miércoles, 26 de enero de 2011

La ley de minoridad, la edad de inimputabilidad

*La ley de minoridad, la edad de inimputabilidad, casas de reformatorio, ley de tolerancia 0, endurecimiento de las penas, son solo amputaciones que se realizan a una sociedad enferma. Para tratar de evitar que la cangrina ya en un avance sostenido siga minando .La visión que tengo conociendo desde adentro este flagelo de la delincuencia juvenil y menos, en circunstancias personales empíricas y de análisis de sentido común, me obligan más que me den derecho, para decir que nosotros los adultos somos los responsables de las inconductas o conductas no adecuadas para una sociedad moderna, civilizada y organizada. Recordaremos que cada vez que reprendemos o amonestamos a nuestros hijos, decimos “en mis tiempos mi padre no lo hubiese permitido”, quedando en eso solo en el recuerdo del orden y la buena costumbre inculcada. Luego para quedar bien con nuestros hijos, usando un sesudo populismo como en políticas no correctas, decimos; bueno pero que sea la última vez.
Entonces propiciamos la reincidencia, en horarios, conductas y valores trastocados he infectados por esta, nuestra sociedad. Por otro lado la ostentación de bienestar, bienes materiales, posibilidad de educación, alternativas de inclusión, etc. Crean en el adolecente (carente de algo o de todo) un resentimiento con respecto a sus semejantes con mejor “suerte”. El hombre nació para ser feliz, desde la biblia y hasta el papa Juan Pablo 2º que lo repetía a menudo. Pero no a cualquier precio, mis hijos no valen más que los tuyos y viceversa .
Como decía Hernández en el Martin Fierro ;”cada lechón en su teta”… las edades, los ciclos, las responsabilidades, no pueden hacerse hombres a los 13 años ni ser adolecentes a los 25.Las causas de la delincuencia en general son amplias y variadas, pero la juvenil que se a incrementado últimamente son básicamente culturales. Entonces ,esto me hace pensar en esa fundación, como tantas “pequeños gestos grandes logros”.
No solamente para imitar a lo largo y ancho del país, sino, para poner atención y practicar a diario esa oración.
La inequidad, la exclusión, discriminación, sumados a la egocentricidad,  egolatría, egoísmo y la ostentación de todo tipo llevan a las personitas que son nuestros niños adolecentes carentes de alternativas valederas a comportarse de una manera rebelde ante una sociedad como la que describí anteriormente, no solo para proporcionarse el dinero fácil ,sino para ser ellos una clase social reconocida.
No estoy olvidando para nada las drogas y el alcoholismo, pero eso tiene que ver con lo anteriormente expuesto
A continuación un artículo de un profesional
** “ …..(..) ¿Y el siglo XXI? Comprobamos que la adolescencia no sólo se prolonga sino que, además, se alarga: tiende a recubrir el espacio etario de toda la sociedad, perforando los límites de sus dos extremos. Para abajo, porque los rasgos que la identifican, en su estética distintiva, se manifiestan mucho antes de la pubertad; se habla entonces de “pre adolescencia”. Para arriba, porque el adolescente se presta perfectamente a encarnar ese ideal de “disfrutar la vida mientras viva”, que evidencia gobernar nuestra subjetividad. El platillo de los derechos supera holgadamente el peso de los deberes en la balanza de lo que nuestra época reconoce como responsabilidad. Lo que Lacan llamó “el niño generalizado” deviene así un modo no incauto de nombrar esa adolescentización cultural propia de nuestra peculiar modernidad.
Siendo un hecho de cultura, la adolescencia no podría aspirar a una descripción estructural de alcance universal, como sí lo hace la pubertad. Porque la adolescencia no se apoya ni se sostiene en un hecho biológico, sino que se manifiesta, esencialmente, como un conjunto de expresiones culturales. Una estética de desafío, de conformismo, de novedad, que varía con el tiempo y la geografía, se dibuja o desdibuja con la clase social. Un rayo que se ilumina y se oscurece, cada vez, con su propia luz. Expresión de su propia transitoriedad, la adolescencia está íntimamente ligada a su presente.”
** Director de la revista Psicoanálisis y el Hospital. Fragmento de la nota editorial del Nº 37, “La adolescencia hoy”.

*ANDRES PEEBLES