miércoles, 25 de abril de 2012

Primero la Patria

Primero la Patria

Comunicado de la Juventud Sindical a propósito de la decisión de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner de enviar al Congreso el proyecto de ley para expropiar las acciones de YPF, equivalentes al 51 por ciento del capital social, en el marco de un proyecto de ley de soberanía hidrocarburífera.
“Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”. E. Mosconi
La decisión del ejecutivo de poner a YPF bajo el control estatal es una medida que debe alegrarnos a todos los argentinos. Todos aquellos que nos sentimos identificados con los hombres que encabezaron la resistencia a la entrega del patrimonio nacional en los 90, estamos profundamente conmovidos por esta decisión. Construir una Patria con Justicia Social para todos requiere poder controlar los resortes fundamentales de nuestra economía. El fracaso de la política energética llevada adelante hasta ahora y la necesidad de profundizar una política nacional de control de los recursos nacionales en dicha materia se hace necesario para profundizar el modelo.
Repsol compró YPF en 1999 con la estructura industrial del país en decadencia, con lo cual la demanda energética era débil y sin perspectiva de crecimiento. El combustible que se sacaba de nuestro suelo no era visto como una herramienta para desarrollar nuestra riqueza, sino como un producto más de exportación que se vendía sin sumarle ningún tipo de valor agregado. Uno de los pilares del proyecto neoliberal era la exportación de energía, que en el caso de YPF representaba un negocio inmejorable ya que las grandes inversiones en exploración, reservas y desarrollo las había hecho el Estado. No importa producir petróleo sino obtener ganancias, así sea exprimiendo y destruyendo una empresa estratégica para el desarrollo de un país.
Repsol-YPF no cambió de política en estos últimos años. Mientras la economía argentina creció un 96% (PBI) entre 2002 y 2011, Repsol pasó a producir un tercio menos. Durante 2011 se tuvo que comprar energía al exterior por 9000 millones de dólares, mermando fuertemente el superávit comercial. El control de precios, las presiones del Estado y las importantes retenciones que se le cobran a la exportación de petróleo crudo sirvieron en su momento para regular la actividad, mantener bajo el precio de la energía y redistribuir socialmente la renta extraordinaria del petróleo. Pero hoy se sienten los límites de no poseer una política energética propia. La introducción de capitales supuestamente nacionales tampoco.
La política del gobierno de introducir grupos de banqueros “nacionales” al control de una parte accionaria de YPF y a su gerenciamiento local tampoco generó los resultados esperados. El Grupo Petersen (Eskenazi) entro a la compañía sin poner un peso; acordaron pagar el paquete accionario a Repsol mediante las futuras ganancias obtenidas, con la consecuencia lógica que los beneficios no serán reinvertidos para mejorar la producción (o aunque sea mantenerla). La “argentinización” en áreas estratégicas de la economía no provee una solución de fondo. Esto demuestra que en un país dependiente, el único actor que puede actuar como “burguesía” estratégica nacional es el propio Estado.
Desde la perspectiva del proyecto nacional y en la situación energética actual se observa la necesidad de que el Estado profundice su política de seguridad energética, ya que sin soberanía energética no existe posibilidad de desarrollo autónomo con justicia social. Es claro el sentido de la política anunciada por el gobierno. Llama la atención que algunos se opongan con argumentos similares a los que en los 90 llevaron a una privatización del petróleo nacional. Sobre todo teniendo en cuenta la “seguridad jurídica” que brindaron las empresas españolas frente a la debacle de nuestra economía hace una década. A pesar del déficit comercial (que dio negativo en el 2010 y se duplicó en el 2011) en términos energéticos, nada han hecho las empresas privadas para evitar esta situación. La medida tomada por el estado es incuestionable. Por eso desde la Juventud Sindical que conduce Facundo Moyano acompañamos esta iniciativa y expresamos con humildad el anhelo de protagonismo de los trabajadores en la futura gestión de la compañía estatal. Sobre todo teniendo en cuenta la tradición de lucha de los trabajadores petroleros, la responsabilidad y el conocimiento de la actividad. Claro ejemplo es el Sindicato de Petroleros Privados, organización que incluso ha logrado la participación de los trabajadores en las ganancias de empresas privadas.
Por último reproducimos el comunicado de la CGT, que refleja el sentir compartido de la mayoría de los trabajadores argentinos, que tanto hemos luchado por este día y que tantas derrotas hemos sufrido. Hoy tenemos la certeza de que es un día peronista y que los hijos de nuestros hijos recordarán con alegría.

Como siempre lo quisieron los trabajadores, YPF vuelve a ser argentina
Los trabajadores argentinos hacemos nuestra, la decisión del Gobierno Nacional de retomar el control sobre la Empresa Nacional de Petróleo, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, nuestra querida YPF.

Con la coherencia de habernos opuesto, quienes ejercemos la conducción actual de esta CGT a todas las privatizaciones que significaron el vaciamiento de nuestra Patria por la conducta traicionera de los máximos dirigentes del país a la que no estuvieron ajenos, dolorosamente, algunos dirigentes sindicales, hoy festejamos sin complejos ni "mea-culpas" este paso como lo hicimos con al recuperación de Aerolíneas Argentinas, el Correo, Obras Sanitarias y sobre todo los fondos jubilatorios de las AFJP que volvieron al ANSeS.

Siempre pensamos, sin dudarlo que un Proyecto Nacional y Popular no podía carecer de una Empresa Nacional de Petróleo, porque significaba entregar a intereses foráneos o nacionales especulativos, la independencia económica y la soberanía política de nuestro Pueblo y nuestra Patria. Hoy, más allá del dolor del vaciamiento sufrido en 20 años de usurpación, saludamos el comienzo de una nueva etapa que hará felices a H. Yrigoyen, Mosconi y Perón, cuya presencia rectora como nunca sentimos entre nosotros.

Esperamos sí, que al calor de la alegría popular que esta decisión conlleva, no hayan pícaros que como en la privatización quieran sacar provecho personal de este acto de soberanía manifiesto.

Nadie podrá desandar el camino perdido ni recuperar las pérdidas sufridas por el Pueblo y la Patria en 20 años, pero, sin perjuicio de analizar en detalle el contenido del proyecto de ley, de ahora en más ponemos todo nuestro esfuerzo en que YPF vuelva a ser el estandarte del desarrollo nacional y regional y la insignia de la bonanza económica y la Justicia Social.

 Hugo Moyano, Secretario General
Julio Piumato, Secretario de Derechos Humanos