lunes, 4 de marzo de 2013

Mariano Moreno. Primer arquitecto de la idea de Nación 1


Felipe Pigna*

"…si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que puede, lo que vale o lo que debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y luego de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir jamás la tiranía… “Mariano Moreno. Prólogo al Contrato Social, 1810.


Siempre es un gusto hablar de alguien tan querido como Mariano Moreno, que aún sigue molestando al poder, incluso, hay gente que quiere olvidarlo de alguna manera. Esto se vio cuando nosotros hablamos de Mariano en “Algo habrán hecho”, mucha gente se enojó, porque lo estábamos comparando con los desaparecidos, algo que realmente hicimos, porque nos pareció una noble lógica de transportación temporal, utilizada simplemente como una metáfora, en torno a alguien que muere por sus ideales, en circunstancias que la historia oficial presenta como misteriosa, y que tiene poco de misterio y mucho de asesinato.


Pienso que es interesante empezar hablando de este personaje, que de alguna manera, es uno de los grandes introductores del liberalismo en nuestro país, del pensamiento más progresista de la época. Entiendo que hay dos ó tres personas claves en la Revolución de Mayo, junto a Moreno, debemos citar a Manuel Belgrano y Juan José Castelli, primos ambos, quienes impulsaron un pensamiento diferente en una colonia con mentalidad hispánica, que repudiaba la ciencia, el conocimiento y el cambio. Su labor llevó tiempo, esfuerzo, incluso, en cierta manera puede haber quedado frustrada, sin embargo, vale decir que la memoria y obra de Mariano Moreno, tanto literaria como política, sigue vigente.


Mariano Moreno nació en septiembre de 1778, a finales del siglo XVIII, momento que en Europa reinaba el siglo de las luces, el siglo de la ilustración, el cual cuestionaba duramente al absolutismo monárquico, al planteo de la legitimación de los reyes como herederos de Dios, que de alguna manera, volvía incuestionables esas justificaciones. Por esta situación, se genera un conflicto de una larga tradición de pensamiento contraria al absolutismo que podríamos situar con precisión a partir de la revolución inglesa de 1648, cuando surgen pensadores como Hobbes o Locke, quienes plantean que el ciudadano en realidad no tiene una relación de obediencia natural con el Rey, sino que se construye un pacto social, una relación de conveniencia, en la cual el ciudadano cede parte de sus derechos naturales, a cambio de obligaciones del gobernante.


Este pacto social, como todo acuerdo, puede ser renunciado por alguna de sus partes, así lo ve John Locke, que plantea el concepto de “rebelión”, el “derecho” de rebelión, que es un concepto crucial en el pensamiento que va estar presente en el ideal liberal contemporáneo y que al cual de alguna manera Rousseau le da el contenido social, saliéndose del liberalismo inglés, más individualista. Este planteo se sustenta en los derechos individuales, en un momento en que el absolutismo planteaba la inhibición al Estado de todos los sujetos en una masa sin ningún derecho individual. Es un proceso particular de tiempo, en el cual comienzan a plantearse los derechos individuales, que posteriormente serán los sociales, pero existe una transformación, y fíjense que

* Conferencia organizada por la Respetable Logia Gran Reunión Americana en la sede de la Gran Logia
Argentina de Libres y Aceptados Masones en conjunto con la Asociación Civil Mariano Moreno, el día 30 de
Mayo de 2006. Desgravación Lic. Ricardo Romero y Lic. Adriana de Lucio.

Rousseau ya no habla de “pacto” sino de “contrato social”, que evidentemente tiene una connotación jurídica distinta, se acerca a una idea de constitución, y justamente, no es casual hablar de Rousseau, porque es uno de los pensadores que va a influir en el pensamiento de Moreno.


Pero decía que este pensamiento de fines del siglo XVIII, pensamiento ilustrado, pensamiento que tiene que ver con las luces frente a las tinieblas, fue realmente muy importante para mudar la mentalidad de la época y comenzar a pensar el cambio. Uno de los elementos clave fue la enciclopedia, que modifica la jerarquía de valores y de conocimiento. En ese momento, los libros de ciencias complejas hablaban de desde un pensamiento jerárquico que arrancaba siempre con Dios y la religión. La enciclopedia cambia radicalmente esta cuestión, haciendo una clasificación alfabética, rompiendo esa jerarquía de saberes, y la ciencia se va imponiendo por encima de la religión.


Moreno va a estudiar a Chuquisaca, un lugar muy particular, sede de una gran Universidad, la gran Universidad del Sur, podríamos decir, porque también por allí pasaron sus compañeros, Juan José Castelli y Bernardo de Monteagudo. Es un lugar muy particular, porque está cerca de las Minas del Potosí, donde estos estudiantes jóvenes ven el padecimiento de los mineros sometidos por el Imperio Español, un sistema criminal de trabajo, denominado la mita, un sistema de azar, donde la persona sorteada, lejos de ganar algo, prácticamente perdía la vida, porque era llevada a los socavones del Cerro de Plata del Potosí, donde las personas morían de a millones.


Allí Moreno entra en contacto con una pensador importante, quien será uno de sus maestros, Victorian de Villalva, con el que va a hablar especialmente del tema de las minas, y que en Moreno cala hondo, porque justamente su tesis de doctorado, para recibirse de abogado, la escribe sobre el trabajo en las minas y la situación de los indígenas. Es muy interesante pensar que estas palabras que les voy a leer, las escribe Mariano en 1802, cuando faltaba mucho para pensar en la rebelión o comenzar la independencia. El texto se llama “Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios”, que dice:


“…con el descubrimiento empezó la malicia, a perseguir a unos hombres que no tuvieron otro delito de haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia, y que prefieren dejar su suelo que sujetarse a las presiones y servicios de los amos, jueces y curas. Se ven continuamente sacarse violentamente a éstos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación, se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos, cargando sobre sus hombros las herramientas necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar después los metales que han excavado sobre sus propias espaldas, con notoria infracción de las leyes, que prohíben, inclusive voluntariamente, que puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimiento que unidos al mal trato que le es consiguiente ocasionan de las cuatro partes de indios que ingresan a la mita regresen rara vez a su patria, las tres enteras…”


Es evidente este discurso, y su primer ejercicio, en su buffet de abogado, que consistió en recibir a los indios y ejercer su defensa, lo obliga a emigrar de esta ciudad, evidentemente no caía muy bien al poder español la actividad profesional de Mariano Moreno.


Ya había conocido a su mujer, Guadalupe Cuenca, una extraordinaria mujer, con la que tiene un hijo y decide trasladarse a Buenos Aires, donde su primer empleo será en el Cabildo. Evidentemente acá comienza a cambiar la vida de Mariano, que ya tenía claramente unas ideas bastante concretas en torno a hacia donde orientaba su futuro. Había tenido un contacto importante con el pensamiento de Rousseau, en Chuquisaca, mediante la biblioteca del canónigo Terrazas, ahí conoce al que entiende como uno de los más grandes pensadores de la historia. Decía en un escrito: “..este hombre inmortal que formó la admiración de su siglo y será la siembra de todas las edades, quizás el primero, que disipando completamente las tinieblas con que el despotismo envolvía sus favores, puso en clara luz los derechos de los pueblos...”. La influencia de Rousseau es importante, será uno de los grandes lectores y traductores del Contrato Social, el primero que lo publica en una forma muy original, cuando se produce la Revolución de Mayo, lo hace a través de la Gaceta de Buenos Ayres.


La vida de Moreno transcurre en su oficio de abogado, en su participación en las Invasiones Inglesas y en su contacto con el grupo de revolucionarios que comienza a reunirse a partir las mismas y van preparando el espacio para la revolución. Moreno no es una persona que tenga un gran protagonismo en la semana de Mayo, está más bien en un segundo plano, pero es elegido por su capacidad, para ocupar un cargo tan importante como el de Secretario de Guerra y Gobierno de esa Junta. Es importante escuchar lo que dice cuando ocupó ese cargo, pensando sobre todo en la crisis política que vivió nuestro país en el 2001, y las dudas que a veces tienen los políticos sobre cuáles deben ser sus funciones. Moreno no tenía muchas dudas sobre cuál es la función que debe tener un político, y así lo expresaba claramente el 25 de mayo de 1810, cuando asumía ese cargo en el que fue designado, dijo al momento de jurar:


“…la variación presente no debe limitarse a suplantar a los funcionarios públicos e imitar su corrupción e indolencia, es necesario destruir los abusos de la administración, desplegar una actividad que hasta ahora no se ha conocido, proveer el remedio de los males que afligen al Estado, excitar y dirigir el espíritu público, educar al pueblo, destruir o contener a sus enemigos, y dar nueva vida a las provincias (…) si el gobierno huye el trabajo, sigue la huella de sus predecesores, conservando la alianza con la corrupción y el desorden, hará traición a las justas esperanzas del pueblo y llegará a ser indigno de los altos destinos que se le han encomendado en sus manos…”


Cuando Moreno asume este cargo en la Junta comienza a generarse un conflicto entre dos modelos o proyectos de país, y dos formas de plantear la revolución. Moreno propiciaba, junto a Belgrano, Castelli y Paso, un proceso de revolución que condujera al cambio socioeconómico, que no consistiera sólo en un cambio de autoridades, como acabamos de exponer, pretendía romper efectivamente con el corrupto pasado colonial para concluir en una revolución social y política. Este planteo, obviamente, no es compartido por los sectores conservadores, especialmente el presidente de la Junta, Saavedra, que tiene otra visión sobre cómo debe llevarse la administración, su cautela desespera a Moreno, que la considera apolítica, entiende que se trata de un cambio de figura y no de modelo, se trata de dos posturas irreconciliables que en algún momento van a chocar, y ese momento sería bastante rápido.


Sobre todo debemos tener en cuenta que la vida política de Mariano Moreno, este personaje tan notable y tan importante, es de apenas de seis meses aproximadamente, va de mayo a diciembre de 1810. Uno siente al leer sus escritos, al conocer sobre su vida, que presiente que será corta, que tiene ciertas urgencias, que tiene que hacer muchas cosas en poco tiempo. No para, trabaja permanentemente, las cosas no le resultan fáciles, se siente bastante solo en una situación de tenso conflicto. Recordemos que la revolución había elegido una estrategia complicada, pero tal vez la única posible, que consistió en declarar que se hacía esta revolución en nombre de Fernando VII, para conservar sus tierras, mientras estaba preso de Napoleón.


Esta postura fue una máscara, simplemente era una estrategia, ninguno de los miembros de la Junta creía esto, en verdad, todos trabajaban más rápido o más despacio para declarar la independencia en algún momento. Sostener esto no era fácil, no se trata sólo de España y mantener la continuidad jurídica, sino de no llamar la atención, sobre todo la gran potencia, eventual aliada, que podía ser Gran Bretaña, que en ese momento estaba asociada a España en contra Napoleón, la Junta se preocupaba mucho de no molestar, no enojar, a la Rubia del León como se le decía habitualmente. Esta era una estrategia difícil de sostener y cuidar, y en este sentido la muñeca de Moreno es realmente importante, la idea de la máscara de Fernando es desarrollada por dos estrategas brillantes como son Belgrano y Castelli.


Es interesante hablar de la obra de la Junta, como ponen en los manuales, para no hablar de “la política” de la Junta, como si la obra no fuera una acción política. Evidentemente en la obra de la Junta, en la cual tiene mucho que ver Moreno, hay decisiones políticas importantes, como la: fundación de bibliotecas y de escuelas. El sueño de Belgrano, la Escuela de Dibujo y de Matemáticas, abortado por la colonia, finalmente es concretada por la revolución de la mano de Moreno, y es sugestivo cuando decimos Escuela de Dibujo, de Náutica, de Matemáticas, están pensando un país distinto, un país con Marina (Escuela de Náutica), un país con Ingenieros y Arquitectos (Matemáticas y Dibujo) es decir, un país que apunte a la industria, no solamente a la ganadería, que era la configuración del poder en Argentina.


Tanto Belgrano como Castelli y Moreno pretenden otro modelo de país, un país industrial, sin dejar de lado la actividad ganadera, entendiendo que había que transformar la materia prima, como decía Belgrano, como hacen las grandes potencias del mundo, que no exportan materias primas, sino que exportan esas materias primas transformadas en manufacturas, porque es muy triste y peligroso, afirmaba Manuel: “...vivir de los riesgos de la naturaleza, los pueblos inteligentes manejan su economía, y una forma de manejar la economía es transformar las materias primas en productos elaborados, lo cual tiene además valor agregado, incrementa la población, mejora la calidad de vida, torna a la sociedad más horizontal, reparte la fortuna necesariamente...”, estas ideas estaban presentes en el pensamiento de estas personas, y evidentemente en el de Moreno.


Observamos así, que el tema de la educación se convierte en un punto clave para todos ellos, y si bien en Argentina vemos que los políticos siempre hablan de educación, como si fuera un cliché, para estos fundadores, esta cuestión constituía una política de gobierno concreta. Creo que es interesante distinguir a Moreno y Belgrano de otros ilustrados que se conformaban con juntar libros, es decir, que cumplían con su función ilustrada de publicar libros, que rara vez llegaban a la gente, por supuesto; en cambio, ellos están preocupados para que esos libros, esa educación llegara a todo el mundo.


Tenemos dos ejemplos concretos de esta visión, podemos ver un caso, cuando Moreno funda La Gaceta de Buenos Ayres, un periódico muy interesante, que tenía información política y era órgano de la revolución, pero también era una tribuna de crítica, él plantea ahí la publicación de “El contrato social” de Rousseau, en entrega semanales, pero tenía muy claro que el pueblo de Buenos Aires era en un ochenta por ciento analfabeto, entonces impulsaba la lectura de los libros en los templos para que todo el mundo pudiera escuchar las palabras de esos textos.


Otro ejemplo sobre cómo propulsar la educación, es la acción de Belgrano, que, cuando recibe las compensaciones por haber ganado las batallas de Salta y Tucumán las dona para construir escuelas, y no se contenta con esto, sino que además sugiere cómo debe ser el reglamento de ellas, cómo se debe enseñar, incluso, los métodos pedagógicos, cuál debe ser el sueldo del docente, etc. Una preocupación por la educación, en serio, haciéndose cargo, hablando de los concursos, de donde van a salir, cómo se van a aplicar, temas que tanto influyeron en San Martín, cuando le toca gobernar Perú, porque cabe recordar que San Martín además de militar fue un político que gobernó tanto en nuestro país como en Perú.


Aunque la historia oficial quiera mostrarlo simplemente como un alpinista que cruzó los Andes, a pesar de ser esto realmente importante, de hecho invito a cualquiera a cruzar la cordillera, aunque sea un ratito, y sabrán de lo que estamos hablando. Incluso parece que esto es un hecho menor, que no se cansan de repetirlo: “San Martín cruzó los Andes”, pero bueno, vayamos a cruzar los Andes, nosotros lo hicimos, con el equipo del programa de televisión, con la vestimenta actual, con el equipamiento actual, con las comodidades actuales, o sea, totalmente distinto.


Imagínense ustedes en aquellas circunstancias lo importante que fue. Por ende, es claro que ese cruce requirió de un extraordinario cualificación, pero podemos además ver, que San Martín fue un extraordinario político, y creo que todos estos hombres, de alguna manera eran políticos.


Y la palabra “político” es una palabra interesante, que no tiene que ser partidista, es un concepto fundamental. El político es una persona que se preocupa por su polis, no estoy parafraseando de ninguna manera a Grondona, está muy lejos de mí, simplemente quiero decir que la palabra política habla de quien se preocupa de la polis, así como la palabra idiota habla de la persona alienada o ajena a la polis. Esto tiene que ver con un diálogo socrático muy interesante, cuando a Sócrates se le acerca una persona y le dice que es “apolítica”, a lo cual éste le responde que lo que él es, es un idiota, porque efectivamente no le interesa la ciudad en la que vive, y que entienda que puede ser que él no se meta con la política, pero no tenga duda que la política se va a meter con él.


A Sócrates lo conocemos por Platón, no por el presidente Menem, que fue el único que leyó las obras completas, encima no las compartió, se las guardó para él. No está de más decir, que Sócrates jamás escribió su conocimiento porque confiaba en otra forma de transmisión del saber. Se ve que esas obras completas son un incunable de Anillaco. Me parece importante reivindicar ese discurso socrático, y vamos a volver a hablar sobre él, porque en el discurso de Moreno hay mucho de Sócrates también, al considerar a la política como la única posibilidad de transformación de la sociedad, esto es esencial, por eso Moreno confiaba en la educación como herramienta de transformación y de debate. Y fíjense que lindas palabras publica en el Prólogo a “El Contrato Social” de Rousseau, sé que es conocido, pero nunca está de más recordar:


"…si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que puede, lo que vale o lo que debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y luego de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir jamás la tiranía… "


Ustedes saben los autores nacionalistas católicos le critican a Moreno la cuestión de su rousseaunismo, y destacan siempre una parte del texto que él publicó en la traducción de “El Contrato Social”. Cuando dice: “…como el autor tuvo la desgracia de delirar en materia religiosa, suprimo el capítulo principal y pasajes donde ha tratado de ellas…” La clave acá, evidentemente, es una extraordinaria visión estratégica de Mariano Moreno, que adhería a Rousseau en todos los ángulos, pero que se daba cuenta que publicar en un momento tan particular como el de la revolución, argumentos antirreligiosos, le sacaría una parte de apoyo de la Iglesia Católica, que de hecho la había, y esto provocaría una fractura del bloque revolucionario, por eso publica esta frase, y es utilizada para decir que Moreno no compartía todo el pensamiento rousseauniano, punto que como bien demuestra Boleslao Lewi, que es uno de los más grandes biógrafos de Mariano Moreno, esto es simplemente una cuestión estratégica.


Es importante pensar entonces en este Mariano Moreno, que utiliza a Rousseau para plantear la idea de República, pensar que no se concibe a un gobierno sin poder legislativo, y en la circular del 27 de mayo de 1810 se plantea la convocatoria a un Congreso de Diputados, y este es un punto en el que me parece interesante detenerse, porque se comete una gran injusticia histórica, porque quien impulsa el Congreso con diputados del interior es Mariano Moreno, y lo que ocurre es que este Congreso tenía, según dice la circular del 27 de Mayo, la intención de constituirse en un poder legislativo que funcionara junto a la Junta.


Los objetivos de Moreno en la Junta y en la Revolución chocan concretamente con Saavedra y el Deán Funes, quienes van a contraponer otra estrategia, cuando llegan los diputados del interior, muchos de ellos sobrevivientes del poder colonial, se establece incorporarlos directamente a la Junta, punto que faltaba a la palabra y al derecho de lo que se había planteado. Esta estrategia sirvió para dejar en minoría a los morenistas, y esta situación es advertida por Mariano Moreno.


El punto es que la historia apurada, esa que saca líneas rápidamente de un lado a otro, para explicar todo rapidito, dice que de Saavedra sale el federalismo y que de Moreno, el unitarismo, así como lo digo: sale!, como si fuera una línea de tren, y eso que nos hemos quedado sin ramales, aquí tendríamos un Ramal Saavedra y un Ramal Moreno. Lo cual es muy curioso, de verdad, porque si hay alguien que no escribió una letra sobre la palabra federalismo, sobre el concepto federalismo, se llama Cornelio Saavedra, y si hay alguien que escribió bastante sobre federalismo, se llama Mariano Moreno, considerando al federalismo como un elemento esencial para el Estado, y poniendo como ejemplo a los Estados Unidos.


Es curioso, es raro, pero tiene que ver con la idea de correr a Mariano Moreno de la historia y dejarlo como un unitario, palabra que es bastante atemporaria en el momento en que se usa, porque rechaza la incorporación de los diputados del interior a la Junta, lo cual no tenía nada que ver con su unitarismo, sino con su concepción de que no correspondía al ideal republicano. Y así lo expresa en el debate con Saavedra, mientras éste decía que no es conforme a derecho sino que las circunstancias así lo piden, para votar a favor de la incorporación, la preocupación de Moreno es otra, y dice, claramente, que si se incorporan éstos diputados se va a dar por hecho que se reunió un Congreso, y que va a quedar postergado sin tiempo y sin fecha, y es lo que a él le preocupaba, que es la Constitución Nacional. Es decir, el armazón del nuevo Estado Revolucionario, hecho que efectivamente ocurre, y pasarán muchos años para que éste país tenga Constitución. Lo que Moreno estaba planteando es el cuidado sobre un poder que no quiere tener Constitución o sea, no tener Ley, situación que ocurrió. Bastante lejos del unitarismo, al menos es una apreciación diferente, y creo que es interesante decirlo así. La otra acusación frecuente, en torno a Moreno, es su libre cambio, o libre comercio, planteando, incluso algunos, que era un agente inglés, en Argentina, la gente rápidamente es calificada así, y los verdaderos pasan inadvertidos, y los hubo. Vamos decir lo siguiente, San Martín fue acusado de serlo, por un historiador, y uno de los argumentos que utiliza para esta acusación es que vino en una fragata británica a nuestro país, se ve que el hombre no leyó las actas de navegación de Cromwell, de 1642, que establecía que la ruta entre Londres o Liverpool y América se debían hacer exclusivamente en barcos ingleses. Salvo que viniera en otro medio de locomoción, desconocido en ese momento, era difícil su llegada sin la marina de las islas.


Otra evidencia que se presenta, es que San Martín para cruzar los Andes se basó en el Plan Maitland, por lo tanto eso hacía que San Martín fuese un agente inglés. Lo entiendo como un absurdo. La demostración que no lo es, es la ruptura de la Logia en 1814, y la definición entre San Martín y Alvear sobre el modelo de país. Tuve la oportunidad de ver en Londres los archivos del Foreign Office, hay 24 informes negativos sobre San Martín, que lo veían como una persona no confiable para los intereses ingleses, raramente se puede decir eso de un agente. Y mientras Alvear estaba entregando el país en protectorado a Gran Bretaña, cuando como Director Supremo le envía una carta a Lord Standford pidiéndole la incorporación al Imperio Británico, San Martín se rebela con su ejército e impide que esto se concrete.


Volviendo al libre comercio de Moreno, fíjense que interesante este artículo en La Gaceta de Buenos Ayres, el 6 de septiembre de 1810, que decía:


“… los pueblos deben estar siempre atentos a la conservación de sus intereses y derechos, y no deben fiar más que de sí mismos…el extranjero no viene a nuestro país a trabajar por nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionársele. Recibámoslo, en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria, y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a monos llenas; pero miremos sus consejos con la mayor reserva y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes que se dejaron envolver en cadenas, en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y coloridos abalorios. Aprendamos de nuestros padres y que no se escriba de nosotros lo que se ha escrito de los habitantes de la antigua España con respecto a los cartagineses que la dominaron: “Libre, feliz, España independiente se abrió al cartaginés incautamente: viéronse estos traidores, fingirse amigos para ser señores, entrar vendiendo para salir mandando”.


Este es el Moreno libre cambista absoluto que algunos plantean… El otro episodio clave y polémico, de la vida de Moreno, es el fusilamiento de Santiago de Liniers, la historia oficial culpa absolutamente a Mariano Moreno por este hecho, lo cual es un absurdo histórico, el documento que condena a Liniers está firmado por todos los miembros de la Junta, con excepción del cura Alberti que se excusa por su condición de sacerdote. Y vale la pena decir de qué estamos hablando. La misma noche que se produce la revolución, el 25 de mayo, Cisneros empieza a conspirar, con el apoyo de Liniers, el gobernador de Córdoba, el virrey Elio en la Banda Oriental y los gobernantes del Alto Perú, una gran conspiración contra la Revolución de Mayo que estaba naciendo, cuyo centro estaba en la provincia de Córdoba, y es ahí donde se produce la sublevación de Liniers y sus socios. Finalmente se envió una expedición, que con la decisión firmada por todos termina con la vida de Santiago de Liniers.


Y es curioso, porque parece ser uno de los pocos fusilamientos condenables de la historia argentina, sin embargo, por la línea argumentativa, no parece tan condenable el asesinato de Dorrego, por ejemplo, y creo que justamente son cosas muy diferentes de las que estamos hablando. El fusilamiento de Liniers tiene que ver con poner fin a la contrarrevolución, vale la pena recordar lo que iban a hacer si triunfaban, iban a arrasar a sangre y fuego Santa Fe y Buenos Aires, y fusilar a todos los miembros de la Junta, de manera que acá, como decía Rodríguez Peña, la cosa era: “o ellos o nosotros”, esto fue lo que ocurrió, y esto fue en un contexto, evidentemente de guerra, y así hay que verlo en aquella ocasión.


De todas maneras, el fusilamiento de Liniers va a ser utilizado como un argumento de los enemigos de Mariano Moreno para usar el término jacobino de “terrorista”, para explicar a los miembros más exaltados de la Junta, entre los cuales también estaba Juan José Castelli, descrito por los servicios secretos de la colonia como el principal interesado en la novedad. Es un calificativo no muy lindo, junto con el de subversivo. Es una palabra interesante, antigua. Cuando pongo en el Mitos 2, aquella “chispita subversiva”, mucha gente se enojó cuando hablaba de San Martín, siendo el calificativo que le daban los servicios de inteligencia del ejército español, y subversivo, era el mismo calificativo que le daban a la Junta de Mayo.


Subversivo es exactamente aquella persona que tiene otra versión de la realidad, de la historia, de la política, y que trabaja para que esa versión se imponga sobre las demás. El carácter de subversivo, lo da el Poder, porque está debajo de la versión oficial. Podemos hablar en este caso de versivos, muy por debajo del sub, quiero decir que esta gente, evidentemente estaba más allá de todo esto.


Por otra parte, creo que estamos hablando de una persona de gran coraje, porque a medida que pasaban los acontecimientos que vamos describiendo, las cosas se van complicando, va recibiendo amenazas de muerte y el voto final se va a producir el 18 de diciembre, cuando se sucede la incorporación definitiva de los diputados del interior a la Junta. Los únicos que votan el rechazo son Paso y el propio Moreno, que obviamente termina renunciando. A partir de eso, su vida se torna muy complicada, es ahí donde se le encomienda la misión de viajar a Londres, a comprar armas para la revolución. Después comienza una situación bastante triste, que es su viaje, que Moreno lo ve con gran preocupación, él presiente que ese viaje anuncia algo malo, se lo hace saber a sus familiares más cercanos, y evidentemente, ese fue, un viaje sin retorno...


Los indicios en torno a lo que le pasó a Moreno, tiene que ver con varios sucesos, algunos muy evidentes, como por ejemplo el traje de viuda que le mandan a su mujer, Guadalupe Cuenca, con una nota que dice: “…muy pronto lo va a necesitar señora, porque va a cambiar de estado civil…” . Otro que podemos citar es el convenio que firma el gobierno con un tal Mr. Curtis, el 9 de febrero, para la compra de armas, donde se establece en un artículo, el 11, que: “en caso de que el Dr. Moreno falleciese durante el viaje…”, muy previsores esta gente...


Es interesante ver cómo Manuel Moreno, hermano y secretario de Mariano, junto a Tomás Guido, un gran patriota, un gran personaje, que va a ser el gran amigo de San Martín. Comienza Manuel Moreno, en la biografía de su hermano, el capítulo dedicado a su muerte, diciendo:“…el Doctor Moreno vio venir su muerte como Sócrates…”


Volviendo a Sócrates, vale la pena recordar que fue condenado en 399 a. c. supuestamente por corromper a la juventud con sus ideas. Y la condena tuvo que ver con que el tribunal que lo juzgaba le pidió que le pusiera precio a su vida, y de esta manera salvarla. Sócrates pone un precio ridículo a su vida, pone centavos, porque consideró que eso valía un filósofo para el Estado: centavos. El tribunal se ofende y lo condena a beber la cicuta y morir suicidado, por decirlo así. Esto lo cuenta Platón, como sabemos.


Es interesante ver los últimos momentos de Mariano Moreno en ese barco, con el Capitán del Fame, nombre que pudimos averiguar, que nos costó mucho averiguarlo, su nombre era Bathurst Walte, el almirantazgo me dio los datos de éste capitán, que le proporciona este emético mortal, que finalmente le va a producir la muerte. Hay gente que se enoja cuando decimos que Moreno fue asesinado, nosotros lo vamos a seguir diciendo, por supuesto, no con ánimos de enojar a nadie, sino porque estamos absolutamente convencidos de que fue así.


Lo que ocurre luego de la muerte de Moreno son dos cosas que creo que pertenecen al ámbito romántico, pero que son absolutamente interesantes, porque es romántico-político, diría yo. Por un lado, son las famosas cartas de su mujer, María Guadalupe Cuenca, cartas de amor y política, que fueron rescatadas por Enrique Williams Álzaga, ese maravilloso libro que se llama Cartas que nunca llegaron, porque efectivamente nunca llegaron a destino, porque su mujer escribía ignorando que su marido había sido asesinado.


Son cartas donde ella habla de política, de cómo está la política en Buenos Aires, de cómo el morenismo va siendo eliminado de la escena, de cómo los amigos de Mariano están siendo mandados al exilio, cómo se va perdiendo la revolución, de cómo lo extraña como su pareja, y todo eso es muy conmovedor.


Ella se entera recién a fin de año del 11, varios meses después del 4 de marzo, momento en que se siente absolutamente abandonada, se siente en una situación económica muy complicada, porque no tenía ingresos, era una familia profesional, de clase media baja, y decide, después de meditarlo mucho, dirigirse a las autoridades de entonces y plantear un pedido de pensión:


“…acabo de perder a mi esposo, murió el 4 de marzo en el barco inglés que lo conducía, arrebatado de aquel ardiente entusiasmo que tanto transportaba por su patria, le prestó los más importantes servicios y corrió toda clase de riesgos; aquí le sacrificó sus talentos, sus tareas, sus comodidades y hasta su reputación; en medio del océano se sacrificó él mismo terminando la carrera de su vida como víctima de la desgracia propia (…) Un hijo tierno de siete años de edad y su desgraciada viuda imploran los auxilios de la patria persuadidos de que ni ésta ni su justo gobierno podrán mostrarse indiferentes a nuestra miseria ni ser insensibles espectadores de nuestro amargo llanto, y de las ruinas y estragos que nos ha ocasionado el más acendrado patriotismo, comparecemos ante V. E. con el fin de interesar en nuestro auxilio una moderada pensión de resarcimiento de tantos daños; es solamente lo que pedimos. Ojalá nuestro desamparo fuera menor, así me libertaría de una solicitud que tanto me mortifica…”


Finalmente, el gobierno concede a María Guadalupe una pensión de treinta pesos mensuales, mientras que los miembros del Triunvirato cobraban ochocientos. Efectivamente, como decía Sócrates, para el poder y para el Estado, los pensadores, valen muy poco.


Para nosotros valen mucho, y me parece importante rescatarlos, traerlos nuevamente. La palabra recordar quiere decir: volver a pasar por el corazón, y creo que no sólo intelectualmente uno recuerda y revive a Mariano Moreno, sino obviamente desde lo sentimental recuerda a aquel jovencito, no tenía ni 33 años, que dio su vida por la revolución, que siguió luchando hasta último momento, convencido que lo que hacía, lo hacía para todos, y pensando en un país distinto.


 (….es necesario que los docentes, los alumnos, los padres y los candidatos a cualquier estamento del Estado lean un poco de nuestra historia, esa que no escrita por los que ganaron...como los Mitre, y demás...a no ser que quieran seguir a falsos profetas...por ignorancia o por maldad...)
Edith Isabel Vazquez