viernes, 16 de diciembre de 2011

Sobre el anonimato en la Red: ¿sirve de algo identificarse?




*Carlos Corredor

Obligar o no a identificarse: el New York Times reabre el eterno debate sobre el anonimato en los comentarios online. ¿Acabaría esto con los trolls?

¿Debe identificarse todo aquel que deja un comentario en una página web? ¿Poner a todo el mundo nombre y apellidos fomenta la libertad de expresión o la limita? ¿Merece menos credibilidad un comentario por ser anónimo? ¿Acabaría la identificación con los trolls?

Todas estas cuestiones están relacionadas con el eterno debate sobre el anonimato en los comentarios de todo tipo de páginas web. Un debate que reabría hace unos días el New York Times, a raíz de la publicación de una carta de Christopher Wolf, un abogado que lidera un grupo de trabajo contra la difamación en Internet.

Wolf cree que la política de Facebook de identificar a todos sus usuarios debería implantarse como una norma en Internet, ya que así todo el mundo sería responsable de lo que escribe y aumentaría el civismo. Los comentarios anónimos o bajo seudónimo pueden tener consecuencias graves, además de acaparar y echar a perder algunos debates online y desanimar a quien tiene ganas de participar.

Wolf sostiene que no se trata de una cuestión que deban imponer los gobiernos, especialmente el de EEUU, ya que la Primera Enmienda defiende entre otros derechos la libertad de expresión. Pero sí es un consenso que deberían adoptar aquellas compañías de Internet que albergan debates online, donde pesa más la necesidad de ser cívicos que los beneficios de comentar de forma anónima.

En el mismo NYT encontramos reacciones contrarias a esta propuesta. Hay quien defiende el anonimato como la única forma de opinar sobre cuestiones delicadas personales o políticas; o como la forma de que el jefe no los identifique; o como el recurso de un joven que no quiere que una frase quede asociada de por vida a su perfil online...

También hay quien recuerda que los comentarios anónimos no son exclusivos de los provocadores trolls, sino que a veces dicen verdades poderosas e incómodas. Y dado que los grupos minoritarios o vulnerables son a menudo discriminados por sus ideas, el anonimato es muchas veces la única forma de expresión que les queda.

En definitiva, es difícil ponerse de acuerdo y se seguirá debatiendo sobre este asunto. "Portarse bien" genera el indudable beneficio de mejorar nuestra reputación online. Pero al fin y al cabo, seguro que hoy mismo todos hemos visto un troll conduciendo su coche, protestando ante una ventanilla o dejando impunemente sobre la acera las deposiciones de su perro. Internet sólo es otro sitio donde pueden expresarse los maleducados, pero en ningún caso los crea.

*Director de Contenidos de Baquia.com