miércoles, 2 de febrero de 2011

Apofenia; talento-sa o imbécil moral?

 

 Leia los otros días un articulo de Rodrigo Fresán (Desde Barcelona) en Pag. 12
“El término fue estrenado por un tal Klaus Conrad en 1959 y define a “la espontánea percepción de significados y conexiones entre cosas sin relación alguna” resultando en “experiencias concretas de otorgar sentido de manera no del todo normal a lo que no suele tenerlo” (conducta que bien podría describir a lo que sucede cada semana en mis contratapas) y cuyo uso en exceso puede llevar a esa zona crepuscular donde se “confunde el límite entre la creatividad de descontextualizar y la psicosis de la parodia”
“Todo lo que en realidad tenemos cuando simulamos escribir sobre el mañana es ese momento en el que estamos escribiendo... Lo que a mí me interesa es la versión libremente alucinada del presente o del ayer inmediato”,   - Williams Gibson - vaya uno a saber cómo lo sabe. Apofenia, que le dicen ,conozco en esta Argentina de la democracia post 83 una fiel representante L.C. (IRA, Y PODER CINICO)
Para muestra un botón ;(MI BOTON)
 Me doy cuenta de que escribir bien es difícil. Escribir con claridad lo es también. Repaso, releo lo que escribí ayer. Tacho, corrijo, cambio palabras, párrafos. Me siento medianamente culpable ahí, que recuerdo  que no soy filósofo, sino, más bien ,un aspirante de aprendiz de decidor de cosas como los pibes blogueros vio? , que es ya mucho considerando la juventud de mi vejez
Descontextualizando, agregando y quitando palabras, frases afectando o no según los casos la idea, una  cocina es una cocina, de verde o azul con la puerta a la izquierda o la derecha
Cambia la visión  momentánea, es más clara, cómoda, con  estilo etc., pero sigue siendo una cocina. No estoy seguro de buscar un gato negro, en una pieza oscura, en la noche, ¡ah! y encima el gato no existe.
 ¿Cuántos son los filósofos que verdaderamente escriben bien, con gracia, con recursos sintácticos, basados en la retórica tradicional?. Platón, sobre todo en el Simposio y en la Apología de Sócrates. San Agustín. Unamuno, Ortega.( que es mi favorito ).
Lo más difícil en la vida, es sin lugar a dudas conocerse, a sí mismo. Lo más fácil, obvio, es dar concejos.
Para morir, solo hay que estar vivo, para vivir, solo nacer, para revivir: reescribir y repensar lo que han escrito y sobrevivido.
El hombre se adapta a todo, a lo mejor y lo peor, solo a una cosa no se adaptaba, no estar en claro consigo mismo respecto a lo que cree de las cosas .Las cosas no tienen ellas por si un ser, y precisamente porque no lo tienen, el hombre se siente perdido en ellas, naufrago en ellas y no tiene más remedio que inventarles un ser .El ser que parece significar lo que ya está ahí, lo que ya es, consiste en algo que hay que hacer .Surge cuando un hombre reencuentra ante las cosas teniendo que habérselas con ellas, y a este
fin necesita formarse un programa de conducta para saber a qué atenerse con respecto la circunstancia .Este es el  sentido originario del saber, saber a qué atenerse. Esto se potencia, cuando cuando el hombre es responsable de un grupo de personas o una comunidad, provincia o país. El ser humano crea escenarios para sentirse real, y concreta sus posibilidades creativas merced a sus creencias. Una nueva lectura de Ortega señala: Yo soy yo y mis creencias, ahora bien, las creencias dejan de ser útiles cuando impiden a la realidad desenvolverse en armonía con otras creencias, cuando surgen factores de desequilibrio internos y externos. Si la creencia es un instrumento para la creación material, se requiere que los horizontes de las creencias se amplíen para que este poder siga actuando y permitiendo que la conciencia de lo que somos emerja, a través de ese poder de creación. Las personas actúan y piensan condicionadas por la cultura, costumbres y creencias. Para un juicio justo nos debemos poner en el lugar del otro. 
Nuestra clase dirigente, que supo tener un discurso kantiano cuando hablaba de“trascendental”y“antinomia”e“imperativo”,“estamos cumpliendo”  parece haber vuelto a poner de moda los conceptos aristotélicos. Se ensalza a la “democracia”, se execran la “oligarquía” y la “tiranía” y en cualquier momento se empieza a hablar del “justo medio” o de la “tercera posición”. Son términos impuestos por Aristóteles, que era más republicano que democrático. Monarquía era el gobierno de uno, oligarquía de pocos (los ricos) y la república era para todos. Nadie, salvo los totalitarios, ha pensado en superarlo. Pero casi nadie se da cuenta de que tanto el cronista de espectáculos que habla de “catarsis” como el periodista que escribe “una golondrina no hace verano” están citando a Aristóteles. “Viento de cola”, u otra apocalíptica frase de los mesiánicos del monopolio y sus allegados; mercenarios políticos como L.C. con un talento que hay que reconocer, “porque puede uno tener un gran talento, lo que llamamos un gran talento, y ser un estúpido del sentimiento y hasta un imbécil moral.” M. Unamuno.
El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón.
Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.
Yo citaría el argumento de Iván el tonto
 “¿Qué puede hacer un diablo ante la pureza y la bondad de alguien como Iván el Tonto? Todos sus intentos por corromperlo, por provocar su codicia y su ambición con dinero y otras promesas son vanos. Sin siquiera proponérselo, Iván arruina una y otra vez con su inocencia y su tesón las tretas con las que el diablo juega a llevarlo a su terreno. De manera desinteresada, Iván hace el bien a sus vecinos sin esperar recompensa, del mismo modo que se ocupa de labrar la tierra o de recoger la cosecha” , ahora;     ¿hay un Iván?  ¿es tonto? ¿Quién es el diablo?.

Ahí afuera, el presente continuará y el futuro nunca se sabe.

El pasado, muy bien, gracias. ( Me tienen harto con el pasado) J.L.

Andrés Peebles


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