domingo, 17 de octubre de 2010

TRAICION ,33 Y TRUCO.(recoboerdos)

Acaba de terminar el día , de festejos y alegoría, con las Madres y el dia de la LEALTAD peronista .Mi madre se fue a dormir. Nos quedamos con amigos jugando al truco, lo tienen?
En el juego se producen varias situaciones, una  flor mal cantada y una falta con treinta y tres.
Al margen de la discusión, también salio el tema de los valores en las cartas y en las personas
Algunos hicieron alusión de.. con 33 nadie pierde y si es de mano mejor,..otros mas leídos recordaban a Artigas ,caudillo Uruguayo y sus 33 orientales, no falto el romántico que se acordaba del viejo “long play” 33 rpm y así pasando por Piñera que gano también con 33 Jesús y toda la numerología que tenga que ver con 33.El tema es que se jugo un asado el próximo fin de semana o week end para estar de moda .Incidencias; Falta envido ,para los que no lo juegan es como ordago en el muss ,all in en el poker , vaya vaya tengo 33 y soy mano , ganamos le gritaba a mi compañero ,era el bueno (de3) .El de al lado tiene flor de 35 , pero dije ,jugabamos sin flor che, -no señor me replican – Hay me entero , me doy cuenta de mi ingenuidad.Mi compañero se puso del lado de los rivales , si dijo no entendistes tal vez , pero yo soy testigo plop. Trucos en el truco. Traiciones en menor escala ,pero traiciones.El asado lo pagamos entre los dos , sospecho que mi compañero tendrá la ayuda suficiente para abonar lo que le corresponde.A no ser que le suceda lo de los lugartenientes de Viriato En la segunda mitad del siglo II antes de Cristo un caudillo lusitano resiste mediante la guerra de guerrillas los avances de Roma. Se llama Viriato. Invencible en el plano militar se recurre a la traición y el guerrero cae asesinado por sus tres lugartenientes. Cuando éstos se presentaron a cobrar el precio de su felonía, habrían recibido del cónsul encargado del sucio asunto como toda respuesta el equivalente de la frase que atravesó los siglos: Roma no paga traidores.
Borges cuenta que en el sur de la provincia de Buenos Aires, en el siglo XIX, un gaucho es agredido por otros gauchos y al caer reconoce a un ahijado suyo. Todo lo que dice “con mansa reconvención y lenta sorpresa” –y aquí Borges nos previene que estas palabras hay que oírlas, no leerlas– es “Pero che!”... Ese reproche, que vale más que mil putiadas, pudo dirigirse en el Senado a quien desempató la votación otra vez como sucedió 2008 .Señores no juego mas al truco ni bailo con desconocidos conocidos.



ANDRES PEEBLES