jueves, 17 de noviembre de 2016

Un militante…

Lo principal que debemos saber de un militante, es que él encontró un sentido a la vida. Y al encontrar ese sentido, lo hace salir de toda mediocridad que tiene este universo. La frase de Perón de "así como no nace el hombre que escape a su destino, no debería nacer el que no tenga una causa para servir en su vida", es fundamental.
El militante lo que tiene es eso: la causa para vivir, y va a dar todo para que se realice. Es él que cree que se puede cambiar la realidad, él que no se va a quedar quieto criticando solamente, no, va intentar muchas veces y va a lograr cambiarla. El militante sabe que hay cosas que están mal en la política, y lo dice muchas veces a los compañeros, pero para afuera defiende
El militante, al ser militante, es mejor persona. El militante es compañero, es solidario, es amor, es alegría y es luchador. Ese es el sinónimo de un militante, es un luchador. Que puede perder batallas y muchas, y que muchas veces piensa que ya no vale la pena, pero al instante se para y se arrepiente de pensar eso y sigue luchando como lo va a hacer toda su vida. Se cae mil veces y se va a levantar mil veces.
El militante consciente o inconscientemente, en una charla familiar o con amigos, siempre lleva toda conversación a la política, y eso hay amigos que no lo entienden. Algunos dicen eso es aburrido, y el militante no comprende cómo puede ser aburrido lo que más lo apasiona
Hay personas que no entienden al militante. Si alguna de esas personas están leyendo esto, le pido que la próxima vez que se cruce en su camino con un militante, trate de entenderlo, trate de ser más comprensible, tenga más paciencia. Sepan que el militante está tratando de hacer un bien por la patria. Quizás el día que usted lo comprenda se vuelva un militante, y de eso no se vuelve, y sepa que la patria también lo necesita, nunca hay suficientes militantes.
La oratoria es un punto fundamental en el militante: puede no ser el mejor orador, pero sabe que tiene que mejorar día a día en ese punto, porque él tiene que saber expresar bien sus ideas. Y con la práctica que le da el militar, mejora su oratoria.
Otra cosa fundamental es que el militante nunca es individuo, eso es fundamental, él siempre es colectivo. Él pertenece a un todo. El militante sabe también, que lo es a toda hora, no es un trabajo que pasan las 8 horas y se va a su casa, no puede sacarse el traje de militante. Sabe que le pueden tocar el timbre de su casa una vecina a las 12 de la noche, porque no tiene nada para darle de comer a sus hijos. Y no es casualidad que recurran a él, porque la vecina sabe que el militante algo va a hacer, quizás piense que es por interés, para ganar votos que la ayuda, pero en realidad él militante la ayuda porque el militante es eso, es pueblo.
También sabe que su referente lo pueden llamar a las 2 o 3 de la madrugada. Porque salió una pegatina, y hace frio, y él escucha que el teléfono suena, y sabe que para algo va a ser, pero atiende igual , y él va a pintar y o a pegar afiches, y hace cada vez más frio. A veces piensa "pero yo estoy para cosas más importante", y de nuevo vuelve a pensar pero esto es importante, él sabe que es importante, que esto puede ayudar en una elección. El militante no envidia a los que están en cargos altos. Igual él está dispuesto a ocupar esos cargos, porque el militante no le tiene miedo al poder. A veces hay que admitirlo, que piensa que él está para más. Le tocan trabajos como llamar a sus compañeros y está horas con un teléfono o mandando mensajes para una reunión, él piensa que no está bien reconocida su capacidad. Pero es político y él sabe que en la política no se regala nada, los espacios siempre están y hay que ganarlos. El militante está siempre con papeles en la mano, que son para hacer una cooperativa, para conseguir una casilla, o para muchas otras cosas más. El militante está pintando una escuela, haciendo jornadas solidarias, sin ningún rédito económico, solo para ayudar.
El militante da la pelea en un bar, da la discusión de café, y hay que admitir que le gusta un poco. Pero no se convierte en un militante de café, él no es eso. O no es eso solo, él es acción, él transforma la realidad, a veces más a veces menos. Al militante lo encontramos en diferentes lugares, en un barrio, en una universidad, en las redes sociales, en los locales partidarios, o puede estar en más de un lugar al mismo tiempo.
Con las nuevas tecnologías surge el militante de la cultura 2.0. Y al viejo militante le cuesta entenderlo, y le dice "cuando tengas las zapatillas con barro hablamos" pero el viejo militante tiene que entender, y le habla un militante que pisó el barro, que esta nueva militancia es necesaria, que él está librando la batalla cultural. También depende bastante de este nuevo militante como lo va a ver una parte de la sociedad. Este nuevo militante pelea todos los días con los empleados del monopolio para imponer la verdad. Dedica tiempo de su vida gratis, a esto, y merece el respeto de todos los militantes. Claro estaría bueno que este militante de un paso más y se convierta en un militante de barrio, que le va a dar otras herramientas para seguir militando.
ANONIMO