, gozaba de su protagonismo, armaba reuniones que publicitaba con entusiasmo.

Se llegó al recinto con dudas.
Cuando quedaban horas de debate, periodistas, políticos y (decidamos) medio millar de personas informadas paladeaban o rumiaban con bronca cómo quedaría el tablero: empate.
El mensaje de texto (el Whats- App ahora) es un rebusque para comunicarse con los legisladores durante una sesión. Es menos bullanguero que una llamada, aunque tiene algo de compulsivo. Le escribí a una “espada” kirchnerista del Senado mientras cubría la sesión repantigado en un sillón del living de casa.
Me respondió en ping-pong.
“¿Van a empatar? ¿Cobos vota?”
“Sí. Siamo fuori.”
La parca y fúnebre frase de un relator de fútbol italiano cuando la Argentina los eliminó de “su” Mundial en definición por penales se convirtió como por encanto en tópico del lenguaje argentino. La analogía era apropiada. En traducción estricta, literal: Cobos definía.
“¿No les conviene retirar a alguien para impedir que Cobos se consagre?”, indagué.
Perdido por perdido, parecía astuto impedir que Cobos se instalara como héroe opositor, nuevo referente cuya defección haría trizas la Concertación. Si la caída era ine- xorable, valía evitar un daño adicional.
“Ya probé. Pero Lupín no quiere.”
Desde los tiempos de Santa Cruz, “Lupín” era uno de los apodos de Kirchner. Mi interlocutor no solía usarlo, pero esa era una noche extraña.
Un par de días después me explicó mejor, café de por medio.
–Hablé con XX (un senador peronista), lo persuadí para que se fuera discretamente un rato antes de que se votara. Llamé a Kirchner, le expliqué que era mejor así y que estaba garantizado. Me dijo de todo: que ni lo pensara, que pasara lo que tenía que pasar. Que Cobos quedara como un traidor.
–¿Cómo convenciste a XX?
–Es sencillo, pero no te voy a contar.
Los operadores hacen cosas que los presidentes no deben saber y que es mejor velar también a los periodistas.
Cobos dejó el estrado reservado al presidente del cuerpo, se encerró en su despacho. Su celular estaba al rojo vivo, coinciden fuentes de ambas trincheras. Alberto Fernández gastó litros de saliva instándolo a no votar, en cuyo caso lo reemplazaría el senador kirchnerista José Pampuro, vicepresidente de la cámara, que tiene voto doble si es menester el desempate. Con sus hijas ladeándolo, Cobos les pidió disculpas pero les transmitió que estaba jugado.
El enigma, sólo en lo que concernía al gran público, se sostuvo hasta la madrugada. El radical mendocino Ernesto Sanz, presidente de su bloque, exhortaba a su ex correligionario, a quien habían expulsado del partido por irse con los peronistas: “Vuelva al recinto, presidente”. Le hablaba al estrado, ocupado por un hierático Pampuro, en rigor.
Cobos entró, alargó el madrugón con suspenso, aunque en el sistema político todos sabían de qué se trataba.
Sincero o falaz, le pidió a Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque del FpV, que pasaran a un cuarto intermedio.
“Voy a usar una frase que dijo Jesús a sus discípulos: lo que tengas que hacer, hazlo rápido”, espetó Pichetto, un peronista clásico, de tonalidad conservadora. Como casi nadie es un arquetipo, es también agnóstico y anticlerical, resabio de un pasado de izquierda. La cita no textual está en el Evangelio según Juan. El destinatario era Judas Iscariote. El original reza: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”.
“Que la historia me juzgue”, musitó Cobos, y siguió adelante. Pasadas las cuatro y veinte de la mañana, pronunció una frase para los anales de la historia y del psicoanálisis, tortuosa como su desempeño: “Mi voto no es positivo”.
El Senado estalló, los opositores reunidos en el predio de la SRA gritaron algo parecido a un gol en el último minuto de una final de fútbol.

¿Hace falta subrayar que ahí se firmó la partida de defunción de la Concertación Plural? Por si acaso se subraya, aunque sobrevivieron pactos entre el kirchnerismo y algunos dirigentes o gobernadores radicales.
Cobos se transformó en el superhéroe de la oposición. El día después atravesó el país en auto, desde el este capitalino hasta el oeste, su provincia. En breve lapso había devenido un triunfador locuaz, bien diverso al hombre tartajeante, lívido y cariacontecido del recinto.
Le llovieron plácemes. Hasta mereció un homenaje extraño: un toro reproductor que días después entró a la Exposición Rural llevaba su apodo, “Cleto”. Era, en rigor, el tercero de sus nombres de pila: Julio César Cleto. Los huevos del toro, los huevos de Cleto, compaginaba el imaginario opositor.

El gobierno tragó saliva y derogó la 125, que formalmente seguía rigiendo. Y se percibió vencido como jamás antes y como sólo le tocaría experimentar en 2015.
La saga de las retenciones móviles significó un fracaso en toda la línea, doloroso para el kirchnerismo, que no estaba habituado a perder. La supervivencia del proyecto estaba en jaque.
En la mañana del 17 de julio, Kirchner le dijo a la presidenta Cristina, desolado: “Siento que ya no te puedo proteger”. Superado el bajón, de vuelta en el rectángulo de juego, Kirchner acuñó un proverbio: “Este conflicto parió al gobierno de Cristina”, lo que presuponía un nacimiento dichoso y promisorio. Costaba compartir su vaticinio, y por una vez no le creí al pie de la letra.
(...)
De cómo militó Kirchner la Ley de Matrimonio Igualitario
El apoyo del oficialismo fue una jugada inesperada, en la que Kirchner escondió bastante su propio rol, manejando la sorpresa a su gusto. En la propia bancada, al principio sólo unos pocos estaban al tanto, entre ellos la bravía bonaerense Juliana Di Tullio, promotora fervorosa de la ley.
Otros compañeros o compañeras venían desprevenidos. La vicepresidenta segunda de la cámara, Patricia Fadel, figura importante del bloque, es católica preconciliar, intratable: batallaba por el “no”.
Llegó exultante a una reunión con Kirchner, Aníbal Fernández y el diputado Juan José Álvarez (peronista itinerante). Anunció: “Tenemos los votos para ganarles”. En paliques así, se usan sinónimos más rotundos que “ganarles”. Álvarez, que pensaba como ella pero contaba con más olfato o data, le advirtió que, si no sabía cómo votaba Kirchner, no podía estar para nada segura. Se desayunaría pronto.
Kirchner se reunió con referentes de la comunidad gay, se comprometió a trabajar por la aprobación y les dejó un consejo-mandato de su hechura: “Milítenlo”. Predicó con el ejemplo militando él mismo. Y cómo, y cuánto. Consultó al presidente del bloque, Agustín Rossi, cómo venían los apoyos.
–¿Cómo estamos? –sondeó.
Rossi explicó que el único espacio para trabajar era el propio: los opositores fijarían su posición sin interferencias. Según sus cálculos, ganarían por un margen ajustado.
–Es poco –estimó el flamante diputado, a quien siempre le parecía estar corto de recursos.
Se convocó al bloque: Rossi les transmitió que Cristina Kirchner quería la aprobación de la ley y que él mismo la votaría. El diputado Néstor sumó su voz:
–Es una cuestión de conciencia, cada uno sabrá qué hacer. Tengan en cuenta que la presidenta de la nación, el presidente del bloque y el de su partido [él mismo] están comprometidos con la ley.
Kirchner agotó las baterías del celular. Llamó, una por uno, a compañeras o compañeros de Diputados o del Senado reacios a la aprobación. Les explicó que se ponía en juego el poder del gobierno, su capacidad para seguir avanzando en otros aspectos, el propio proyecto político. Que no era una ley más, aislada o accesoria, sino una pieza de un conjunto. “Si tus convicciones no te permiten aprobarla, pensá si podés abstenerte o ausentarte” fue el mensaje común.
El anecdotario es entretenido, difícil de corroborar por motivos evidentes: uno de los interlocutores no vive, los otros son reservados.
Un senador compungido le pidió disculpas explicando que tenía una sobrina monja que jamás le volvería a hablar si votaba afirmativo. Kirchner, parece, lo dispensó.
La diputada fueguina Rosana Bertone, sobrina del cardenal Tarcisio Bertone, se escudó en su fe y en la influencia del tío. Kirchner, chimentan, fue menos piadoso en la respuesta. Le pidió que le diera al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Muchas y muchos persistieron en la negativa, hubo quien se abstuvo y hubo también, previsiblemente, mudanzas en el voto. El trabajo, puntilloso y tenaz, rindió frutos.

sábado, 8 de octubre de 2016

De la iluminación a la lucidez


Los autores reflexionan sobre la luz, la opacidad y el trabajo de los psicoanalistas. La ilusión neurótica de tenerlo todo claro. La lucidez como acontecimiento analítico. La dependencia alrededor de los objetos eléctricos. Y el significado de la amenaza del corte de luz.
 Por Alexandra Kohan, José Luis Juresa y Cristian Rodríguez *
Luz/lucidez
Los psicoanalistas trabajamos con lo otro de la luz: la opacidad. La del síntoma, la del goce, en definitiva: la de la lengua. Porque la estructura del sujeto es opaca, porque el lenguaje nunca es transparente, porque sabemos que el efecto “todo luz” es la paranoia.
Tenemos presente que la demanda de claridad, la demanda de los pacientes de aclarar las cosas, de tenerlo todo claro, de hablar claro, no es, sino, una ilusión neurótica. Que, lejos de aclarar las cosas, en un análisis se trata de dejar de pretender la claridad de todo y de devenir lúcido. El lúcido no es el iluminado. El lúcido es aquel que distingue en las sombras reconociéndolas como necesarias e ineluctables. Quizás se trate, más bien, de la posibilidad de alternancia entre la luz y la oscuridad, entre la luz y la opacidad. Subrayamos, especialmente, el entre una y otra.
La lucidez a la que se llega en un análisis no es una lucidez que pueda pensarse, que pueda anticiparse, que sea establecida, inoculada por el analista; no es un “objetivo de la cura”, no se tiende a ella. La lucidez es una ocurrencia, ocurre y no puede preverse ni ser esperable ni esperada. Es, en definitiva, un acontecimiento analítico. El psicoanálisis iría desde la opacidad-oscuridad hacia la lucidez y no hacia la luz.
Efectivamente, la luz en relación a la oscuridad, y no sin ella, nos permite el surgimiento de sujetos lúcidos, en detrimento del flash tóxico del genio iluminado por el artificio, o del brillo incandescente de la trascendencia mediática o la fama, es decir, el atontamiento.
Electricidad
La electricidad acompaña, hoy, la proliferación de objetos técnicos. Cierta dependencia se va constituyendo alrededor de dichos objetos y encontramos, muchas veces, un cierto efecto narcótico y de adormecimiento. La sociedad del espectáculo o la del entretenimiento mantiene a los sujetos anestesiados y algo zombies. Se erige la imagen al lugar del fetiche y todo es consumido. Se consume luz, electricidad, y, al mismo tiempo, la mirada se vuelve también objeto de consumo. Para todo ello, la electricidad es necesaria.
“Si se trata de algo que requiere reflexión –observó Dupin absteniéndose de dar fuego a la mecha– será mejor examinarlo en la oscuridad”.
Nos interesa subrayar el hecho de que Dupin –el detective de La carta robada– reflexiona en la oscuridad en la medida en que muestra que su mirada no depende de la imagen, no depende de la luz. Si descubre la verdad de los hechos es justamente por haber podido correrse un poco de todo lo que se da a ver. Lacan leyó genialmente el cuento de Poe y extrajo de él no pocas consecuencias para pensar la posición del analista.
Amenaza de corte
El psicoanálisis se ocupa de tratar con lo amenazante y de hacer del corte algo propiciatorio, algo posibilitador, algo que suscite salir del encierro amenazante del cuco. El cuco de cada quien se enciende cuando se apaga la luz. Se tratará, entonces, más del aspecto amenazante que del corte de luz.
Una cuestión resulta paradójica: la verdadera amenaza es que no haya corte nunca, que no haya alternancia, que sea una pura luz todo el tiempo. En todo caso, la sociedad contemporánea está atravesada por el ideal iluminista –lo sigue estando– por el que se persigue la luz, y para ello la electricidad hace su aporte, porque ella misma –su dominio– es producto del avance de la ciencia y la tecnología. El iluminismo, con sus ideales de progreso constante, nos lleva a la electricidad, y no al revés, por lo que la amenaza de corte la podemos ubicar en relación a la caída del ideal del progreso absoluto. Si hay amenaza, lo es en relación a esa ilusión y a su porvenir. El corte de luz implica el fracaso instantáneo de la civilización “total”.
Para el psicoanálisis, la noche y la oscuridad son tan necesarias como la luz. La proliferación de objetos tecnológicos que ultraconectan los “yoes” tienden a conformar un absoluto “nadie”, es decir, un páramo de inexistencias en donde se da a ver todo aquello que es esperable. La oscuridad, la opacidad, la materia oscura de la lengua surgen en un abrir y cerrar de ojos, en un destello de iluminación que hace sombras. Eso son las ocurrencias, los chistes, los equívocos, los olvidos, es decir: toda una psicopatología de la vida cotidiana que se resiste a la iluminación total. Cerrar los ojos y dejar de estar en estado de alerta (como en un insomnio), dejar de mirar fascinados ante imágenes que proliferan, deponer la mirada allí donde se trata de otra cosa: tal es la existencia de un sujeto que no sólo se mira a sí mismo.
* Miembros del Espacio Psicoanalítico Contemporáneo, EPC.

domingo, 2 de octubre de 2016

Más pero no tantos



La política económica hundió en la pobreza por ingresos a muchos en apenas diez meses, pero el 32,2 por ciento de la población es una exageración que responde a la estrategia de mostrar una eventual caída en el próximo año, cuando hay una elección que marcará la suerte del macrismo.



La nueva canasta básica para definir el umbral de pobreza del Indec de Macri es de 11.321 pesos para un hogar tipo de abril pasado, monto que sube a 12.489 pesos en agosto. La encuesta de la UCA que infla la cantidad de pobres calcula una canasta de 7877 pesos para ese mismo mes. La del Indec es 44 por ciento más elevada. Es superior también en un 14 por ciento respecto a la cesta de agosto elaborada con el Índice Barrial de Precios coordinado por el economista Isaac Rudnik, que en estos años siempre anotaba valores superiores a cualquier otra estimación. Esta base de información de diverso origen es esencial para comprender la sobreestimación plus del índice de pobreza decidida por la conducción macrista del Indec, comparada con indicadores que ya lo sobreestimaba. La controvertida metodología de un indicador que de por sí es bastante limitado para evaluar la situación social (línea de pobreza por ingresos) distorsiona la realidad anterior y actual, continuando así con la debilidad de la producción de estadísticas públicas, aunque esta vez con el apoyo del FMI y de profesionales muy críticos del Indec kirchnerista y que ahora no se animan o no quieren observar las manipulaciones del Indec macrista. Son los mismos que hablaban de diálogo y respeto a las instituciones y que ahora con ese mismo espíritu democrático censuran a aquellos que cuestionan el Indec de Macri. Vale reiterar para esos grupos de Síndrome CCLD (Capacidad de Comprensión Lectora Diferente), que se manifiesta en síntomas que impiden incorporar contextos y diversidad de opiniones, que la cuestión de la calidad de las estadísticas públicas no fue ignorada en escritos publicados en esta columna.
Que Argentina tenga uno de los niveles de pobreza más elevados de América latina, según la última medición que entusiasma a los fanáticos de cuánto más pobres mejor, no resiste el mínimo análisis riguroso de las condiciones sociales y materiales de la población en la región. El 32,2 por ciento de personas pobres que publicó el Indec está por encima del promedio latinoamericano (28,2, según la Cepal), casi igual a la pobreza de Bolivia (32,7) y sólo por debajo de la de México (41,2) y Paraguay (42,3). Ninguna correlación de variables sociales, económicas y laborales, como índices de violencia social, de acceso a servicios básicos, a la educación, a los alimentos y al esparcimiento, como así también la cobertura laboral (sindicatos y paritarias), previsional (universalización de jubilaciones) y social (AUH), permiten ubicar a la Argentina en una posición socioeconómica tan vulnerable. Los índices de Desarrollo Humano del PNUD y de las condiciones de vida de la población y en especial de los niños de Unicef ubican a la Argentina en lugares de privilegio a nivel regional, que desmienten el actual cuadro de pobreza dibujado por el Indec. Como la producción estadística surge de la metodología para elaborarla, la elegida por el Indec macrista tiene un inocultable sesgo político alejada de criterios técnicos básicos y de sentido común analítico en términos relativos.
Bajo la alfombra
El macrismo como representante de las elites locales tiene la pretensión de reescribir la historia reciente pasada para construir su propio relato épico. Para ello la manipulación de las estadísticas es una de las principales armas. El manejo del Indec por el kirchnerismo ha facilitado esa tarea, pero eso no debería inhibir el señalamiento de las incongruencias y falacias que el macrismo y su numerosa agencia de voceros va repitiendo tras ese objetivo político. Aseguran que el aumento del PIB no fue tan importante en el ciclo del kirchnerismo, que no se creó empleo y no hubo crecimiento desde hace cuatro años, que la tasa de desocupación era más elevada, que no hubo industrialización, y así siguen con cada uno de las principales variables económicas. Ninguna de esas afirmaciones se puede respaldar con cifras e incluso ni con información oficial de este gobierno, pero en el mar de confusiones alimentado por los grandes medios en el marco de una intensa disputa política poco importan los datos.
La cadena nacional pública y privada del macrismo se tiene que poner de acuerdo para no tropezar con sus propias palabras. Si el kirchnerismo promovió que la población viviera por encima de sus posibilidades, en un estado de consumo masivo artificial por nivel de ingresos y tarifas subsidiadas, ahora el kirchnersimo no puede ser también responsable de la existencia de tantos pobres. Es una línea argumental inconsistente que violenta el sentido común.
La estrategia oficial ha sido la de intentar convencer a la sociedad de la existencia de una crisis cuando no la había, con el desvarío de que la economía iba rumbo a un 2001, como discurrió el jefe de gabinete Marcos Peña, o que culminaría en desbordes similares a los de 1989, como ilustró a sus interlocutores en Buenos Aires el jefe de la misión del FMI, Alejandro Werner, y bien se sabe que los diagnósticos de los miembros del Fondo son infalibles. La política económica del kirchnerismo no estaba recibiendo muchos elogios en estos meses de restauración conservadora, y Werner le regaló uno contundente al criticarla con dureza. Uno de los grandes misterios de estos años es cómo logra mantener legitimidad política y mediática Fracasos Múltiples Internacionales.
Para completar ese cuadro de estadísticas estrujadas por el oficialismo, aparecieron las cifras de pobreza. La verdad macrista asegura que no hubo mejoras de las condiciones sociales en los últimos doce años y que la situación es como la del peor país latinoamericano. Dice que todo era una mentira y ahora aparece la verdad oculta. Es casi el único argumento que esgrimen los funcionarios para enfrentar críticas fundadas al proceso sociolaboral regresivo precipitado por la actual política económica.
Cada proyecto político tiene legitimidad de origen para edificar su propio relato. No hay puros en el manejo de las cifras. Hubo utilización política antes y la hay ahora con los números que ofrecen diferentes fotos de la evolución de variables económicas, laborales y sociales. La diferencia en estos momentos es que el oficialismo cuenta con la estrecha colaboración de la corporación mediática para avanzar en el objetivo de enterrar el ciclo político que denominan despectivamente populista, misión con la que se presenta Mauricio Macri en el escenario internacional y local. También hace su aporte en ese sentido una red homogénea de economistas conservadores y otra dispersa que se define de izquierda, coincidiendo ambas en denostar la experiencia kirchnerista apelando también al manejo caprichoso de las estadísticas.
No hay que ser muy perspicaz para descubrir cuál es la estrategia política-comunicacional del macrismo con el último informe del Indec: fijar un tasa de pobreza exageradamente sobreestimada, apostando a una desaceleración de la inflación por la recesión con paritarias igual o unos puntos por encima del alza de precios, lo que les permitiría mostrar índices de pobreza retrocediendo justo antes de las elecciones de octubre próximo. Esta es la jugada político-electoral cazabobos a la que está subordinada la manipulación de los indicadores del Indec. Es una apuesta que no necesariamente saldrá bien, pero es una jugada política al fin. El 32,2 por ciento es la foto que muestra Macri, dice que ese número es la verdad y brinda una insólita sentencia de que “este es el punto de partida desde el cual acepto ser evaluado”. De ese modo oculta bajo la alfombra el ejército de pobres por ingresos que ha sumado desde el inicio de su gobierno.
Deterioro social
No había 5 por ciento de pobres como ahora no hay 32 por ciento. Una y otra cifra es una distorsión estadística a partir de muy cuestionables criterios metodológicos para la elaboración de índices. El sociólogo Daniel Schteingart, uno de los tantos cientistas sociales que ha sido crítico de la producción estadística del Indec durante el kirchnerismo, explica que la nueva medición del Indec se basa en otra canasta de consumo, bastante más exigente en lo monetario (50 kilogramos de comida ahora, 45 antes; 57 artículos contra 50 antes). El especialista Diego Born estimó que esa diferencia resulta una canasta 20 a 30 por ciento más cara que la anterior, y por tanto implica una incidencia de 9 puntos más de pobres. Es decir, con la vieja canasta, la pobreza se hubiera ubicado en el 23 por ciento, porcentaje similar al elaborado por estudios alternativos en tiempos del anterior Indec. Si no se tiene en cuenta ese cambio de canastas se estaría comparando peras con manzanas. Schteingart indica que con la nueva canasta, en 2006 la pobreza no hubiera sido del 26 por ciento, sino del 35 por ciento aproximadamente. Y la de la UCA daría 44 por ciento en lugar de 34. “El Indec debiera mostrar también cuánto habría sido la pobreza si se hubiese mantenido la metodología de antes, para así ‘empalmar’ la serie vieja con la nueva”, aconseja.
Antes había más pobres que los informados por el Indec hasta el 2013. Después siguió habiendo pobres pese a que se discontinúo la provisión de datos. Ahora hay más pobres que al final del anterior gobierno. Estas descripciones analíticas tienen la dificultad de traducirse en números por el vacío estadístico generado por la crisis del Indec a partir del 2007. De todos, se puede hacer algunas inferencias sencillas acerca de cuál era y cuál es el cuadro social. Antes había pobres, pero también había una política para mejorar las condiciones materiales de esa población, objetivo que a veces se alcanzaba y otras no. En cambio ahora sólo hay marketing electoral de pobreza cero, aumento de la marginación social por el shock inflacionario y el mayor desempleo y escasa y poco efectivas iniciativas para mejorar la situación de los pobres. No es una diferencia menor, y eludirla en el análisis cualitativo del cuadro de pobreza forma parte de la táctica de diferentes satélites de propaganda del macrismo.
El Indec no publicó números referidos ni al primer trimestre de este año ni al último de 2015, lo que no permite cuantificar con rigurosidad el impacto de las políticas macristas en la población vulnerable a la pobreza. Puede haber aproximaciones numéricas. Sin embargo es indudable que el panorama social ha empeorado sustancialmente respecto al existente a comienzos de diciembre pasado. El sociólogo Artemio López explicó que la AUH aumentó apenas 30 por ciento, ingresos que en su totalidad se destina al gasto en alimentos. Indicó a la vez que este rubro subió en promedio 55 por ciento. Con un ajuste del principal instrumento de abordaje sobre la pobreza por ingresos (AUH) de casi la mitad de la evolución de precios de alimentos, con caída de la actividad económica y pérdida de trabajos, el resultado no puede ser otro que el incremento de la pobreza durante los primeros diez meses del gobierno de Macri.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Ante los hechos de publica trascendencia de un audio de trabajadores de YCRT planificando un supuesto boicot






Ante los hechos de publica trascendencia de un audio de trabajadores de YCRT planificando un supuesto boicot, me siento en la obligación moral de opinar desde mi más humilde postura de ciudadano y  defensor militante de los derechos humanos como me considero desde hace mucho en nuestra sociedad.

Creo que lo principal en las sociedades es sin dudas mantener los valores y principios más importantes que las guían, entre ellos el de opinar, de expresarse ,de participar en la sociedad ,ejercer sus derechos plenamente como ciudadanos y por supuesto asumir las responsabilidades enmarcadas en sus obligaciones.

Rio turbio hoy enfrenta uno de los desafíos más grandes de su historia que permitirá a esta sociedad lograr el anhelo y sueño de generaciones pioneras de transformar nuestro carbón en energía. Cada uno desde nuestra más humilde colaboración y trabajo debemos comprometernos en ese objetivo en común, UN OBJETIVO SUPERIOR a  cualquier interna política o personal. Porque de esa parte la democracia tiene su forma de resolverlo en las urnas con el voto popular, y lo personal se dirime con el diálogo, comprensión, respeto y libertad de las partes en busca de la resolución del conflicto, única forma de resolverlo desde mi punto de vista.

Si en busca de este objetivo "Rioturbiense colectivo" logramos  como corresponde poner en pleno funcionamiento a YCRT de forma estratégica, planificada, organizada ,colectivamente desligándonos de soberbias e individualismos,  puedo asegurarles que no habrá más espacios para especulaciones, rumores y distorsiones mediáticas malintencionadas que entorpecen y generan rencores innecesarios donde los malintencionados, rencorosos, egoístas e individualistas se hacen un festín sin pensar siquiera en las familias de los damnificados, y por supuesto menos en el bienestar comunitario . 

No hay delito en ninguna opinión, aunque la opinión implique la perspectiva de un ilícito no concretado, porque antes de juzgar se deben probar los hechos....es así como una sociedad debe funcionar. Pasaron ya 39 años de la desaparición de miles de personas y aun confío en la justicia de los hombres y no en la de verdugos seudo periodistas que hacen investigación de sofá con el celular en mano, donde en vez de información trascendente y fehaciente se guían por el comentario del barrio.

El delito de opinar no existe aunque sea la opinión brillante o un desastre..., porque toda opinión merece ser dicha en el marco del respeto por los demás y es propia de quien las dice,  y más cuando es una opinión privada y personal.

La exposición de cualquier ciudadano malintencionada mediática siguiendo una línea editorial que ni siquiera les pertenece y de quienes se prestan a eso,  que afecta a las personas, que las maltrata, que la desprecia y lo más repudiable y poco ético QUE JUZGA, es la manifestación  mas basta de la impotencia y mediocridad de quienes no pueden desprenderse de individualismos sesgando la historia de nuestro pueblo entre la política y la antipolítica creando ciudadanos abstraídos de la sociedad que rompen con los lazos sociales y principios de ella, creando personas que tambalean entre la mediocridad y la maldad, poniendo a todos en una posición psicológica de abstracción que nos hace creer que la gente vive el día a día de las internas ,rencillas y baja calidad de la dirigencia local en todos los ámbitos, y que el camino es el de la crítica vacía, llana , malintencionada, donde la única verdad es la que pueden manifestar ellos y que el día de mañana nos influirá a instaurar las hogueras y horcas en la plaza central y todos lo veremos cómo coherente, tal si fuese un capitulo bizarro de los Simpson, donde después nos damos cuenta que ahorcamos a quienes no debíamos ... bizarro... bajo... pero real.

Hoy me siento en la obligación de escribir mi opinión, mía de nadie más... y que solo quiere contribuir a que seamos mejores como ciudadanos como personas , donde todos tenemos derecho de ser escuchados, de proponer ,de disculparnos , de mantener nuestra postura, de aceptar o rescindir. Pensando esto recordé un poema de Brecht que me hizo escribir pensando en la libertad de pensar, de hablar de mantener nuestra privacidad, porque si no se dan estos principios eso ronda la persecución ideológica acá y en la China:

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".

Sin más, esta es mi opinión la cual no perderé, la cual no resignare.

Cristian Villagra.


viernes, 2 de septiembre de 2016

¿Por qué tienen éxito (o fracasan) los movimientos sociales?


Introducción: movimientos sociales, estrategia y cambio social
 (Basado en el libro de Antoni Verger)

Los movimientos sociales son redes de actores (asociaciones, ONG, sindicatos, personas a título individual, Agrupaciones vecinales, Políticas etc.) que pretenden provocar, impedir o anular un cambio social. Los movimientos sociales operan con cierta continuidad y cuentan con un alto nivel de integración simbólica (eso la diferencia de cualquier acto de acción colectiva más o menos espontáneo o efímero). Además, los actores que integran los movimientos están articulados y organizados, aunque la forma de organización puede ser muy variable y el nivel de especificación de roles suele ser bajo (I.G.P.J.)
Un elemento clave de la definición de los movimientos sociales es el de cambio social .El cambio que quieren provocar los movimientos puede ser maximalista (mejorar y transformar la sociedad en general y/o transformar de arriba abajo el sistema económico y político vigente) o tener un carácter más sectorial (centrándose en la mejora de un aspecto concreto de la sociedad).
La mayoría de movimientos sociales contemporáneos suelen ubicarse en la segunda opción, motivo por el que los analistas de movimientos sociales los califican como “movimientos temáticos”. Los movimientos sociales temáticos se centran en la mejora de la situación de un sector o tema concreto (medio ambiente, salud, educación, vivienda, etc.) o de grupos sociales particulares que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, explotación y/o falta de reconocimiento político (inmigrantes, mujeres, infancia, abandono, etc.).
Por otra parte, los movimientos sociales pueden buscar promover el cambio social de manera proactiva, aunque, en muchas ocasiones, la orientación de los movimientos sociales al cambio es más bien reactiva, es decir, pretenden evitar que se produzca un cambio. Hay muchos movimientos que se activan para evitar que se implementen políticas o procesos que podrían empeorar la situación de la sociedad o de los grupos y sectores concretos por los que luchan. Este es el caso de las organizaciones que se enfrentan a los posibles acuerdos internacionales como el TTP o los ambientalistas que estan contra las mineras.
Para alcanzar sus objetivos, sean estos más proactivos o reactivos, los movimientos se valen de formas de acción colectiva, como la organización de plataformas o campañas políticas y/o mediáticas digitales como las firmas on line de Change org., u otras, las cuales tienen también una duración variable. La acción política de los movimientos sociales puede ser considerada un éxito cuando los movimientos alcanzan de manera efectiva los objetivos de cambio planteados.
Obviamente, los movimientos no siempre obtienen todos los resultados esperados o deseados, de manera que determinadas campañas e iniciativas que emprenden se pueden considerar fallidas. No obstante, a pesar de que parezca que un movimiento ha fracasado, la acción colectiva suele aportar algo a la sociedad, aunque esta aportación parezca intangible. Así pues, hay que tener en cuenta que, en la mayoría de ocasiones, los movimientos obtienen resultados que no son fácilmente observables, por lo menos a corto plazo (como, por ejemplo, generar conciencia entre la población sobre una determinada temática, generar vínculos de solidaridad, favorecer la participación o la articulación de grupos de la sociedad civil, etc.).Es el caso de la recolección de firmas para el “no acuerdo de TTP” en forma física involucrando a referentes políticos y en forma digital a través de las redes sociales por internet. La cual no prospero acá en la cuenca en Julio este año 2016.

Los resultados e impactos de los movimientos sociales son a menudo imprevisibles y muy variables. La sociedad actual también está constituida por jerarquías y relaciones de poder y se caracteriza por la desigualdad en la distribución de recursos (económicos, políticos, humanos, etc.).
Tenemos, los contextos en los que operan los movimientos sociales son desiguales y selectivos, en consecuencia, son más conductivos ante determinadas estrategias, actores y discursos que ante otros. Los contextos sociales constriñen la acción y dificultan el éxito de determinadas estrategias. Eso comporta que no todos los resultados son posibles para todo el mundo, ni para cualquier estrategia, ni en cualquier momento, ni en cualquier situación.

Además, a pesar de que el camino hacia el cambio social en la sociedad actual está lleno de tropiezos, también existen atajos, que se deben saber identificar estratégicamente o, en ocasiones, construir proactivamente a pesar de la interacción de grupos políticos y sociales. Sin duda, este tipo de dilemas, no se pueden resolver fácilmente o mediante teorías universalistas. Lo que prima en asociaciones civiles y sin fin de lucro es el bienestar colectivo sin un explícito reconocimiento de los propios involucrados, en cambio las organizaciones políticas hay un ego que prevalece de adjudicarse las gestiones, que si bien son en beneficio de mayorías (no siempre), usufructúan de los logros conseguidos, esto no es un juicio de valor de mi parte, sabemos lo de las campañas permanentes o agua para su molino.

Sería más conveniente considerar que las respuestas que se pueden articular ante este dilema son más bien contingentes a lugares, momentos y contextos determinados. Pese a la complejidad que rodea estas cuestiones, reflexionar sobre temas de estrategia, acción y contexto (y sobre la tensión entre estos elementos y los actores políticos), o sobre las razones del cambio social y de la continuidad social puede tener especial relevancia para todos aquellos agentes que aspiran a transformar su entorno como sucede, por ejemplo, con los movimientos y grupos que defienden y promueven la mejor calidad de vida  en la sociedad actual.

1. El impacto y el poder de los movimientos sociales
El análisis de los factores de éxito y fracaso de los movimientos sociales requiere la definición de dos conceptos clave. Nos referimos, en primer lugar, al concepto de impacto y al tipo de impacto que pueden alcanzar los movimientos sociales y, en segundo lugar, al concepto de poder y sus múltiples caras. Como veremos, ambos conceptos se encuentran directamente relacionados.
Tipo de impacto
El impacto de los movimientos sociales cuenta con unas cuantas dimensiones. Entre los analistas de los movimientos sociales está bastante establecido que se puede diferenciar entre tres tipo de impacto: impacto político (o en políticas públicas), impacto procedimental e impacto simbólico (Gomà et al. 2002).
a) Impacto en políticas públicas: se trata del impacto directo en el contenido de las políticas. Sería el caso, por ejemplo, de las organizaciones vecinales que consigan, no solo llamar la atención, sino conseguir la participación real en problemáticas de urbanismo y control en la convivencia de los vecinos.
b) Impacto procedimental: este impacto no hace referencia al resultado final de la política, sino que la hace a los procesos de toma de decisiones de la política. En este caso, una organización o movimiento social podría conseguir que se instaure un proceso participativo para la elaboración de una nueva ley  de convivencia urbana, considerados interlocutores válidos por los gobiernos a la hora de discutir temas educativos, conductas y normas de convivencia.
c) Impacto simbólico: se trata de cambios en los valores y en la opinión pública de la población. Este tipo de impacto, como mencionábamos en la introducción, es el más difícil de medir o de observar directamente. De hecho, cuesta mucho encontrar estudios empíricos sobre los efectos culturales y en la opinión pública de los movimientos sociales que hayan influido en la idiosincrasia local. No obstante, es un tipo de impacto importante y que en cierta medida está relacionado con los dos tipos de impacto anteriores.
Tengamos en cuenta que si un movimiento social tiene la capacidad de generar conciencia pública sobre una determinada cuestión, antes o después, el gobierno se verá presionado para satisfacer la nueva opinión pública y las demandas que se asocian ya que si no lo hace, esto le podría pasar factura en las elecciones.
Para completar esta clasificación, hay que tener presente que el estado o el gobierno del estado no siempre es el objeto de las demandas y de las presiones de los movimientos sociales. También y, cada vez más, las empresas privadas nacionales,(Hipertehuelche-La Anónima) transnacionales(Isolux Corsan), que operan en la zona  son objeto (o deberían) de las campañas de la sociedad civil.
El poder y sus dimensiones
El concepto de poder se puede definir como el conjunto de capacidades y recursos delos actores para influir en su entorno y/o en la conducta de otros actores. Nos referimos a capacidades y recursos como dinero, conocimiento, ideas, contactos, infraestructura, educación, globalización y sindicalismo militancia, tecnología, etc. El concepto de poder, igual que el concepto de impacto, es multidimensional. Según el sociólogo Steven Lukes (2005).
 Se puede considerar que el poder tiene tres dimensiones. En primer lugar, el poder opera y se materializa en la de toma de decisiones. En este aspecto, se considera que es poderoso aquel actor que tiene capacidad de tomar decisiones sobre temas relevantes o que tiene capacidad de influir en estas decisiones. El poder se manifestaría de la siguiente forma:
El grupo A tiene poder sobre el grupo B si consigue que B elija una decisión que no tomaría sin la intervención de A. Muchos movimientos sociales intentan ejercer su poder de esta manera cuando presionan directamente a la clase política para alcanzar determinados objetivos. Por ejemplo, los sindicatos con sus paritarias. Por lo tanto, los sindicatos modificaron con éxito la decisión del aumento de salario.
La  dimensión del poder es aún más indirecta y sutil. Consiste en la generación de dinámicas de consentimiento y en la configuración de preferencias. En lo político se realiza a través del sufragio Esta lucha de poder se desarrolla sobre las ideas y convencimiento.
Normalmente, los movimientos sociales intentan visualizar una problemática o generar conciencia social sobre un determinado conflicto, mientras que los grupos que mandan (autoridades) activan este tipo de poder para adoctrinar, globalizar y  el sindicalismo conseguir mantener el conflicto en estado latente. Incluso, los poderosos intentan hacer que los grupos subordinados crean activamente en los valores que explican y justifican su subordinación o les intentan hacer creer que los intereses del grupo poderoso son los mismos que los suyos. En este caso, el poder está mediatizado por sistemas de normas, creencias y valores que condicionan y delimitan las decisiones. 
El poder se manifiesta pues en la capacidad de definir los parámetros de lo que es social, político y económicamente posible y aceptable, y su efecto es delimitar la imaginación y el abanico de posibilidades de los actores. Por lo tanto, A tendría poder sobre B cuando influye en sus preferencias y en la configuración de sus intereses, de manera que B no los define autónomamente. Los mecanismos de esta forma del poder se asocian a procesos cognitivos como la persuasión, la socialización, la manipulación o la formación o deformación que realizan actores políticos principalmente los ediles de una comunidad, diputados y demases. Esta forma de poder también se asocia estrechamente al establecimiento de las reglas del juego. Esto último es lo que debiera cambiar radicalmente.
Mediante el establecimiento de las reglas del juego, el poder, en lugar de influir directamente en los actores, influye en el contexto estratégico en el que se ubican los actores. Se trasciende así la imposición directa de un determinado  comportamiento, ya que las mismas reglas del juego conducen al comportamiento.
Como podemos ver, la configuración de preferencias y el establecimiento de las reglas del juego influyen en las conductas y en las decisiones adoptadas de manera directa, aunque no por eso es menos efectiva. Más bien al contrario, a raíz de su carácter estructural, esta cara del poder, de las tres mencionadas, es la más efectiva y persistente en el tiempo Las tres dimensiones del poder tienen mucha relación con los tipos de impacto de los movimientos sociales. Una lección que se desprende de esta conceptualización es que resulta importante que los movimientos sociales cuenten con una visión compleja y multidimensional del poder y que no se limiten a buscar únicamente afectar la decisión final, es decir, el impacto político directo. Los movimientos serán más poderosos si consiguen también definir la agenda y las reglas del juego o establecer las preferencias, los principios y las relaciones causa/efecto alrededor de la temática sobre la que se está discutiendo y luchando. A la vez, en situaciones de conflicto, los movimientos deben evitar que la clase política u otros grupos poderosos tengan la capacidad de definir la agenda o las preferencias sobre los temas a discutir en base a intereses que contradicen los intereses de los movimientos. El poder político legítimamente obtenido a través del sufragio no debe despreciar la autoridad; que de la misma manera y con el plus  de las ONGs al ser voluntarias, sin fin de lucro, tienen las Asociaciones vecinales, deportivas, militantes sociales en general.

(Gráfico 1) sistematizamos el tipo de impacto en la sociedad de los movimientos sociales y los vinculamos a las dimensiones del poder de las que habla Lukes (2005)

Gráfico 1. Tipo de impacto y de poder Fuente: Elaboración propia






*Juan Carajo

viernes, 12 de agosto de 2016

La economía de Argentina - Está frío afuera



Una batalla sobre facturas de servicios públicos es primera gran crisis de Mauricio Macri.Las partes más pobladas de Argentina están sofocando en verano y escalofriante en invierno. La familia Kirchner, que gobernó durante una docena de años, hasta 2015, mantuvo el costo de la comodidad baja. Un gobierno anterior había fijado el precio de la electricidad y el gas natural en 2002 para ayudar a la economía de una recesión; los Kirchner apenas se la llevaron. Como resultado, los argentinos pagan una fracción de lo que hacen sus vecinos para la energía

(véase el gráfico).



Sin embargo, han pagado en otras formas. Subsidios a la energía pasaron de 1,5% del gasto público en 2005 a 12,3% en 2014. En parte debido a tanta generosidad, el déficit presupuestario era un preocupante 5,4% del PIB el año pasado. Dado que la energía es barata, los consumidores utilizan con abandono; servicios públicos carecen de dinero en efectivo para la inversión. Apagones de verano puede durar horas. Mauricio Macri, que sucedió a Cristina Fernández de Kirchner como presidente en diciembre, dijo que la crisis de la energía era la más compleja de las "muchas bombas" que había dejado para él. Reducción del riesgo de que está demostrando ser peligroso.
Poco después de Macri asumió el cargo el ministro de Energía, Juan José Aranguren, dijo que iba a picar el costo del subsidio $ 16 mil millones en la mitad. Las tarifas de gas se cuadruplicará para la mayoría de los consumidores; los de la electricidad aumentaría por seis. Las facturas más altas cayeron en los buzones de los consumidores en junio, durante el otoño más frío de Argentina en 60 años. Una reacción violenta siguió. Protestas, llamados cacerolazos ruidazos, se llevó a cabo en todo el país el 4 de agosto. Unos días más tarde miles de pot-salchichas marcharon a la Casa Rosada, el palacio presidencial. Dos tribunales han bloqueado las subidas de tarifas. La decisión final corresponde ahora a la Corte Suprema.
El gobierno no puede permitirse el lujo de perder. Los aumentos de precios son una parte vital del plan de Macri para restablecer la confianza en una economía debilitada por años de gasto imprudente, precio autodestructiva y controles reglamentarios, y el nacionalismo económico. Comenzó su presidencia, al permitir que el peso se devalúa, la eliminación de los impuestos a las exportaciones de alimentos y llegar a un acuerdo con los tenedores de deuda en la que Argentina había incumplido.
Como era de esperar, el remedio ha sido doloroso. Caída del peso empujó la tasa de inflación a más del 30%, incluso antes de facturas de servicios públicos subieron. El crecimiento, el empleo privado y fabricación han caído desde que el señor Macri llegó al cargo. El FMI prevé que la economía se contraiga un 1,5% este año. El acuerdo de Argentina con los tenedores de bonos aún tiene que disparar el aumento de la inversión extranjera que el presidente prometió que seguiría.
torpe manejo del gobierno de los aumentos de precios hizo que el contragolpe peor. Alfonso Prat-Gay, el ministro de Finanzas, con ligereza las desestimó como "el costo de dos pizzas". Macri echó en cara glotones energéticos. "Si estás en una camiseta y los pies descalzos alrededor de la casa, que está usando demasiado", dio una conferencia. En Twitter, los argentinos indignados publicados videos de ellos mismos escuchar su discurso vestido para condiciones árticas.
El gobierno ha tratado de aplacar a los votantes sin abandonar sus políticas. "Nos hemos equivocado", admitió el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Un presidente escarmentado instalado un tanque de agua caliente con energía solar en el techo de la Quinta de Olivos, su residencia oficial. "Estoy en una campaña para ahorrar energía", bromeó durante una visita a la Casa Rosada por el presidente de México, Enrique Peña Nieto. "Si tienes frío, ya sabes por qué." El 7 de junio, el gobierno dijo que limitar la subida de los precios del gas y aumentar la cantidad de electricidad vendida a precios preferenciales a los pequeños consumidores en algunas provincias.
Macri tiene reservorios de la fuerza política y la buena voluntad popular para dibujar. Aunque los argentinos están enojados, más aún culpar a los Kirchner por su dificultad. Las acusaciones de corrupción han debilitado Fernández como fuerza política. Una nueva generación de políticos está compitiendo para ser el próximo candidato presidencial de su partido peronista, lo que debilita su capacidad para proporcionar oposición al gobierno.
Pero la luna de miel del Sr. Macri está llegando a su fin (véase el gráfico). Con las elecciones legislativas previsto para octubre de 2017, "el gobierno tiene que mostrar algunos resultados económicos del primer trimestre del próximo año", sostiene Juan Cruz Díaz de Cefeidas Group, una firma de asesoría. El FMI cree que la economía se recuperará en 2017; se prevé un crecimiento del 2,8%.






La disputa sobre los aranceles podría frenar la recuperación. Los tribunales orden judicial contra la subida de precios ha sacudido la confianza de los inversores extranjeros en el sistema legal. Nadie está seguro de si el Tribunal Supremo se revertirla. Dos de sus cinco jueces fueron nombrados recientemente (por Macri), que toma la decisión difícil de predecir, dice el Sr. Díaz. Hasta que se actúa, las empresas seguirán haciendo frente a la amenaza de cortes de energía de salida de alteración.
Macri tiene más remedio que esperar que las reglas del Tribunal Supremo en su favor, persisten con la subida de los precios y pagar el costo político. "Para encontrar las tarifas tanto lo suficientemente atractivas para la inversión y aceptables para la sociedad, sin que ello afecte a la inflación no es posible en el corto plazo", dice Carlos Marcelo Belloni del IAE Business School en Buenos Aires. Al igual que los consumidores de frío, Macri está a la espera para el tiempo balmier.
Aug 13ª el año 2016 | BUENOS AIRES |

martes, 2 de agosto de 2016

Bill Gates dice que estamos al borde de estos 3 avances tecnológicos asombrosos.


Chris Matthews

                                                                   27 DE DE JULIO DE, 2016




Pasó revista de Robert Gordon "Auge y caída de la American Growth"
Si un valor de $ 80 mil millones de dólares, puede que no sea demasiado preocupado por caída de la productividad de la American tampoco.
Microsoft Bill Gates, fundador metió en uno de los debates más calientes de la economía el martes cuando publicó una reseña del nuevo libro de economista Robert Gordon, Auge y caída del crecimiento estadounidense , que la fortuna se describe en un artículo publicado a principios de este año.
Gordon sostiene en su libro que "el crecimiento económico no es un proceso constante que crea el avance económico a un ritmo regular, siglo tras siglo. En cambio el progreso se produce mucho más rápidamente en algunas veces más que otras. "Por desgracia para nosotros, Gordon escribe, estamos entrando en un período prolongado de crecimiento lento, debido a los increíbles avances tecnológicos que alimentaron los últimos 150 años de avances económicos no se repetirán.
Aunque Bill Gates elogia el libro como "atractiva", y dice que Gordon hace un "trabajo fenomenal que ilustra lo diferente que era la vida en 1870 de lo que era en 1970", dijo Gates en última instancia, y vehementemente en desacuerdo con la conclusión central del libro. Gordon sostiene que la revolución digital que se inició en la década de 1970 y fue incorporado en gran medida en la economía estadounidense por la década de 1990 sólo afecta a una pequeña parte de la economía, es decir, el mundo del entretenimiento y la comunicación. Puertas no está de acuerdo, por escrito:
La revolución digital afecta el mismo mecanismo del mercado. Como los compradores y vendedores se encuentran, cómo acumulamos información, cómo podemos crear modelos para simular las cosas antes de la construcción de ellos, cómo los científicos colaboran en todos los continentes, la manera de aprender nuevas cosas, todo esto ha cambiado radicalmente gracias a la innovación digital.
Y Gates cree que estos cambios ayudarán a poder algunos bastante sorprendentes avances tecnológicos que ayudarán a crear el crecimiento económico y mejorar la raza humana en los próximos años. Éstos son los tres que Gates mencionó en la discusión de libro de Gordon:
La robótica avanzada




Honda Motors demuestra su robot Asimo durante una presentación a la prensa de la New York International Auto Show 2014 en Nueva York. Eric Thayer Getty Images
Uno de los argumentos centrales de Gordon es que los avances tecnológicos importantes sólo pueden ocurrir una vez, y por lo tanto no podemos esperar que el crecimiento económico que fomentan a durar para siempre. "Esto es cierto, pero es cierto que las cosas en el futuro, también," Gates, escribe. "Por definición de Gordon, un robot que es mejor al ver y manipular las cosas que los seres humanos sólo pasará una vez."
Un análisis reciente de la utilización de robots en la fabricación de los EEUU entre 1993 y 2007 encontró que la aplicación de los robots "representan más de una décima parte del crecimiento total del PIB durante este período." Incluso más avanzada robótica podrían alimentar un crecimiento aún más rápido, aunque hay preocupaciones en cuanto a cómo las ganancias de ese crecimiento se distribuirán a los trabajadores.
Una cura para la enfermedad de Alzheimer



A la izquierda, el cerebro normal. A la derecha, probable enfermedad de Alzheimer. Fotografía de BSIP UIG - Getty Images
"Piense en una cura para la enfermedad de Alzheimer", escribe Gates. "Esa enfermedad cuesta los EE.UU. $ 236 mil millones por año , principalmente para Medicare y Medicaid. Una cura de inmediato alteraría el presupuesto de todos los estados del país, por no hablar de millones de vidas. "
Aunque los científicos no parecen ser muy cerca de encontrar una cura o tratamiento para la enfermedad, Gates es justo que todos los incentivos económicos para el desarrollo de tales tratamientos están en su lugar.Bloomberg pidió recientemente la enfermedad ", uno de los últimos [Big Pharma] grandes mercados sin explotar ", que podrían conducir enormes ganancias de ingresos, motivando grandes inversiones en el estudio de la enfermedad.

Cemento súper


 A [f500link] Halliburton [f500link /] tanque de mezcla de cemento opera a bordo de la plataforma Transocean Ltd Desarrollo de la taladradora II.Bloomberg Bloomberg via Getty Images
Puertas discutió por primera vez el libro de Gordon en una entrevista a principios de este año con Ezra Klein de Vox.com. En esa discusión, argumentó que el libro de Gordon podría llegar a ser "irónico" porque cree que estamos muy cerca de algunos avances realmente importantes en la ciencia de los materiales, tal vez la única área que tendría el efecto más amplio en la economía mundial. Gates dijo:
La gran ventaja de la comprensión científica de los últimos 20 años en términos de edición de genes, la biología, la máquina de aprendizaje, el diseño de anticuerpos, material de comprensión-vamos a ver los efectos dramáticos de esas cosas en los próximos 20 años, y lo digo con increíble confianza.
Lo que la ciencia de materiales nuevos medios para la forma de construir cosas, cuánto tiempo dura, todo el mundo está hablando de la infraestructura de volver a mantener. Ya sabes, vamos a ser capaces de construir la infraestructura que dura 10 veces más largo que el enfoque de las barras de refuerzo de cemento que hemos tenido hoy. . .
Con todo el pesimismo económico que hemos estado escuchando últimamente, seguro que es bueno escuchar a alguien de las Puertas pedigrí tecnológica argumentando que lo mejor aún está por venir.

http://fortune.com/2016/07/27/bill-gates-robert-gordon/