miércoles, 30 de noviembre de 2011

San Andrés, patrón de Escocia





San Andrés es el patrón de Escocia. Su festividad se celebra el 30 de noviembre, y se recuerda sobre todo en la ciudad de Saint Andrews, en la región de Fife, el lugar donde se dio a conocer el deporte del golf. El día de San Andrés es celebrado por todos los escoceses del mundo, uno de los días en los que el espíritu del whisky de malta se respira mejor.



La cruz de San Andrés es la bandera nacional de Escocia y se conoce como la Saltire, una cruz diagonal de color blanco sobre fondo azul. La Saltire podemos apreciarla sobre todo en los partidos de fútbol o de rugby en Escocia, cuando el estadio Hampden Park de Glasgow o el Murrayfield Stadium de Edimburgo se llena de cruces de San Andrés en los partidos internacionales.

A pesar de que San Andrés ocupe un lugar importante en el corazón de los escoceses, relativamente se sabe poco de él, casi tan sólo que también es patrón de los pueblos griego, rumano y ruso. Los evangelios nos dicen que San Andrés fue un pescador galileo, que fue precisamente el que presentó a Cristo a su hermano Pedro. Propagó el cristianismo por Asia Menor y Grecia. Cuenta la leyenda que fue martirizado en Patras, Grecia, y que murió crucificado en una cruz diagonal, de ahí la forma de la cruz de San Andrés.



San Andrés no visitó en su vida nunca Escocia. Entonces, ¿cómo pudo llegar a ser patrón del país?. La historia narra que un ángel le dijo al monje griego San Rulo a través de un sueño que los huesos de San Andrés debían ser llevados para su descanso hasta Constantinopla, la actual Estambul. La expedición marítima se perdió de manera considerable, y llegaron hasta las costas de Escocia, en un pequeño asentamiento en lo que ahora se conoce como Fife.

Otra historia cuenta que el obispo de Bexham, al norte de Inglaterra, trajo hasta aquí las reliquias de San Andrés en el siglo VIII. Sea lo que fuere, las reliquias de San Andrés fueron colocadas en lo que más tarde pasó a ser la catedral de San Andrés. Saint Andrews se convirtió en una importante ciudad escocesa, por lo que la bandera nacional optó por acoger el símbolo del santo, y desde entonces se le venera como el patrón del país.