sábado, 25 de septiembre de 2010

LA UNICA VERDAD ES LA REALIDAD

SANTIAGO LOPEZ PETIT, FILOSOFO, PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Veronica Gago  ( Dialogos)
(…) –“En este sentido, usted habla de la fuerza del anonimato como arma política, ¿por qué? Usted incluso sugiere una relación con el. “¡Que se vayan todos!” argentino ¿Cómo sería?
–Sí, la fuerza del anonimato es para mí fundamental. La cuestión que se plantea es la siguiente: ¿existe una fuerza política que pueda atacar esta realidad que tan sólo hemos empezado a definir? Si analizamos algunas experiencias de resistencia de los últimos tiempos, siempre nos encontramos con un fuerte componente anónimo. Anónimos son los que en las periferias de París queman coches, anónimos son los que salieron a la calle en Madrid con ocasión del atentado del 11-M del 2004 a manifestarse contra Aznar, anónimos eran los argentinos que exigían que todos los políticos se fueran. Podríamos poner más ejemplos. La novedad de estos movimientos reside en que no se trata de sujetos políticos en un sentido clásico porque no buscan un reconocimiento político mediante la visibilización. Al contrario, estos movimientos huyen de la forma sujeto, y se constituyen como verdaderos espacios del anonimato, como agujeros negros abiertos en la realidad. La política tradicional que persigue siempre hacer inteligible la realidad se halla impotente frente a ellos. Por lo demás, la izquierda más radical a menudo tampoco sabe qué hacer con ellos ya que siempre los ven como deficitarios, como incapaces de hacer política puesto que no poseen un proyecto político definido. Y ésa es, en cambio, su fuerza. Si la fuerza del anonimato puede desfigurar la realidad es precisamente por ser una fuerza anónima. Una fuerza anónima es una fuerza extraña y paradójica cuyo máximo poder se basa en su no-poder. La fuerza del anonimato, en el fondo, no es más que la fuerza del querer vivir. Atacar la realidad es clavar en ella un espacio del anonimato. ¿Y qué son los espacios del anonimato? Son todo y son nada. Son el ritmo repetido del gesto radical que ha interrumpido la movilización global. Son los espacios en los que la gente pierde el miedo y hace de su querer vivir un desafío.
–Finalmente, ¿a qué se refiere con la propuesta de una “política nocturna”?
–Con el término política nocturna intento sintetizar la propuesta que he presentado. La política nocturna –como la propia palabra lo indica– se sitúa más allá del proyecto ilustrado, o dicho más concretamente, más allá de la crisis de las categorías políticas modernas. Estado-nación, democracia, sujeto político, son categorías en crisis, porque la misma noción de espacio político está en crisis. La política moderna era un intento de hacer inteligible lo social, y esa inteligibilidad suponía una visibilización que pasaba siempre por la forma de la representación. La política moderna más revolucionaria comprendía ese proceso de representación bajo un horizonte emancipatorio que debía hacerse realidad algún día. La política nocturna dice que ese día no llegará, que tenemos que olvidarnos de los horizontes, y que eso, paradójicamente, nos hará más libres porque nos va a permitir luchar.
–¿Es una política disutópica entonces?
–En el fondo la política nocturna es una política desesperada. Desesperada por encontrar algo en lo que creer. Pero la política nocturna va a encontrar en el querer vivir esa idea en la que creer, porque al final sólo queda creer en lo que nos hace vivir. ¿Y lo que nos hace vivir no es precisamente el querer vivir? La política nocturna es por tanto una política del querer vivir. Su caja de herramientas está formada por gestos radicales, travesías del nihilismo, tierras de nadie que desafían la realidad. Articulada en torno de la tríada fuerza del anonimato-interioridad común-espacios del anonimato, quiere hacer del querer vivir de cada uno un desafío colectivo. Y así sabotear la realidad. Sabotear la realidad para liberarnos del poder, aunque por encima de todo tenemos que liberarnos de lo que somos. De lo que la realidad nos obliga a ser ” (..).
La unica verdad es la realidad
Entonces tenemos meditar sobre algo es partir de ese algo según él buenamente se presenta pero, a la vez, viendo que esa su primera apariencia es confusa, poco clara. En su primero y espontáneo aspecto toda cosa es una enriedo. Necesitamos claridad sobre ella. Para esto la analizamos, ponemos un primer orden en su confusión y esto nos da ya un segundo aspecto de la misma cosa, un segundo aspecto que merced a nuestro análisis, a nuestra meditación aparece bajo el primero. Pero este segundo aspecto tampoco es suficiente: de nuevo lo sometemos a nuestro análisis y obtenemos un tercer aspecto bajo el segundo. Entonces, decimos que hemos avanzado en nuestra meditación. Así sucesivamente hasta arribar a un aspecto de la cosa, de aquel algo, que nos parece ya suficientemente claro y que surge debajo de todos los otros y por eso es su aspecto más profundo.No se si se refiere este insigne filosofo a las comunicaciones de estos tiempos,blog redes sociales Twitter etc donde el anonimato(como en manifestaciones populares) es el protagonista (tal como lo es en España y Francia) o a los medios de comunicación masiva que tienen un nombre pero pero representan un nucleo de empresas anonimas que de ellas solo se conocen quienes las dirigen  y que son los anonimos mas poderosos     .. Ahora bien, este camino meditabundo tiene una peculiaridad que le diferencia del camino físico que se camina con los pies  En efecto, no se puede pasar de un aspecto a otro sin – conservar en la mente la serie de ellos, el itinerario de las estaciones. Para buscar el nuevo aspecto tenemos que partir del anterior y como éste sólo apareció porque, a su vez, llegamos a él desde otro es preciso que la meditación, si no quiere perderse, conserve en todo instante viva la conciencia de los pasos que ha dado, lo que se llama el hilo del discurso.Ahi tendremos que detenernos y revisar los discursos de nuestros gobernantes , legisladores y jueces , transitando el mismo camino pero en diferentes veredas ,tambien digamoslo en distintas direcciones  En la ruta podemos caminar sin preocuparnos de esto, porque el camino está ahí, fuera de nuestro caminarlo y antes de que lo vayamos pisando. Pero en la meditación es, a un tiempo, andar y crear el camino. Por eso la mente tiene que ir enrollando sobre sí misma el camino que va haciendo, por decirlo así, llevarlo a cuestas, conservarlo vivo o lo que es igual, recorrerlo constantemente, reencaminarlo. De otro modo la mente sé pierde; no avanza,  vuelve a cerrarse en torno a ella y aprisionarla.Son dos los caminos uno el de Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana y el otro como se llame es lo contrario de este, ud. elige, ni izquierdas ni derechas, en su justo medio.