viernes, 23 de marzo de 2018

POLITICA POLIZONA - WHAT SAAP



WHAT SAAP  “Es la aplicación más exitosa, aquella que ha conseguido establecer un antes y un después en la forma en la que los seres humanos se comunican entre sí. Técnicamente WhatsApp es un sistema de mensajería que tiene el objetivo de replicar la experiencia de los mensajes de texto o SMS pero evitando el gasto de estos. Aunque a veces la tecnología sea capaz de sorprendernos, todo tiene una razón de ser. Pero ¿cómo funciona técnicamente? Es algo difícil de explicar.”

“Así todo, cuando aparece el primer «check» es porque ha llegado al receptor, mientras que cuando aparece el segundo es porque el emisor ha conseguido enviarlo correctamente y tiene conocimiento de ello. En medio de ese proceso es cuando los «hackers» han conseguido en más de una ocasión vulnerar uno de los eslabones de esta cadena a priori segura, pero que estamos ante una aplicación fácil de intervenir, algo que se ha producido en infinidad de ocasiones.”

“Esta popular «app» se basa en la instalación de un programa especial en cada uno de los dispositivos de las personas que desean comunicarse. Mediante un protocolo de seguridad abierto (WhatsApp utiliza Extensible Messaging and Presence Protocol), el usuario se conecta a un servidor informático. El software, en este caso WhatsApp, envía la dirección IP y el número del puerto del dispositivo que utiliza el usuario. Los mensajes enviados se ponen en cola en el servidor hasta que el cliente se vuelve a conectar para recuperarlos. La recuperación exitosa de un mensaje consiste en el envío de nuevo al servidor de WhatsApp, el cual reenvía este estatus al remitente original.” (1)

*El problema del polizón, también conocido como el consumidor parásito (del inglés free rider problem) se ocupa de cómo hacer para evitar que alguien pueda ser un polizón, o por lo menos limitar sus efectos negativos. El significado de "equitativo" no está exento de controversia, por lo general se considera al problema. Polizón el que se embarca clandestinamente para no pagar….   Eso por un lado.
Por otro tenemos a los “políticos polizontes” o podríamos decir whatsaperos, no porque usen la aplicación, sino porque aprovechándose de estructuras legalmente conformadas (partidos, instituciones, gremios etc.)Se suben a bajo costo y mensajean su relato; ejemplos como el tema del aborto, día de “?”, el reclamo de… y por la cesantía de etc. Vemos como muchos actores seudo políticos instalan sus norias a la orilla de los ríos de conflictos sociales, la mayoría conocidos no precisamente por su solidaridad en tiempos de crisis sino por dadivas en tiempos de opulencia y pre electorales. Estos whatsaperos, arribistas (no por Arribas), oportunistas que se arrogan pertenecer a “espacios” del campo popular, no son tan populares y el campo para ellos es ir de picnic.

 “Al precarizarse la base social, al atomizarse las unidades de subsistencia, se resquebrajan tradicionales estructuras de organización popular, abriendo la puerta a la necesidad de articulaciones sectoriales en torno a reivindicaciones puntuales o recurriendo al conocido esquema de liderazgos representativos alrededor de los cuales se concentra el clamor popular.
Sin embargo, un alto porcentaje de la población queda desconectado, luchando en soledad contra corriente o en pequeños grupos de acción inocuos. Esta suerte de inorganicidad resulta también de la falta de adhesión a proclamas, valores y fórmulas de acción que ya no concitan el mismo entusiasmo de antaño, sobre todo en las nuevas generaciones.” (2)

El autor del artículo leído y renombrado anteriormente también habla del descrédito generalizado, que se suman la desidia y un escepticismo derivado de la traición repetida a promesas preelectorales. En especial las nuevas generaciones son altamente reactivas al discurso vano y la pose hipócrita, todo lo cual completa un panorama de inmovilidad plenamente justificado pero altamente ineficaz para cambiar las cosas.

En consonancia con el desprestigio de “la política” y la penetración de la prensa oral, escrita y televisiva surge la promoción sistémica de “whatsaperos” mediáticos (o mediatizados), con poco o ningún pasado de militancia. Al par de reducir costos y tiempos de instalación de imagen en la opinión pública, el perfil “apolítico” en algunos casos y críticos con el pasado (aunque fueron participes), suele concitar una fuerte adhesión inicial. Por último, la dependencia de dichas candidaturas de estructuras de apoyo ajenas y de la imagen pública, aseguran a las élites poder desprestigiar o incluso desactivar al candidato ante cualquier asomo de posturas que pudiesen afectar la relación de fuerzas establecida.

“Cuando se habla de «minorías selectas», la habitual bellaquería suele tergiversar el sentido de esta expresión, fingiendo ignorar que el hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores. Y es indudable que la división más radical que cabe hacer de la humanidad es ésta, en dos clases de criaturas: las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes, y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva.” (3)

La política necesita a gente que no necesite a la política 

* Rene Gado

(1) J.M.SÁNCHEZ  www.abc.e
(2) Javier Tolcachier Miembro del Centro de Estudios Humanistas de Córdoba
(3) Ortega y Gasset «Rebelión», «masas», «poderío social»



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