domingo, 19 de junio de 2011

PADRE HAY UNO SOLO



La creencia de que madre hay una sola se convierte en una suerte de extorsión a los hombres que celebran la paternidad como una célula de su masculinidad profunda. Desde onde fue imaginada y desde donde suele ser emitida, esa frase desvaloriza al padre, lo minimiza y convierte al hijo en un objeto. Como consecuencia, daña también a las mujeres al poner en su útero toda su razón de ser"..."Si aceptamos que cada persona es única, preciosa, irrepetible e irreemplazable, coincidiremos en que cada hijo es único, en que cada madre es única y en que cada padre, también lo es. Padre hay uno solo".

PADRE HAY UNO SOLO porque solo el varón puede dar un modelo de hombre y cada padre dá una versión única, personal, irreemplazable, inimitable de ese modelo en sus aspectos sociales, emocionales,

afectivos, etc.

PADRE HAY UNO SOLO porque un hijo llega en un momento específico, inédito, en la historia del hombre que lo engendra. Ese hijo no puede nace de ningún otro hombre, en ningún otro momento, en ningún otro lugar y ni siquiera en otro momento de la vida de ese mismo hombre.

PADRE HAY UNO SOLO porque el padre se hace en el engendramiento, en el nacimiento, en la evolución y en el acompañamiento existencial de su hijo y en cada una de esas funciones y etapas él es insustituible y necesario.

PADRE HAY UNO SOLO por cada una de las razones particulares, íntimas que cada hombre - como padre, como hijo, como padre en ciernes- es capaz de aportar a esta afirmación, sin que nadie pueda desautorizarlas.

UN PADRE PRESENTE

UN PADRE ESTÁ PRESENTE cuando escucha, cuando simplemente escucha, sin juzgar, sin impacientarse por encontrar o por tener una respuesta, cuando sencillamente permanece y escucha.

UN PADRE ESTÁ PRESENTE cuando habla de sí mismo, de sus vivencias, de sus sentimientos, de sus proyectos personales, de sus sueños y necesidades, de sus aptitudes e ineptitudes, de lo que hace y de lo que siente, de sus pasares y de sus pesares, cuando lo hace desnudándose sin falsos pudores y dejándose reibir con sus insuficiencias, con sus ingenuidades, con su vulnerabilidad, con su esperanza, con su humor, con sus facetas más inexplicables.

UN PADRE ESTÁ PRESENTE cuando pone el cuerpo en la relación con sus hijos, cuando toca, acaricia, pellizca, sostiene, aprieta, suaviza, cuando dá lo que él es antes de lo que él tiene.

UN PADRE ESTÁ PRESENTE cuando pregunta, cuando pregunta por actividades, por sueños, por temores, por éxitos, por fracasos, por alegrías, por amores y por olores de sus hijos, y cuando se lo

pregunta a ellos directamente, sin intemeidarios, del modo que puede.

UN PADRE ESTÁ PRESENTE cuando encuentra tiempo para acompañar a su hijo en momentos graves o leves de la vida de éste: exámenes, peleas, derrotas, victorias, visitas al médico, eleción de ropa, partidas, llegadas, etc.

UN PADRE ESTÁ PRESENTE en aquellas cosas que acabas de anotar como tus propios e intransferibles actos de presencia.

Como ves, Presencia se escribe con P. Pero no es la P de Proveer, Producir, Pegar o Pagar. Es otra: es la P de Papá. Y ese es tu nombre.



Extraído del libro "Ser Padre es cosa de hombres", de Sergio Sinay