jueves, 4 de noviembre de 2010

Mandamientos para escribir con estilo (recomendado)

 Basados en Friedrich Nietzsche


Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.

Dependemos a veces de nuestra conducta y circunstancias  
El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento. Mi ego es adolecente  ,como mi pensamiento, por lo tanto   muchas veces inapropiado.

Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

Pero de quien? De uno o de otros?

El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

Dependiendo que  modelo ,si es conservador o revolucionario.

La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones;

También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos. Es una contrariedad  a veces escribir solo con el estado de ánimo Cuidado con ese período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando y/o pensando. Suelo a menudo por mi atropello de ideas trabar la manga del discernimiento, por ende poner las cosas de un lado en otro equivocadamente.

El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector. Con la premisa que la verdad es la realidad.

El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.

No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra supuesta, pequeña o mediana sabiduría. Y no solo permitir, sino aceptar las divergencias y discrepancias de  los demás .No al bloqueo , no a la hegemonía. Expresiones libres ,sin lenguaje soez o descalificatorio.


ANDRES PEEBLES