martes, 16 de agosto de 2011

¿Un tercer mandato histórico?



Publicado el 16 de Agosto de 2011


Creo que la clave de los próximos cuatro años –si las elecciones de octubre confirman el resultado del domingo, claro– va a ser la siguiente: a) la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se convertirá en una presidenta con una altísima legitimidad popular, b) con una profunda vocación transformadora y, al mismo tiempo, c) con un fuerte apego a los procedimientos institucionales.



a. – El 50% obtenido ayer por la presidenta la convierte en la única personalidad política que tiene una relación personal y afectiva con el electorado. Y sin dudas es sólo el piso. Si en estos meses Cristina continúa con su convocatoria a la unidad nacional y profundiza su estilo equilibrado entre la ética de la convicción y la moderación, ese porcentaje se ampliará aún más el 23 de octubre, porque además habrá que sumar el natural voto a ganador que funciona en las sociedades. Ese margen de acumulación política le permitirá a la presidenta ponerse no sólo por encima de los demás políticos sino también, en términos simbólicos, como la personificación misma del Estado. Es decir, esa voluntad general funcionará como poderoso equilibrador entre los distintos intereses de la sociedad. Por primera vez, quizás desde 1973, un político –Juan Domingo Perón, con el 63% de los votos– no acumula tanto poder para lograr imponer un pacto social y político a los grupos de presión de la sociedad argentina. ¿Qué empresario, qué político, qué sindicalista, que ruralista podrá decir que se arroga para sí mismo la voluntad de las mayorías?



b. – Nadie le puede negar a la presidenta su vocación transformadora. Y los próximos meses serán, seguramente, tiempo de reformas que profundicen no sólo la redistribución de la riqueza y el modelo productivo, sino también que disuelva los nudos autoritarios de la sociedad. ¿Qué es un nudo autoritario? Sencillo: aquellos lugares que se resisten a someterse a la voluntad general democráticamente elegida. Son los grupos de presión, concentrados, monopólicos, que creen tener privilegios frente al resto de los argentinos y que pueden desafiar la ley según les plazca.



c. – Cristina Fernández es, quizás, la más moderna de los dirigentes peronistas de la actualidad. Y su modernidad queda demostrada, justamente, en la vocación institucionalista que posee. No sólo por su apego al cumplimiento de las leyes y procedimientos sino porque sus actos demuestran que cree profundamente en las herramientas y diseños institucionales para transformar la realidad argentina.

Estas son, en mi opinión, las tres cualidades que marcarán el próximo mandato de la presidenta: fuerte legitimidad popular, ágil dinámica reformista y alta calidad institucional. Si se conjugan estos elementos y no se produce ningún cataclismo inesperado, a no dudar que estaremos ante un mandato que será recordado por muchas décadas como el mejor gobierno de todos los tiempos.

Por Hernán Brienza Escritor y periodista y politólogo.