jueves, 23 de junio de 2011

La demagogia educativa es enemiga de los pobres


Dr. Darío Carlos Mosso -Abogado

Es más que evidente que un millonario puede ser estúpido. Una buena herencia, un matrimonio afortunado, o un golpe especulativo le pueden llenar la billetera y la cuenta bancaria, tanto de pesos como de divisas. Pero un pobre NO DEBE SER UN TONTO O UN IGNORANTE, porque la única herencia de un ser humano sin fortuna, es la capacidad física y mental y la fortaleza espiritual que le permita lidiar con su estado.

Por eso, son enemigos de los pobres los pedagogos autodenominados "progresistas", que bajan la exigencia escolar primaria y secundaria para los sectores más desfavorecidos. Esos que promueven la "promoción automática" tanto si el alumno sabe o sino sabe, tanto si la escuela le ha enseñado a bien leer o apenas a deletrear, tanto si sus maestros han logrado que entiendan la cuestión esencial del valor de los números y los cálculos, como si deben recurrir a una calculadora de bolsillo a pila para suma 2,5O mas 2,5O. Y por supuesto, son enemigos de los pobres esos pedagogos autodenominados progresistas, que llenan los secundarios de retratos de un Che Guevara muerto y enterrado, pero no procuran que sus alumnos conozcan a fondo la Constitución Nacional, con sus DERECHOS Y CON SUS OBLIGACIONES, porque ese conocimiento, juntamente con los valores éticos, es lo que los proyectará de "asistidos" a ciudadanos, y aprenderán que ciertas promesas no son resultado de "magia" alguna del dirigente de turno, sino VERDADEROS DERECHOS QUE TIENEN POR HABITAR EN LA ARGENTINA.

La perpetuación de la miseria como forma de vida mendicante, no puede ser derrotada mediante el simple plato de comida que reemplaza el saber leer bien y escribir bien. Porque esa gente que no sabe leer bien y escribir bien, nunca podrá reclamar sus derechos dentro de las burocracias modernas, ni podrá entender esa telaraña de leyes que según el Martín Fierro, se "tragaba al bicho chico y dejaba pasar al grande". También todo acceso a la tecnología cibernética, requiere una base matemática, y todas las carreras técnicas cortas, la necesitan. Entonces, el pobre no exigido como alumno "porque proviene de un estrato inculto", será permanentemente inculto, para oficio y beneficio de "logreros" de turno, de esos "perduellis" que el olvidado José Luis Torres definía como los causantes de la postergación argentina.

Perón decía que "solo el pueblo salvará al pueblo". Y el pueblo es todo el conjunto, pero dentro de ese conjunto, hay una parte del pueblo que debe "salvarse", es decir, pasar a la dignidad de ciudadanos plenos. Esos, por supuesto que necesitan asistencia alimentaria, por supuesto que necesitan hospitales, pero más necesitan escuela que les enseñe a razonar, a pensar, a determinar sus propias metas, a no quedar en el rebaño "tinellizado" que estupidiza los logros de una nación que tiene todo por hacer. Porque si aprenden a entender lo que se les dice, si comprenden el "discurso" como dicen los progresistas, sabrán incluso cuidar mejor su salud, orientar sus consumos, mejorar su entorno, tanto en lo ético como en lo estético, que también forma parte esencial del ser humano pleno. Y sobre todo sabrán generar sus propios liderazgos - sacarán ese bastón de mariscal que está en la mochila genética de muchos seres humanos.

Hoy admiramos en Brasil de Lula. Lula fue un hombre que se formó así mismo, aprendió, pero el primer paso fue lo aprendido en una escuela técnica. Si no lo hubiese hecho, estaría en los ser taos del nordeste o hacinado en una favela. Mujica, hombre pobre, trabajador rural suburbano, aprendió de algún modo el valor de los libros, dio vueltas por la universidad y por eso llegó, luego de larga militancia, lucha, errores reconocidos y sufrimientos, a ser un "representante" de su pueblo que no pide honras faraónicas ni espectáculos montados para su lucimiento personal.

En Argentina necesitamos muchos Lulas salidos del estamento obrero, muchos Mujica salidos del tan injusto en muchas cosas del mundo rural, y sobre todo muchas mujeres que no hayan sido dejadas de lado por el sistema educativo, porque son de sectores carenciados.

Hay un dicho muy antiguo que expresa que quien educa un niño educa un hombre, pero quien educa a una mujer educa a la sociedad.

En el progresismo del "género", se ha olvidado el papel liberador de la mujer que en vez de Tinellizarse, fumar y tomar cerveza desde casi la niñez como hoy se pretende, sea capaz de entrar al mundo de las ideas, trasmitirlas a sus hijos, a sus hermanos, a sus parejas, y rescate, a través del lenguaje suficiente, el rol de constructora de la sociedad. Esa mujer real, que necesita acceder a los instrumentos del conocimiento, es reemplazada por las "mujeres objeto" del mundo televisivo e internético. El progresismo dice que quiere una mujer "liberada" y la somete más que nunca al comercio mediático, pasa a ser un cuerpo para la propaganda y el "voyerismo", porque no quieren enseñarle que" es "una mujer, que tiene que saber una mujer, y cuáles son las estrategias de dignificación de si misma en un mundo explotado por especuladores financieros. Por eso en vez de dotarla del arma libertadora de la cultura, se la quiere someter mediante el arma criminal del aborto. Para que los pobres sean pocos, estúpidos y no molesten.