martes, 14 de agosto de 2012

Frank David Bedoya Muñoz: Carta pública a la gente de izquierda sobre Hugo Chávez


(que también puede leer la derecha)
 

Antes de comenzar mi disertación, voy a citar algunas consideraciones sobre Venezuela, que algún día expresó nuestro filósofo Fernando González.
“En Suramérica lo más original y representativo es Venezuela. […] En Venezuela apareció ya el tipo suramericano. Todos son iguales, tienen egoencia admirable, desfachatez y capacidad dominadora. Biológica e históricamente Caracas es la capital suramericana. […] Venezuela tiene capacidad de impertinencia y Suramérica será venezolana o nada. […] Todo venezolano es dictador. […] El orgullo del venezolano es incalculable. Se cree único. Tiene aspecto de importancia y de capaz de hacerse matar. Es el porvenir de Suramérica.” (Mi compadre, 1934)
“Venezuela es la que tiene más personalidad en Suramérica. No quiero decir que sea más rica, que esté mejor gobernada, más organizada, etc. Hablo desde el punto de vista biológico. Ella produce hombres originales, gobiernos originales, modos propios. En otras palabras, en Venezuela es donde tienen menos vergüenza. […] En la guerra de independencia, Venezuela dio los héroes y Colombia los juristas: dio muchos Santander es, gente apegada a la vida, a los libros, a las clasificaciones. Venezuela dio a Bolívar, primer hombre cósmico cuyos orígenes están oscuros para el sociólogo.” (Los negroides, 1936)
Es perfectamente comprensible que toda la derecha en Suramérica deteste a Hugo Chávez. Es elemental, que las oligarquías de los países suramericanos junto con los gobiernos norteamericanos, aborrezcan a ese “engendro del demonio”. Es comprensible además que la población colombiana enajenada y manipulada por el régimen mafioso y criminal que actualmente padecemos en Colombia, también sienta desprecio por tan abominable personaje, más aún si se atreve a criticar los honorables, puros, honrados, y además blancos políticos uribistas, que están haciendo en Colombia “un paraíso de seguridad democrática”. Es comprensible que los periodistas colombianos, grandes “genios iluminados por la razón”, que le explican a Colombia día a día como entender el mundo (como Claudia Gurisatti, Vicky Dávila y Darío Arismendi), hayan develado la crueldad de este tirano. Pero lo que no puedo comprender es que algunos hombres de izquierda en Colombia lo detesten también, por su impertinencia y su desfachatez,… y le critiquen su falta de diplomacia y talante democrático, aquel que “si tienen” sus adversarios de la derecha, que podrán ser unos ladrones, pero, eso sí, que son bien educados, bien demócratas y bien mesurados…(!)
Yo lo que creo, es que nadie, ha comprendido, que Chávez es tan impulsivo, apasionado, contradictorio, arrojado, desfachatado, impertinente, tal cual como son los hombres de Suramérica, los hombres del pueblo, los del trópico, los hijos de los pueblos condenados a vivir cien años de soledad… Pero no, todos reclaman la diplomacia democrática de los estadistas que han gobernado a Suramérica, bajo la obediencia estricta de la democracia capitalista norteamericana. Nadie, se ha dado cuenta, que Chávez se parece a su pueblo, así como Fidel al suyo, Evo al suyo…. Y así como la Colombia goda de Laureano Gómez, señaló a Gaitán como un simio, un negro comunista con la jeta hinchada, así hoy, quieren también, acabar con ese hombre de color y mal hablado, boquitrompón, que no es blanco ni de ojos azules, y que se está atreviendo a pensar a Suramérica de una manera distinta.
En el año 2003 tuve la oportunidad de conocer a Hugo Chávez. Escuché en una reunión de no más de 200 personas, una charla sobre la revolución Bolivariana y, en verdad, allí descubrí a un hombre, sensible, apasionado, honesto, que sabía y creía lo que estaba diciendo. Escuché un discurso sin hipocresía, algo raro en nuestras tierras. Luego fui hasta Venezuela y recorrí gran parte de su territorio para ver con mis propios ojos, lo que estaba ocurriendo allá. Y constaté en sus hombres y mujeres, lo que ya había descrito Fernando González: gente brusca, impertinente, dictadora, en verdad un pueblo desfachatado… Con muchos problemas, pero eso sí, todos con una voluntad estremecedora. Entendí que a la Revolución Bolivariana, aún le faltaba mucho para alcanzar sus propósitos, y que los escollos inevitables de las malas prácticas políticas, que se han dado en toda América Latina durante toda su historia, serían muy difíciles de erradicar…. Y luego, regresé a Colombia, a ver como la gente, algunos cultos, otros ignorantes, se atrevían a señalar los defectos de Venezuela, como si los colombianos tuviésemos mucha autoridad moral para ello.
No voy a referirme acá a los logros y dificultades de la Revolución Bolivariana, simplemente voy a recordar las palabras que pronuncié en una conferencia en la Casa Museo Otraparte, en el año 2006. Decía: “En su libro sobre Juan Vicente Gómez, “Mi compadre”, Fernando González dijo: «Mientras Olaya vende a Colombia… Venezuela es convertida de nuevo, por Gómez, en la cuna de Suramérica.» Hoy 77 años después, podemos decir lo mismo, cambiando solamente los apellidos: Mientras Uribe vende a Colombia… Venezuela es convertida de nuevo, por Chávez, en la cuna de Suramérica.”
Y hoy agrego: tal vez, muchos hombres de izquierda, no estemos de acuerdo con muchos procedimientos de Chávez, yo mismo no he estado de acuerdo con algunas cosas. Pero eso no indica que Chávez no represente hoy, el espíritu de Suramérica, una Suramérica libre y bolivariana… El problema para la oligarquía, no es tanto la impertinencia de Chávez, sino lo que él representa en la geopolítica latinoamericana. Hay gente que todavía en Colombia le tiene miedo al espíritu bolivariano. A muchos en la izquierda les pasa lo mismo. 

Porque Bolívar era, ante todo, revolución, unidad suramericana, libertad… Nada parecido a la América Latina que construyeron los vende-patrias de las oligarquías. Por eso cuando, Chávez habla de la unión de las patrias de Bolívar, todos palidecen, defendiendo las (cuestionables) “soberanías” de sus republiquitas. Los países de Europa han buscado formas, de unión. Ah! Pero eso “es normal” … el horror, es que busquemos en algún momento la unión de Suramérica, como tema esencial de la geopolítica del siglo XXI.
Fidel apoya a Chávez, gran cantidad de intelectuales en el mundo lo apoyan, esta semana nada más, lo visitó Noam Chomsky. Sólo en Colombia, donde cada uno se cree un sabio en la política, se reniega de este ser político, suramericano por excelencia, que ha vuelto, con sus arrebatos y sueños, a conmover a todo un continente. Acá en Colombia, sólo tenemos dos políticos de talla nacional e internacional, con la altura, la decencia, la inteligencia, la autonomía, y toda la autoridad moral para hablar sobre política y geopolítica… Me refiero a Carlos Gaviria y a Jorge Robledo. Y ellos, no son como los atrevidos e irrespetuosos seudo-políticos, o seudo-periodistas colombianos, que aprovechan cada vez que se encuentran con una cámara y un micrófono, para rasgarse las vestiduras y exaltar un patrioterismo de cajón (de embolador).
Chávez es un hombre desgarradoramente honesto. Lo que piensa lo hace. Y ha vuelto a poner a Suramérica a pensarse en sí misma. Es un buen hijo de Bolívar, estoy seguro de esto. Y yo conozco tanto a Bolívar como para no tener duda de ello. Yo no sé, por qué mis colegas de izquierda le reclaman tanto a Chávez. Acaso se les olvidó que los hombres de izquierda tenemos defectos, que nuestros procesos siempre tendrán dificultades, y que, con todo y nuestros errores, nuestra lucha siempre es y será por la equidad, la dignidad y la libertad así nos equivoquemos hasta en el último aliento. Y si vamos a hablar de métodos, que alguien diga pues, cuál es la verdad revelada para hacer política en la izquierda. No seamos tan carajos y no reproduzcamos los discursos de la derecha. Primero tomemos el poder acá, en Colombia, ensayemos un gobierno verdaderamente “de izquierda” y luego, ahí sí, pretendamos dar alguna o algunas lecciones.

Frank David Bedoya Muñoz, historiador de la Universidad Nacional, autor del libro “1815: Bolívar le escribe a Suramérica”.