martes, 9 de agosto de 2011

Pasado, presente y futuro





Educación

> ¿Qué ha pasado desde los tiempos en que de la Universidad Pública egresaban científicos de la talla de Houssay, Leloir y Milstein, intelectuales como Hernández Arregui, Lebensohn, Alfredo Palacios, u hombres completos como Ernesto Guevara?¿Cuándo fue que se inició nuestro declive? En educación la respuesta posible es difícil porque da cuenta de una realidad muy compleja, que involucra a todos los niveles del sistema educativo y requiere un enfoque pluridimensional. Quizás resulte más fácil destacar algunos sucesos ocurridos en el nivel universitario que produjeron importantes movimientos sísmicos en su funcionamiento. En este sentido yo establecería el punto de partida de la decadencia en 1966, dictadura de Onganía, intervención de las universidades nacionales y “Noche de los Bastones Largos”. Aquel aciagomes de julio del 66 vino a clausurar ocho años de desarrollo de la universidad nacional que no había tenido parangón con otro período de su historia. Como ha ocurrido en otras circunstancias, el sistema universitario argentino fue puesto en mano de la derecha clerical y fascistoide por añadidura y muchos científicos e intelectuales de prestigio pasaron a nutrir universidades e institutos de investigación de Brasil, Chile, Estados Unidos y otros países del primer mundo, muchos de ellos no regresaron al país y el mal que se produjo aún no ha sido restaurado. Golpe del 24 de marzo del 76. No existieron modificaciones en lo ideológico, la universidad continuó en la misma línea instrumentada en los últimos tiempos de Isabel Martínez de Perón y el ministerio de la momia fascista Oscar Ivanessevivh, pero sí fundamentales respecto de la política represiva que se abatió sobre toda la sociedad pero con mayor énfasis quizás sobre la universidad. La restauración democrática del 83 trató de restablecer las estructuras de la Reforma de 1918. Se restableció la autonomía plena de las universidades nacionales, se volvió a instrumentar el gobierno tripartito de los consejos directivos y consejo superior integrado por docentes, estudiantes y graduados y se llamó a concurso de manera masiva para cubrir los cargos docentes. Se hizo mucho pero no alcanzó para mejorar substancialmente la calidad de la enseñanza. La era menemista agudizó la crisis. La síntesis de ese período puede establecerse recurriendo a expresiones del que fue superministro de economía deMenem, quien ofuscado por un pedido envió a los científicos a “lavar los platos”. Sin embargo lomas grave de ese período fue el desmantelamiento del aparato productivo nacional. Los gobiernos K volvieron al sistema anterior a la reforma menemista pero ya el mal estaba hecho. También el gobierno instalado en el2003 y su continuación del 2007 ha tratado de relanzar el aparato productivo, sobre todo el sector industrial. Los resultados de las transformaciones en sistemas tan complejos como la educación requiere de tiempos generacionales para su implementación y verificación posterior, pero para iniciarlos se necesita tener objetivos claros, la firme voluntad de efectuar los cambios necesarios por más drásticos que sean, ser perseverantes en la aplicación de las políticas necesarias. El problema tiene que atacarse en toda su complejidad y de manera sistémica.

Los resultados de las transformaciones en sistemas tan complejos como la educación requieren de tiempos generacionales para su implementación y verificación posterior, pero para iniciarlos se necesita tener objetivos claros y la firme voluntad de efectuar los cambios necesarios. Consulte la versión completa de todos los artículos en www.funpat3mil.com.ar

Equipo

Síntesis del artículo: ‘Algunas consideraciones acerca de la calidad de la enseñanza en la universidad argentina’,

Del Ing. Agr. Alberto