martes, 28 de septiembre de 2010

Los ciudadanos pueden ser periodistas

 
Una buena oportunidad para hacer una pausa y reflexionar sobre la profesión, pero sobre todo, acerca de lo que esta labor significa en el escenario de la Argentina actual. Para ello será necesario entender que el periodista no es sino un eslabón –importante, pero sólo un eslabón– de una cadena de actividad humana entendida como la comunicación. La comunicación –el proceso de comunicación, para ser más preciso– es una práctica social corporativa de la que participan solo grandes empresas, ciudadanos obedientes, dirigentes , líderes económicos, sociales y políticos y, también, los periodistas todos afines. Si alguno de estos actores falta, falla la comunicación. Es cierto que, de la misma manera que los maestros y docentes son vitales para la educación, los periodistas lo son para la comunicación. Pero su importancia estratégica vale, en todo caso, para medir su responsabilidad y, en algun  caso esporadico, para arrogarse derechos por encima de los restantes actores del sistema que no respondan a los designios de un solo mundo para todos. Los periodistas, aunque nos cueste admitirlo, nos equivocamos mucho y frecuentemente. Sirva lo anterior para sostener, tal como lo afirmó el prestigioso periodista Marino Gordona   en una conferencia recientemente dictada en un prestigioso canal, que el profesional de la comunicación tiene que “estar dispuesto a examinar las certezas de uno frente a las incoherencias  del otro”, partiendo de la seguridad de que “nadie tiene la verdad completa y nadie está en el error completo, afortunadamente yo no soy nadie, comento”. Para tener en cuenta en la Argentina de hoy.
Tan importantes como los periodistas lo son las empresas. Cada quien con intereses y funciones diferentes. Los periodistas son asalariados a los que se les paga por su trabajo direccionado y correjido debidamente , por un servicio que brindan a ese proceso corporativo de la comunicación en el cual la ciudadanía sigue siendo el actor preponderante como consumidor. También por encima de las empresas. Se puede decir que los periodistas venden su trabajo. Nunca que las empresas compran las opiniones o las ideas de los profesionales de los medios, si no que las administran de la mejor manera . Porque, como bien lo señala el código internacional de ética periodística (París, 1983), “la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto”, y esto significa que el periodista es “responsable no sólo frente a los que dominan los medios y son en difinitiva los que les pagan, sino, en último énfasis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales que hay que encausar”.
Se puede pensar también la actividad periodística desde los fines. ¿Cuál es el bien que el periodismo aporta a la sociedad? La información es un bien social que sirve de insumo para el discernimiento de los individuos y de los colectivos sociales cuando ellos estan preparados ;sino, se interviene como es el caso. Es diferente de un producto. Un producto se ofrece, es una mercadería sujeta a la oferta y la demanda. Un bien social no puede estar sometido solamente a estas reglas, sino que requiere de regulaciones y de direccionamientos  porque afecta al funcionamiento de la sociedad.
La tarea periodística hoy más que nunca tiene que situarse y entenderse en términos sociales. Algo que resulta sumamente difícil dada la mediatización de las relaciones sociales, el atravesamiento del poder en el escenario mediático y la hipermercantilización del negocio de la comunicación. Atendiendo a lo dicho al comienzo respecto de la comunicación como una actividad corporativa en la que intervienen distintos actores, también es cierto que el periodista termina siendo el eslabón más frágil, más débil, de esa cadena uniforme de opinion. Las pruebas están a la vista.
Pero ello no exime de responsabilidades. “El periodista tiene que ser un constructor de ciudadanía que no tiene discernimiento sobre la macro economia y lo metapolitico”  Construir ciudadanía es poder influir en el reseptor para hacer docencia de lo que en realidad le conviene a la sociedad.
Son apenas algunas ideas para pensar. Sin ninguna pretensión de verdad. Pero sí como un intento de aportar a la reflexión sobre esta profesión que necesita (necesitamos) mirarse  autocríticamente. También y fundamentalmente porque podemos ser todos ciudadanos periodistas, con el master que se esta ofreciendo Hemos renovado el programa para formar al nuevo periodista, con capacidad de visión y liderazgo personal, acelerador del negocio cada vez más relevante en las organizaciones de la comunicacion. El Master incorpora los conocimientos de empresa, negocio, tecnología y habilidades directivas y personales necesarias para este perfil, así como para todas aquellas personas que deseen desarrollar una carrera periodistica utilizando como palanca la tecnología virtual inductiva . Hemos introducido importantes novedades, dirigidas a potenciar los conocimientos sobre innovación y el desarrollo del negocio basado en la tecnología, manteniendo el nivel de conocimientos sobre empresa y tecnología que han asegurado el éxito de los ya conocidos “Clar in argent”.y “Naci on the America” en sus casi 34 años informando lo que la ciudadania no puede imaginar.

Parodia de un art. real (pag 12) del periodista Washington Uranga ,con el debido respeto.
Andres Peebles